¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 73: Ella y la vista de la Luna

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


Mediodía.

Mientras daba un paseo por el jardín de la mansión, descubrí que, por todo el lugar, crecía hierba plateada[1].

La hierba plateada se marchita en invierno, por lo que no es habitual que aún permanezca, así que me agaché ante ella.

Observé distraídamente su balanceo.

Levantando la mirada hacia el cielo, vi la luna. Hoy es luna llena.

Sentí que, por primera vez en mucho tiempo, en mi interior, surgía una picazón por hacer algo.

Es el llamado impulso creativo.

Recogí la hierba plateada y sonreí ampliamente.

—He pensado algo bueno.

Me levanté y giré sobre mis talones con la hierba plateada en una mano.

La estación ahora es invierno. La época de lo que se llama “Luna de la Cosecha” en Japón hace tiempo que pasó, pero no me importa.

De todos modos, nadie lo sabe. No hay nadie para replicar.

Me dirijo a la cocina.

—¡Eso es, vamos a celebrar la vista de la luna[2]!

Es decir, voy a hacer tsukimi dango[3].

♦️ ♦️ ♦️

—Maestra, ¿qué está haciendo?

El jefe de cocina Thomas me dio la bienvenida alegremente, quien se precipitó a la cocina y miró mi mano con interés.

En cuanto a mí, mientras tarareaba de buen humor, amasé harina de arroz y formé pequeños dangos.

Trece está bien, pero al ser el día quince, me apetecía hacer quince.

Pensé en parar ahí, pero las miradas apasionadas de mi entorno me hicieron hacer un poco más.

Uno a uno, dejé caer el dango terminado en agua hirviendo.

—Estos son tsukimi dango. —Miré la olla mientras respondía a la pregunta de Thomas.

Con mi atención centrada en la olla, se convirtió en una respuesta concisa. Al cabo de poco tiempo, el dango subió a la superficie y lo saqué con habilidad.

—Tsukimi dango… ¿Ese es su nombre? ¿Qué demonios son?

No podía imaginar lo que son. Pensé en lo que debía decirle a Thomas, quien ladeó la cabeza. Por supuesto, sin detener mis manos.

—Hmm, me pregunto si podrían llamarse dango especial para ver la luna. Ah, por cierto, ver la luna es disfrutar de ellos observando la luna llena. —Cuando expliqué eso, no sólo Thomas sino todos los cocineros de alrededor pusieron caras complicadas.

—¿Mirar… la luna? Por cierto, ¿qué luna?

—Ah… —Todos deben estar pensando lo mismo. Ahora están esperando mi respuesta. Al sentir sus miradas sonreí amargamente, y recogí el último dango.

Entiendo lo que quieren decir.

Para empezar, en este mundo no existe el evento de ver la luna.

Nadie admira expresamente la luna para divertirse.

Las lunas sólo sirven para saber el día de la semana.

En cuanto a cómo se hace, en realidad, hay seis lunas en este mundo.

Un sol y seis lunas.

En este mundo una semana tiene siete días, igual que en mi vida anterior.

Pero la diferencia es que una luna cambiará para cada día de la semana.

La luna del lunes es plateada. El martes es roja. El miércoles azul. Verde el jueves. Dorada el viernes y marrón el sábado.

Así, el color de la luna difiere en cada día de la semana.

Cada mes, cada una crece y mengua, pero su orden nunca cambia, por lo que mucha gente mira al cielo para comprobar el día de la semana.

Estas lunas brillan incluso de día.

Por cierto, puede ser redundante, pero los domingos no sale ninguna luna.

En los domingos sin luna se estableció un sabbat, por lo que en ese día están prohibidas todas las batallas. No es el caso de que se prohíba el trabajo.

Es un día en el que todas las batallas o conflictos están prohibidos.

No puedo hablar de ello en detalle, pero se trata de una historia religiosa, incluso si estás en guerra, en ese día, siempre debes tener una tregua.

Si lo rompes, recibirás la condena de otros países, incluso pueden excomulgarte, y es muy probable que se convierta en un problema para todo el país.

La historia se ha salido considerablemente por la tangente, pero en resumen, debido a que este es el peculiar sentido común de esta palabra, todos nuestros cocineros tienen curiosidad.

Quieren preguntar qué quiero decir con mirar expresamente a la luna, algo que sirve para saber el día de la semana, para divertirme.

Sonreí, encontrándolo comprensible, y continué hablando:

—A ver, creo que puede ser cualquier luna, sin embargo, debe ser la luna llena… Ah, pero, quizás, hoy sea justo.

—¿Maestra?

Levanté la cabeza y miré al exterior desde la ventana de la cocina. Hoy es lunes.

Es decir, la luna actual brilla en color plata.

La luna más cercana a la de mi vida anterior… la luna de la Tierra, está en el cielo.

—Soy consciente de que estoy diciendo cosas extrañas, así que no se preocupen demasiado. El tiempo también es extraño. Es sólo porque vi hierba plateada. Eso es todo… De acuerdo, he terminado. Si todos quieren, pueden comer el dango restante.

Me gustaría que hubiera un sanpou[4], pero naturalmente no hay tal cosa. Como no podía ser de otra manera, apilé el dango en forma de pirámide, primero nueve, luego cuatro y después dos.

—Está terminado. Ahora, por favor, disfruten, yo me voy.

—¡Maestra, gracias!

Aunque se les escapó el significado de ver la luna, parecía que les gustaban mucho los dulces desconocidos.

Cuando terminé de apilar ordenadamente el tsukimi dango y se lo mostré, resonaron con un “Oooh” y pude verlos observando el dango desde arriba y desde abajo.

—Será problemático si se expone a mi padre, así que cómanselo todo. En cuanto a la reproducción… Si quieren, son libres. Son sólo tsukimi dango, así que creo que no habrá demanda.

Si no vas a ver la luna, no necesitas tsukimi dango.

Hice ese comentario pensando que así sería, pero los cocineros observaron el tsukimi dango con gran interés.

Aproveché la oportunidad de esa apertura y, cogiendo mi propia parte, salí de la cocina.

♦️ ♦️ ♦️

—Y, ¿vas a la casa de la abuela?

He dicho que voy a salir, y me he puesto en marcha.

Por fin se ha levantado el arresto domiciliario, si salgo con la misma frecuencia que antes no me regañarán. Quiero pensar que es porque he recuperado su confianza, pero, por desgracia, es diferente.

Mi hermano y padre, al tanto de la historia de mi ruptura del cerco de Freed, llegaron a la conclusión de que no tiene sentido mantenerme bajo arresto domiciliario.

—Oye, ¿por qué no te presentas? —No pude ver a Caín que me hablaba en susurros. Sintiéndome extraña al escuchar su voz y no poder verlo, miré inquieta a mi alrededor.

—No mires mucho a tu alrededor. Es sospechoso. Es porque la princesa tiene guardias cuando sale. Antes era una persona, pero hoy son dos. Están siendo extremadamente cautelosos.

—Eh, ¿de verdad?

—Es algo natural para la futura reina. Bueno, en este caso yo solo soy suficiente.

Parece que sin que me dé cuenta el número de guardias ha aumentado. Aunque me sorprendió la historia que no había escuchado antes, me convencí de que es así.

—Hmph. Por cierto, ¿dónde están esos dos? —No puedo decirlo en absoluto. Mirando a mi alrededor, sólo puedo verme caminando sola.

—Mm, están a una distancia en la que apenas pueden reconocer a la Princesa. Quizás les han dicho que pasen desapercibidos. Si pasa algo, están a una distancia en la que sólo pueden venir corriendo.

—Hee. Ah, ¿de esa manera, no será expuesto que hable contigo? ¿Está bien?

—No me estoy mostrando. No se darán cuenta. Bueno, si se trata de perderlos, no se preocupe, se irán cuando llegue a casa de la abuela. Me quedaré cerca.

—Sí. —Recibí las palabras de Caín con un movimiento de cabeza.

Debe estar cerca para mantener una conversación conmigo. Pero no tengo ni idea de dónde está.

Sólo escuchar la voz sin verlo se siente extraño, pero creo que también es otra de sus técnicas. Es espléndido. Como se esperaba de mi ninja.

—Ah, pero, también es el caso de la gente de la agencia.

—¿Mm? ¿Qué? —Parece que ha captado bien la palabra que me dije.

Obedientemente dije lo que pensaba:

—Me parece increíble que no pueda saber dónde están ni Caín ni la gente de la agencia.

—¿Ja? Eso es natural. Quién iba a meter la pata y hacerse notar por aficionados.

—Ya veo… —Tenía la intención de elogiarlo, pero me devolvió una respuesta contundente.

♦️ ♦️ ♦️

—¡Hola! ¡Señora Delris! Es repentino, ¡pero vamos a ver la luna! —Abrí la puerta y bajé las escaleras.

Puse la caja que había traído sobre un sencillo escritorio de madera y la abrí, presentando enérgicamente el tsukimi dango.

Además, coloqué hierba plateada al lado.

La señora Delris habló con una expresión de curiosidad.

—¿Observación de la luna? ¿Qué es esto? Es la primera vez que oigo hablar de ello.

Como siempre, la señora Delris decía no te entiendo y ladeó la cabeza, me reí para taparlo.

Caín, que se había dejado ver desde que entramos en la calle, dijo mientras señalaba el dango.

—Puedo decir que es un evento en el que se disfruta viendo la luna. No entiendo el significado. ¿Qué tiene de divertido ver la luna?

Caín, que parecía haber escuchado con agudeza la charla con los cocineros, dijo asombrado, pero no hay ningún propósito particular en ver la luna.

Es sólo un pretexto para divertirse.

Los japoneses tenían un dicho realmente bueno para ello, “dango sobre flores”.

El tsukimi dango es lo más importante. Así es.

—Lo importante es el ambiente. Mientras se disfruta de ese ambiente, es agradable comer dango. Me pregunto por qué no lo entiendes.

—No lo sé. Parece que se trata de comer. ¿No estaría bien sólo comerlos?

—Caín, eso es demasiado simple.

Viendo que Caín no podía entender, creo que puede ser un sentimiento propio de los antiguos japoneses.

En mi vida anterior era común crear razones para disfrutar de eventos no relacionados.

Por supuesto, eventos japoneses, pero también eventos en los que no creía, como Navidad o Semana Santa. Halloween, no hay problema. Además, recientemente, me he aficionado a la Noche de Walpurgis[5].

En cualquier caso, soy muy aficionada a los eventos.

Bueno, dejémoslo así.

Los hice especialmente. Por ahora, vamos a celebrar la vista de la luna.

Como insistí en lo que es la vista de la luna a Caín, la señora Delris puso el habitual té desagradable.

—He vivido durante mucho tiempo, pero no sabía de un evento como la vista de la luna. Aquí.

—Ah, gracias. Bebamos… Guha. —Este es ya el rito de paso cuando se viene de visita. Me tragué el té de un solo trago y tosí ruidosamente. Es tan malo como siempre. O mejor dicho, no entiendo el sabor.

—Kh… Hoy también está usted en una forma perfecta, señora Delris. Por cierto, ¿cuál es el efecto del té de hoy?

—Hmm. Tiene un ligero efecto de estabilización mental. Pero no parece funcionar mucho en usted.

—¿Nn? —Siento que me han dicho algo que no puedo pasar por alto.

Caín, a mi lado, soltó un chorro de agua.

—Así que estás diciendo que la Princesa es demasiado molesta para que la medicina sea efectiva…

—¿Qué?

—Bueno, cálmate un poco. —Sonriendo ampliamente me mostró una silla, y me senté obedientemente.

Me sentí un poco avergonzada de que se señalara mi excitación.

—Así que… Lo siento. Hacía tiempo que no hacía un producto nuevo, así que me emocioné.

Mientras me acurrucaba sintiéndome abatida, Caín se sentó a mi lado y siguió hablando.

—Pero mira, ¿qué hay que ver aparte de que sea roja, verde, etc.? Esa emoción. No me imagino tenerla para algo así.

—Supongo… Tampoco se me ocurriría ver la luna si fuera roja. Pero, ¿hoy es plateada?

—Porque es lunes. —Caín asintió como si eso fuera obvio.

Aunque la llame plateada, es plateada casi blanca. La luna de hoy realmente se parece a la que miré en Japón.

Por eso, quería probar ver la luna.

—No está bien… Probemos. ¿Y? ¿Qué hacemos para ver la luna? ¿Debemos salir afuera?

Mientras me invade la nostalgia, la señora Deliris se unió inesperadamente.

—Veamos. No necesariamente tenemos que salir al exterior, pero deberíamos ofrecer tsukimi dango donde se pueda mirar la luna y decorar con hierba plateada… Eso es lo normal… Será un poco difícil desde aquí.

—Porque está cubierto por una barrera.

Ante el asentimiento de la señora Delris, desplacé mi mirada hacia el exterior de la ventana.

El paisaje fuera de la ventana es diferente debido a la sólida barrera. Sólo se extiende una superficie gris.

—Para ser honesta, no pensé en el paisaje fuera de la ventana aquí.

La idea básica era una vista de la luna al azar.

Honestamente, sólo pensé en disfrutar junto a la señora Delris y Caín, no consideré los detalles.

Si es imposible, es imposible. Basta con decorar con hierba plateada y disfrutar del dango con todos.

Pensando así me disponía a hablar, cuando la señora Delris se levantó.

—Esperen un momento…

—¿Señora Delris? —Cuando incliné la cabeza, ella trajo una gran palangana de un rincón de la habitación. La colocó sobre el escritorio. Lo llenó de agua…

Caín también observó las acciones de la señora Delris con curiosidad, preguntándose qué estaría haciendo.

Manteniendo su mano sobre el agua, la señora Delris cantó algo.

Al cabo de un rato surgió una formación mágica en la superficie. Pocos segundos después desapareció, y en la superficie, que brillaba como un espejo, pronto apareció la luna plateada.

—Vaya… Es… La luna. —Sorprendida, me quedé mirando atentamente, cuando la señora Delris dijo “así, supongo”, sentada en la silla.

—Abuela, ¿este arte mágico es?

La señora Delris dio una breve explicación a Caín, que igualmente fijó sus ojos en ella.

—Es una aplicación de la magia de la vista lejana. Lo que el “Ojo” puede ver simplemente se transfiere aquí. Es diferente a verlo directamente, pero no debería ser un problema…

—Ah… —No pude resistir esa expresión.

Mirando la forma de la luna en la superficie del agua, recordé una frase.

La luna reflejada en el agua…

Desde los tiempos antiguos, existe la costumbre en Japón de divertirse mirando la luna reflejada en la superficie de un estanque o de una copa de sake.

Al experimentar inesperadamente la tradición de los tiempos antiguos, me cubrí instintivamente la cara con ambas manos y agaché la cabeza.

No lo entiendo, pero sentí que algo dentro de mi pecho se agolpaba, como si quisiera soltar un grito, así que cerré los ojos con fuerza.

Con una voz temblorosa, conseguí dar las gracias a la señora Delris.

—Es cualquier cosa menos suficiente… Está por encima de eso, señora Delris…

Gracias. Al decir eso, ella asintió con la cabeza.

—Ya veo… Entonces, eso es bueno.

Disfrutar de la elegancia forma parte de la cultura japonesa. Mis glándulas lagrimales se aflojaron ante la inesperada nostalgia.

Esto es malo, mi visión se nubló, aguanté frenéticamente para no dejar que las lágrimas se desbordaran.

—¿Princesa?

—Quédate en silencio.

Me llamó Caín, que se limitaba a observar inmóvil la luna en la superficie del agua, pero la señora Delris lo amonestó en silencio.

Supongo que comprendió que mi estado es extraño, así que no preguntó nada.

Se lo agradezco.

No me desagrada especialmente este mundo…

No recuerdo la causa de mi muerte, pero mi vida en Japón terminó.

Comprendiendo eso, he decidido vivir esta vida al máximo.

El mundo en el que vivo está aquí.

Por eso, ahora no quiero volver a ese país.

Pero, simplemente, lo encuentro nostálgico.

La inexpresable nostalgia me aprieta el pecho.

Un Japón que nunca volveré a ver.

Aun así, pude experimentar sus huellas así.

Ahuyenté las lágrimas y les sonreí a los dos.

—Lo siento. Me he emocionado un poco. Ya estoy bien.

—Tu estado era extraño, ¿estás bien ahora?

—Sí, realmente no es nada.

Le contesté a Caín que me miraba con preocupación, y señalé el dango.

—Ahora, ¿vamos a decorar con hierba plateada y comer tsukimi dango? Tengo mucha confianza en ellos.

—Los dulces que haces son deliciosos. Estoy deseando que lleguen.

Cuando intenté pasar el momento, la señora Delris leyó el aire y se sumó.

Su consideración me hizo tan feliz que se hundió en mi mente.

Algún día me gustaría hablar con ella de mi vida anterior. Me siento así.

—Sí, por supuesto. Por favor, coman mucho.

Confirmando que los dos escogieron su tsukimi dango, yo también comí el mío.

Hasta ahora, nunca había pensado eso mientras comía dulces japoneses, pero, quizás, bajo la influencia de ver inesperadamente la luna reflejada en el agua, me pareció nostálgico.

Creo que es temporal, pero puede que me haya puesto un poco nerviosa.

—Esto es delicioso… Más bien, creo que ver la luna así no sería tan malo.

—¿Verdad?

Lo que dijo Caín me hizo sonreír felizmente, pero no pude decir nada a sus siguientes palabras.

—Pero, después de todo, no es la luna roja.

Ah, sí… Ciertamente no es roja.

Mientras lo imaginaba, a la vez me sentía mal.

También perdí el apetito.

Ver la luna es bueno por este color.

—Hm, quiero té. Supongo que usaré el que atesoro.

La señora Delris, satisfecha con el sabor del dango intentó levantarse, pero la detuve inesperadamente. Caín la siguió.

No tengo más que un mal presentimiento sobre su tesoro.

—¡E-Espera un momento! ¡Señora Delris! Ese té no es bueno, ¿verdad? ¡Agua! El agua está bien.

—¡Esp… agua para mí también! ¡El agua está bien!

Al mismo tiempo, Caín palideció y su complexión se volvió mala.

Probablemente mi cara es similar.

¿Tsukimi dango con el té de la señora Delris?

Qué combinación.

No quiero imaginar cómo serían juntos.

El precioso dango se estropeará.

Eso pensaba yo, pero su opinión parece diferente.

—¿De verdad? Es una pena. Creo que una vez que te acostumbras a beberlo, se convierte en un hábito irresistible.

—Eso es mentira… ¿verdad? —Caín se puso rígido en shock. Mis ojos también se abrieron de par en par por la sorpresa.

Como era de esperar de la Bruja de la Medicina.

Me preocupa un poco lo de acostumbrarse a beberlo, pero cuando se llega a ese nivel, parece que funciona como un té normal. Qué historia tan espantosa.

Me niego firmemente a comer dango junto con aojiru[6].

Lo que está diciendo es, en otras palabras, así:

—Lo siento…. No quiero beberlo tanto, que se convierta en un hábito.

Mientras decía eso con una cara seria, Caín a mi lado asintió muchas veces diciendo “yo igual, yo igual”.

La señora Delris, al vernos así de asustados, se reía alegremente desde el fondo de su corazón.

Me alegro de que se ría.

Pero…

Démonos prisa con el desarrollo del té verde…

Mientras reconfirmaba el método de fabricación en mi cabeza, lo pensé seriamente.


Lucy
Jajaja, adoro a este trío, me parecen un grupo super familiar xD

[1]La hierba plateada o silver grass japonesa es una hierba aglutinante ornamental del género Miscanthus. Hay muchos cultivares de la planta atractiva con los más adecuados para las zonas de resistencia de la planta del USDA 5 a 9. La planta de hierba plateada japonesa generalmente produce una inflorescencia gris plumosa y blanquecina que es la fuente del nombre. También hay variedades de floración rosada y rojácea. Si desean saber más les dejo el link de la página: https://www.gardeningknowhow.com/ornamental/foliage/japanese-silver-grass/japanese-silver-grass-care.htm

[2]En Japón, el mes de septiembre, el festival más significativo tendría que ser Chuushuu no Meigetsu (中秋の名月), es decir, el Festival de Mediados de Otoño que cae el 15 de agosto en el kyuureki que considera que las cuatro temporadas duran tres meses cada una. Como tal, julio, agosto y septiembre en el calendario lunar se consideran los meses de otoño, mientras que el 15 de agosto está justo en el medio de esta temporada. Debido al hecho de que una luna llena se puede observar en los días 1 y 15 del mes, la costumbre de admirar la luna llena en esta noche entonces entró en existencia. Como esta fiesta también coincide con la cosecha del taro, el día también es conocido con el nombre de Imo Meigetsu (芋名月). Para más información les dejo el link Observe the Autumn Full Moon With a Japanese Moon-Shaped Dessert | Japan Info (jpninfo.com)

[3]El tsukimi dango (月見団子) es una elaboración a base de pequeñas bolas de mochi (hechas de pasta dulce de arroz glutinoso) dispuestas en forma de pirámide, que en Japón se prepara con motivo de la tradicional celebración del Festival de la Luna o ‘Tsukimi’ (literalmente ‘mirar la luna’) y que consiste en la contemplación de la primera luna llena de otoño. 

[4]El sanpou es una especie de recipiente, maceta o base donde se colocan diversos artículos, el ejemplo es la base de la imagen de la nota 3 de arriba XD traté de buscar más información pero fue lo único que encontré, si alguien tiene más favor de compartir 😉

[5]La Noche de Walpurgis es una festividad pagana que se celebra la víspera de la fiesta cristiana de Santa Walpurga, una abadesa anglosajona del siglo VIII que estuvo como misionera en Alemania, y se celebra la noche del 30 de abril al 1 de mayo.​​

[6]El Aojiru es una bebida vegetal japonesa más comúnmente hecha de col rizada o hierba de cebada joven. La bebida también se conoce como bebida verde o jugo verde en inglés, una traducción directa del significado japonés.

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Un comentario en “¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 73: Ella y la vista de la Luna

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