El Perseguido – Capítulo 85: Alegría

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


Chi Yan mordió el costado del cuello, pero instintivamente no se atrevió a hacerlo con todas sus fuerzas. 

Mordió y mordió, cambió algunos ángulos, pero solo las marcas superficiales de los dientes quedaron impresas en el cuello del vampiro junto con un rastro de saliva.

Era como un cachorrito, retorciéndose y jugando sin dientes.

—¿Estás jugando conmigo? Me estas besando, pequeño mimado. —le susurró el príncipe, riéndose y abrazándolo.

Chi Yan retrajo la boca con desánimo. Sus ojos negros aturdidos e inexpresivos, tanteó al otro y tomó su mano izquierda, la cual estaba en su espalda, la llevó hacia su boca y mordió su muñeca. Sin embargo, no era mejor que el cuello. Lo intentó varias veces, pero esta vez ni siquiera pudo dejar marcas de dientes.

El joven humano estaba aún más perdido. La sensación de ardor de la sangre del vampiro y el poder sagrado del agua bendita luchando entre sí en su cuerpo, le dieron ganas de llorar. Su cuerpo estaba extremadamente incómodo, pero no pudo encontrar una solución. Comenzó a perder la sobriedad y se apoyó en los brazos del vampiro, respirando desesperadamente para aliviar la incomodidad física.

Se apoyó en el pecho del vampiro, extendió las manos alrededor del cuerpo del príncipe y lo miró de abajo hacia arriba. Tenía los ojos enrojecidos y llorosos. Lo miró con un aspecto de súplica mientras sufría grandes agravios e incomodidad.

El príncipe Eymer extendió el dedo y le tocó la nariz. Luego se inclinó y le besó los ojos, gentilmente. 

—No me mires así, es como si te estuviera intimidando. Obviamente fuiste estúpido por beber lo que sea que te dieran otras personas. 

Aunque Chi Yan parecía confundido, entendió las palabras del príncipe. Cerró los ojos, lo abrazó por la cintura y murmuró algo. La expresión de su rostro se volvió aún más agraviada.

—Cada vez más mimado y débil. Ni siquiera puedo soportar esto —El Príncipe acarició sus mejillas ligeramente.

—Eymer, ayúdame. Por favor, dame tu sangre. No me dejes solo. Estaba equivocado. A partir de ahora te daré toda mi sangre y escucharé todo lo que digas —Chi Yan susurró con los ojos cerrados, frotando su cara suavemente en el pecho del otro.

Sus palabras sonaron muy suaves y obedientes. El vampiro sintió que su corazón temblaba, y no pudo evitar abrazar a Chi Yan con más fuerza y ​​lamer sus dientes. No podía decir si el pequeño estaba lúcido. Si no estaba despierto, ¿cómo iba a ser tan obediente y decir tantas cosas que le agradaban? Pensando en esto, sus pensamientos se desviaron. Recordó que también fue así cierta noche, bajo esta lámpara y con Chi Yan en sus brazos. El joven se había levantado aturdido y le había dado un suave beso, rogándole que lo amara.

El vampiro se sintió cada vez más incapaz de resistir.

Finalmente se rindió. Chi Yan nunca había estado dispuesto a acompañarlo de manera honesta y obediente. Siempre había provocado todo tipo de problemas, dejándolo para ayudarlo a limpiar su desorden. Y cada vez, solo podía cumplir con sus deseos, comprometerse e incluso temía hacerlo infeliz.

El Príncipe cargó al joven, caminó hacia su escritorio, tomó el cuchillo de plata y regresó llevándolo.

Colocó al humano acostado en un lado de la cama envuelto en una colcha y se cortó la muñeca con un cuchillo.

El olor de la sangre oscura y extravagante llenó instantáneamente el aire. No necesitaba tomar la iniciativa de entregar su muñeca. El pequeño olió su sangre y salió rápidamente de la colcha, se arrodilló frente a él y sostuvo su muñeca sangrante con ambas manos.

Chi Yan fue muy cuidadoso. Estiró la lengua y lamió con cautela, luego levantó la cabeza y miró obedientemente al Príncipe, esperando instrucciones. Después de ver que este no estaba descontento y que no tenía intención de detenerlo, bajó la cabeza y chupó la muñeca sangrante sin contenerse.

Bebió la sangre felizmente. El príncipe Eymer tomó la colcha con la mano derecha y lo cubrió. Luego acarició la parte superior de la cabeza de Chi Yan y la parte posterior de su cuello. El chico lo aceptó obedientemente.

Chi Yan bebió durante algún tiempo antes de quedarse dormido agarrándose de la muñeca. El vampiro trató de soltarse y el pequeño inconscientemente protestó insatisfecho, apretando más. El príncipe Eymer se rindió, lo levantó y colocó su cabeza sobre la almohada, se acostó a su lado y lo abrazó suavemente.

De todos modos, está bien de esta manera: sostienes mi brazo y yo sostengo el tuyo.

Al día siguiente, el Príncipe se despertó mientras el cielo se volvía más brillante. Revisó el cuerpo de Chi Yan y descubrió que el poder sagrado había sido eliminado. 

Pensó por un rato, quitó lentamente su brazo izquierdo entumecido, se dio la vuelta y sacó la cinta negra del cajón de la mesita de noche. La ató con cuidado alrededor de los ojos del joven con un poco de preocupación, ¿quién sabe cuándo este pequeño mocoso se despertará?

¿Debería mentirle diciéndole que era solo un sueño? Chi Yan probablemente no se dejaría engañar. Además, no era bueno hacerlo durante el día… el vampiro se lamió los dientes y no se atrevió a admitir que estaba muy tentado al pensarlo. No pudo evitar suspirar, de todos modos, se suponía que los vampiros dormían durante el día, y… no hay nada malo en eso.

Chi Yan se despertó alrededor de las diez de la mañana. Podía sentir la tenue luz, pero no podía ver nada. Sus ojos parecían estar cubiertos con algo muy familiar. Extendió sus manos y lo tocó. Efectivamente, era la cinta negra.

Instantáneamente recordó que estaba con el príncipe Eymer y todo lo que sucedió la noche anterior, incluida la forma en que abrazó al vampiro, llorando y rogándole que le permitiera beber su sangre.

Su rostro de repente se puso caliente. Gimió y se cubrió la cara con la mano izquierda. Después de pensarlo, también se cubrió con su mano derecha. Aunque cuando soñó con Ye Ying Zhi hizo muchas cosas de las que se sintió avergonzado y dijo muchas cosas de las que normalmente ni siquiera hablaría. Pero eso era un sueño después de todo y nadie lo sabría. Esta vez fue completamente diferente con el príncipe Eymer. Se había avergonzado por completo frente al vampiro.

Después de escuchar pasos, su rostro se puso aún más rojo. Se sentó, apretó ansiosamente la sábana bajo su mano, bajó la cabeza y le dijo en voz baja al vampiro que ya estaba muy cerca de él: —Lo siento mucho, ayer… bebí tanta sangre…

Chi Yan realmente esperaba que el Príncipe Eymer se hubiera olvidado por completo de todas las cosas que hizo y todas las palabras que dijo la noche anterior, pero obviamente esto era poco realista. Sólo podía fingir que se había olvidado y, al mismo tiempo, consolarse de que el otro hubiera sabido que no debía tomarse en serio sus locas travesuras. Después de todo, había vivido durante miles de años y ¿qué tipo de situación no había encontrado antes? El príncipe Eymer no pondría en serio su tonto comportamiento, por lo que no debería preocuparse demasiado.

El vampiro no habló, pero el joven podía sentir sus ojos fijos en él. Se sintió cada vez más incómodo. Para resolver su vergüenza, dio dos pasos hacia el otro. Levantó el cuello, dejando al descubierto la piel fina y frágil y los vasos sanguíneos azules delgados, apenas visibles. No habló, pero pensó que el vampiro entendería lo que quería decir.

—Recuerdo que ayer dijiste que, de ahora en adelante, podría beber toda tu sangre —Los dedos fríos del vampiro tocaron su cuello y lo frotaron suavemente.

Se inclinó y tomó a la persona en sus brazos, sus afilados dientes perforaron la suave piel humana en un instante.

El sabor dulce, fragante y cálido, el sabor de un ser querido: la sensación era como volverse uno con la persona en sus brazos. Cerró sus ojos negros oscuros con satisfacción, sacó los dientes después de un tiempo y dejó escapar un largo suspiro.

Lamió las marcas de dientes y las heridas en el cuello de Chi Yan, aunque deliberadamente dejó algunas marcas leves de mordidas sin tratar. 

—Pequeño, ¿lo que dijiste todavía cuenta? —bromeó, sintiendo al humano temblar en sus brazos.

Chi Yan no se atrevió a provocarlo y no quiso admitirlo. Se encontraba perdido y no estaba seguro de si quería decir las palabras que había dicho inconscientemente o no… Así que volvió la cabeza y respondió ambiguamente: —… Me voy a casa en dos meses.

¿Entonces planeas dejarme? Los colmillos no retraídos del vampiro perforaron la parte posterior del cuello del joven nuevamente. Escuchó un gruñido corto y doloroso de él y rápidamente aligeró su movimiento. Mantuvo la postura de sujetar la nuca, chupar sangre y se negó a soltarlo.

Realmente… un pequeño bastardo que miente solo para hacer feliz a la gente.

♦ ♦ ♦

Después del almuerzo, el príncipe Eymer le pidió a Gray que enviará a Chi Yan. Se comportaba tan frío y tranquilo como si nada hubiera pasado, ni siquiera mencionó lo que sucedió el día anterior.

Chi Yan exhaló un suspiro de alivio, pero se sintió vacío por dentro. Era como si hubiera perdido algo. De hecho… quería que el vampiro le pidiera que se quedara como las veces anteriores, e incluso que usara algún medio para obligarlo a quedarse. En secreto había esperado que lo obligara a admitir que lo que dijo inconscientemente el día anterior era cierto.

Esta forma de pensar lo sobresaltó, como si algo que había estado envuelto dentro de su corazón fuera repentinamente tocado y desgarrado.

No se atrevió a seguir pensando en ello. Una vez que regresó de la mansión del Príncipe Eymer, se puso en contacto con el cazador de vampiros. Las palabras de Ye Ying Zhi fueron exactamente las mismas que las del Príncipe, él no podía hacer nada sobre el plomo de sangre del vampiro y el poder sagrado en su cuerpo. Había adivinado que el Príncipe había infundido plomo en la sangre, por lo que envió a Chi Yan ahí y le pidió ayuda. El joven no sabía por qué, pero se sintió un poco decepcionado después de escuchar la misma respuesta.

Faltaban cuatro días para el final de las vacaciones escolares. Después de regresar al dormitorio, Jiang Tian lo visitó y le preguntó sobre su viaje, luego lo invitó a una ciudad cercana a la bahía para hacer surf durante dos días.

Para ser honesto, Chi Yan pensó que su viaje fue bastante bueno, excepto que lo atraparon a mitad de camino para asistir al extraño ritual de sacrificio del clan de sangre y casi muere; además de que accidentalmente bebió el agua bendita y casi se lastimó el cuerpo. Ahora necesitaba un viaje normal para relajarse. Aunque no sabía surfear, aprender nuevas habilidades sería una buena manera de enfocar su atención y no dejar que su mente divague y piense en otras cosas.

Felizmente aceptó la invitación de Jiang Tian. Durante su viaje de surf de dos días, Chi Yan no pensó en esos asuntos relacionados con los vampiros. Lo único que lamentó fue no haber dominado las habilidades de surf cuando regresó.

El hemisferio sur se había acercado gradualmente al invierno y la noche llegó antes que en otras épocas. Abordaron el autobús de regreso a Sophus desde la ciudad de la bahía a las 5 de la tarde para poder llegar alrededor de las 8 en punto. El autobús atravesaría montañas y bosques subdesarrollados durante la mayor parte del viaje y no habría atascos de tráfico. No obstante, había tantos giros y vueltas en las carreteras de montaña que hacían que la gente se sintiera mareada. Chi Yan ya lo había experimentado a la ida.

Para evitar el mareo por movimiento, durmió una vez que se subió al autobús.

De repente, hubo un choque violento y el autobús se detuvo abruptamente. Chi Yan hizo un gesto con la cabeza y se despertó.

Fuera de la ventana había un bosque oscuro, el lado izquierdo era la montaña y el lado derecho estaba densamente poblado de árboles y vegetación. Había niebla y la única luz eran los faros del autobús, lo que hacía que todo pareciera oscuro y confuso.

Chi Yan se volvió hacia Jiang Tian.

—¿Qué sucede? —le preguntó en voz baja.

Jiang Tian negó con la cabeza y se quitó los auriculares, lo que indicaba que tampoco sabía lo que estaba pasando.

Oyeron al conductor maldecir. Un compañero de clase, que se sentó en el lado izquierdo del pasillo, tragó saliva nerviosamente. Su nombre era Tony y es un conocido de Jiang Tian. Era miembro del club de surf de la escuela y a menudo participaba en actividades relacionadas. Había estado en la ciudad de la bahía muchas veces antes.

En ese momento, Tony volvió la cabeza misteriosamente para mirar a Jiang Tian y dijo en voz baja: —Se acabó, es posible que nos hayamos encontrado con el legendario ‘bandido’.

—¿Bandido? —Jiang Tian estaba desconcertado— ¿Qué es eso?

—Se dice que son vampiros que se esconden en las montañas y en la naturaleza, y que deambulan en grupos.

Shisai
El perseguido... por los problemas

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