Fu Wenduo se dio cuenta hace tiempo de que la habilidad de Tang Mo era extraña.
De Beijing a Shanghai, encontró jugadores muy poderosos con fuertes habilidades. Como el líder de la organización de polizones de Beijing, no era alguien a quien se debía subestimar. Sin embargo, Tang Mo era diferente, no usaba la misma habilidad de forma constante. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 95: Caminar tomados de la mano, parece una cita~”
Sopló un viento feroz y la mujer se apartó horrorizada. La sombrilla rosa le arañó la mejilla derecha y gritó por el dolor, de su rostro rezumaba sangre roja.
—¡Mi cara, mi cara!
Tang Mo retiró la pequeña sombrilla al tiempo que retrocedía para esquivar el cuchillo de plata con el que lo atacó el hombre de mediana edad. El hombre usó la cadena atada a su arma para sujetar el brazo de la joven y traerla de vuelta a su lado. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 94: Es gay al igual que la persona delante de él.”
La noche era oscura. Gruesas nubes flotaban en el cielo desde el oeste, tapando la luna. Nanjing estaba en silencio. Las hojas marchitas se amontonaban al borde de la carretera y los vehículos abandonados se encontraban en medio de la calzada. Una sombra negra pasó muy rápido por en medio de dos edificios. Tenía una gran cabeza de conejo blanco y ojos rojos. Corrió deprisa con un trozo de carne humana entre los afilados dientes. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 93: Tú… ¿cómo puedes tener tantas habilidades?”
Las personas con cabeza de conejo eran muy rápidas, aparecieron y huyeron en solo cinco segundos. Saltaron con agilidad entre los rascacielos y en un abrir y cerrar de ojos, ya no había ninguno en la zona cercana a la plaza Xinjiekou.
Tang Mo miró la insignia de madera que tenía en la mano, se volvió hacia Xiao Jitong y se la entregó. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 92: Nanjing está demasiado lejos, ¿vamos a ir o no?”
Cuando la torre negra terminó de abrir el juego, Tang Mo y Fu Wenduo ya habían corrido hasta el borde del distrito comercial de Xinjiekou. Los gritos de los jugadores se oían en todo Nanjing. La instancia de realidad a gran escala tomó a todo el mundo desprevenido. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 91: El hombre con cabeza de conejo~”
A las 4:30 de la tarde, un brillante pentagrama blanco apareció en el cielo al occidente, mezclándose con la puesta de sol. Tang Mo lo observó, desde lo alto. Abajo, varios miembros del Grupo de Nanjing se habían reunido. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 90: Perdonen a la torre negra. No está apuntando a nadie. Todos los de estos 10 distritos son basura.”
Cuando Fu Wensheng salió y entró corriendo de la base, todos los miembros del Grupo de Nanjing pensaron que actuaba así por la emoción de ver a un pariente.
—En el futuro, no vamos a bromear contigo sobre Fu Wenduo —lo consoló Chai Rong, palmeando el hombro del pequeño—. Tu hermano está aquí. Enhorabuena por haber encontrado a un ser querido, ¿me lo puedes presentar? Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 89: Fu Wenduo no golpearía a su hermano, ¿verdad?”
Tang Mo respiró entrecortadamente cuando vio la función del nido de pollitos, pero se calmó al ver que no podía almacenar accesorios.
—¿Cuál es la función del tuyo? —le preguntó a Fu Wenduo.
—Puede almacenar cuatro objetos inanimados pero no accesorios —respondió—. ¿Y el tuyo? Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 88: Soy Fu Wenxian”
Al jugar la instancia real, Tang Mo y Fu Wenduo determinaron que el trío del Grupo de Estrategia de Nanjing podría ser confiable y tomaron la iniciativa de exponer sus identidades, además, Ningning también era un polizón.
Tang Mo no era muy conocido, aun cuando fue el primero en superar la torre negra en modo difícil, esta informó que su nombre era «Momo» y solo los jugadores más poderosos lo oyeron. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 87: ¡Maldita sea, este es el señor B al que quiero matar con mil cuchillos!”
Después de entrar en la instancia real del gran pavo, los jugadores se formaron en total cuatro veces.
La primera vez, no tenían ninguna pista y decidieron ir en el orden en que entraron en la partida. En el juego «El águila atrapa a los pollitos», el pavo persiguió con desesperación a Ningning y la hirió casi de muerte en el último segundo. Por eso Tang Mo dedujo las reglas del juego e identificó a la mujer como el último jugador en la fila. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 86: ¿De verdad están buscando a alguien?”
El gran pavo se abalanzó contra Fu Wenduo, agitando sus enormes alas en el aire. Herido, se movió, para evitar la afilada boca del monstruo, pero no pudo esquivar las alas. Tang Mo lo sujetó por la cintura e hizo todo lo posible por tirar de él hacia atrás, pero resultó con un arañazo en el brazo.
El monstruo dio una patada contra el suelo y golpeó de nuevo, sin darles oportunidad de reaccionar. Se oyó un estruendo. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 85: Hace cinco minutos, ¡era un pavo vivo y parlante!”
El gran pavo era fuerte pero no voluminoso. Fue como si explotara una bomba cuando gritó y se abalanzó sobre Fu Wenduo. El polizón esquivó la embestida y el ave derribó dos filas de estanterías. En medio del humo, el pavo giró la cabeza y volvió a atacar.
Tang Mo y Fu Wenduo se miraron antes de dividirse en direcciones opuestas, golpeando al gran pavo. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 84: Fu Wenduo debe morir”
Hace quince días, Supermercado Suguo en Nanjing.
En el oscuro y apestoso supermercado, el cruel y feroz pavo detuvo con lentitud las alas que había estado batiendo y miró a la pequeña enana que tenía delante. Era una mujer delgada de mediana edad cubierta de sangre. Estaba arrodillada en un espeso charco de sangre, jadeando con pesadez. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 83: ¿El orden correcto?”
Los pequeños ojos se detuvieron en el cuerpo de Fu Wenduo. Lo observó en silencio durante dos segundos antes de soltar una risa siniestra.
—¿Hay una segunda pregunta? —preguntó el gran pavo sin inmutarse.
Sabían que tanto el juego «El águila atrapa a los pollitos» como el orden de la fila eran importantes. Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 82: Matar a tus compañeros de equipo puede parecer que despejará el juego pero debe esconder una trampa mayor”
En el supermercado, solo iluminado por una luz blanca que se proyectaba desde la la entrada, se oyeron pasos pesados que se acercaban cada vez más. Un enorme pavo apareció con un gran insecto, despojado de su piel, en su espalda.
Sus pequeños ojos recorrieron el lugar y luego el rostro de cada uno de los jugadores de la instancia.
—Hijos míos, ¿por fin se han puesto en fila? —Sonrió de forma extraña, los veía con cariño, pero no pudo evitar tragar la saliva que tenía en la boca, fue incluso gracioso—. Coo, ¿tienen hambre? Mamá les ha traído un bicho delicioso.
Seguí leyendo “La Tierra está en línea – Capítulo 81: ¡Un matricidio sin corazón!”