Una vez que la torre negra terminó de hablar, los siete jugadores se pusieron delante de un bicho verde y miraron al gran pavo. Este parecía haber oído la voz de la torre negra y estaba muy descontento. No paraba de gritar y de pisar el suelo.
—Maldita torre negra, afirma que dañaré a mis hijos. Esto es imposible, es absolutamente imposible. Mis hijos, todos ustedes son los queridos hijos de su madre. ¿Cómo puede su madre hacerles daño? —Los miró con cariño pero luego, un brillo feroz llenó sus ojos—. ¿Por qué no se han alineado todavía?
Soltó un rugido furioso y aplastó sin piedad una baldosa.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 80: Xiao Jitong del Grupo de Estrategia de Nanjing”
El gordo y gran pavo condujo con alegría a sus dos polluelos, que lo siguieron sin chistar al supermercado.
—¿Por qué? —preguntó Tang Mo.
—Mencionó que tenía siete hijos —le explicó Fu Wenduo, viéndolo a los ojos, luego de pensarlo por un momento. Llevaba las manos en los bolsillos—. Tú eres el sexto y uno aún no ha salido del cascarón. Este es un juego de siete jugadores. Aparte de ti, ya hay cinco jugadores esperando en el supermercado. Necesitabas uno más para que el juego empiece.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 79: Todos los monstruos del Mundo de los Monstruos saben que su carácter no es tan bueno como el de su prima”
Antes de la llegada de la primavera y su temperaturas cálidas, hubo una gran cantidad de lluvias en la zona de Jiangnan.
Tang Mo bajó la ventanilla, miró los señalamientos a ambos lados de la carretera y los letreros de cada edificio hasta saber dónde estaban.
—Gira a la izquierda en la siguiente intersección. —Fu Wenduo siguió la indicación y condujo hacia el oeste.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 78: Se siente como una novia que se muestra sin maquillaje a su novio”
Un rastro de duda apareció en los rostros de los hermanos cuando escucharon el nombre de Li Wen.
—¿Li Wen? No he oído ese nombre antes. ¿Por qué? Hermana, ¿has oído este nombre antes?
—Nunca lo he oído —respondió ella. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 77: ¡Te mereces haber sido soltero desde que saliste del vientre de tu madre!”
La mujer, al frente, llevaba un vestido negro y una fina chaqueta negra de algodón, tenía el pelo corto. Temerosa de recibir otro disparo, levantó las manos en señal de rendición, la imitó el joven bajo y delgado, detrás de ella. Con cuidado, salieron de la gran piedra tras la que se escondían.
En el campo, los sonidos sutiles eran tragados por el viento. Tang Mo y Fu Wenduo habían estado concentrados en practicar con el arma mientras las dos personas se escondían muy lejos. No fue extraño que no los encontraran al principio. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 76: El hermano y la hermana Wang”
A las seis de la tarde, el cielo estaba oscuro. Habían salido de Shanghai por la autopista llena de coches. Avanzaban muy despacio y recorrieron unas decenas de kilómetros en dos horas.
Fu Wenduo tiró del freno de mano, el todoterreno derrapó con un estridente chirrido. El vehículo quedó parado en medio de la carretera. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 75: Tang Tang: pero yo soy gay…”
Después del amanecer, confirmaron que no había jugadores preparados para emboscarlos alrededor del Puente Nanpu y volvieron rápido, pero con cautela al centro comercial.
Tang Mo usó la flor de la luna para descubrir el juego oculto y lo despejó para conseguir la recompensa, enfrentándose a los demás jugadores. Era difícil que dos puños atacaran a cuatro manos. Si los diez jugadores estaban enfadados y decidían unir sus fuerzas, a Tang Mo y a Fu Wenduo les habría resultado difícil escapar. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 74: Vamos a Beijing~”
Había un silencio absoluto en el estrecho y oscuro agujero.
La voz maliciosa de la torre negra resonó tres veces en los oídos de los jugadores, como si se burlara de su apariencia tonta y presumida. En el equipo del hombre de las gafas, estaban completamente aturdidos, no podían creerlo. El capitán tenía la boca abierta, una expresión que jamás había mostrado desde que la Tierra se conectará. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 73: ¡Eran Fu Wenduo y Tang Mo!”
En una sala de la Taberna Banana, el calvo alargó la mano y cogió la luz verde que volaba hacia él. La abrió y vio la marca en el mapa. Se sorprendió por la posición del monstruo. Una sonrisa viciosa y cruel se reveló en su rostro.
—No está lejos…
—¡Hoy voy a matar al Señor B! —declaró la adolescente, aplastó la luz verde, haciéndola pedazos. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 72: 3+4=5, este es el Teorema del Obispo”
Una vez que Tang Mo entró en la instancia y supo que él y Fu Wenduo tendrían que enfrentarse a veintiún jugadores, pensó si podía cooperar con ellos o no, pero era imposible ocultar sus identidades debido a las grandes letras sobre sus cabezas.
Habían planificado ocuparse de los jugadores por tandas en siete días. Encerrarlos como a Wang Yinggui y al viejo Niao y reducir los oponentes y así enfrentarse a menos de diez enemigos en el último día. Entonces utilizarían la lombriz de tierra para hacer un agujero y cavar un camino hacia el circo. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 71: La estética de Fu Wenduo es el problema”
En una sastrería abandonada en el Reino Subterráneo. Lin Yi se despertó poco a poco, pero fingió estar inconsciente mientras escuchaba los sonidos a su alrededor.
—Te has despertado. ¿Por qué te haces la dormida? ¿Quieres que vaya al palacio a pedirle al príncipe que te bese y te despierte? Parece una buena sugerencia. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 70: Víctor, solo me comí la mitad. Tú te comiste la otra mitad”
Al mediodía del cuarto día, el «Desprecio de los Detectives» se activó y voló a las manos de todos los jugadores. En la cabaña de madera junto al muelle, el escuadrón de cinco personas también recibió la luz verde. La abrieron y vieron la marca en el mapa.
—¡Vamos!
Las cinco personas pasaron entre la multitud, abandonando el muelle. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 69: ¿Estoy loca o el Señor B está loco…?”
Traducido por Shisai
Editado por Meli
Una vez terminadas las palabras de la torre negra, las cuatro personas que estaban en la sala de la cabaña junto al muelle, se quedaron en su sitio y se miraron con asombro. Era el amanecer y Lin Yi acechaba el circo, observando cualquier movimiento en el interior. Las otras cuatro personas iban a buscar en los alrededores del lugar donde el Señor B desapareció el día anterior. Todavía no habían salido cuando recibieron la pista de la torre negra.
—¿Han oído el aviso de la torre negra hace un momento? —habló el hombre de las gafas y los demás asintieron—. Hoy es el segundo día y la noche sorpresa del Circo Extraño tendrá lugar seis días después, con la activación del «Desprecio de los Detectives», la posición del monstruo se anunciará dos veces en los próximos seis días —dijo el hombre de las gafas. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 68: Si quieres vivir bien, tienes que tener una luz verde sobre tu cabeza”
Traducido por Shisai
Editado por Meli
Tang Mo compró, por dos monedas de cobre, la ubicación del muelle a un hombre fornido que llevaba una falda de flores.
El Circo Extraño celebraría, dentro de siete días, un espectáculo nocturno sorpresa. Habían alquilado un lugar en la plaza más concurrida del Reino Subterráneo para montar su carpa, que estaba a solo cinco kilómetros del muelle.
Caminaron durante veinte minutos antes de ver la lona de los barcos. Se miraron uno al otro antes de asentir. Tang Mo se apretó la máscara, metió las manos en los bolsillos y caminó a paso ligero hacia el muelle, mientras Fu Wenduo desapareció. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 67: Desprecio de los Detectives”
Traducido por Shisai
Editado por Meli
Al terminar la explicación de la torre negra, Tang Mo y Fu Wenduo desaparecieron del puente Nanpu. Sin entrar en pánico, comenzaron a observar a su alrededor. Cada uno a un lado del estrecho y oscuro callejón en el que se encontraban.
—Hay un pequeño río por allí y no veo a nadie —expuso Tang Mo.
—Hay una calle. Deben ser tres o cuatro personas. No están vestidos como jugadores. Son más bien gente d Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 66: Tu nombre es Víctor”