Reencarné en una mujer egoísta – Capítulo 28: La persona que me convirtió en una mujer egoísta

Traducido por Devany

Editado por Sakuya


Mientras caminaba por el jardín del palacio real, escuché el canto de los pájaros armonizar detrás de las grandes ramas de árboles, que con sus hojas filtraban toda la luz solar. Una brisa ligera y agradable pasaba entre aquellas ramas, rozando suavemente mis mejillas, haciéndome sentir cómoda.

A diferencia del caótico ambiente dentro del palacio real, el sendero hacia el cuarto de la abuela era tranquilo y apacible, casi no se veía gente.

Aunque sé que no era bueno vagar por el Palacio Real sin compañía de una criada, desde niña tenía la costumbre de caminar sola por estos lugares, así que no habría problema alguno.

—Un pájaro, eh…

De repente, recuerdo algo desagradable. Así es, me refiero al descenso del demonio llamado Berta.

El chaleco que bordé, salvó la vida de un pequeño pájaro (aparentemente). No es que me quejara de eso, al contrario, era algo para celebrar. Los niños estaban encantados, y el chaleco demostró ser útil para la seguridad de Wirbel, no podría haber pedido un mejor resultado. Sin embargo, cuando este resultado viene acompañado de una falta de sentido común y un exceso de poder, puede que no sea tan bueno.

Correcto, con falta de sentido común no solo me refiero al poder que le imbui, sino que, normalmente no era posible conceder efectos mágicos a la ropa.

Había leyendas sobre espadas y armaduras imbuidas con poder mágico, pero eran solo eso, leyendas. Además, aparentemente eran creadas por los dioses, no era algo que pudiera ser producido por un humano cualquiera.

Para empeorar las cosas, no estamos hablando de haber imbuido poderes mágicos a armas o armaduras hechas por los mejores artesanos, sino que enfoque mi poder mágico en ropa ordinaria. Esto último me lo gritó la gran demonio Berta con los ojos inyectados en sangre.

Y, la falta de sentido común número dos, era el efecto mágico. Primero, no era posible que un pájaro medio muerto se recupere instantáneamente. ¡Absolutamente imposible! Según parece.

En primer lugar, la magia de curación no era todopoderosa, sus efectos varían de persona a persona. Incluso si el efecto era el mismo, la experiencia y el conocimiento del individuo determinarán el grado de efectividad. Aunque el uso de esta es muy común, cuando se aplica sigue siendo necesario realizar un tratamiento adecuado, no es milagrosa, solo ayuda.

Al parecer, es imposible que todo problema se resuelva con solo un hechizo.

¡Sin embargo, ni siquiera es algo que haya planeado!  

Cuando estuve tejiendo e infundiendo magia curativa en la ropa, no pensé en un efecto particular. Tampoco recite ningún hechizo en concreto, solo mientras tejía venían a mi mente palabras al azar, como “recuperación completa”, “milagro”, “salvar” o cosas así.

Tal vez fue eso lo que ocasionó que las cosas terminaran así… eso explicaría por qué el pequeño pájaro se recuperó milagrosamente en segundos. Acaso era esto el resultado de la falta de sentido común. Incluso hice llorar a Berta… Realmente estoy apenada por hacerla preocupar.

Es por eso que, como primer paso, prohibí a los niños hablar sobre eso, definitivamente habría un alboroto si esto llegara a extenderse.

—Oh, bueno, ¿creo que mi magia mejoró? —Si dijera eso delante de Berta, probablemente me atacaría.

Aun así, una parte de mi es consciente de cuánto he mejorado estos días, y cuánto podré mejorar en el futuro si sigo así. Creo que “ingeniosa” debería ser mi alabanza de hoy. Me reí un poco al pensar en eso.

—Eres tan grosera. —Mientras sonreía y hablaba conmigo misma, un comentario impertinente sonó a mis espaldas. La repentina voz me sorprendió, más cuando reconocí de quién era antes de darme la vuelta.

—Ara, qué feliz encuentro, su alteza Justus.

—Ah —suspiró—. Gracias a tu extraña cara, mi buen humor se echó a perder.

Casi inconscientemente, aplasté el regalo para la abuela en mis manos. ¿¡Cara!? ¡¿De todas las cosas la cara?! Si hubieras dicho algo como “comportamiento extraño”, no podría negárselo. Es la verdad después de todo. Pero ¿tenías que decir que mi cara era extraña? ¡Amalie es una belleza con cara de bebé! ¡Creo que eres más idiota de lo que aparentas! Además, criticando la parte más importante para una mujer, fracasas como caballero. ¡Este tipo falla como príncipe! ¡Ve a seguir la perfecta conducta caballerosa del abuelo y del hermano Bel! ¡No regreses hasta que hayas aprendido correctamente modales! ¡Príncipe idiota!

—Ara, su alteza, tiene un poco de polvo en su hombro…

—¡Ay! ¿¡Qué estás haciendo!? —Su Alteza Justus soltó varias muecas de dolor, las cuales ignoré olímpicamente.

—Tenías un hilo salido de tu traje, ¿sabes? Te ayudé a quitarlo.

—¡Deja de mentir! ¡Es obvio que eso fue un pellizco!

—Maa, ¡qué exagerado! Quejarte de tal manera luego de ser tocado solo un poco, eres muy frágil ¿verdad? —miré a su alteza Justus con una sonrisa perversa.

—¡Esta obstinada mujer malvada! ¡Fingir amistad frente a la abuela y otros!

—Ara, no estoy fingiendo. Mi actitud sólo depende de la persona con la que hablo…

—¡No seas tan engreída!

Nos acercamos lo más que podíamos, igualando nuestro nivel de estatura, para amenazarnos con la mirada. Siempre fue así desde que éramos niños, este hombre era el hermano menor del hermano Bel, el segundo príncipe de este país, y por alguna razón, siempre termina peleando con Amelie.

Devany
Es que le gusta, para mí que es eso 7u7

Amalie nunca buscó cambiar esto, al contrario, siempre contestó con la misma intensidad las peleas, y fue así como nació esta amarga relación.

—¡La abuela y los demás te miman demasiado! ¡Aunque tus ojos parezcan frijoles y tu boca sobresalga de tu cara, siempre dicen lo linda que eres! ¡Cómo pueden ver a un insignificante grano como tú, adorable!

¿A quién llamas grano? ¡¡Te mataré!! Esperen… ¿Su comportamiento es demasiado inapropiado? ¡Sí, eso es! ¡Este tipo es una berenjena tonta después de todo!

—Alguien como tú, el hermano Bel es… —empecé a hablar, pero rápidamente cerré la boca.

—¿Qué es? Dilo correctamente. Sólo soy un fracaso que no tiene el menor parecido con mi superior hermano mayor, eso es lo que querías decir, ¿no?

—No he dicho tal cosa… 

Debido al excesivo reconocimiento dado hacia su hermano mayor, su alteza Justus era muy sensible cuando se le comparaba con él. Desde que era pequeño, ha sido herido por las comparaciones casuales de los adultos.

—¡Deja de mentir! Tú, la mujer egoísta que siempre dice cosas ofensivas no se preocupa por herir a otras personas con sus palabras.

—Lo siento…

—¿Por qué te disculpas?

En respuesta, me quedé callada sin saber qué decir. El estado de ánimo que había iniciado aquella disputa, había pasado a ser un silencio incomodo entre ambos.

—Tú… ¿Eres feliz en este momento? —Su Alteza Justus murmura.

—Sí… 

—Ya veo… El Duque Flaksburb es lamentable, pero bueno, me alegro. No soy tan libre de dedicarte todo mi tiempo libre, me voy ahora. Nos vemos luego… Millie.

—Sí, nos vemos. —Cuando digo eso, Su Alteza Justus sonríe débilmente y camina en dirección al sendero.

Cuando Amalie era muy pequeña, era una niña reservada y obediente. Al venir al Palacio Real, apenas hablaba. El que hizo florecer a la egoísta e histérica mujer que es ahora, fue en cierto modo su alteza Justus. Peleando y gritándose el uno al otro. En lugar de evitar los escándalos y cuidar de sí misma, ¿sería mejor decir que Amalie fue rescatada poniéndose histérica?

Al discutir con su alteza Justus cuando era niña, Amalie dejó salir todas sus emociones acumuladas. Poco a poco, fue cambiando su actitud, haciéndose conocida como una mujer mala y egoísta, pero si no hubiera peleado con su alteza Justus en su momento, Amelie quizás hubiera caído en la desgracia mucho antes.

Si no se puede evitar, no me importaría casarme contigo, ¿sabes?

Me irrita cada vez que lo recuerdo, pero esas palabras fueron sin duda las palabras de bondad de su alteza Justus. ¡Esto es realmente irritante! La propuesta de Su Alteza Berenjena. No había duda de que no había amor mutuo, pero era seguro que existía un sentimiento de solidaridad entre ambos. Porque, es cierto, definitivamente habría sangre volando si me hubiera casado con ese caballero, no me arrepiento de haber rechazado su propuesta, pero, por otro lado, ¿fue un error ignorarlo completamente? Bueno, no pueden culparme, ninguna mujer se alegraría de oír “no se puede evitar” o “no me importaría”.

Como su amiga de la infancia, creo que pronto aparecerá una linda esposa que le convenga a su alteza Justus. ¡Da lo mejor de ti! ¡Príncipe de las berenjenas!

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