¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 74: Ella y la fiesta de té (1)

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


Lady Lidiana, le doy el enhorabuena por su compromiso.

—Entonces, ¿en ese momento, era Su Alteza el Príncipe Heredero?

—Ahora que lo pienso, había un rumor así…

—Bueno, es así…

Charla trivial de las jóvenes vestidas de forma bonita.

Mi mente estaba agotada por el mundo, diferente al habitual.

Hola a todos… Es Lidiana, cuyo número de títulos aumentó innecesariamente por ser la próxima princesa heredera.

Por ahora, puedo gritar unas palabras.

¡Déjame ir a casa…! No, bueno, es mi casa.

Una fiesta de té con amigas del mismo sexo invitadas… La llamada socialización entre compañeras, por muy cercanas que seamos, es realmente agotadora.

♦️ ♦️ ♦️

Aunque me desagrade socializar, como es de esperar, no puedo evitar abrir mi salón a los amigos del mismo sexo.

Soy profundamente consciente de que ampliar mi círculo de amigas, aunque sea un poco, y profundizar en las relaciones es esencial como noble.

Así que, aunque no haya participado en las fiestas nocturnas para no encontrarme con Freed, mi salón ha estado abierto regularmente desde antes. No tenía ninguna razón para evitar estas reuniones sólo para mujeres, más bien, mi padre me las recomendaba. En cualquier caso, el lugar actual es un salón de la joven con la posición más alta, yo. Puedo parecer débil, puedo no participar en las fiestas nocturnas, pero las personas que quieren participar son infinitas.

Deseando mi invitación, las jóvenes me rodeaban cuando aparecía ocasionalmente en las fiestas nocturnas. Aunque había muchas que me rechazaban, había otras tantas que parecían querer ganarse mi favor.

El papel que se me exige es el de establecer conexiones personales con las jóvenes talentosas y llevarles la información que no pueden conseguir los hombres.

Es molesto tener que socializar cuando tienes que fingir una amistad manifiesta, pero comprendo mi papel y su importancia, de modo que abro mi salón, y socializo con diligencia.

Ahora bien, hoy, estoy organizando una reunión en mi salón, sólo están aquí las jóvenes con las que estoy más cerca gracias a nuestro trabajo en red anterior.

Al ser el primer té de salón que organizo desde que me comprometí con Freed, las palabras “felicidades” y las miradas probatorias se dirigen a mí desde hace un rato.

Seguramente, quieren oír hablar de Freed.

Entiendo que es lo que más les interesa, pero como persona a la que se le pregunta es insoportable. Yo insistía en fingir ignorancia.

Agotada por las conversaciones que me crispaban los nervios, exhalé un suspiro y, sin ninguna razón en particular, miré la orgullosa colección de cuadros de mi padre que decoraba la pared.

El lugar es el salón de la residencia ducal.

Tres jóvenes están sentadas alrededor de la mesa redonda preparada. Contando conmigo, somos cuatro. La capacidad de la mesa es de seis.

Hay dos asientos vacíos. Uno es para mi amiga íntima Marianne. El otro es para una joven que conoce y que trajo.

Cuando le di a Marianne una invitación por escrito para que me visitara, me dijo que le gustaría traer a esa joven por todos los medios. Es mi primer té de salón desde el compromiso. Para prepararme a escuchar varias cosas entrometidas, pensé en invitar a amigas cuidadosamente seleccionadas.

Por eso pensé en negarme como algo natural, pero como Marianne me imploró que la invitara, pasara lo que pasara, finalmente accedí.

Estoy en deuda con ella por el baile de máscaras. Tenía que agradecérselo de alguna manera.

Dijo que recogería a la joven que quiere presentar hoy.

No hay problema, ya que he oído de antemano que ella vendría un poco tarde.

Cuando tomé una taza de té negro y la bebí, una sirvienta que esperaba a un lado recibió un mensaje.

Milady, la hija del Conde Vetra ha llegado.

—Ya veo, gracias.

Devolví la taza y me dirigí a las damas que estaban disfrutando de su conversación.

—Parece que Marianne ha llegado. Está deseando presentarnos a una nueva amiga hoy.

—¿Es lady Marianne? No he oído quién puede ser su acompañante.

Al escuchar mis palabras, una joven, que ha estado disfrutando de los aperitivos del té, la hija del vizconde Cavani, levantó su rostro con ojos brillantes.

Es una joven de un año más, que se preocupa por su figura ligeramente redonda, a la que me he acercado recientemente. Se llama Tris.

Su amor por los dulces es seguro. Me pide probar mis nuevos productos y me presenta las tiendas más populares. Incluso ahora está rellenando frenéticamente lo que le han servido con el té.

Parece que le gustan bastante.

Al lado de Tris, está la hija del Conde Lambert, que inclina la cabeza con curiosidad. Está comprometida y se convertirá en una mujer casada el próximo mes, la conocí junto con su hermana pequeña en una fiesta a la que rara vez asistí hace unos años.

Compartimos la afición del té, de una manera u otra nos hicimos íntimas desde entonces.

Su casa posee un área que produce hojas de té negro de alta calidad, siempre que hay un nuevo té me lo envía primero.

El té de hoy -té de manzana- es también su regalo. Es perfecto para esta temporada. Su suave dulzura es irresistible.

La joven, Cecilia, entrecerró sus ojos esmeralda y murmuró.

—Yo tampoco. Es sólo algo que he oído, pero…

—Hermana mayor, lady Marianne nunca traería a una persona desconsiderada.

La joven que reía a su lado es su hermana pequeña, Siris. Ella ama a su hermana mayor y siempre la sigue a todas partes. Es un secreto el que está un poco preocupada por lo que pasará cuando su hermana mayor se case.

Asentí ligeramente cuando las escuché hablar.

—No hay nada de qué preocuparse. Sólo me siento un poco deprimida preguntándome si me volverán a hacer muchas preguntas.

Dije con sinceridad, pero sin mucha seriedad.

Cecilia se rió alegremente.

—Bueno, eso no se puede evitar. Lady Marianne es la que más espera la historia del compromiso de lady Lidiana. Se alegró mucho en el momento del anuncio oficial…

—Después de todo es así…

Incluso cuando le consulté sobre el baile, Marianne estaba encantada con mi compromiso.

En aquel momento, hablábamos sobre todo del baile, así que no me preguntaron directamente sobre Freed, pero estoy inquieta por lo que me preguntarán hoy.

Las damas son una especie que puede preguntar sobre las circunstancias complicadas de los demás de la nada.

Especialmente, las historias sobre las noches, son su alimento favorito. No importa el mundo, a las mujeres les encanta cotillear y hablar de amor.

Como he estado evitando el tema, ya nadie insiste, pero se nota que el aire es tal, que les pica la curiosidad de oír hablar de esto y lo otro de Freed.

Por cierto, para el atuendo de hoy he elegido un vestido de cuello alto a propósito. Puede que los rumores se hayan extendido, pero no me atrevo a ir expresamente con un vestido que muestre la “Flor Real”.

—Buenos días, lady Lidiana. Siento mucho llegar tarde.

Guiada por una sirvienta, Marianne llegó. Tan sensible a la moda como siempre, lleva un vestido blanco roto recién confeccionado. Confirmo que hay una joven desconocida junto a ella y las saludo.

—Buenos días, Marianne. No hay ningún problema porque he oído hablar de ella. Me pregunto quién será la joven de allí a la que querías presentar.

—Oh, así es. Ella es lady Miriallia. Lady Miriallia, por favor salude a lady Lidiana.

Presentada por Marianne, dio un paso al frente e hizo una bonita reverencia.

—Me alegro de conocerla, lady Lidiana. Gracias por la invitación en esta ocasión. Soy la hija mayor del antiguo marqués Lowe, Miriallia.

Al ver que me saludaba con una sonrisa, me apresuré a buscar en mi memoria.

Miriallia Von Lowe.

La hija mayor del antiguo marqués Lowe. Recientemente, su hermano mayor debería haber sucedido el rango de marqués.

Seguramente, es el líder de la Primera Orden de Caballería, se dice que jugó un papel activo en la campaña contra Tarim.

En cuanto a ella, su nombre siempre aparecía como candidata a novia de Freed.

Hasta hace poco, había visto la lista pensando que estaría bien que se casara con cualquier candidata, así que no estoy segura de ello.

Cuando entendí qué tipo de persona venía, recibí a Miriallia con una sonrisa.

—Soy Lidiana. Bienvenida, lady Miriallia. Veamos, su hermano mayor sucedió el rango hace algún tiempo. Ciertamente, su hermano mayor es el líder de la Primera Orden de Caballería. En la reciente campaña contra Tarim, he oído de mi padre que se distinguió.

Al afirmarlo con facilidad, Miriallia me miró con cara de sorpresa.

—Así que estabas al tanto de mi hermano. Con el debido respeto, lady Lidiana no ha aparecido mucho en las fiestas nocturnas, así que, arbitrariamente, pensé que no lo sabría.

Esas palabras…, ya veo, también cayó en los rumores de que soy una jovencita débil y protegida que no sabe nada. 

Debería disipar esos rumores pronto, pero como hija de la casa ducal principal, debería responderle con una actitud firme.

Mostré una sonrisa radiante y le pregunté:

—Es cierto que no he ido mucho a las fiestas nocturnas, por lo que es comprensible que piense así. Aun así, el servicio de su hermano mayor se ha convertido en una historia famosa. ¿Es tan extraño que lo sepa?

—No… Es un honor. Estoy segura de que mi hermano estará encantado.

—¿El marqués lo estará? Es absurdo. Venga, por favor, siéntese para que no hablemos de pie. Haré que preparen el té.

Con todas sentadas y el nuevo té preparado, la fiesta de té comenzó por fin.

Con aspecto sereno, Miriallia conversaba con Marianne a su lado.

La observé en secreto mientras tomaba mi té.

De carácter fuerte, rasgos nítidos, cabello azul oscuro, arreglado a la moda.

Se siente como una arquetípica dama de la nobleza de antaño, un tipo que es raro entre mis amigas. Más bien, si tuviera que decirlo, está más cerca del tipo que me acosaría.

Sin entender cuál es su objetivo al querer ser presentada por Marianne, ladeé la cabeza, cuando Marianne dirigió su voz hacia mí.

Lady Lidiana. Lady Miriallia también fue una de las candidatas a princesa consorte de Su Alteza el Príncipe Heredero. Esta vez, pregunté sin razón porque Lady Miriallia pidió por todos los medios la oportunidad de decir unas palabras de felicitación directamente a Lady Lidiana.

—Oh.

Fue Tris quien respondió a esas palabras.

Ella miró fijamente a Miriallia con gran interés.

Miriallia parecía avergonzada al recibir su mirada, sin embargo, sonrió adecuadamente.

—Ser la candidata a prometida del Príncipe Heredero ya está en el pasado. Ahora sólo rezo por la felicidad del Príncipe Heredero. Lady Lidiana, felicidades por su compromiso. Por favor, sea feliz con el Príncipe Heredero.

—Gracias…

Sabía que ella había sido la candidata a Princesa Heredera sin necesidad de decírmelo. Pero, ¿por qué vino a expresar sus felicitaciones a una persona que no es su conocida?

No puedo imaginar que sea sólo eso.

Mientras sospechaba lo que estaba pensando, la miré.

Me pregunto por qué. Sentí que sus ojos tenían un brillo agudo por un instante…

Me pregunto si es mi imaginación.

Sintiéndome como si me estuvieran observando la miré de nuevo, pero esta vez Miriallia sólo tenía una suave sonrisa en su rostro.

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