Lu Jingli había metido demasiada información en su discurso. A Ning Xi le llevó mucho tiempo digerirlo todo.
—Pequeño Tesoro, ¿rompiste todas esas cosas sólo porque querías verme? —preguntó mientras miraba al pequeño bollo pegado a su lado.
Él asintió, y Ning Xi frunció el ceño.
Seguí leyendo “Matrimonio Oculto – Capítulo 24: Huluwa Huluwa [1]”
Ning Xi usaba pantalones negros de cuero ceñidos para facilitar el uso de la motocicleta. Se quitó el casco y los guantes después de correr apresuradamente. Su largo cabello cayó sobre sus hombros como una cascada y toda su persona se veía desenfadada. Ella era increíblemente hermosa.
Lu Jingli casi no pudo contener su silbido mirando su entrada.
—Lu Qingyu, ¿realmente crees que no me atrevo a tocarte? —Lu Tingxiao acorraló a su hijo en un rincón de la sala de estar y lo atrapó en un solo movimiento. El pequeño hombre luchaba ferozmente en sus manos como una pequeña bestia extremadamente enojada, agitando frenéticamente sus suaves y pequeños brazos.
Seguí leyendo “Matrimonio Oculto – Capítulo 23: Peleando con el jefe en ira”
—Hermano, no podemos seguir así. Solo pídele a Ning Xi que venga.
—No es necesario —Lu Tingxiao rechazó la idea con frialdad. Lu Jingli trató seriamente de influir en él.
—Hermano, Pequeño Tesoro es solo un niño, no uno de tus subordinados. Estás siendo muy duro con él, ¿cuál es el problema con mimarlo un poco? Todos los niños tienen momentos en los que son tercos o causan problemas. Seguí leyendo “Matrimonio Oculto – Capítulo 22: Llamar al soporte de emergencia”