Ya no te amo – Capítulo 46

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Gracias a esa acción, la expresión de la niña se volvió más atractiva. Sus orejas se estaban poniendo rojas y sus pequeños labios se apretaban bruscamente como un pájaro. Posiblemente ni siquiera sabía que sus mejillas estaban hinchadas, pero debido a eso, él ocultó su sonrisa sin darse cuenta y le sacudió ligeramente la falda. Las valerinas bajo su falda eran en realidad lindas y la escena era bastante cálida a los ojos de cualquiera que los viera.

—Oh, míralos, son tan lindos.

—Ya está actuando como una novia, serán una buena pareja.

Aquellos comentarios agradaron a Valor, era un joven que aun sabia como encogerse de hombros ante las alabanzas y la crudeza inicial al conocer a Niveia ahora se había desvanecido. Aunque aún era esa prometida que parecía más una muñeca que una persona viva, no podía olvidar la linda expresión que había visto momentos antes.

Si hubiera podido quedarse con ella, quizás si hubiera podido hablar con ella un poco más, su relación podría haber sido diferente.

—Valor, ¿dónde estás? Su majestad el emperador quiere ver al anfitrión principal del día de hoy.

Si tan solo su madre, la duquesa, no hubiera ido por él en ese instante.

—Estoy aquí, madre.

—Ven, saludemos juntos a su majestad.

—¿Vino su majestad? Niña, ten cuidado y levántate. —Naturalmente se acercó a su compañera, se debía a que había entendido que “juntos” incluía a su prometida.

Sin embargo, en el momento en que la niña se acercó tímidamente para tomar la mano de su acompañante, fue interrumpida.

—La joven Solen debería quedarse sentada. —La duquesa había abierto la boca con una sonrisa avergonzada—. Su majestad es un hombre ocupado, vino a verte después de tomarse un tiempo libre, ¿no sería mejor no mostrarle ninguna deficiencia? Vi hace un momento que se sentía incómoda, ¿no es así, señorita?

—… Sí, señora. —Su expresión cortés en respuesta, era tan estoica como la primera vez.

Tan pronto como llegó la respuesta, la duquesa sonrió alegremente.

—Así que, la joven se quedará descansando aquí, vamos.

La duquesa le dio la espalda primero y tras ella un vacilante Valor, debido a que dejar sola a la niña era algo que irritaba su corazón.

Niveia se sentó inmóvil, con sus ojos fijos en él, quien se alejaba con una expresión en blanco.

Al ver esa figura erguida, Valor se deshizo de sus arrepentimientos y comenzó a caminar. Después de eso, se mantuvo de la mano de la duquesa y saludaba a la gente en medio de la concurrida recepción y aquella mirada directa de su compañera había sido olvidada por completo hacía mucho tiempo. Todo lo que quedó fueron las historias que difamaban el nacimiento de Niveia, que escuchó como un fantasma mientras caminaba e intentaba relacionar aquellas desagradables historias con su primera impresión de ella.

Debería haberme ido en ese entonces.

Debería haber vuelto y sentarse a su lado, quejándose de lo ocupada y agotadora que había sido aquella recepción, en lugar de escuchar las voces que la difamaban en secreto entre la multitud, debería haberle tapado los oídos con sus propias manos.

Aquel había sido el primer botón que los desalineó sutilmente. La recepción de ese día solo le había dado un sutil disgusto y había comenzado la historia de amor de Niveia por él. Desde ese día lo había estado persiguiendo de manera persistente, por lo que era imposible no notarlo.

Valor quería preguntarle a la Niveia de su sueño, en aquel salón de fiestas lleno de hostilidad hacia ella, por qué se enamoró de la persona que nunca regresó por ella sin importar cuánto espero y lo anhelaba al mismo tiempo. Esperaba que la razón no fuera tan trivial, ya que apenas si se había acercado a ella y le sacudió la falda. Fue un ademán mecánico, una amabilidad tan ligera y sin sentido, él, más que nadie lo sabía. Pero la persona en su sueño no le respondía, era algo que iba a afrontar al amanecer, entregándose al sentimiento de desesperación y pesar que se apoderaba de él nada más abrir los ojos. Al menos hasta que abrió los ojos al percibir el sonido suave y delgado del papel pasando.

¿Qué libro está leyendo?

Después de un tiempo se dio cuenta de que eso no era una ilusión. En realidad, no pasó tanto tiempo, así como la Niveia de sus sueños era el pasado, tal como ficción, siempre se quedaba en sus recuerdos. Sin embargo, incluso después de darse cuenta de que no era una ilusión, no pudo abrir la boca, por lo que solo la miró pasar el papel a lo largo de las yemas de sus dedos, con una sutil expresión que cambiaba mientras leía velozmente el libro. Su lectura fue tan rápida que fue una decepción para él.

Después de leer todo lo que quiso, cerró el libro con un fuerte golpe y volvió la cabeza. Sus ojos se encontraron, sin siquiera cerrarlos.

Un segundo, dos segundos, tres segundos…

Fue bastante.

—… ¿Cuándo despertó? —Fue la primera en hablar. A diferencia de él, quien estaba sorprendido, ella tenía una expresión tranquila, sin muchos cambios.

Era vergonzoso despertar asombrado con tal indiferencia frente a uno. Había echado un vistazo a su expresión para después levantarse lentamente y responder—: Hace algún tiempo… no quería molestarte, así que me quedé quieto. —Era inevitable agregar una pequeña excusa descuidada después de eso. ¿Cómo explicar que no pudo abrir la boca porque le gustaba la forma en la que leía el libro?

—Gracias por su consideración. Parece cansado, será mejor que se retire. —No levantó ni una ceja a pesar de su negligencia. Como siempre, había una extraña frialdad, pero en lugar de hacerlo intencionalmente, estaba más cerca de que fuera algo natural debido a la falta de interés.

Dado que él siempre había estado acostumbrado a ser amado por ella, el cambio solo fue más notorio. Ignorando el dolor en las esquinas de su corazón, continuó apenas tuvo la oportunidad de hablar, pero no pudo evitar mirarla.

—A mí también me gustaría, pero no asistí a la fiesta con la excusa del trabajo, así que, si vuelvo a la mansión, tendré que escuchar lo que dice su majestad al respecto.

—Ya veo.

La conversación se cortó de nuevo, no podía ser de otra manera con la falta de interés. El problema era que él estaba ansioso y, aunque sabía cómo tomar las palabras de alguien para seguir la plática, no tenía experiencia para lanzar un tema plausible en esta ocasión. Mientras negaba con su cabeza, ella estaba a punto de levantarse para buscar otro libro. Al final, su extrema necesidad habló primero.

—Libros, ¿te gustan? —No hubo respuesta de parte de ella—. Eso, ah, pareces prestarles mucha atención.

—No demasiado, ¿estuvo observando?

Ella lo había entendido antes de darle oportunidad de librarse de su error, ¿qué debía hacer si ella se sentía ofendida por haberla estado mirando?

Contrariamente a aquellas preocupaciones, ella no tenía idea.

Poder hablar con Valor así.

Podía decirlo sin rodeos, se admiraba a sí misma por no sentir la más mínima emoción por él. A excepción del aferramiento de Valor, ella no tenía remordimientos por él, en realidad no sentía nada, salvo por la sutil determinación y el disgusto del viejo amor. La gratitud se había diluido con gratitud y el salvajismo con salvajismo. Hacía apenas unos días parecía que hubo un cierto grado de odio, pero ahora no tenía tales sentimientos. Todavía era un poco incómodo, pero bastaba para poder hablar cara a cara.

Mientras, él estaba desconcertado por ella.

Apartó la mirada y pasó la tapa del grueso libro de “Vinfriet, acerca de su gran historia”, con las yemas de sus dedos.

—Creo que es bueno saber acerca del país, no creo ser bienvenida si me voy sin saber nada.

—¿Fue útil el contenido?

—Bastante, sí. Fue increíble, puedo decir que es un país orgulloso.

—Creo que podría deberse a la naturaleza única del libro. —Parpadeó ante el título que hablaba con orgullo de su país. “Vinfriet, acerca de su gran historia – por Renier.” Era un libro hecho para alabar el país ante los ojos de cualquiera, quedaba en evidencia al notar que el autor tenía un nombre de Vinfriet—. No importa lo que diga, Thierry es el país más fuerte de esta era.

—Estoy de acuerdo. —Asintió dócilmente.

Pese a que sabía que él había estado en el campo de batalla hacía apenas dos meses y que por ende se enorgullecía de su país, el estatus de Thierry no era algo simple de ver. Ella también consideraba que su país tenía un alto nivel cultural y una política sistemática, además de un poderoso poder nacional basado en el mismo, objetiva y subjetivamente.

—Pero ¿no es sorprendente todo lo que Vinfriet ha logrado en tan poco tiempo? ¿Es comparable a Thierry con su larga historia?

Apenas en cien años, habían mantenido un título de imperio que era casi comparable a Thierry, habían crecido rápidamente hasta pararse hombro con hombro. Esto fue posible gracias a Joachim X y Joachim XI, que habían sido muy buenos monarcas. Joachim X fue quien abrió el apogeo de su imperio, y fue un gran conquistador. No solo había anexado toda la parte del norte y el este, sino que intentó cruzar la cordillera de mana de Thierry por un momento. No obstante, debido a la enfermedad crónica adquirida durante la guerra, no pudo cumplir su sueño y murió. El siguiente fue Joachim XI.

—Si estuviera vivo, sería una persona a la que me gustaría conocer. Sería genial.

Valor asintió con la cabeza ante sus palabras.

—Su majestad dijo que debido a Joachim XI, su cabeza estalló en llamas.

—Por eso aún está roja.

—Esto es un secreto… —Bajó su voz y abrió lentamente la boca—. Dicen que se lo tiñe con regularidad, poco a poco, para que parezca natural.

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