Princesa Restante – Tomo III – Epílogo

Traducido por Kaavalin

Editado por Sakuya


Leti estaba esperando que cierto rey visitara la Habitación del Rey Caballero. No había nadie ahí hoy y la habitación se mantenía en completo silencio. Se sentó en la silla, balanceando los pies, una postura bastante indecorosa para una princesa.

—El rey arrasó con la batalla junto con la lluvia. —Leti recitó inconscientemente el poema que había escuchado de Karlheinz, el Rey Administrativo—. El rey creó cielos tempestuosos que se cernieron sobre el campo de batalla. Nubes de humo y explosiones, lluvia escarlata, innumerables truenos.

Leti no podía imaginar qué escena describe el poema. Era exactamente como había dicho Karlheinz; se sentía como escuchar un cuento de un futuro lejano.

—El rey detonó el sonido que marcaría el amanecer de una nueva era. Y él fue llamado…

Entonces apareció un rey en la habitación, este tenía una marca roja en su mejilla, como si alguien lo hubiera abofeteado.

—¡Oh! ¡Reina Leticia! Fui rechazado otra vez.

—Buenos días, rey Ludger. —lo saludó Leti mientras se levantaba y caminaba hacia este.

—Quiero preguntarle algo.

—¿A mí? ¿Quieres saber sobre el futuro?

—No. Quiero saber sobre su poder. Dígame cómo hizo que lloviera.

Ludger negó con la cabeza en negación.

—No, no, no, no. Eso fue pura coincidencia.

—El rey Karlheinz escuchó de un rey futuro a usted, que la lluvia que caía durante su batalla no era coincidencia…

El sonido que había marcado el comienzo de una nueva era, el nombre dado al rey que había detonado dicho sonido aún no existía en la época de Leti.

—¿Estoy en lo cierto, Rey del Disparo?

Ludger apestaba a lluvia y humo.

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