Una vez que cae la noche, agarro la bolsa llena de suministros y me dirijo hacia la casa del abuelo Will.
Cuando llego, incluso antes de entrar, escucho los dolorosos gemidos del chico. Parece que está mucho peor el día de hoy.
Al abrir la puerta, veo que el abuelo Will está haciendo todo lo posible para limpiar el sudor del niño y para aliviar su sufrimiento.
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