Dama a Reina – Capítulo 99: Ella necesita más tiempo

Traducido por Kiara Adsgar

Editado por Yusuke


—Su Majestad, debo haberle escuchado mal…

—A menos que tenga problemas de audición, creo que ha escuchado correctamente lo que dije, pero lo repetiré, quiero aprender a hornear algunos postres —dijo Lucio con firmeza.

Cuando Lucio repitió esas palabras una vez más, el jefe de cocina se dio cuenta de que no había escuchado mal al emperador. ¡Dios mío, Su Majestad desea aprender a hornear postres!

—Por casualidad, ¿alguno de los postres que preparé para usted no fueron de tu agrado? —preguntó el cocinero.

—No, ya sabes que tus habilidades son excelentes. ¿Por qué estarías en esta posición si no es así?

El cocinero no sabía qué hacer con el cumplido.

—Entonces, ¿por qué de repente…?

—Quiero hacerlos para alguien —respondió Lucio.

—Ah, si es para un regalo, entonces con gusto los hare para usted, Su Majestad.

—Por supuesto, si los hicieras, se verían y sabrían mejor —respondió Lucio con calma—. Pero si los haces, los postres ya no serán especiales. Necesito hacerlos personalmente… para poder transmitir incluso un poco de mi sinceridad a esa persona.

El jefe de cocina no podía comprender lo que Lucio estaba diciendo, pero no estaba en condiciones de cuestionar o comprender las intenciones del emperador. En cambio, respondió con determinación.

—Entonces le enseñaré, Su Majestad.

Y así fue como comenzó el entrenamiento espartano de Lucio. Después de que Lucio terminó sus deberes gubernamentales, el primer postre que abordó fueron los brownies. Aunque comenzó siendo malo, en algún lugar del camino, las formas de los brownies se volvieron más extrañas que al principio. El jefe de cocina no podía soportar viendo eso.

—Su Majestad, ¿puedo ayudarlo?

—Puedo hacerlo yo mismo —se quejó Lucio.

Pero unos momentos después, Lucio terminó pidiendo su ayuda de todos modos. Aún así, no fue un fracaso total como un estudiante, y después de tres intentos desastrosos, el cuarto lote de brownies fue considerado aceptable. Apartó los pensamientos que lo distraían, luego vertió chocolate derretido sobre los brownies y los metió en el horno. Mientras esperaba que se hornearan, la imagen de Patrizia inundó los pensamientos de Lucio.

Ya era demasiado tarde para sentir pena. Aunque realmente lamentaba no haber aprovechado la oportunidad para conocerla mejor, ya era demasiado tarde. Quizás, las cosas que estaba haciendo ahora y las cosas que planeaba hacer en el futuro podrían considerarse inútiles. Pero…

—Aun así, si puedo transmitir mis sentimientos a través de esto… eso será suficiente.

Una expresión de dolor cruzó la cara de Lucio, sus cejas se fruncieron mientras se mordía el labio. ¿Por qué no hice esto por ella desde el principio de nuestra relación? ¿Por qué no le mostré mis sentimientos antes? ¿Por qué soy tan tonto? Por qué soy yo…

—Ah…

El olor acre de algo quemándose le picó la nariz, se volvió loco y rápidamente abrió el horno. Esperaba que sus brownies “aceptables” hubieran seguido siendo adecuados, pero estos trozos carbonizados no podían ser otra cosa que un fracaso. Con una expresión sombría, mordisqueó una pieza. El dulce sabor del chocolate se había desvanecido por completo, dejando un sabor amargo.

 ♦ ♦ ♦

—Su Majestad, hay un banquete de cumpleaños planeado para el próximo mes.

El cumpleaños de Patrizia sería pronto. Era irónico que tuviera que planear su propia fiesta de cumpleaños, no había nada que pudiera hacer al respecto. Coordinar el cumpleaños de la reina no era el trabajo del emperador.

—Sería bueno si pudiera pasar mi cumpleaños en casa —suspiró.

Nadie más a su alrededor dijo nada en respuesta. Patrizia no esperaba que lo hicieran, y simplemente comenzó a leer los documentos que Mirya le acababa de entregar. Los planes eran demasiado extravagantes a pesar de que las finanzas se estaban agotando.

—Necesitamos bajar el presupuesto. Lo permitiré como coordinadora de la fiesta —señaló Patrizia con otro suspiro.

—Pero Su Majestad, si hacemos eso, entonces su dignidad…

—Simplemente hazlo. Mi dignidad fue restaurada cuando Rosemond fue ejecutada.

Después de pronunciar el nombre tabú, Patrizia se apoyó contra el respaldo de su asiento. Debería tomarme un descanso, pensó, pero no mucho después, se enderezó y comenzó a trabajar en los archivos y documentos del palacio. Justo cuando cerró los ojos para tomar un breve descanso, alguien llamó a su puerta.

—¿Quién es? —preguntó Myria.

—Su Majestad el emperador ha llegado —anunció un sirviente.

Las cejas de Patrizia se fruncieron ante el inoportuno invitado. Se inclinó hacia Mirya y le susurró algo al oído, y Mirya, con una expresión incómoda, se dirigió hacia la puerta. Cuando la abrió, Lucio estaba de pie frente a ella. Mirya lo saludó cortésmente.

—Saludos al Sol del Imperio.

—¿Está la reina adentro?

—Lo está, pero… duerme.

—¿No se siente bien?

Mirya se sorprendió por la preocupación del emperador, pero sin embargo, ella respondió:

—Ese no es el caso, su Majestad… ella está bastante cansada.

—Oh no. Traeré al médico del palacio de inmediato —dijo Lucio con urgencia.

—No es lo suficientemente grave como para que necesite la vista del médico, Su Majestad —respondió Mirya.

Ahora que se cumplieron los  trámites, era hora de exponer sus asuntos. Lucio dudó antes de hablar.

—Er… bueno.

—Por favor habla, Su Majestad.

—Tengo algo que darle a la reina.

Ante esas palabras, Mirya inmediatamente miró las manos de Lucio. Sostenía una caja de cartón atada con una cinta.

—¿Es esto, Su Majestad? —preguntó ella.

—Sí.

—Entonces se lo entregaré a Su Majestad.

—Ah… sí

Aunque parecía un poco disgustado, le entregó la caja. A juzgar por el calor que emanaba de su interior, Mirya dedujo que era algo para comer.

—Por favor no se preocupe, Su Majestad. Le daré esto de inmediato —dijo Mirya con una sonrisa tranquilizadora.

—Gracias —dijo Lucio.

Parecía nervioso cuando dijo eso, y Mirya pensó que era bastante inusual. Era la primera vez que le había visto hacer esa expresión, pero le sentaba bien. Ella se inclinó con gracia para despedirse antes de cerrar la puerta.

—¿Quién era? —preguntó Patrizia.

Ella sabía que era Lucio. Como no estaba durmiendo, podía, por supuesto, escuchar claramente su voz más allá de la puerta. Dormir era solo una excusa para no verlo.

Mirya colocó la caja sobre la mesa.

—Su Majestad el emperador deseaba darte esto.

La cara de Patrizia se volvió extraña, y Mirya sonrió levemente antes de hablar.

—¿Qué hago con esto?

—Tíralo a la basura —dijo Patrizia despectivamente.

Sin embargo, por primera vez, Mirya no hizo lo que Patrizia le ordenó. En cambio, desató la cinta de la caja y comprobó su contenido. Al instante, un olor dulce flotó por la habitación. Sorprendida, Mirya se echó a reír.

—Son brownies.

—¿Realmente no tenía nada más que…? —murmuró Patrizia.

—Parece que los hizo él mismo. Oh, también hay una tarjeta aquí —dijo Mirya alegremente.

—Te dije que lo tiraras a la basura.

—¿Cómo podría hacer eso? Es la primera vez que el Sol del Imperio hornea algo personalmente.

Patrizia levantó una ceja graciosa ante la emoción de Mirya.

—Si te hace tan feliz, entonces debes comerlos.

—Si hago eso, podría ser arrestado por insultar al emperador, Su Majestad. ¿Cómo podría atreverme a comer algo que Su Majestad el emperador ha hecho personalmente?

Mirya sacudió la cabeza como si Patrizia sugiriera algo completamente irracional, antes de sacar uno de los brownies calientes y colocarlo en un plato de marfil. Patrizia, decidió que no debía preocuparse más por eso, se volvió sobre la cama, de espaldas a Mirya. Pero solo porque los brownies estuvieran fuera de su vista, no significaba que no pudiera olerlos. El fuerte aroma a chocolate impregnó la habitación y entró en las fosas nasales de Patrizia. Patrizia dejó escapar un gemido de dolor. ¿Por qué tenía que hacer algo tan tentador?

—Su Majestad, ¿le gustaría probar uno? —le preguntó Mirya a Patrizia, quien resopló incomoda.

—De nuevo, te dije que lo tiraras a la basura.

Mirya fue persistente.

—Y como dije antes, si hiciera eso, me acusarían de insultar al emperador. Si estás dispuesta a salvarme de ese destino, entonces los tiraré.

Patrizia habló con voz exhausta.

—Entonces cometelos o…  dáselo a Raphaella.

—¿Realmente no lo comerás, Su Majestad? —Mirya tomó uno de los brownies y le dio un mordisco. Aunque no esperaba mucho, una expresión de sorpresa cruzó su rostro cuando los sabores explotaron en su boca.

—No sabía que Su Majestad era tan hábil para hornear. Estos están muy bien hechos.

Patrizia se sorprendió levemente, deben estar buenos por como olían,

—No parece que Su Majestad haya recibido ayuda del jefe de cocina, pero debe haber hecho un gran esfuerzo.

—Eso es lo que estoy diciendo. Es obvio que está tramando algo —dijo Patrizia con una sonrisa cínica. Mirya respondió con su propia sonrisa.

—Es por eso que debes aceptarlo con más gracia, Su Majestad.

La conversación terminó allí. Mirya se comió otro brownie antes de preguntarle a Patrizia:

—¿Realmente no tomará un pedazo, Su Majestad? Hay tantos.

A Patrizia le gustaban mucho los postres, tenía un lugar extra para los brownies. Patrizia comenzó a decir algo pero se detuvo.

—Déjalo y vete —murmuró finalmente.

—Sí su Majestad.

Mirya sonrió levemente antes de dejar la caja donde estaba y salir de la habitación. Ella sabía que Patrizia necesitaba más tiempo. En cualquier caso, lo más importante era que ella fuera feliz. Si el emperador estaba realmente decidido a cuidarla, entonces Mirya quería darle una oportunidad más. Ella sabía que querer vivir en completa soledad para alimentar su libertad no era bueno.

—Tan inútil.

¿Quién le dijo que hiciera tal cosa? Patrizia se levantó de la cama. El vestido blanco que llevaba puesto se arrastró por el suelo mientras caminaba hacia la caja de brownies. Patrizia miró hacia la mesa en la que estaban sentados. Estaban ligeramente húmedos por haberse enfriado, pero parecían absolutamente deliciosos.

Otro suspiro breve, luego tomó tentativamente un brownie que estaba cubierto de mousse de chocolate. Tomó uno de sus dedos cubiertos de migajas y lo lamió suavemente. El sabor y el aroma del chocolate llenaron su boca. Estaba delicioso. Por eso Patrizia no pudo evitar dejar escapar otro suspiro.

—Es innecesariamente delicioso.

Se sentó a la mesa y cogió un tenedor en serio. ¿Realmente hizo todo esto solo? Si lo hizo, ¿estaba pensando en algo mientras los hacía? Pensó para sí misma mientras consumía todos los brownies que hizo sin dejar una sola miga.

 ♦ ♦ ♦

Lucio regresó al Palacio Central después de visitar Patrizia y esperó sin cesar su respuesta. Esperaba una variedad de respuestas diferentes, pero la que ciertamente no deseaba escuchar era: Ella nunca las abrió. Por supuesto, considerando como la trato hasta ahora, no tenía derecho a decir nada si ella hacía eso, pero… aun así, el corazón de una persona era ridículamente codicioso. Si pudiera obtener una cosa, querría otra y otra más.

—Su Majestad.

En ese momento, alguien abrió la puerta y entró en la habitación. Era la jefa de servicio.

—Sí, ¿qué sucede? —preguntó Lucio, su corazón latía con fuerza.

—Su Majestad la reina…

Sin que él se diera cuenta, Lucio tragó saliva.

—Ha terminado todos los brownies que Su Majestad ha preparado para ella.

—¿Es así? —preguntó Lucio notablemente sorprendido.

—Sí Su Majestad.

Aunque las palabras de la jefa de servicio fueron compuestas, ella parecía estar un poco emocionada. Incapaz de ocultar su deleite, una brillante sonrisa iluminó el rostro de Lucio.

—Ah… gracias a Dios.

La jefa de servicio no se molestó en mencionar que Patrizia inicialmente quería tirarlos. Simplemente le dijo a Lucio el resultado final y se excusó de la habitación.

Lucio, ahora solo, paseó por la habitación, con una expresión de felicidad pura en su rostro. Era del tipo de persona que se dejaba llevar por sus emociones, si algo bueno le sucedía. Pasó una buena cantidad de tiempo felizmente rondando por la habitación antes de decidirse salir a caminar para calmarse.


Kiara
alguien se tomo el dicho de al corazón se llega por el estomago, muy en serio

| Índice |

24 thoughts on “Dama a Reina – Capítulo 99: Ella necesita más tiempo

  1. Karina Carcelen Viteri says:

    Aunque Lucio no es santo de mi devocion me cae mejor que Ruve de la emperatriz abando y que Zoviechu bueno el soquete de la emperatriz volvio a casarce, porque en esta segunda vida fue capaz de ver hasta que punto llegaba su concubina por ambicion y por no cegarce como esos dos y ver las cosas como son aun con sus arrebatos de locura fue lo suficientemente conciente de que su amante no estaba hecha para ser reina y eso se lo aplaudo aunque no lo perdono del todo por lo que hizo sufrir a la pobre Petronilla solo si las gemelas son felices eso me basta y me sobra

    • Melya says:

      Concuerdo contigo. Lucio mostró verdadero arrepentimiento de sus acciones y nunca creyó en lo que dijo su concubina, siempre busco la verdad y estuvo de acuerdo en seguir las leyes y en parte la voluntad de la reina. Además es un poco entendible su lamentable forma de ser vieja ya que tuvo bastantes traumas en la niñez y fue usado por la tipa esa. Es de esos pocos emperadores que realmente me terminan gustando

  2. Subaxxxxx says:

    La verdad no entiendo porque todos están más de parte de asqueroso de Lucio, perdonar a un bastardo que te arruino la vida y que solo estuvo arrepentido porque sabia lo que hacia su anterior novia, aún sintio dolor cuando la vio en la guillotina, siguiendola amando despúes de saber que estaba loca, él no cambio, sigue siendo un hdp, si patrizia no se hubiera puesto bien iconic, él nunca se hubiera puesto de parte de Patrizia, solo de su novia, estaba obsesionado con Rossemon, la amaba aunque decia que no, hasta le dolio cuando vio que le dijo Rossemon que solo lo uso (esto es medio verdad porque se sabe que ella si amo al Rey), el idiota seguia amandola aún despues de su muerte, pero todos se ponen de parte de él en vez de Patrizia, ella puede enamorarse de nuevo y amar a otro que SI la quiera como es y que no sea solo un remplazo porque la otra estaba loca, se quejaba tanto de la aintigua reina que le ocasiono muchos traumas y era igual que su padre, manipulador y le jodia la vida a los demás, su novia era igual a la antigua reina, quien asesino a la madre de Lucio y Patrizia era la primera reina, quien fue asesinada por los ataques de la concubina lol, el rey empezo a seguir el mismo patrón que su padre y todavía tiene el descaro de sentirse mal, EEEWWWWW.

    • Kaeji says:

      No, él no seguía amándola después de su muerte, es más el mismo dijo que no sabía si realmente la amaba o simplemente era simpatía, que incluso traía este pensamiento desde antes de casarse con Patrizia, es entendible que él creyera que la amaba pues nunca alguien había estado de su lado, y de pronto apareció ella, con una historia familiar trágica, por lo mismo él sentía que abandonar y dejar morir a Rose era como traicionarse a sí mismo, pues cualquiera se sintiera así después de ver morir a alguien que estuvo a tu lado cuando nadie lo había estado aun que no lo ames…

    • rodri says:

      comprendo tu punto de vista y si esta fuera otra historia te encontraría toda la razón, como en emperatriz abandonada que termina careciendo de sentido y se convierte en un bodrio, pero aquí los personajes y sus historias están bien construidas sin vacíos argumentales, actúan y reaccionan como se configuraron sus personalidades, lo cual genera las posibilidades que se están dando, por mi parte espero ver lo que hará el autor, la novela es exquisita y bien construida así que es difícil o imposible ponerse en favor de alguno de los protagonistas..

        • Sam Rossell CT says:

          Si, la infancia de una persona marca mucho en un futuro pero eso no quiere decir que la personalidad que construiste en base a como te educaron tus padres cuando eras niño no se pueda cambiar cuando eres adulto, si bien es difícil se puede cambiar, no puedes culpar lo que no se te dio o lo que se te enseño en tu infancia cuando tienes la posibilidad de cambiarlo cuando eres adulto, no es imposible

  3. Angie says:

    Que bueno que está intentando ganarse poco a poco el corazón de la reina.
    Espero que se esfuerce más, parece un niño que se emociona con cualquier gesto de simpatía ❤️❤️

Responder a Lilian_2.0 Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *