Traducido por Maru
Editado por Sharon
Sí, no lo harías. No podrías haber estado inestable por mi causa tan fácilmente porque fuiste tú quien me mató. Te subestimé demasiado. Por supuesto, dijiste que querías matarme desde la primera vez que me viste.
No importaba cuán inocente pretendiera ser Aria, había una gran diferencia entre ella y Mielle, quien había sido su maestra desde su nacimiento. Sería pan comido para ella dominar a los sirvientes y las criadas de la mansión Roscent.
Tal vez, incluso podría haber derramado lágrimas angelicales e instado a las doncellas a vengarse de Aria en secreto. En consecuencia, había esclavizado a dos estúpidos caballeros mientras pensaba que era una oportunidad sin saber la verdad. Seguí leyendo “La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 18: Venganza (2)”
Traducido por Kiara
Editado por Ayanami
Cuando escucho sus palabras, la mirada de Kasser cambio. La realidad lo golpeó como un cuenco de agua helada cayendo sobre su cabeza. De hecho, él estaba siendo asertivo e incluso había olvidado que ella estaba enferma. El dolor y el sufrimiento de perder sus recuerdos era insondable. Por lo tanto, su desesperación por poner un bebé en su vientre, es realmente un acto desconsiderado.
—Me disculpo. Estaba siendo irreflexivo.
Habló en voz baja, claramente arrepentido de su acción. Seguí leyendo “Reina Villana – Capítulo 30: Su toque”
Traducido por Kiara
Editado por Ayanami
— ¡¡Hurra!!
— ¡Larga vida al rey!
— ¡Larga vida al rey!
Los cantos eran ensordecedores. El aire estaba lleno de fervor, y los corazones llenos de alegría. Además de algunas bajas inevitables, el Reino no había sufrido mucho. El ambiente era bullicioso cuando los soldados, con orgullo, celebraban su victoria contra los lark. Sus cantos son un tributo, una extensión de la creencia de que su victoria es posible gracias a la presencia eminente de su Rey. Seguí leyendo “Reina Villana – Capítulo 29: Segunda noche”
Traducido por Maru
Editado por Yusuke
—Tenga un poco de té.
—Gracias, señor.
Una criada se acercó y le sirvió un poco de té. Tenía un aroma elegante de la familia Clarence, pero el marqués Gote no podía oler nada debido a su nerviosismo.
—¿No tiene dificultades para administrar el hospital? Seguí leyendo “Emperatriz del Bisturí – Capítulo 29”
Traducido por Maru
Editado por Yusuke
El hombre habló de pasada.
—Y hay algo que necesitaba verificar.
Elise tenía una cara aún más confundida. Su personalidad era tan fría como su cara y habló como si no quisiera explicarlo.
—Eso es. Puedes irte ahora. Seguí leyendo “Emperatriz del Bisturí – Capítulo 28”
Traducido por Maru
Editado por Sharon
Un momento después, Igor separó sus labios con los de ella y la miró a los ojos conmovedores. Las mejillas de Rihannan estaban húmedas con rocío de gotas de lluvia; sus párpados plateados también estaban humedecidos.
Su apariencia, dios, lo hipnotizó, lo suficiente como para que alguien se volviera adicto a sus encantos.
La cara que hizo mientras respiraba pesadamente, los labios brillantes que se abrieron, y sus gritos de éxtasis le trajeron una sensación de euforia. Seguí leyendo “No quiero ser amada – Capítulo 130: Carne apretada”
Traducido por Maru
Editado por Sharon
Rihannan agitó los ojos hacia abajo, sin fuerzas.
Igor nunca comprendería por completo las complejidades más profundas de sus palabras y qué significaba su murmullo explicando que no quería volverse miserable. No era el hombre del pasado. Divulgar sus secretos solo confundiría a Igor y lo enviaría a una espiral desconocida. Nunca comprenderá los sentimientos del hombre que experimentaba cosas que aún habían comenzado.
Ella reflexionó, preguntándose cómo responder si él regresara con otra pregunta cuando la agarró por la barbilla y la miró a los ojos oceánicos. Seguí leyendo “No quiero ser amada – Capítulo 129: ¿Puedo besarte?”
Traducido por Maru
Editado por Sharon
Rihannan enterró su rostro en el pecho de Igor. Sus lágrimas cálidas y saladas, el río hasta su alma, mojaron el área de su pecho y no mostró signos de detenerse. Parecía que llenaría el océano en cualquier momento pronto.
Igor dejó escapar un suspiro largo y doloroso.
—Rihannan, ¿recuerdas el momento en que subí al árbol para evitar que llores? ¿Qué… qué debo hacer esta vez? ¿Debo subir la apuesta y elegir una estrella del cielo nocturno? ¿Entonces te detendrás? Lo siento… Seguí leyendo “No quiero ser amada – Capítulo 128: No ser miserable”
Traducido por Maru
Editado por Sharon
Rihannan dejó escapar un gemido corto y delicado. Sincrónico a sus jadeos, Igor mordió su nuca, sintiendo y devorando la suavidad de su piel. Parecía una presa que esperaba ser devorada por una bestia.
Mientras cerraba los ojos con fuerza, sus cejas saladas se fruncieron juntas. Igor frotó juguetonamente sus picos gemelos y no se detuvo. Sus incesantes ataques de ambos lados casi la hicieron perder la cabeza.
Un segundo respiro después, Igor le soltó la muñeca y la levantó. Seguí leyendo “No quiero ser amada – Capítulo 127: ¿Por qué lloras?”
Traducido por Maru
Editado por Sharon
Rihannan mantuvo la boca cerrada y la apretó muy fuerte. Un silencio espinoso mal ajustado llenó la habitación cuando Igor aún no respondió. El doloroso silencio era como la calma antes de la tormenta calamitosa.
Levantó con cuidado la cabeza. Inmediatamente se encontró con unos ojos violetas helados. Inconscientemente, jadeó en silencioso miedo. Era como si el Igor del pasado la mirara y dejara salir palabras abusivas que sabía que herirían su corazón roto.
—Libertad, eh… —se burló Igor con un murmullo lento. Seguí leyendo “No quiero ser amada – Capítulo 126: Ojos violetas fríos”
Traducido por Maru
Editado por Ayanami
Su voz era suave y dulce, pero había una nota de orgullo en sí mismo.
Además, me había llamado “Reina”. No es el único extranjero que lo hace, pero la palabra se sintió extraña, ya que había estado enviando mensajes con Reina el pájaro.
¿Eso significaba que…el Príncipe Heinley es el dueño de Reina? ¿Pensó que su carta es conocida? Tuve un momento de sospecha, pero lo descarté rápido. No importa si él escribe esas cartas. No tengo la intención de conocer al dueño de Reina en la vida real. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 10: Curiosidad”
Traducido por Maru
Editado por Ayanami
¿Ya está aquí? Los invitados comenzaron a entrar al palacio hoy. Mentalmente, archivé todas las llegadas.
Es difícil identificar a una persona de la gran cantidad de invitados. Están el gran duque Chrome y su esposa, el gran duque Lilteang, el canciller y su familia del Reino del Norte, los hijos de la duquesa Cranthia de Samoneau, el príncipe Heinley del Reino del Oeste, el emperador Sirim de Blue Bohean…
El problema es que no venían de dos en tres. Solo del gran duque y su esposa, también están los caballeros, los sirvientes y las escoltas, luego, multiplica ese número por varias veces para dar cuenta de los otros invitados. No sabe si la carta viene de una mujer o un hombre, si es joven o viejo, o qué estado tienen. Es casi imposible determinar el dueño de Reina. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 9: ¿Quieres hacer una apuesta?”
Traducido por Maru
Editado por Ayanami
Después de terminar mi trabajo regresé a mi palacio, luego, me puse ropa cómoda más rápido de lo habitual. Sentí que me latía la cabeza, posiblemente se deba a la sensación constante de que algo me molesta. Poco a poco, comencé a entender las palabras de mi madre de: “No te involucres en los asuntos del emperador y su concubina”.
Pero mamá, incluso si trato de no involucrarme, sigue apareciendo frente a mí.
—Condesa Eliza.
—Sí, su Majestad. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 8: ¿Reina está aquí?”
Traducido por Maru
Editado por Ayanami
Al final, no pude tolerarlo más y dije lo que pensaba. Soviesh me miró asombrado. Tenía los ojos calientes por las lágrimas no derramadas, pero me mordí la lengua para contenerlas. La emperatriz no debe llorar por orgullo.
—Dijeron que escucharon rumores, no que yo los dijera. ¿Me estás culpando por los rumores de los que no conoces la fuente?
—No importa cuánto lo piense, no hay nadie más que tú que pueda beneficiarse de ello. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 7: Mi nido”
Traducido por Maru
Editado por Ayanami
— ¡Disparates! ¡Por qué la emperatriz debe proporcionar una dama de honor para una concubina!
Las damas de honor que escucharon mi historia gritaron enfadadas. La condesa Eliza, que sufría de presión arterial alta, se frotó las manos detrás del cuello, mientras la vizcondesa Verdi la abanicaba y hablaba con voz suave.
—Gracias a Dios que Laura no está aquí. Es una mujer joven y ardiente, y actuaría de manera impropia. Seguí leyendo “La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 6: No puedo creer que me esté haciendo esto”