¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 75: Ella y la fiesta de té (2)

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


Mientras estaba desconcertada por la sensación de ser observada, con una sonrisa, Miriallia soltó una bomba.

—Hay algo que quiero preguntar a Lady Lidiana por todos los medios. He oído de mi padre que el Príncipe Heredero se enamoró a primera vista, pero… ¿dónde conoció al Príncipe Heredero?

—Eh.

—¡Oh!

Marianne hundió espléndidamente sus dientes en las palabras que siguieron. Aah, sus ojos brillan.

Hablando de mí, me resistí desesperadamente a escupir mi té.

Espera un momento. ¿De dónde ha oído eso?

Lady Miriallia… Disculpe, pero me pregunto dónde ha oído esa historia el ex marqués Lowe.

Queriendo saber la fuente del rumor, la sondeé cuidadosamente, pero la respuesta llegó con demasiada facilidad.

—Lo ha escuchado de Su Majestad.

—Ya veo…

No puede ser… De la cúpula del país. Eso sí que es inesperado.

—¡Más importante, Lady Lidiana! Por favor, cuéntenos sobre su encuentro con Su Alteza el Príncipe Heredero. Ciertamente, deseo oírlo.

Más importante es mi pie.

Con las miradas de todas reunidas en mí, debido a la declaración de Marianne, mis hombros cayeron.

No hay escapatoria.

Sí… Lo sé. Estaba preparada para el aluvión de preguntas hoy.

Se supone que soy la anfitriona, así que por qué me siento como una víctima.

Pensando que no hay manera de que pueda contar lo sucedido en el baile de máscaras, hablé.

—Después de que se decidiera nuestro compromiso… Su Alteza vino a la mansión a verme. En ese momento, recibí la propuesta oficial de matrimonio.

»Recuerdo cómo el entorno se congeló y no tuve más remedio que aceptar el compromiso. Me quedé realmente desconcertada cuando, de repente, se arrodilló ante mí, en nuestro primer encuentro.

En realidad, lejos de nuestro primer encuentro, fue el compañero con el que tuve sexo duro el día anterior.

Imaginemos que nuestro primer encuentro fue en mi casa. Tendré que coincidir con las historias de Freed más tarde, pensando así, suspiré en mi mente.

Al escuchar la historia, las hermanas Lambert se llevaron las manos a las mejillas y dejaron escapar profundos suspiros.

—Amor a primera vista, parece un cuento. También he oído que Su Alteza está extraordinariamente encaprichado con lady Lidiana. Anhelo ser amada por un caballero tan maravilloso.

—Puedo entender si se trata de lady Lidiana, hermana mayor. Los miembros de la Asociación de animadores estamos más que alegres.

Dos doncellas soñadoras…

Desafortunadamente, Freed no es un príncipe tan deseable.

Lo diré las veces que haga falta, sólo es un príncipe heredero de vientre negro sin igual. Mientras pensaba que, seguramente se desilusionarían si conocieran la realidad, me estremecí ante las palabras “Asociación de animadores”.

“Asociación de animadores”… Sinceramente pensé que era una broma de Marianne, pero parece que realmente existe.

Y, además, son sus miembros.

Bajé la cabeza descorazonada, cuando Miriallia preguntó con curiosidad.

—¿Asociación de animadores?

—¡Es una asociación para animar el amor de Su Alteza el Príncipe Heredero y lady Lidiana! Ah, tenemos que cambiar el nombre a “Asociación de animadores de la Pareja Coronada” a partir de ahora —explicó Marianne con orgullo, en respuesta a la pregunta de Miriallia.

No me extrañó que su rostro se moviera por un instante.

Sí…, no me sorprende. Esa es la reacción correcta.

—¿No es suficiente con esa charla…? ¿No hay otras historias interesantes?

—¿Historias… interesantes? En ese caso…

Queriendo que me sacaran del medio cambié de tema, a lo que Cecilia habló como si recordara algo.

—Es una historia que he escuchado de mi prometido… ¿Estás al tanto de una cantante inusual que apareció recientemente?

—¿Cantante?

—Bien, es una historia de hace medio mes, pero el marqués Muller escuchó por casualidad la canción en un bar por el que pasó en la ciudad, y sumamente complacido por ella, la invitó a su mansión. La canción parecía no ser como ninguna otra que hubiera escuchado antes.

Todo el mundo prestó atención a la historia de Cecilia.

Hablando del marqués Muller, es famoso por amar las fiestas nocturnas. No es especialmente extraño, aunque he oído que ha buscado un juglar en la ciudad para que cante en las fiestas nocturnas.

—Yo también lo he oído de mi hermano mayor, pero el marqués Muller dijo que lo traería como entretenimiento para la próxima fiesta nocturna en el Palacio Real. Tal vez, podamos encontrarnos con él allí.

Ya veo… Quiere presumir.

Quiere llamar la atención trayendo a un cantante que ha atraído el interés de todos. Su proceso de pensamiento es trivial de entender.

Según la historia de Miriallia, como compañeros marqueses las casas Lowe y Muller parecen tener una relación relativamente estrecha.

No me cabe duda de que ella ha escuchado esa historia.

Sin embargo, ¿qué es eso acerca de una canción diferente a cualquier otra escuchada antes? ¿Es una canción transmitida por pocas tribus? Tengo un poco de curiosidad.

Tal vez, podría aprender sobre ella si le preguntara a mi hermano, pero, de alguna manera, estoy deseando que llegue la próxima fiesta nocturna.

—Estoy deseando que llegue. No puedo esperar a la próxima fiesta nocturna.

Mariane comentó con mucho ánimo.

Luego, me miró y preguntó un poco ansiosa.

Lady Lidiana va a asistir a la próxima fiesta nocturna, ¿no es así? ¿Está bien su estado físico?

—Eh… Sí, gracias por la preocupación. Últimamente, mi estado es bueno, así que pienso asistir.

Me da pena engañar a Mariane haciéndole creer que soy débil.

Si es así, vamos a cambiar la tendencia a que, gradualmente, me vuelva saludable.

Como se ha expuesto a Freed y a mi padre que estoy sana, ya no se me permitirá ausentarme de las fiestas nocturnas. Tampoco tendría sentido.

Apelaré a que estoy sana tanto si es antinatural. De lo contrario, siempre se plantearán cuestiones tales como si puedo tener un heredero con mi cuerpo débil, por ejemplo.

Ante mi respuesta, Marianne sonrió alegremente.

—Vaya, entonces, por fin veré a Su Alteza y a lady Lidiana juntos. Como no pude participar en la fiesta de celebración de la victoria la última vez, ¡me hace mucha ilusión!

—Aunque no creo que haya nada interesante que ver.

Mientras murmuraba inconscientemente, Miriallia dijo en voz baja “Yo participé en ella”.

Como miembro de la familia del marqués Lowe tenía las calificaciones para participar. No hay nada extraño en que ella esté en ese lugar.

—Hoy está oculta, pero en su pecho había una magnífica “Flor Real”. Nunca me habría imaginado que ya se le hubiese concedido la “Flor Real”. Todo el mundo ha estado diciendo que el Príncipe Heredero ama enormemente a Lady Lidiana.

¡¡Se expuso!!

Por supuesto que estoy hablando de la “Flor Real” que se vió allí en ese momento.

Como no quería contar esa historia, específicamente, me puse un vestido de cuello alto y, sin embargo, todo se arruinó con esto.

Las jóvenes a las que se les dio el mejor cebo, me miraron todas a la vez. Sus ojos brillan como los de una bestia hambrienta. ¡Asusta!

—¡Yo también he oído ese rumor!

Mientras levantaba la mano, Siris se unió.

—¡Lady Lidiana lleva un vestido de cuello alto, así que me preguntaba por su veracidad! ¡Después de todo el rumor era cierto!

—Sí, era un espléndido rosa azul.

La Miriallia que contestó, me parece odiosa.

Qué pasa con esta niña. Ha venido a molestarme.

Pensé que lograríamos terminar sin que se tocara el tema y, sin embargo, qué ha hecho.

—¡Lady Lidiana! Por favor, ¡cuéntanos esa historia con todo detalle!

A Marianne le brillan los ojos…

Soy consciente.

Cuando se pone así, Marianne no para nunca.

Exhalo con resignación. Escapar ya no es posible.

Fue en ese momento cuando comprendí cómo se sienten los famosos que son entrevistados en el acto, mientras están rodeados de periodistas.

♦️ ♦️ ♦️

Lady Lidiana, ¿tiene un momento?

Me dirigí al vestíbulo para despedir a las jóvenes, cuando Miriallia me llamó.

La fiesta del té, que luego se convirtió en un aluvión de preguntas, terminó, de alguna manera, sin ningún incidente.

Después de todo, Marianne es increíble.

Para extraer la información que quería escuchar, me tenía en la palma de su mano, finalmente, me hizo revelar varias cosas dejándome en un estado cercano a la muerte.

A pesar de ello, Miriallia seguía haciendo preguntas que despertaban su interés. No podía hacer nada contra su juego combinado.

Ya no quiero organizar fiestas de té, por el momento…

Cuando todas las jóvenes subieron a los carruajes para dirigirse a casa, sólo quedó Miriallia.

Pensé que iría a casa junto con Marianne, pero parece que será diferente.

—De un modo u otro.

Mientras ladeaba la cabeza, sin entender por qué había elegido ese momento, después de parecer indecisa durante un rato, habló con determinación.

Sus ojos eran terriblemente serios.

—¿Lady Lidiana… ama al Príncipe Heredero?

—¿Eh…?

Me quedé sin palabras, cuando fue directamente al grano.

Mirando su cara, finalmente me di cuenta.

Por qué utilizó medidas tan contundentes para conocerme a pesar de que no deberíamos haber interactuado antes.

Le gusta Freed…

En serio.

Habiendo observado hasta ahora, que las mujeres se arremolinan a su alrededor sólo por su estatus o apariencia, lo entiendo.

El brillo firme de sus ojos es más serio.

Mirándola a ella, que me miraba fijamente, relajé mi cuerpo.

Si va en serio lo de que le gusta Freed, sería una grosería engañarla.

Debería enfrentarme a ella seriamente sin mentir.

Pensando así, me enfrenté de nuevo a ella.

—Tengo una impresión favorable de Su Alteza… Eso es cierto. Pero, si me pregunta si lo amo, todavía no puedo responder claramente.

—Eh…

Al ser informada francamente de mis sentimientos actuales, sus ojos se abrieron de par en par.

—¿Tú no… amas… al Príncipe Heredero?

—No voy a declarar eso, pero todo sucedió demasiado repentinamente para que pueda seguir el ritmo. Voy a enfrentarme a Su Alteza sin prisas a partir de ahora.

Estoy pensando en Freed correctamente. Sin embargo, al decirle honestamente que necesito más tiempo, me miró con ojos que parecían ver algo increíble.

—¿Incluso cuando te ha dado la “Flor Real”…? ¿Estoy…? Demasiado…

—¿Lady Miriallia?

Al ver el extraño estado de Miriallia intenté acercarme, pero ella retrocedió de repente y se inclinó. Tuve la corazonada de que sus puños fuertemente cerrados temblaban.

Preguntándome qué pasa intenté acercarme, pero Miriallia habló para rechazarme.

—Discúlpeme…, lady Lidiana. Eso es todo. Gracias por lo de hoy.

—Eh, sí.

No pude decirle nada más ya que hablaba como si reprimiera sus emociones.

Giró sobre sus talones y, silenciosamente, subió a un carruaje, mientras la veía partir, ella miró hacia atrás sólo una vez, en sus ojos, había una intensa emoción, que parecía furia, dirigida a mí.

No sé por qué demonios se enfadó.

Lo primero que me viene a la mente son los celos, pero siento que es algo diferente.

—Realmente no la odio… Me pregunto si la he ofendido.

Fue malo hablar con sinceridad.

Pero, no quiero mentirle a una niña sincera sobre él.

Por eso no me arrepiento.

—Después de todo…, me pregunto si es mi destino ser odiada por este tipo de jovencitas.

Cabizbaja, volví a mi habitación con los hombros caídos.

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