Princesa Restante – Tomo III – Capítulo V: Felices por Siempre

Traducido por Mochi

Editado por Sakuya


Un baile fue llevado a cabo para celebrar la víspera de la alegre boda. No era tan grande como el banquete para después de la boda, pero el hecho que la novia y el novio no estuvieran presentes significaba que los invitados podían concentrarse en socializar.

Leti, con Craig a cuestas, entró al salón de baile. Esta noche no habría negociaciones difíciles. Su única tarea era sonreír y difundir su dulce encanto, lo cual era bastante simple. También le daba una buena oportunidad para comenzar a crear sus propias conexiones con el resto de los invitados de la boda.

Lo primero que tenía que hacer era saludar a la familia real de Illstra, comenzando con sus Majestades. La vieron como si quisieran decirle algo a Leti ya que ambos conocían sobre la situación actual de las partes por casarse, pero Leti les dio una sonrisa tranquilizadora y dijo—: Hagamos que mañana sea un increíble día.

Ella esperaba que esto fuera suficiente para compartir sus sentimientos sobre el tema.

Las siguientes personas de importancia eran los demás miembros de la familia real. Ella compartió una amistosa conversación con el Segundo Príncipe de Illstra, quien se casó con una familia de un país distinto. 

Después de saludar a la familia real, los siguientes en la lista para este juego de diplomacia eran el resto de los invitados. Ella quería ir por ahí, presentándose asertivamente con los conocidos de sus conocidos como la siguiente Reina de Solvelle, pero esta tarde no iba de acuerdo al plan.

—Princesa Leticia, escuché que el Duque de Northruth ha estado haciendo sus avances con usted.

—¿Es eso cierto, su Alteza? ¡Debería saber su lugar! Él no es más que el dueño de una parcela de tierra.

—Escuchamos que sus sirvientes fueron afligidos por una enfermedad en su camino aquí. Si necesita más guardias para escoltarla, estaremos más que felices de prestarle el servicio de nuestros hombres.

Leti, gracias a ser parte de uno de los temas más hablados, tuvo que estar repitiendo el acto de decir que ella ya había perdonado al Duque de Northruth por su falta de modales, con una sonrisa inquebrantable pegada en su rostro. Cuando se llevaba a cabo la pequeña charla sobre el incidente, ella introduciría su verdadero tema de interés a la conversación. Tuvo que repetir esto con casi todas las personas con las que hablaba, así que su progreso esa noche estuvo relativamente lento.

Después de terminar los saludos necesarios, Leti fue a preguntarle a Craig, quien estaba parado cerca de una pared, sobre su opinión de la noche.

—¿Cómo te sientes en tu primer evento después de tanto tiempo?

—Me siento como si me desmayara. He estado muy acostumbrado a manejar solo la espada.

Craig era el hijo de un conde. Antes solía participar en reuniones sociales como esta, pero cuando se fue y no volvió a la capital, también perdió contacto con el glamuroso mundo de la alta sociedad.

—Siento que soy el único fuera de lugar aquí.

—Mi caballero dijo lo mismo, pero se acostumbró bastante rápido. Estoy segura que puedes mezclarte fácilmente aquí.

Murmullos se pueden escuchar por ahí y por allá. Las sonrisas se podían ver en todas partes. Todo el lugar parecía tan irreal para Craig que todo se veía borroso, excepto por una clara verdad.

—Su Alteza, —advirtió Craig.

El característico cabello plateado y los vividos ojos morados lo hacían destacar. El Duque Lobo Plateado parecía que buscaba algo. O a alguien.

—Su Excelencia, el Duque de Northruth esta…

—¿Dónde está? —Leti miró los alrededores—. Sus rasgos llamativos son bastantes útiles para poder encontrarlo entre la multitud. Supongo que está buscando por el Príncipe Victor.

Sin embargo, el Duque de Northruth pasó por alto silenciosamente al Príncipe Víctor después de confirmar su ubicación. Él planeaba ir donde Nicola ya que no había nadie resguardándola.

—Lo detendré. Tu ve e informa al Príncipe Víctor.

—No puedo simplemente permitir que Su Alteza vaya y se confronte con su Excelencia sola. Por favor, déjame ser quien lo maneje.

—Él simplemente puede terminar la conversación considerando tu estatus. Yo estaré bien. El Duque de Northruth no es lo suficientemente estúpido para hacer algo tonto en un lugar lleno de enemigos.

Después de formar un plan, Leti rápidamente se puso en acción. Ella se deslizó por el mar de personas para aparecer en frente del duque. Ella le sonrió y se acercó a él para que no pudiera escapar.

—Lamento mis saludos tardíos. ¿Cómo está la noche? ¿Ya disolviste el rumor falso que está circulando? —preguntó Leti, aun sabiendo que de hecho él aún no completa esa misión—. Me das lástima, así que decidí darte una mano para reparar tu reputación. —Ella sugería que él le pidiera un baile para ser pareja durante el waltz.

El Duque de Northruth pensó por un momento y juzgó que todo estaba bien con la sugerencia de Leti. Cortésmente tomó la mano de Leti y la guio a la pista de baile.

Naturalmente, los ojos siguieron a las dos personalidades de la temporada. Ambos, Leti y el Duque de Northruth estaban acostumbrados a esta clase de atención así que ninguno de los dos cambió de expresión. Una vez que la música inició y las otras parejas comenzaron a bailar, el enfoque de la gente cambió a otras cosas. Leti tomó esto como una señal e inició una conversación con un comentario afilado.

—A pesar de tener varias esposas, tus habilidades para cortejar a una dama son bastante pobres. —comenzó Leti.

El Duque de Northruth casi pisa mal debido a las duras palabras de Leti.

—¿Cómo es halagarte por tu belleza considerada pobre?

—Porque dijiste algo a lo que ya estoy acostumbrada a escuchar. Te sugiero pensar en una manera más creativa de halagarme.

El duque inmediatamente cambió sus tácticas después de escuchar este pequeño consejo.

—Entonces no seré directo. Princesa, te encuentro la mujer más inteligente que he conocido. Pero no solo eres eso. Tu calmada toma de decisiones y fina observación, son de primera. Encuentro un desperdicio que solo seas una princesa.

Esta continua lista de cumplidos suena más natural para él que halagar a alguien por su belleza.

Ya veo. Es por esto que esas habilidosas mujeres se enamoraron de él y fueron a Northruth.

Esas mujeres siguieron a alguien dispuesto a reconocer su valor cuando nadie más ni siquiera se molestaría en darles una segunda oportunidad. Tal vez no importa que tan lejos busquen, él sería el único en reconocerlas y darles la bienvenida. Era bastante natural para ellas jurar su lealtad hacia el Duque de Northruth por el resto de sus vidas.

Los logros del Duque de Northruth no se limitaban a darle a las mujeres derechos a participar en la política. Era invadir el mercado de otros países enfocándose en las cualidades y calidad de la artesanía en sus productos, a pesar de solo estar gobernando por unos pocos años. Él había preparado su ascenso al trono desde que era solo un príncipe—igual que Leti.

—¿Podría Su Alteza considerar un matrimonio conmigo seriamente? Por supuesto que no me importaría un matrimonio solo en nombre. No diré una sola palabra sobre su relación con su amante, Craig Barde, pero, aun así, necesitaríamos un heredero. En cuanto tengamos uno, eres libre.

Esta era la primera propuesta de matrimonio que sonaba como si fuera de negocios que alguna vez Leti ha recibido. Sin embargo, era algo refrescante. 

—Nuestra situación ahora es diferente a la de antes. Ambos ahora cargamos con el peso de nuestros propios países. ¿Crees que nuestro matrimonio será tan fácil como simplemente preguntar ‘¿Te casarías conmigo?’ y responder directamente ¿‘Si’?

—¿Por qué no? Northruth estaba originalmente bajo el mando de Solvelle. La raza, el idioma y la gente son iguales. Corregencia con Northruth es más posible que con Illstra. Podemos llamar a nuestro país El Reino de Solvelle y Northruth después de nuestro matrimonio. —Él agregó que estaba dispuesto a dejar que Northruth volviera a ser una región de Solvelle.

—¿Estás diciendo que tirarías a Northruth para compartir el reinado conmigo? Ocupo rechazar tu oferta. Al final del día, tú eres un ciudadano de Northruth y yo soy de Solvelle.

—Pero tengo poder. —declaró el Duque de Northruth mientras puso más fuerza en la mano sosteniendo a Leti para guiarla en el baile—. No importa qué tan lista e inteligente eres como princesa, cuando se trata de política, el hecho de ser mujer te va a frenar. Te conozco, tienes grandes aspiraciones para Solvelle, pero también estás consciente de lo imposible que son. Así que ¿por qué no te casas conmigo?

—¿Estás diciendo que puedes completar estas aspiraciones?

—Sí, úsame como tu escudo y déjame tomar por completo lo peor de todo. Tú solo necesitas sonreír en frente de todos y estar a mi lado, pero seremos ambos los que empujemos adelante las reformas a sus espaldas. La política irá sin problemas así.

Leti estaba concentrada totalmente en la conversación con el Duque de Northruth. La única razón por la que podía bailar llena de gracia es porque su cuerpo se movía por sí solo gracias a sus prácticas de baile de por vida que una dama necesita.

—Respeto ampliamente tus habilidades como reformista. Hasta puedo decir que al permitir la participación de las mujeres en la política haz hecho posible lo imposible.

Si fuera un Rey de Solvelle, su título póstumo definitivamente sería el Rey Reformista.

—Pero estás olvidando algo importante. Yo elegiré un marido que servirá al interés de Solvelle como nación. Él puede traer poder militar, económico o tal vez una habilidad personal.

—¿Y casarte conmigo no servirá para ese propósito?

—Claro que no, —sonrió Leti—. ¿Qué beneficio puede obtener Solvelle de Northruth? Es solo un pequeño pedazo de tierra y no hay ningún recurso natural rentable. Aparte de eso, Northruth comparte borde con el Imperio Kilf.

Esa era la razón por la que el Rey de la Revolución aceptó la autonomía de Northruth y este se convirtió en un estado tapón. Tener esa tierra no era un beneficio sino un riesgo debido a su fuerte necesidad de soporte. Esa es la misma razón por la que Northruth disfruta de su independencia. Sirve como protección de ser invadido por Solvelle y Kilf.

—Además, eres un hombre menor o igual que yo. No necesito otra persona que comparta las mismas ideas que yo.

Para Leti, considerar a alguien igual que ella era un cumplido del mayor nivel, pero el Duque de Northruth pensó que estaba siendo insultado.

—Si de verdad quieres casarte conmigo, te sugiero que conquistes al menos un país y que me propongas matrimonio después de establecerte como emperador. O tal vez hasta sea yo quien me proponga.

El matrimonio con el Duque de Northruth no estaba mal, pero tampoco era tan bueno. Leti le dio al duque su rechazo más fuerte mientras la música terminaba en el momento perfecto. Hizo una reverencia y regresó al lado de Craig.

—Su Alteza, el Príncipe Víctor dijo que atraería a Su Excelencia con pláticas sobre los impuestos. Su Alteza nos pidió que escoltemos a la señorita Nicola a la Torre de la Oración en lo que logra distraer a Su Excelencia.

—Entiendo. Dejémosle el resto a él.

Como había dicho, Víctor inmediatamente arrinconó al Duque de Northruth como si Leti le hubiera pasado el bastón a él. Ambos hombres compartieron algunas palabras con caras serias y después se retiraron al balcón. Probablemente querían hablar de algo que no querían que los demás escucharan.

—¿Sobre qué hablaste con Su Excelencia?

—Se me propuso. Lo rechacé. Lástima por él, no tengo planes de volverlo mi marido.

Si Duke estuviera aquí para escuchar esto, le preguntaría en que planeaba volverlo, porque él sabría que siempre hay un mensaje escondido detrás de las palabras de Leti.

—Entonces me siento aliviado. —dijo Craig—. ¿Vamos a recoger a la señorita Nicola?

Leti movió su mente del Duque de Northruth a Nicola y la boda que se festejará mañana. Si Charlotte no regresaba a tiempo, Nicola tendrá que ser la novia. 

—El Príncipe Víctor podrá ser capaz de detener al Duque de Northruth esta noche, pero estoy segura que vendrá a interferir mañana.

—¿Debería pedirles que aumenten la seguridad alrededor de la torre?

—Sí, eso estaría mejor.

Pero estaban contra ese Duque de Northruth. Siempre los atrapó con la guardia baja con cada una de sus llegadas solo dejándolos reaccionar ante la situación. De alguna manera fueron capaces de salir de esas situaciones difíciles, pero nadie podía decir qué pasará mañana. Tal vez, esta vez, podrían estar un paso adelante y ser los que hagan el primer movimiento.

Llegaron al cuarto de Nicola mientras Leti pensaba cual sería el primer movimiento apropiado de hacer. La escoltaron mientras iba a la Torre de la Oración. Ella usaba una simple bata blanca y su rostro estaba cubierto por un velo.

—Finalmente, la ceremonia es mañana. Buena suerte. —animó Leti.

Esta noche, la víspera de la ceremonia, Nicola tenía que pasar la noche en la Torre de la Oración en lugar de Charlotte como parte de la tradición donde la novia reza toda la noche para prepararse para la boda. Sin embargo, en los últimos años ha cambiado a ser solo por formalidad y la novia solo ofrece una oración corta y duerme durante la noche. Una cama ha sido preparada para ese propósito.

—Ya no te tambaleas al caminar con el vestido. Estoy segura que puedes tomar el lugar de la novia mañana.

—Es todo gracias a Su Alteza. Aun así, espero que la Princesa Charlotte pueda llegar a tiempo para su boda, aunque sea de último minuto.

—Por supuesto. Todo lo que podemos hacer es esperar que los soldados de Illstra y los caballeros de Solvelle puedan encontrarla.

Dentro del pequeño cuarto encima de la torre había una pequeña cama, un escritorio chico con una jarra de agua y una botella de vino, además de una silla. Leti vió la botella de vino mandada por el cardenal.

—No tomes del vino. Podrían haberlo drogado. Solo actúa como si hubieras tomado y tira sus contenidos.

—Sí, Su Alteza.

Ahora, todo lo que quedaba por hacer era esperar la mañana del día de la boda. Muchas cosas pasaron, pero fueron capaces de superarlas todas. 

—Ten una bonita noche. Descansa para mañana. Vendré por ti en la mañana junto con el Príncipe Víctor, y entonces tendrás el tiempo de arreglo más largo que vas a experimentar. Vamos a tomarnos todo el tiempo necesario para tenerte preparada.

—Entiendo. Buenas noches a usted, Su Alteza.

Craig giró la perilla de la puerta para abrirla para Leti, pero no se abría.

—¿Atascada?

Craig estaba a punto de decirle a Leti sobre la puerta atascada cuando la sirvienta esperando afuera rápidamente abrió y se disculpó.

—La torre es vieja y la puerta no cabe bien, Su Alteza. Una vez que cierra, solo se puede abrir por fuera. Deberíamos dejar esta puerta abierta. —se disculpó la sirvienta mientras se mantenía inclinada sin levantar la cabeza.

—Levanta tu cabeza. Una puerta similar existe en Solvelle. Supongo que lo mismo sucede en edificios viejos.

Leti salió del cuarto y lentamente bajó por las escaleras mientras pensaba en el día siguiente. Todo está en su lugar, ambos, Craig y el Duque de Northruth.

Los hombres son débiles ante actos dramáticos. Gracias al consejo de su tatara tatara tío de incontables generaciones en el pasado, fue capaz de preparar un plan, pero aún no entendía lo que en verdad significaba el consejo.

Aún tengo algo de tiempo siempre y cuando la ceremonia de bodas termine de manera segura mañana. Ese era mi plan original de todas maneras. Una vez que todo esto se acabe, pensó Leti mientras miraba de vuelta a la torre.

Sin embargo, aún no descubrían que Nicola no podría despertar en la mañana.

♦ ♦ ♦

Los cielos bendijeron el día de la boda con un cielo despejado donde no se podía ver ni una nube.

Leti y Víctor fueron juntos a la Torre de la Oración para recoger a Nicola. Víctor, al llegar hasta arriba primero, tocó la puerta, pero no recibió respuesta. Siendo un caballero, él no podía entrar al cuarto de una dama sin su permiso así que espero a Leti para que revisara.

—Nicola, ya es de mañana. ¿Estás despierta? —llamó Leti.

Sin embargo, no hubo movimiento dentro del cuarto, así que Leti abrió la puerta y se acercó a Nicola quien aún estaba acostada en la cama. Revisó su pulso y su respiración, concluyendo que solo estaba dormida y no se había desmayado.

—Puede entrar, Príncipe Víctor. Nicola solo está dormida, pero creo que es debido a alguna clase de medicina.

Nos ganaron esta vez. Leti mordió su labio con preocupación.

Ella le indicó a Nicola que no tocara el vino del cardenal. ¿Acaso Nicola lo bebió? ¿O acaso…?

—¿La jarra de agua?

El agua fue preparada por Illstra, así que pensó que era segura, pero el Duque de Northruth ya había considerado la posibilidad que evitaran el vino. Era probable que tenía un plan para ese escenario.

¡Ese hombre lo hizo! Leti casi lo quería felicitar por su cuidadosa trampa que desearía preguntarle la verdad detrás de ella.

—¡Nicola! ¡Nicola! —gritó Víctor cerca de su oreja—. No se está despertando.

Nicola ni siquiera se encogió. Si la suposición de Leti era correcta y su sueño era inducido por una droga, entonces ella no despertara hasta que la droga pierda su efecto, y eso sería hasta después de un tiempo. Ella no podría despertar a tiempo para la boda. Aún no han encontrado a Charlotte. Todo lo que quedaba era…

¡Cálmate, Leticia! ¡La boda puede continuar sin la Princesa Leticia de Solvelle, pero no sin la novia! Nunca me había alegrado de actuar como solo una joven princesa hasta ahora.

Algunos invitados extranjeros van a considerar su ausencia de la boda extraña, pero ella era la única que quedaba.

—Tomaré el lugar de Charlotte. Dígales que preparen el vestido de novia.

El Duque de Northruth ya esperaba que Leti tomaría el lugar de Nicola, ya que sabía que Nicola no despertará a tiempo para la boda. Definitivamente tenía una trampa lista.

—Llama a Craig también. Está vigilando abajo. Ten cuidado de no ser atrapado por el Duque de Northruth. ¿Estamos claros?

—Sí, Su Alteza.

—Esperemos por Charlotte hasta el último minuto. Todo terminará en su lugar en cuanto llegue.

Esperar hasta el último minuto. Leti se mantuvo en la Torre de la Oración esperando por ese último minuto vistiendo el vestido de repuesto. Aún tenían que estar preparados por si Charlotte no llegaba a tiempo.

Afortunadamente, estaba fresco dentro de la torre así que no era incomodo estar envuelta en capas de seda.

—Su Excelencia ha logrado mucho por sí solo, ¿no? —preguntó Craig al lado de Leti, mirando por la ventana.

—Un hombre como él con una ambición alta y liderazgo fuerte tiene a muchos que lo apoyan, eso le da una autoridad para tomar decisiones y poder para ejecutarlas por sí solo. Sin embargo, es un arma de doble filo. Si Northruth pierde la cabeza, todo el sistema dejará de funcionar.

Por ejemplo, si el Duque de Northruth estuviera en cama por un resfriado común, el gobierno de Northruth pararía. Sin embargo, como es un país pequeño, podían recuperarse de esta caída. ¿Pero qué pasaría si esta situación sucediera en un país grande como Solvelle?

—De todos modos, si eso sucede con Northruth, vamos a tomarle el pelo al Duque de Northruth. Por ahora, lo más que podemos hacer es aceptar a organizar una reunión de matrimonio, aún si nuestro plan tiene éxito.

La campana comenzó a sonar. Esto marcaba que la ceremonia de bodas iniciaría pronto. El Duque de Northruth estaría llegando pronto. Es por eso que Leti solo tenía a las criadas resguardando la puerta.

—Creo que aún tenemos tiempo antes de que llegue. ¿Pasamos el tiempo hablando de lo sucedido hace veinte años?

Hace unos días, en el jardín de rosas pintado por el atardecer, Craig le preguntó a Leti que decisión hubiera tomado si estuviera en la misma situación que su padre se enfrentó entonces. Leti quería abrir el tema de discusión una vez más.

—Hace veinte años, estuvimos a punto de ir a la guerra con el Imperio Kelf. Su Majestad, quien era un príncipe en ese entonces, escogió abandonar una pequeña villa en las afueras de nuestro borde y a la brigada de caballeros estacionada ahí. Estuviste en gran desacuerdo con la decisión y tiraste tu futuro como Caballero de la Mesa Redonda.

Las vidas de todos los que pudieron haber salvado, si hubieran ido a ayudar a la villa, persiguió a Craig por estos últimos veinte años.

—Sí, así fue. Su Alteza, ¿qué habría hecho?

—Lo mismo que Su Majestad. No dividiría nuestras fuerzas para mandar ayuda. Abrumaría al enemigo con la diferencia en fuerza y recursos para terminar la batalla rápidamente. Esto nos pondría en ventaja luego en el acuerdo de cese de hostilidades. Además, esta estrategia tiene el menor daño colateral.

La respuesta de Leti era la correcta como soberano de un reino. Craig miró hacia abajo mientras se daba cuenta que en verdad solo había una solución.

—Y es por eso que estabas en lo correcto en ir.

Craig miró a Leti, confusión claramente marcada en su cara.

—¿A qué te refieres?

—Justo lo que dije. Estuviste en lo correcto en ir y llevar a tus hombres a ayudar la villa a pesar de desafiar órdenes. Una vez que llegaras a salvo, te suspendería del trabajo por unos días como castigo por insubordinación.

—¿Y si no regresaba?

—Entonces lloraría en frente de tu tumba y diría ‘Te lo dije’.

El monarca siempre debe tomar la decisión correcta como líder, pero un monarca sigue siendo un humano, por eso siente el deseo de ayudar. Un monarca nunca puede ser Dios.

—¿Estuve bien en ir?

—Sí. Nunca lo admitiría como reina, pero aun lo desearía en mi corazón. Estoy segura que mi Padre sintió lo mismo y que estaba feliz porque desobedeciste sus órdenes.

Leti se veía como una copia idéntica de su madre, la difunta Primera Reina Consorte, la Reina Julienne. Craig especialmente recordaba a la reina en su juventud, así que Leti se veía aún más como ella para él. Pero esta Leti frente a él, parada recta como una reina debe, se parecía mucho a la otra parte de sus padres, Su Real Majestad. Esa era la razón por la que podía escuchar esas palabras como si fueran de él.

—Ya veo, ¿en verdad fue así?

Los sentimientos negativos nacidos hace veinte años que estaban dentro de él desaparecieron lentamente. Esto no era por las otras posibilidades o porque recibió aceptación por su acción. Era porque, finalmente después de todos estos años, pudo obtener una pista de lo que el rey había sentido esa vez. Entonces cuando era más joven, él no podía ni imaginarse los sentimientos de su antiguo amo, y ahora, encontró la respuesta.

El peso que llenaba su corazón desapareció dejando un vacío. Pero este espacio será llenado nuevamente con nuevas cosas, sentimientos por su joven y egoísta ser, sentimientos por su difunta esposa que no fue capaz de cuidar por su deber en la frontera, sentimientos por su antiguo amo que nunca lo culpó por sus acciones y sentimientos de felicidad naciendo de ese vacío. Una felicidad sentida al ver el crecimiento de su nueva reina.

Se sintió extraño ante todos estos nuevos descubrimientos sobre sí mismo y, aun así, podía decir honestamente que todos estos extraños sentimientos sentaban bien con él.

—Necesitaré algo más de tiempo, pero iré y hablaré con Su Majestad.

—Por favor. Probablemente se sienta solo después de la muerte de mi madre y la Reina Sofía.

Leti no pisó más sobre el corazón de Craig. Solo le dijo lo que ella hubiera hecho y sentido en esa situación. Craig sintió esta distancia entre ellos agradable.

—Parece que hemos terminado nuestra conversación en un buen tiempo. Aquí viene el Duque de Northruth como si tuviera una señal. Que entrometido. No tenía que venir hasta aquí para dar una escolta indeseada, sin embargo, aquí está. Aun así, entiendo que para él esta es su última oportunidad para revelar la identidad de la novia.

Leti vio desde la ventana al Duque Northruth, y a sus hombres detrás de él, acercarse a la torre. Mostró a propósito su silueta detrás de la cortina para señalarles que la novia estaba en la habitación. Entonces entrarán al cuarto a la fuerza ya que solo las sirvientas estaban de guardia.

—Iremos como planeamos. —declaró Leti.

—Cómo desees. —respondió Craig. Sus ojos libres de duda.

Leti se preparó para lo que vendría. Todo estará bien.

—¡Princesa Charlotte! He venido a escoltarla a la catedral. —llamó el Duque de Northruth. Su voz resonaba dentro de la torre.

La criada de Charlotte previno persistentemente que entraran al cuarto, pero los hombres mantuvieron en control a las sirvientas.

—Ha llegado tan lejos. Todo lo que queda ahora para el Duque de Northruth es que encuentre un accidente. —susurró Leti a Craig.

El Duque de Northruth estaba sorprendido por la baja seguridad en la torre. Esto podía ser una trampa. No. Esto era una trampa. No estaría sorprendido si hubiera alguien escondido en las sombras para empujarlo por las escaleras. Leticia podría hacer eso. Él escaló cuidadosamente las escaleras con esos pensamientos.

—¿Un accidente? ¿Con las escaleras? —preguntó Craig con una voz silenciosa.

—Empujarlo no es suficiente. Si lo fuéramos hacer, entonces debemos estar preparados y seguros. O así quisiera, pero en vez, preparé un plan más pacífico. No podemos lastimar al Duque de Northruth justo ahora para evitar crear un problema más grande. —respondió Leti.

Las bisagras crujieron mientras el Duque de Northruth abría la puerta del cuarto él mismo.

—He venido a recoger a la novia sustituta.

El Duque de Northruth miró a su alrededor y observó a una dama vistiendo un vestido de novia blanco y en seguida de ella estaba el caballero Craig Barde.

Craig Barde nunca dejaría el lado de su ama, así que su presencia sólo significaba una cosa. El Duque de Northruth ahora estaba seguro que la tercera novia era Leti.

—¿Debería revelar tu verdadera identidad en frente de todos los invitados? Muchos no sabrán quién es la princesa Charlotte, pero la mayoría está consciente de la Princesa Leticia.

—Esperaba que viniera a revelar la identidad de la novia. En el momento que entre al cuarto, subconscientemente bajará la guardia. Usaremos ese momento para actuar nuestro movimiento. —explicó Leti a Craig en voz baja.

La novia caminó hacia la ventana para poner algo de distancia entre ella y el duque, su caballero la siguió.

—Recuerda que la puerta no se abre bien. No la podíamos abrir desde adentro cuando la cerramos ayer. Usaremos eso para que el ruidoso Duque de Northruth quede encerrado dentro de la habitación por accidente.

La diosa de la victoria parecía sonreírles. El Duque de Northruth no sabía nada sobre la mala condición del cerrojo de la puerta. Sin embargo, Nicola aún estaba dormida en la cama, y Leti, la supuesta novia de la boda, también estaría encerrada adentro. Preparar una cuarta novia era imposible.

—Entonces, Su Alteza también quedará encerrada. ¿Cómo tomará el lugar de la Princesa Charlotte?

—Claro que lo estaré. Es por eso que debemos salir. —dijo Leti. Una sonrisa estaba en su rostro.

Leti tenía un plan. Inicialmente quería hacerlo sola, pero Craig no lo permitiría. Se mantuvo firme con hacer el plan con ella. Ella miró a Craig una vez más, dirigiendo una sonrisa hechizante mientras preguntaba sobre su determinación.

—¿Caemos juntos?

El viento sopló por la ventana y Craig asintió a la pregunta de Leti.

—Estaré con Su Alteza donde quiera que esté.

La muerte espera a cualquiera que salte de la torre. Pero Leti garantizó que todo saldría bien, así que continuaron con este escandaloso plan y a pesar de todo, Craig creía en Leti.

La princesa y el caballero se tiraron por la ventana sin hesitar. El viento los asaltó desde abajo, y voló el velo de Leti.

¡Sal, Espada del Vendaval! Ordenó Leti mientras deseaba que este plan saliera sin fallas.

La Espada del Vendaval era una de las Doce Espadas Prometidas que protegían al Rey Caballero. Residía dentro del cuerpo de Leti y podía controlar el viento. Ella la había usado muchas veces para tumbar a gente con un fuerte viento, pero nunca usó su poder para esta clase de propósito. Ella ni siquiera estaba segura si tenía la fuerza suficiente para crear un viento suficientemente fuerte para amortiguar la caída, pero aun así debía lograrlo. 

Viento, ponte más fuerte. ¡Se más fuerte!

Entonces un viento fuerte se reunió debajo de ellos en respuesta al llamado de Leti. Sus ojos estaban casi secos por el viento, y ella ya no podía abrirlos. Sin embargo, sintió como su caída iba más lenta. 

—Yo puedo. —Leti murmuró para sí misma.

Leti y Craig bajaron lentamente y aterrizaron gentilmente en el suelo como una pluma bailando en el viento. El vestido de novia de Leti se esparció mientras sentían sus pies tocar el suelo.

—Esto es absurdo. —gritó el Duque de Northruth. Pensó, por un momento, que eran dos amantes saltando a sus muertes, pero en vez vio algo increíble. Cayeron lentamente como si fuera por arte de magia. Aterrizaron seguros y la novia lo saludó con una sonrisa.

—¡Maldita sea! ¡Pudieron obtener algo de tiempo gracias a esto, pero la Princesa Charlotte sigue conmigo!

El Duque de Northruth fue rápido a la puerta, pero escuchó un sonido cuando trató de voltear la perilla. Volvió a intentar con más fuerza varias veces, pero la puerta no cedía.

—¿Cuándo le pusieron seguro? ¡Esta mujer! ¡Está equivocada si cree que este pequeño truco es suficiente para detenerme! ¡Lamentarás lo que hiciste Princesa!

El Duque de Northruth gritó por ayuda a sus hombres esperando por la entrada de la torre.

—¡Hey! ¡Qué hacen todos allá abajo! ¡Suban en este instante!

Pateó la puerta repetidamente en lo que esperaba a sus hombres. Al final, fue capaz de liberarse con sus frustrantes patadas. Si Leti estuviera aquí para presenciar su comportamiento vulgar, definitivamente hubiera comentado que como actuaba era una vergüenza para el título de un duque.

♦ ♦ ♦

—Podemos ganar algo de tiempo con esto. Dirijámonos a la catedral y cerremos las puertas antes que nos pueda seguir.

Leti recogió la falda de su vestido y corrió a una velocidad imposible usando tacones. Craig estaba corriendo enseguida de ella, aun sintiendo la emoción residual de caer y sobrevivir la caída.

—¿Cómo pudimos aterrizar así? —murmuró Craig.

—Pregúntale a Dios. Aunque, creo que la respuesta sería un milagro.

O para ser más específicos, la mitad de la razón era el poder del Rey Caballero dentro de Leti, y la otra mitad era una suerte extremadamente buena.

—¡Su Alteza!

Leti paró de golpe al escuchar una voz familiar. Volteó a la dirección de donde provenía la voz con expectativas a medias y no pudo evitar sentirse sentimental al ver la cara que no había visto por algunos días. Finalmente, fue lo único que pensó.

—Llegamos trayendo con nosotros tu deseo. Como escribí en mi carta, a parte de la llegada de último minuto, todo salió bien.

Leti quería gritar y alabar a Duke, su caballero, por un trabajo bien hecho.

—No. Llegaste justo a tiempo. Estoy dispuesta a promoverte de ser el sirviente de una dama a su amante.

—Es un honor recibir los mayores elogios, Su Alteza.

Ya no tenían que apurarse a la catedral, solo ocupaban hacer las preparaciones finales para la boda.

♦ ♦ ♦

Al final, el Duque de Northruth no ocupó la ayuda de sus hombres. Fue capaz de abrir la puerta a patadas y bajó las escaleras corriendo, causando que se viera desaliñado debido a los movimientos rigurosos que hizo.

—¡Inútil!

—¡Por favor perdónenos, Lord August! ¡Pero la Princesa Charlotte y el resto han regresado!

—¡Apúrense y tráiganla aquí!

En cuanto la ceremonia inicie, las puertas de la catedral se cerrarán. Rápidamente corrió hacia la catedral cuando se encontró con la novia.

La novia, Víctor, Craig y otro caballero estaban caminando hacia la catedral, pero se detuvieron cuando el Duque de Northruth llamó su atención.

—Duque de Northruth, ¿no piensa que se ve algo salvaje para una ceremonia de bodas? —molestó Víctor.

El Duque de Northruth se rió.

—Estoy dolorosamente tentado a maldecir y decir ‘¡Cómo te atreves a encerrarme!’ pero no lo haré. Voy a creer que fue un accidente, pero el incidente de la novia sustituta es algo distinto. Tengo suficiente evidencia en la que no podrás quedarte afuera del problema.

Una dama vistiendo un velo fue traída por uno de los hombres del Duque de Northruth.

—Tenemos a la Princesa Charlotte. Ahora, si no quieren que esta ceremonia se atrase, sugiero que comencemos a hablar sobre impuestos ahora.

—¿A qué se refiere? La Princesa Charlotte está justo aquí.

—No. No me pueden engañar. Esa es su novia sustituta que prepararon para tomar el lugar de Charlotte en la ceremonia. ¿Quieren avergonzarse en frente todos los invitados en la catedral mientras revelo su verdadera identidad?

El Duque de Northruth le quitó el velo a la joven dama que tenía al lado.

Debajo del velo había una señorita con cabello rubio y ojos morados. Pero quien se sorprendió al ver su cara no fue Víctor, Duke o Craig. Fue el Duque de Northruth.

—¡No! ¡Ella no es la Princesa Charlotte!

La mujer que trajeron sus hombres no se parecía a Charlotte a parte del color de sus rasgos.

—Duque Northruth, creo que el calor de Illstra lo ha agotado. La Princesa Charlotte está justo aquí.

Víctor le dio una señal a la novia, quien usaba un inmaculado vestido blanco, para que diera un paso enfrente. Recogió su velo a un lado y mostró su cara al Duque de Northruth.

—¿Cómo ha estado Duque Northruth? Muchas gracias por viajar todo el camino para atender a mi boda con el Príncipe Saverio. —sonrió Charlotte, con su cabeza inclinada hacia un lado.

La voz, el manierismo, el rostro, todo era como el Duque de Northruth recordaba a Charlotte.

—Se que aún tiene cosas que decir Duque Northruth, pero la ceremonia de bodas está por iniciar. Arregle su ropa y entremos. —dijo Leti saliendo detrás de Duke. Ella ahora vestía un delicado vestido carmesí pálido parecido a una flor de almendra.

En el momento en que vio a Leti, el Duque de Northruth gruñó como si fuera un lobo aullando. Leti simplemente lo observó con una cara seria.

El factor decisivo en la búsqueda, era quien sabía cómo se veía Charlotte.

Afortunadamente, Leti le introdujo Duke a Charlotte durante la fiesta de cumpleaños de su media hermana menor, la Segunda Princesa de Solvelle, Cornelia. Los hombres de Northruth por otra parte sólo sabían sus facciones, pero no su rostro. Duke sabía de esta ventaja, así que buscó una mujer con los mismos colores y le pagó para que actuara como la Princesa Charlotte.

Duke y su grupo encontraron primero a la Princesa Charlotte. Ella estaba llorando dentro de un carruaje roto. No regresó a Illstra sin tomar las precauciones apropiadas ya que los hombres de Northruth podrían fácilmente llegar y robarles a la princesa. Duke tenía que hacerlos creer que ellos tenían a Charlotte.

Los hombres de Northruth encontraron a la sustituta que Duke preparó y le reportaron al Duque de Northruth que ya habían asegurado a Charlotte. Y así, tuvieron en sus manos a la Charlotte falsa todo el tiempo.

—¡Ahora, todos! Vayamos a la catedral que las campanas de la boda sonarán pronto. —insistió Charlotte con su despreocupada voz. Esto aseguró el silencio del duque.

♦ ♦ ♦

La ceremonia de bodas terminó a salvo. Saverio y Charlotte tartamudearon un poco al leer los nuevos votos preparados por Su Eminencia, ya que era su primera vez viéndolos, pero nadie comentó nada sobre ello; probablemente estaban nerviosos al estar a punto de casarse.

Ahora, todos están celebrando la unión exitosa de la pareja y saludaban al nuevo marido y mujer con felicitaciones y mejores deseos.

—No pensé que esos dos obtendrían un final feliz.

—Solo digamos que, el ardiente amor del Príncipe Saverio finalmente alcanzó a la Princesa Charlotte.

Leti y Duke miraron la escena frente a ellos desde un lugar ligeramente lejos del centro de atención.

La fuga de Charlotte terminó tan repentinamente como inició. El hombre con quien juró vivir hasta el fin de los tiempos tomó todas las posesiones valiosas que ella trajo consigo y las vendió por dinero. Después de vender todo, cambió de repente. Le dijo a Charlotte que terminó con ella y se fue junto con los amigos que los ayudaron a escapar. Charlotte se mantuvo llorando sola dentro del carruaje roto donde su amado la dejó. Finalmente notó que solo la utilizó y se ahogaba en tristeza. Fue ahí cuando Saverio apareció frente a ella.

Saverio no explotó en furia o la culpó al verla en ese estado. Solo le dijo desde el fondo de su corazón—: Me alegra que estés a salvo.

Esas palabras gentiles resonaron en el corazón roto de Charlotte. Ella había encontrado su nuevo amor. Charlotte había regresado por su felicidad.

—Esto es muy bueno para ser verdad.

—¿No está bien así? El príncipe y la princesa vivieron felices por siempre. Justo como en un cuento de hadas.

—Y yo terminé en un empate. Estoy feliz que fuimos capaces de estar un paso adelante del Duque de Northruth esta vez y terminamos la ceremonia, en cambio, creé un enemigo de él y eso no es un buen movimiento para nada.

Leti tomó toda su semana en Illstra. Esta visita diplomática debía de ser una caminata por el campo donde sonreír era suficiente, pero gracias a Charlotte, se transformó en un viaje a carruaje rocoso donde tenía que usar su cabeza y crear estrategias.

—¡Leti, muchas gracias por venir! —Charlotte saludó al par mientras se acercaba.

—Ni lo menciones. Estoy feliz por tu matrimonio.

—Aquí. Es para tí Leti. —La feliz novia le pasó a su prima su ramo de bodas.

—Illstra no tiene la tradición de lanzar el ramo. Solo tiraran este hermoso ramo después de la boda, o eso me dijeron. Es por eso que quiero que lo tengas.

En Solvelle, tenían una tradición de bodas donde la novia lanza su ramo hacia las invitadas que se reúnen a su alrededor. Se dice que quien atrape el ramo tendrá un matrimonio feliz.

—Ten un matrimonio feliz Leti.

Leti aceptó el deseo de Charlotte con una sonrisa torcida.

—Rezaré para que así sea. —fue todo lo que ella podía decir, porque sabía que su propio matrimonio sería un movimiento perfectamente calculado.

Pero, aun así, pensó. Tal vez podía permitirse desear que sea así. Aún si es por solo este momento.

♦ ♦ ♦

Después de que Leti tomó ventaja de todas las funciones sociales, es decir, la ceremonia, el banquete y el baile, ella informó a Víctor que planeaba volver a Solvelle en la mañana.

—Estoy verdaderamente entristecido que nos dejaras así. Si no fuera por el incidente, podríamos haber pasado más tiempo juntos y hubiéramos tenido encantadoras conversaciones de política y parecidos. Princesa, aún hay tiempo. Por favor vista el vestido de repuesto e intercambie anillos conmigo.

—Lo siento, Príncipe Víctor, pero no tengo planes de hacerlo. De por vida.

Leti simplemente sacudió como siempre el evidente coqueteo de Víctor.

Duke, quien escuchó esto, se veía como si tuviera algo que decirle al príncipe, pero Craig, acostumbrado a las bromas de Víctor, no se molestó.

—Príncipe Víctor, ¿puedo tener una última petición?

—Mientras esté en mi capacidad, estaré a su servicio. ¿Debería preparar un anillo perfectamente ajustado para ti justo ahora?

—No, no necesito un anillo. Solo ocupo que te pares justo ahí. —dijo Leti a Víctor y entonces miró a Craig.

—Craig, ¿recuerdas lo que te dije antes sobre el Caballero Real de la Orden que quería reclutar para mis Caballeros de la Mesa Redonda?

—Sí, Su Alteza.

—Bien. Entonces tendremos la investidura aquí. El Príncipe Víctor aceptó ser el testigo.

—¿Su Alteza? —Craig no entendió a lo que se refería Leti.

Leti extendió su mano hacia Craig, pero el caballero aun no entendió lo que ese gesto significaba. Miró hacia su mano y después su cara.

—¿Qué es lo que…?

—¿Ya lo olvidaste? He solicitado y obtenido permiso del Comandante Johannes y de usted también. Creo que seguí el protocolo con eso.

‘—Será un honor ser parte de los Caballeros de la Mesa Redonda de Su Alteza. Estaré encantado de darle al seleccionado.’

Craig recordó las palabras que le dijo a Leti el día donde ella le informó sobre su deseo de hacer uno de los caballeros de la Orden parte de sus Caballeros de la Mesa Redonda. Ahora se dio cuenta que malinterpretó sus palabras. Entonces, él estaba seguro que Leti no se refirió a él por el apropiado uso del protocolo.

—Entonces la persona que Su Alteza quería, era…

No, eso no puede ser. Pensó Craig.

Craig rechazó inmediatamente la posibilidad. Su parte racional analizó la situación. ¿Alguna vez escuchó el nombre del caballero que Su Alteza deseaba? No.

—Pero, es imposible. Yo…

—¿Planeabas retirarte de la Orden? Entonces está perfecto. No creo que puedas ser ambos un Caballero de la Mesa Redonda y el Vicecomandante de la Orden. Ven. —llamó Leti en una voz digna de una reina—. Haré que tu sueño de la infancia se vuelva realidad.

Leti una vez escuchó de Craig que aún mantenía su sueño de la infancia en su corazón. Es por eso que usó a propósito esas palabras para asegurarse que tome su mano.

—Vuélvete uno de mis Caballeros de la Mesa Redonda, Craig Barde.

Craig cerró los ojos, respiró hondo y lentamente se movió para tomar su espada.

—Ya estoy viejo. No creo que pueda moverme como Su Alteza espera que lo haga.

—No me importa tu edad. La vida que viviste es lo que vales. No necesito a tu versión joven. Yo quiero en quien te convertiste ahora.

El noble Craig Barde tuvo una ruptura con Su Majestad en su juventud. Desde entonces, se distanció de las batallas políticas entre la familia real y sus seguidores. Él simplemente se quedó en el frente de la batalla ganando confianza de la Orden. Si este hombre aceptaba ser el caballero de la futura reina, entonces significaba que Leti era alguien quien un hombre del calibre de Craig Barde aprobaba.

—¿Deseas quién soy ahora?

—Sí.

—Pero ya no puedo darle la espalda a una orden para salvar gente.

—Ese es el rol de ese joven de ahí. Tú solo tienes que darle el empujón que necesita.

Craig siguió la mirada de Leti y encontró a Duke al final de ella.

Duke Barchet, el Primer Caballero de la Mesa Redonda de la próxima reina, es un serio y habilidoso caballero que se rumora que fue candidato a ser el futuro comandante de la Orden.

El joven caballero tomará el rol de mi joven yo. Entonces…

Craig tomó su decisión. Sacó su espada de su cinturón y se la entregó a Leti.

—No me queda mucho tiempo, pero permítame ofrecerle todo lo que queda a mi ama.

Leti agarró la espada de Craig, quien se hincó en una rodilla con su cabeza abajo. Con una sonrisa satisfecha en su cara, Leti sacó la espada de su funda y la puso en el hombro derecho de Craig mientras recitaba el juramento del caballero.

—Con una espada a vuestra derecha y un escudo a vuestra izquierda, ¿me juráis fidelidad hasta el día de vuestra muerte?

Craig respondió la pregunta de Leti.

—Con una espada a mi derecha y un escudo a mi izquierda, os juro fidelidad a vos hasta el día de mi muerte.

Johannes y Duke le dijeron que esto era imposible. Pero sucedió. Craig le juró lealtad como su Segundo Caballero.

—De ahora en más, vos sois mi caballero. —terminó Leti.

Leti devolvió la espada a su funda hasta el medio y se la devolvió a Craig. Él se paró después de recibir la espada y la enfundó completamente. El sonido agudo de la espada regresando a su funda retumbó en los altos cielos de Illstra.

Víctor, quien estaba ahí como testigo, vio la escena cálidamente. Duke, por otra parte, elogió en silencio a su ama por un trabajo bien hecho.

—Ahora, he logrado todo lo que quería en Illstra. Preparémonos para ir a casa.

♦ ♦ ♦

Leti se dio una evaluación ‘satisfactoria’ por su primer viaje diplomático como heredera. Aun así, como punto de reflexión, era hacerse enemiga del Duque de Northruth innecesariamente. Por lo menos, ya no tenía que pasar por el campamento de la Orden en los bordes para reclutar a Craig como originalmente planeó. Era afortunada que él vino por su cuenta y al final se volvió su caballero. Considerando todo, fue el mejor resultado para ella.

Los hombres son débiles por los actos dramáticos. En verdad debería haber escuchado el consejo de mi tatara tatara y muchos más tatara tío.

El sueño de la infancia de Craig de ser un Caballero de la Mesa Redonda fue su aliado durante esta misión. El pensamiento le recordó sobre el sueño de la infancia de su otro caballero.

—Así que el sueño de la infancia de Duke fue…

♦ ♦ ♦

Cuando su grupo se detuvo para un descanso en el camino para que los caballos reposen, Leti le dijo algo de la nada a Duke.

—Tu sueño de la infancia era ser comandante de la Orden, ¿no? Lo siento.

Duke raramente escuchaba a Leti disculparse, pero no entendía qué era lo que sentía y preguntó sin pensar.

—¿Disculpa?

—¿O no lo era? Me disculpo por robarte tu oportunidad de completar tu sueño de la infancia.

—Bueno, ser un comandante era algo que pensé que sería lo más probable considerando mi situación entonces.

La respuesta indefinida de Duke hizo que Leti pensara en otra posibilidad.

—Entonces, ¿era ser el caballero del Príncipe Friedhelm? Pero lo conociste en la Academia, así que no sería un sueño de la infancia… ¡Ah! Tu familia está bajo el Príncipe Guido, ¿así que tu sueño era ser su caballero?

Leti estaba satisfecha con su respuesta lógica.

Duke, por el contrario, estaba frenéticamente pensando lo que debía hacer.

No decirle se siente como si la estuviera engañando. No es justo. Pero…

Al final, el obediente Duke decidió ignorar la vergüenza que sentía y le contó a Leti lo que era su sueño.

—Escucha con cuidado porque solo lo diré una vez. —advirtió Duke. Se aclaró la garganta y habló una vez más—. Mi sueño era ser el Primer Caballero de la Mesa Redonda.

Cualquier chico de Solvelle siempre admiraba a los Caballeros de la Mesa Redonda y deseaban, al menos una vez en sus vidas, ser un poderoso caballero en leal servicio al rey.

—¿Enserio?

—Sí. Así que mi sueño se hizo realidad. Tú lo hiciste realidad.

Duke terminó la conversación y desvió su mirada de Leti. No podía mirarla a los ojos después de su confesión, así que se perdió una de las casi nunca vistas expresiones de sorpresa de Leti.

—Poniendo eso de lado, ¿cuál era tu sueño de la infancia? —preguntó Duke a Leti para cambiar la atención lejos de él.

Leti salió de su estado de sorpresa cuando escuchó la pregunta de Duke y rápidamente recuperó su concentración.

—Una princesa.

—¿Una qué?

—Quería ser una princesa.

Pero Leti es la hija de un rey. Técnicamente hablando, ella es una princesa.

Leti sonrió inquieta ante la cara confundida de Duke.

—Para ser precisa, quería ser una como las de los cuentos de hadas. Quería ser una princesa protegida por su príncipe sin importar lo que sucediera y vivir felices por siempre.

Leti sabía desde el inicio que sería una reina. Sabía que nunca podría ser esa clase de princesa y tal vez por eso, ella anhelaba por lo imposible.

—Pero eso, ya es un sueño de la infancia. No encuentro ser reina nada mal.

Las palabras de Leti eran completamente sinceras. Por eso Duke pudo darle un cálido ‘Ya veo’ como respuesta.

♦ ♦ ♦

Dentro del carruaje, Leti notó que el aire estaba inusualmente seco y tuvo que toser varias veces para aclarar su garganta seca. El levantamiento del polvo pudo haber sido un factor.

—Mi piel estará tosca otra vez antes de que podamos llegar a Solvelle. ¿Hm?

Ella podía escuchar claramente el sonido del ritmo constante de los cascos de los caballos jalando el carruaje y de sus caballeros y guardias. Pero podía escuchar otro par de cascos acercándose a alta velocidad. Miró por la ventana y vió el camino de tierra dejado por el caballo corriendo. Ella decidió que no era una situación peligrosa, ya que parecía que venía solo un caballo. La voz que escuchó después de que el caballo los alcanzara solo expresaba emergencia con su tono.

—Soy el Duque de Northruth, Lord August Karlzen Northruth. ¡Deseo pedir una audiencia con Su Alteza, la primera princesa de Solvelle, la Princesa Leticia!

La voz del Duque de Northruth era tan fuerte y agitada que Leti la podía escuchar desde dentro del carruaje.

—Paren. Hablaré con él.

Leti pidió al carruaje que parara antes que los caballeros fuera le pudieran preguntar. Ella les ordenó que abrieran la puerta y salió del carruaje.

—¿Qué ha sucedido como para que corras por nosotros con esta urgencia?

El Duque ni se molestó en bajarse del caballo o en acomodar su ropa. Su expresión se veía oscurecida.

—Yo era el jinete más rápido y no tenemos tiempo que perder jugando nuestros pequeños juegos. —el Duque de Northruth volteó a los secos cielos del norte y apuntó un dedo hacia ellos.

—La ola de calor ha sobrepasado la cordillera.

—¿La ola de calor?

—Te podría haber informado por medio de una carta si solo hubiera atravesado las montañas, pero con el incendio forestal ardiendo no tuve más opción que venir.

El seco y caliente viento secó las montañas. Una pequeña chispa puede causar un incendio.

—El fuego está en Monte Gran, ya envié un mensajero que informe al Imperio Kilf.

—¿Monte Gran? De todos los lugares…

El Monte Gran es un territorio disputado entre el Reino de Solvelle, el Ducado de Northruth y el Imperio Kilf. Si la montaña se está quemando, las tres naciones podrían discutir primero sobre quién debe responder. Esto podría demorar las acciones iniciales para la crisis.

—¿Te puedo considerar la embajadora de Solvelle?

—Sí. Como princesa heredera iré a Monte Gran a evaluar la situación.

El Duque de Northruth asintió después que Leti prometió dirigirse a Monte Gran y se fue a la velocidad de un rayo.

Leti les dijo a los caballeros que irían primero al Monte Gran. La ruta más corta les tomaría dos días.

—El enemigo de ayer se vuelve el aliado de mañana.

El Duque de Northruth fue directo a Leti para averiguar su postura sobre el incendio forestal. Cuando ella respondió que iría al Monte Gran inmediatamente, fue suficiente para que él supiera que tenían la misma opinión: este no era el tiempo para discutir por reclamos del territorio.

—Haremos lo que podamos. —sé murmuró Leti a sí misma para calmarse.Ella tenía algo que hacer en ese lugar.

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