El emperador y la mujer caballero – Capítulo 331

Traducido por Maru

Editado por Freyna


Lucius I sacó a relucir el tema de su primogénito. Un niño tan joven crecía tanto todos los días y el emperador estaba preocupado por Pollyanna, quien tuvo que dejar atrás a Gerald.

Sin embargo, Lucius I estaba equivocado. Pollyanna no se preocupaba en absoluto.

—Lo dejé con la niñera. Está perfectamente sano.

—Incluso si lo está, ¿no crees que todavía es demasiado joven para quedarse sin una madre…? Estoy preocupado.

Pollyanna respondió con absoluta certeza:

—Está bien, no hay nada de qué preocuparse. Dicen que cuando estás en una etapa temprana del embarazo, corres un alto riesgo de aborto espontáneo, pero Gerald sobrevivió al entrenamiento de Primera División. Hasta ahora no ha padecido ninguna enfermedad. Ni siquiera diarrea o un resfriado, que es común en los recién nacidos. Es un bebé bastante grande y está perfectamente sano.

—Bueno, tiene sentido ya que tanto tú como yo gozamos de excelente salud.

Lucius I recordó el cuerpo regordete de huesos gruesos de Gerald. El emperador no había visto muchos recién nacidos en su vida. Solo el hijo del duque Luzo, que ya tenía casi dos años, la princesa Luminae, que nació prematuramente, y su último hijo, Gerald. Sin embargo, no fue necesaria una partera experimentada para ver qué tan saludable estaba Gerald.

Lucius I y Pollyanna charlaron sobre diferentes cosas mientras comían. Esto no era algo nuevo para ellos, ya que a menudo habían comido y conversado juntos antes. Hablaban con facilidad y Pollyanna se sentía cómoda. Cuando Pollyanna mencionó cómo la princesa Luminae le gritó “no”, el emperador declaró que él también lo había experimentado antes. Lucius I admitió que se sintió herido por eso y Pollyanna estuvo de acuerdo.

El siguiente tema que surgió fue Tory y Stra. El emperador le dijo:

—Me sorprendió mucho cuando Stra me dijo que sabía cómo me sentía.

—No sé cómo la voy a enfrentar, su alteza. Estoy avergonzada.

Stra terminó divorciándose del emperador, pero si no lo hubiera hecho, Pollyanna habría sido la que la custodiaba como jefa de la Segunda División. Pollyanna no sabía cómo debería haber podido cumplir con ese deber cuando sabía que Stra estaba al tanto de todo. Incluso ahora, Pollyanna no sabía cómo enfrentarse a ella. Lucius I negó con la cabeza y respondió:

—Todo esto es cosa mía, Pol. Era mi carga llevarla, así que no deberías preocuparte por eso.

Todo era culpa del emperador. Fue su error no confesar antes su amor por Pollyanna. Era culpa suya por haberse casado con otras mujeres y era lo suficientemente egoísta como para mantener a Pollyanna cerca de él. Todo esto sucedió por Lucius I.

Pollyanna era inocente, y si alguien intentaba culpar a la caballera, el emperador los iba a castigar sin piedad.

—Pol, te prometo que serás mi única esposa.

—Su alteza… Por favor, no diga tal cosa.

—Lo digo en serio. Incluso si se divorcia de mí después de casarnos, no me volveré a casar. Serás mi única esposa hasta el día de mi muerte.

—Ah…

La comida estaba deliciosa, pero ahora, Pollyanna sintió que se iba a enfermar. Suspiró profundamente, preguntándose si el emperador la estaba amenazando de alguna manera.

—Su alteza… ¿Por qué yo? ¿Por qué tengo que ser yo?

Había muchas mujeres en el mundo, así que ¿por qué ella? ¿Por qué la eligió a ella? Pollyanna no podía entenderlo por mucho que lo intentara. El emperador respondió:

—¿Hay alguna razón por la que uno ama a otro? Un día te vi y de repente me convertí en tu cautivo. No puedo explicarlo, así que me temo que no puedo darte una respuesta.

El emperador mantuvo la calma, pero fue Pollyanna quien se sonrojó. Bebió un poco de agua fría para refrescarse. El hermoso emperador y sus palabras hicieron que el corazón de Pollyanna se acelerara. Era una pregunta tonta, pero Lucius I hizo todo lo posible por responder:

—Pero dado que la dama que amo me hizo una pregunta, debería esforzarme más para encontrar una explicación. Creo que incluso desde el principio ya estábamos enamorados. Yo estaba enamorado de ti y tú de mí, Pol, porque ¿no estás de acuerdo en que nos amamos más en este mundo? Al principio, fue el amor y la confianza entre el emperador y su caballero, y para mí, este profundo sentimiento se convirtió en amor como hombre por una mujer. No pasó mucho tiempo antes de que te volvieras tan preciosa para mí.

Lucius I recordó los días en que se dio cuenta por primera vez de lo que sentía por Pollyanna. También recordó el día en que terminó traicionando a su caballera.

—Ese día cuando te lastimé después de que te propuse matrimonio… Me preguntaste que si me di la vuelta en el acantilado y encontraba a otro caballero, me habría enamorado de todos modos. Dije algo incorrecto en ese momento. No debería haberte dicho lo que te dije. La cosa es que, incluso si no me enamorara de ti ese día en el acantilado, eventualmente me hubiera enamorado de ti; estoy seguro de ello. Cuando te acepté como mi caballero, supe sin duda alguna que te convertirás en alguien muy importante para mí. ¿Y no estaba yo en lo cierto? Estoy seguro de que te has sentido así antes. ¿No has sentido alguna vez que, aunque conociste a alguien por primera vez, esa persona se volverá muy valiosa para ti?

Lucius I tenía razón. Pollyanna ha sentido algo similar antes. Fue cuando conoció al emperador por primera vez. Sabía, al igual que el emperador, que Lucius I iba a ser el centro de su universo.

Tenía razón; se convirtió en todo para ella.

Conocerlo fue la mayor suerte que Pollyanna experimentó en su vida. Cambió su destino. Lucius I solía decir que Pollyanna era el mayor tesoro que obtuvo de su conquista. Cuando Pollyanna escuchó esto, no pudo ocultar su felicidad, al darse cuenta de que ellos sentían lo mismo.

El emperador continuó:

—Para ser honesto, hubo momentos en los que hice todo lo posible por no amarte, Pol. Hice el mayor esfuerzo de mi vida para cambiar cómo me sentía, pero fracasé. No importa cuánto lo intenté, fue inútil. Así que todo lo que pude hacer fue esconder mi amor. Ahora que no tengo que reprimir mis sentimientos, no tienes idea de lo feliz que me siento.

El emperador del reino más grande se rio con timidez. Era una sonrisa tan hermosa que Pollyanna sintió que su corazón latía con fuerza.

—Sir Pol, no te presionaré para que tomes ninguna decisión en este momento. Estoy feliz de hacer lo que puedo para que me quieras. Estoy feliz solo por el hecho de que ya no tengo que esconder mi amor por ti. Todo lo que necesitas hacer es disfrutarlo. Solo tienes que mirar lo que hago como el hombre que te ama y decidir por ti misma lo que quieres hacer conmigo.

La cara y el cuello de Pollyanna se pusieron de un rojo brillante. Ella miró hacia abajo porque no podía enfrentarlo. Era Lucius I quien decía todas estas cosas vergonzosas, pero era Pollyanna quien se sentía tímida y avergonzada. Todo lo que hizo fue comer, entonces, ¿por qué se sentía así?

Esto se siente diferente … ¿Por qué?

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