Vida feliz – Capítulo 69: Demasiado pronto para un reencuentro

Traducido por Soyokaze

Editado por Ayanami


—¡Ah!

¿No es demasiado pronto para que nos volvamos a encontrar?

♦ ♦ ♦

Después de terminar de leer mi libro hasta donde creí conveniente, me dispuse a buscar a mi padre, y justo cuando caminaba por el instituto, divisé su espalda y me acerqué.

Conforme me acercaba noté que, además de Gilles, de pie junto a mi Padre se encontraba el joven que conocí unas pocas horas atrás. No había duda, se trataba del joven Roland.

Tal parece que estaban teniendo una conversación importante, ya que el joven Roland escuchaba a mi Padre con suma seriedad. No…, su carácter por naturaleza era serio, así que lo más probable es que lo normal era que se viera así.

—¡Padre!

Lamenté haber interrumpido su conversación, pero no parecía que fueran a terminar pronto, así que por eso me tomé el atrevimiento de llamarlo.

Padre reaccionó tan pronto escuchó mi voz y volteó hacia mí con entusiasmo. Después, su expresión se relajó.

Sí… es en momentos como estos que puedo sentir lo mucho que me quiere. Entonces, inconscientemente, mi rostro se tensó ante el joven Roland. No pude evitarlo, sin duda nuestro reencuentro fue antes de lo esperado.

Padre me hizo señas con la mano para que me acercara, así que lo obedecí sin dudar, a pesar de que, en mi cara se mostraba una vana sensación de incomodidad, y quise suavizar mi expresión, aunque fuera un poco. Seguí avanzando y tan pronto como llegué, me recibió con un fuerte abrazo. Bien, me pregunto si no hay problema ya que Padre felizmente le dio la espalda al joven Roland sin pensarlo dos veces.

—¡Justo a tiempo!

Padre finalmente levantó la mirada después de haber acariciado mi cabeza por un rato y, al hacerlo, su rostro, que se volvió serio de repente, mostraba una expresión dominante. ¡Vaya! Ahora se encuentra en modo negocios.

El joven Roland, con un cambio repentino en su expresión, ladeó la cabeza hacia mi y se me acercó, y sin importarle el que yo estuviera abrazada a la espalda de Padre, se paró a mi lado… ¡de repente, bajó la cabeza en un ángulo perfecto de cuarenta y cinco grados!

Esta es la segunda vez que se inclina hacia mí en una reverencia respetuosa, y yo, ante eso, me sorprendí y dejé de abrazar a Padre; entonces, lo miré y empezó a disculparse solicitando mi perdón.

 —Lizbeth-sama… le ruego me disculpe por mi comportamiento inapropiado de hace un rato. No debí inmiscuirme en lo que no me incumbe.

—Ah, no te fijes… yo también me disculpó, fue exagerado de mi parte enojarme así. Levanta la cabeza por favor.

Se me pasó el enojo al ver lo cortés y esmerado que fue al disculparse conmigo. De todos modos, ni estaba tan enojada. No es que fuera algo tan grave para empezar, aparte no era como si mi enojo fuera a perdurar por siempre.

Por el contrario, me sentí mal por hacer que se disculpara a este extremo. Al verlo inclinado firmemente, en un ángulo perpendicular por mi culpa, desearía que no se lo tomara tan en serio.

El joven Roland finalmente se levantó después de haber permanecido otros diez segundos más con la cabeza gacha. Entonces, me sentí aliviada y salí de detrás de la espalda de Padre, donde me escondía.

No era nada bueno que estuviera tan asustada, después de todo el joven Roland no era una mala persona… Además, comprendo que su comportamiento era extremadamente serio por naturaleza.

—Vaya, ¿ya se conocen? Entonces, podemos ir al grano.

—¿…Ok?

Padre, que nos había estado observando, parecía un poco misterioso; sin embargo, esbozó una sonrisa, como si nuestra situación le fuera conveniente.

—Planeo pedirle a Roland que sea el instructor de esgrima de Ruby. Después de todo, pertenece a una familia de caballeros reconocidos así que su destreza está más que certificada.

—Ah… ya veo. Desde que Padre ya dio el visto bueno, no hay nada más que decir. Confío en la valoración de Padre, así que ¿por mí está bien?

Supongo que de lo que estaban hablando hace rato era sobre eso y, al final, habían llegado a un acuerdo. Escuché de la señorita Fionna que la familia Westrem proviene de un linaje de caballeros, así que considero una excelente idea que Padre se lo pida. Tampoco parece haber problema con su carácter, así que siento que será un buen instructor para Ruby.

Y si se lo pido con discreción, posiblemente acceda a enseñarme a mí también, a escondidas… Claro, manteniendo oculto este hecho de Gilles, lo más que se pueda.

—Entonces, está decidido. Por cierto, ¿ya conoces a la hermana de Roland?

—¿A la señorita Fionna? Sí, ya la conozco.

Sí, claro que la conozco.

Es esa hermosa chica que dijo con mucho ímpetu que iba a traer a su hermano ante mí, aunque fuera a rastras.

—…Mi hermana, ¿hizo algo?

—No, sólo estaba muy emocionada por traer al joven Roland, aunque fuera a rastras.

—¿Cómo puede ella…? —Murmuró el joven Roland frunciendo un poco el ceño. De alguna manera, siento que eso lo hacía parecer un poco rígido.

Me asusté un poco por su expresión extremadamente seria, la cual era cercana a la inexpresividad a pesar de su correcta postura.

Temblé. El joven Roland cambió su expresión enseguida, al notar mi reacción y parecía algo apenado por eso.

…Tengo que acostumbrarme rápido, ya que va a parecer como si lo estuviera obligando a hacer esa expresión cada vez que la hace, así que tendré cuidado de ahora en adelante.

Padre, como si estuviera apaciguando la situación, palmeó mi espalda con una expresión tranquilizadora. Después, siguió hablando.

—Haré que Fionna sea tu escolta.

—¿Eh?

—Ella también es muy hábil con la espada, así que es perfecta para ser tu escolta.

—Pe-Pero, yo tengo a Gilles.

¿…Acaso va a sustituir a Guilles por ella?

Padre se apresuró a negar con la cabeza y me acarició cuando vio que me deprimí.

—Sólo le pedí que sea tu escolta cuando Gilles no pueda estar contigo. Él seguirá siendo tanto tu escolta como tu valet.

—Ah, me alegra… que ese sea el caso. Me hubiera sentido resentida con Padre si me lo hubieras quitado.

—Ugh, odiaría que te resintieras conmigo…

Respiré aliviada, al ver que mis temores eran infundados. En cambio, mi padre parecía algo herido con lo que le dije y sus hombros cayeron. De todos modos, no hay forma de que le guarde rencor. Bueno, puede que le hubiera guardado un poco si me hubiera quitado a Gilles, pero no hubiera durado para siempre.

—Es sólo un decir, así que no te preocupes. Quiero mucho a Padre y eso no va a cambiar —le dije abrazándolo y mirándolo tiernamente, al ver que seguía con su expresión lastimera.

Me pregunto si fuí demasiado agresiva… Quizás sí…

Pero, a fin de cuentas, Padre se animó cuando le dije eso, así que me siento menos culpable y eso me quita un peso de encima. Incluso, depositó un ligero beso en mi frente.

Mi corazón no paraba de latir… Pero como no, si se trata de Padre, ni más ni menos. Me siento tan feliz sólo con darme cuenta de lo mucho que me quiere.

Pero me gustaría que dejara de hacer ese tipo de cosas frente al joven Roland. Bueno, a él no parece importarle mucho, pero, aun así… ¡En fin! Somos padre e hija y él es famoso por consentirme.

—Y de paso, sería bueno que te llevaras bien con ella, después de todo, casi no has podido hacer amigas que sean cercanas a tu edad.

—Bueno, sí…

—Mi hermana estará a cargo de protegerla, Lizbeth-sama, así que estaremos a su cuidado.

—No, ¿al contrario…?

Y así fue como el nuevo “sensei” de Ruby, fue contratado.

♦ ♦ ♦

—Liz-sama… ¿Por qué él se comportó así contigo?

Después de separarme de Padre, regresé a casa con Gilles, sin embargo… su rostro mostraba una expresión complicada.

Llegamos a casa, y Gilles saco el tema tan pronto me senté en el sofá al entrar en mi habitación.

—Estee, ya sabes, él será el maestro de esgrima de Ruby, no es nadie sospechoso, así que no tienes que preocuparte.

Creo que Gilles malinterpretó la situación, ya que no se quedó conforme con mi respuesta, pues su rostro mostraba una ligera sospecha. Así que me apresuré a aclarar el malentendido.

Será complicado para el joven Roland si Gilles se queda con la idea de que es alguien sospechoso. Bien… Padre estaba ahí, así que no debería de sospechar, pero Gilles es así.

Ante mi comentario, Gilles ladeo la cabeza en señal de duda, como si se preguntara: “¿eso está bien?”; sin embargo, no insistió en el asunto, lo cual fue un alivio para mí. Sin embargo, su expresión se relajó solo un poco, era como si me diera el beneficio de la duda, de que ese asunto no fuera nada de lo que habría que preocuparse.

—Bien… que sea miembro de la familia Westrem, me tranquiliza un poco. Después de todo, de entre todas las familias de caballeros, ellos tienen un alto prestigio, además han sido leales y de comportamiento intachable por generaciones.

—Esa expresión tuya es inusualmente extraña —le comenté a Gilles inadvertidamente.

Y es que su expresión era más como una mezcla de confusión y mal humor que de desagrado. No parecía expresar disgusto necesariamente, pero sí como si estuviera incómodo.

No sé qué era lo que lo hacía hacer esa expresión, pero lo que sí sé es que no me gustaba verlo en ese estado, así que me acerqué y palmeé sus mejillas con mis manos. En cuanto lo hice, Gilles se relajó un poco y, lentamente, reaccionó como si empezara a salir de una especie de trance; fue entonces cuando me dirigió una sonrisa amarga.

—La familia Westrem no está en buenos términos con los Saban.

—¡Ah…!

¡Ahora entiendo!

De alguna forma, se trataba de un serio conflicto entre linajes. Como, al parecer, no se llevaban bien con Lord Alfred, era algo fácil de inferir. Después de todo, Lord Alfred era concebido como la viva imagen de alguien que sólo hacía cosas malas. Mejor dicho, fue uno de los que planeó una rebelión y fue ejecutado en consecuencia.

Seguramente, habría una atmósfera peligrosa si el líder de cada familia se encontrará cara a cara. Bueno, no sé cómo se comportaría el líder de los Westrem ya que nunca lo he visto; y de todos modos el líder de los Saban ya no está así que… por eso no debería haber ningún conflicto ahora, ¿verdad?

—Si le preguntas a otros, te dirán sin dudar que todos los Saban, sin falta, siguen el camino del mal. Bueno, hay varias circunstancias.

—¿Circunstancias…?

—Por ejemplo, tú me acogiste, Liz-sama… aun así, eso no significa que pueda caminar por un camino de rosas, ya que siempre habrá una mancha en mi historial.

La sonrisa de Gilles se ensombreció sólo un poco. Seguro el intento de asesinato hacia mí era una de las cosas que estaban incluidas y que lo atormentaban.

Probablemente, sin saberlo, Gilles sufría cada vez más cuando pensaba en eso… Es algo que yo ya dejé atrás, así que lo que menos deseo es que él siga sufriendo por eso.

—Gilles… Tú eres tú, y eso no va a cambiar. Es una suerte para mí que decidieras permanecer a mi lado y no pensaré lo contrario. El pasado es el pasado y no tiene nada que ver con lo que eres ahora.

Extendí mis manos hacia Gilles, quien sonreía con tristeza y lo abracé fuertemente.

El Gilles del pasado… es un Gilles que no conozco. Sólo me importa el Gilles de ahora, que es con el que estoy familiarizada: el que está conmigo aquí y ahora. Sé que el Gilles de ahora no estaría conmigo si no le hubiera tocado vivir lo que sufrió en el pasado, pero ni lo voy a condenar por lo que haya hecho en el pasado, ni tampoco lo voy a odiar por eso. Simplemente, no tengo el derecho de hacer tal cosa.

Lo más importante es que es un hecho que el Gilles que está ahora conmigo me aprecia sinceramente, y nadie lo puede negar.

—…Muchas gracias.

Le sonreí a Gilles, mientras le aseguraba que todo estaba bien, y él me devolvió la sonrisa. Entonces, me abrazó de regreso.

—Yo… sólo serviré a Liz-sama con todo mi corazón. Así que, por favor, permite que me quede a tu lado —susurró suavemente y me besó en mi frente.

Es vergonzoso… Pero lo dejé pasar, ya que sé lo que es realmente importante y estoy feliz.

Aun así… no pude evitar que mi corazón latiera con fuerza. Últimamente, no ha habido demasiadas ocasiones para que me besara y esta ocasión era una de esas, y siento como si Gilles me matara varias veces cada que lo hace. ¡Y no! ¡No es para nada gracioso estar en agonía de muerte sólo por la vergüenza!

Y mientras, de mi boca salían sonidos ininteligibles, Gilles esbozaba una suave sonrisa, murmurando lleno de felicidad:

—Es que soy y seré tu único valet.

A-Aunque seas un valet. ¡No deberías acercarte a tu amo con ese irresistible atractivo tuyo! Por favor, permanece como mi valet, de lo contrario no podrás estar a mi lado como hasta ahora.

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