El emperador y la mujer caballero – Capítulo 190

Traducido por Maru

Editado por Freyna


El hijo del duque Luzo fue sacado por su nodriza mientras Lucius I los miraba con decepción. Le dijo al duque Luzo:

—El bebé se parece a ti cuando eras pequeño; es un chico muy guapo.

—Oh, creo que fuiste tú el hermoso cuando éramos jóvenes. Si tu bebé se parece a ti o a la señorita Rebecca, estoy seguro de que tendrás un hermoso hijo, su alteza.

—No me importa si es una niña o un niño mientras el bebé esté sano. Sería feliz con eso.

Rebecca mostraba signos de un posible aborto espontáneo, por lo que Lucius I estaba constantemente preocupado por ella y el bebé. Todo lo que quería era que estuvieran sanos. Realmente no le importaba si tenía un hijo o una hija. Ni siquiera le importaba si al bebé le faltaba un dedo de la mano o del pie mientras estuviera sano.

El duque Luzo despidió a los sirvientes porque ya era hora de trabajar. Sabía que iba a ser un día largo. Al emperador nada le hubiera gustado más que descansar y jugar con su sobrino durante su estancia en Nanaba, pero como gobernante de este reino, no se le permitía ese lujo. Tenía mucho trabajo por hacer. Lucius I se sintió triste por el hecho de que aunque era el hombre más poderoso del reino, ni siquiera podía descansar cuando quería. Lo único que lo hizo sentir mejor fue trabajar aún más duro para poder retirarse cómodamente cuando fuera mayor.

Lucius I le preguntó a su primo:

—¿Y qué pasó?

—Los ancianos están extremadamente molestos.

La duquesa Luzo fue despreciada durante una fiesta dentro del castillo de Nanaba. Esta noticia enfureció mucho al emperador. No conocía los detalles porque el duque Luzo hizo todo lo posible para detener los rumores, pero Lucius I todavía estaba furioso cuando se enteró. Ahora que estaba en Nanaba, el emperador insistió en saberlo todo.

—Esos viejos… Sólo porque fui indulgente con ellos, ellos piensan que están por encima de mí; creen que pueden hacer lo que quieran —respondió Lucius.

Los ancianos de Acreia estaban enfadados por muchas cosas y continuaron discutiendo sobre el tema tanto del duque Luzo como del heredero del emperador. Los ancianos se quejaban constantemente de la esposa extranjera del duque Luzo, que solía ser una princesa de una de las colonias. También se quejaron del hecho de que el emperador no nombró a Tory como su emperatriz.

Esta situación se estaba volviendo demasiado ridícula. Eran ancianos que iban a morir pronto, entonces, ¿por qué se esforzaban por causar tantos problemas?

Lucius I murmuró:

—Va a ser muy complicado si presionan el nacionalismo…

—Definitivamente ya están impulsando la idea.

Los ancianos creían que los acreianos eran las mejores personas del continente. Pensaban que los acreianos eran superiores a todos los demás y, por lo tanto, todas las demás personas necesitaban ser gobernadas por Acreia.

Qué concepto tan peligroso y estúpido.

Lucius I no podía creer lo absurdos que estaban siendo los ancianos. Incluso el emperador no creía en tal idea, entonces, ¿cómo podían creerlo estos viejos bastardos?

Tal vez debería haberlos obligado a todos a mudarse a la nueva capital. No debería haber sido tan indulgente.

Lucius I no los forzó porque sintiera pena por ellos. Por eso el emperador hizo obligatorio que solo los jóvenes trabajadores del gobierno se movieran. Los ancianos eran viejos y molestos, por lo que el emperador pensó que sería mejor para ellos estar fuera de su vista.

Estos viejos nobles … Eran tan ciegos. Lo único que veían era Acreia y nada más. No vieron lo que vio Lucius I.

La extensión interminable de tierras… El río Gora en el sur… Qué magnífico era el océano al final del continente…

Los ancianos no tenían idea y no querían saberlo. Sabían lo que sabían e insistieron en que otros debían seguirlos a ellos y a sus reglas. Estos hombres no querían ningún cambio; eran unos bastardos de mente estrecha.

Lucius I odiaba esto. Era joven y quería ver y aprender cosas nuevas tanto como fuera posible. Intentó escuchar a todo el mundo y aceptar sus sugerencias, así como las nuevas ideas que se le presentaban.

Los ancianos se quejaron de que Lucius I estaba siendo injusto. Afirmaron que él era el emperador de Acreia primero, y sin embargo, no trató de favorecer a los acreianos sobre todos los demás.

Pero esta no era la verdad. El emperador solo intentaba ser justo. Su Acreia ya no era el pequeño reino del norte. Su nueva Acreia era ahora todo el continente. Su nuevo mundo incluía las cuatro estaciones con diferentes bosques, ríos y océanos.

♦ ♦ ♦

Nanaba era la ciudad natal de Tory. Sus familiares, que no se mudaron a Jaffa, estaban encantados de saber que estaba de visita aquí. Stra, que era del centro del continente, conocía a la esposa del duque Luzo, que también era de la misma zona. Esto significaba que Tory pasaría la mayor parte de su tiempo con sus parientes, mientras que Stra planeaba pasar tiempo con la duquesa Luzo.

En lugar de intentar elegir a quién seguir y proteger, decidió dedicar su tiempo a visitar a sus propios conocidos. Pero antes de que pudiera tener su tiempo libre, Pollyanna tenía que asegurarse de que el castillo de Nanaba estuviera seguro. Miró alrededor del área rápidamente, pero no dedicó demasiado tiempo a esta tarea, ya que Sir Ainno era el responsable de este trabajo. Ella no quería pisarle los dedos de los pies.

Pollyanna le preguntó a Sir Ainno:

—¿No vas a visitar a tus padres?

—Más tarde.

Sir Ainno miró alrededor del castillo y los guardias con una expresión indiferente. Pollyanna sabía exactamente lo que estaba pensando.

Lo más probable es que esté pensando que los soldados aquí parecen débiles y estúpidos.

—¿Tienes algún plan, marquesa Winter? —preguntó Sir Ainno.

—Voy a visitar a la familia Bika.

—Ya veo, por favor salúdalos de mi parte.

—Por supuesto.

—Oh.

—¿Qué es?

—Si tienes tiempo, visita la Sala del Emperador. Su alteza estará ocupado por un tiempo y yo tampoco tendré tiempo libre.

No fue un pedido difícil, pero Pollyanna se sintió decepcionada de sí misma por no pensar siquiera en esta tarea. Ésta era la diferencia entre Sir Ainno y ella; tenía sentido ya que Sir Ainno creció aquí y era el amigo más cercano del emperador.

Supongo que esta es la diferencia entre él y yo.

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