Tang Mo respiró entrecortadamente cuando vio la función del nido de pollitos, pero se calmó al ver que no podía almacenar accesorios.
—¿Cuál es la función del tuyo? —le preguntó a Fu Wenduo.
—Puede almacenar cuatro objetos inanimados pero no accesorios —respondió—. ¿Y el tuyo? Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 88: Soy Fu Wenxian”
Al jugar la instancia real, Tang Mo y Fu Wenduo determinaron que el trío del Grupo de Estrategia de Nanjing podría ser confiable y tomaron la iniciativa de exponer sus identidades, además, Ningning también era un polizón.
Tang Mo no era muy conocido, aun cuando fue el primero en superar la torre negra en modo difícil, esta informó que su nombre era «Momo» y solo los jugadores más poderosos lo oyeron. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 87: ¡Maldita sea, este es el señor B al que quiero matar con mil cuchillos!”
Después de entrar en la instancia real del gran pavo, los jugadores se formaron en total cuatro veces.
La primera vez, no tenían ninguna pista y decidieron ir en el orden en que entraron en la partida. En el juego «El águila atrapa a los pollitos», el pavo persiguió con desesperación a Ningning y la hirió casi de muerte en el último segundo. Por eso Tang Mo dedujo las reglas del juego e identificó a la mujer como el último jugador en la fila. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 86: ¿De verdad están buscando a alguien?”
El gran pavo se abalanzó contra Fu Wenduo, agitando sus enormes alas en el aire. Herido, se movió, para evitar la afilada boca del monstruo, pero no pudo esquivar las alas. Tang Mo lo sujetó por la cintura e hizo todo lo posible por tirar de él hacia atrás, pero resultó con un arañazo en el brazo.
El monstruo dio una patada contra el suelo y golpeó de nuevo, sin darles oportunidad de reaccionar. Se oyó un estruendo. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 85: Hace cinco minutos, ¡era un pavo vivo y parlante!”
El gran pavo era fuerte pero no voluminoso. Fue como si explotara una bomba cuando gritó y se abalanzó sobre Fu Wenduo. El polizón esquivó la embestida y el ave derribó dos filas de estanterías. En medio del humo, el pavo giró la cabeza y volvió a atacar.
Tang Mo y Fu Wenduo se miraron antes de dividirse en direcciones opuestas, golpeando al gran pavo. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 84: Fu Wenduo debe morir”
Hace quince días, Supermercado Suguo en Nanjing.
En el oscuro y apestoso supermercado, el cruel y feroz pavo detuvo con lentitud las alas que había estado batiendo y miró a la pequeña enana que tenía delante. Era una mujer delgada de mediana edad cubierta de sangre. Estaba arrodillada en un espeso charco de sangre, jadeando con pesadez. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 83: ¿El orden correcto?”
Los pequeños ojos se detuvieron en el cuerpo de Fu Wenduo. Lo observó en silencio durante dos segundos antes de soltar una risa siniestra.
—¿Hay una segunda pregunta? —preguntó el gran pavo sin inmutarse.
Sabían que tanto el juego «El águila atrapa a los pollitos» como el orden de la fila eran importantes. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 82: Matar a tus compañeros de equipo puede parecer que despejará el juego pero debe esconder una trampa mayor”
En el supermercado, solo iluminado por una luz blanca que se proyectaba desde la la entrada, se oyeron pasos pesados que se acercaban cada vez más. Un enorme pavo apareció con un gran insecto, despojado de su piel, en su espalda.
Sus pequeños ojos recorrieron el lugar y luego el rostro de cada uno de los jugadores de la instancia.
—Hijos míos, ¿por fin se han puesto en fila? —Sonrió de forma extraña, los veía con cariño, pero no pudo evitar tragar la saliva que tenía en la boca, fue incluso gracioso—. Coo, ¿tienen hambre? Mamá les ha traído un bicho delicioso.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 81: ¡Un matricidio sin corazón!”
Una vez que la torre negra terminó de hablar, los siete jugadores se pusieron delante de un bicho verde y miraron al gran pavo. Este parecía haber oído la voz de la torre negra y estaba muy descontento. No paraba de gritar y de pisar el suelo.
—Maldita torre negra, afirma que dañaré a mis hijos. Esto es imposible, es absolutamente imposible. Mis hijos, todos ustedes son los queridos hijos de su madre. ¿Cómo puede su madre hacerles daño? —Los miró con cariño pero luego, un brillo feroz llenó sus ojos—. ¿Por qué no se han alineado todavía?
Soltó un rugido furioso y aplastó sin piedad una baldosa.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 80: Xiao Jitong del Grupo de Estrategia de Nanjing”
El gordo y gran pavo condujo con alegría a sus dos polluelos, que lo siguieron sin chistar al supermercado.
—¿Por qué? —preguntó Tang Mo.
—Mencionó que tenía siete hijos —le explicó Fu Wenduo, viéndolo a los ojos, luego de pensarlo por un momento. Llevaba las manos en los bolsillos—. Tú eres el sexto y uno aún no ha salido del cascarón. Este es un juego de siete jugadores. Aparte de ti, ya hay cinco jugadores esperando en el supermercado. Necesitabas uno más para que el juego empiece.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 79: Todos los monstruos del Mundo de los Monstruos saben que su carácter no es tan bueno como el de su prima”
Antes de la llegada de la primavera y su temperaturas cálidas, hubo una gran cantidad de lluvias en la zona de Jiangnan.
Tang Mo bajó la ventanilla, miró los señalamientos a ambos lados de la carretera y los letreros de cada edificio hasta saber dónde estaban.
—Gira a la izquierda en la siguiente intersección. —Fu Wenduo siguió la indicación y condujo hacia el oeste.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 78: Se siente como una novia que se muestra sin maquillaje a su novio”
Un rastro de duda apareció en los rostros de los hermanos cuando escucharon el nombre de Li Wen.
—¿Li Wen? No he oído ese nombre antes. ¿Por qué? Hermana, ¿has oído este nombre antes?
—Nunca lo he oído —respondió ella. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 77: ¡Te mereces haber sido soltero desde que saliste del vientre de tu madre!”
La mujer, al frente, llevaba un vestido negro y una fina chaqueta negra de algodón, tenía el pelo corto. Temerosa de recibir otro disparo, levantó las manos en señal de rendición, la imitó el joven bajo y delgado, detrás de ella. Con cuidado, salieron de la gran piedra tras la que se escondían.
En el campo, los sonidos sutiles eran tragados por el viento. Tang Mo y Fu Wenduo habían estado concentrados en practicar con el arma mientras las dos personas se escondían muy lejos. No fue extraño que no los encontraran al principio. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 76: El hermano y la hermana Wang”
A las seis de la tarde, el cielo estaba oscuro. Habían salido de Shanghai por la autopista llena de coches. Avanzaban muy despacio y recorrieron unas decenas de kilómetros en dos horas.
Fu Wenduo tiró del freno de mano, el todoterreno derrapó con un estridente chirrido. El vehículo quedó parado en medio de la carretera. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 75: Tang Tang: pero yo soy gay…”
Después del amanecer, confirmaron que no había jugadores preparados para emboscarlos alrededor del Puente Nanpu y volvieron rápido, pero con cautela al centro comercial.
Tang Mo usó la flor de la luna para descubrir el juego oculto y lo despejó para conseguir la recompensa, enfrentándose a los demás jugadores. Era difícil que dos puños atacaran a cuatro manos. Si los diez jugadores estaban enfadados y decidían unir sus fuerzas, a Tang Mo y a Fu Wenduo les habría resultado difícil escapar. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 74: Vamos a Beijing~”