Dama Caballero – Capítulo 43: ¿Me estoy perdiendo algo? (1)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


La campaña itinerante de Elena comenzó a viajar por la capital más lentamente que nunca. Afortunadamente, Mirabelle había recuperado su fuerza después de unos pocos días, pero después de ese incidente, Elena fue aún más cautelosa que nunca.

—Realmente me siento mejor ahora, hermana.

—Lo sé.

—Podemos acelerar un poco…

—No te preocupes por nada más y cúbrete con la manta.

Siempre era una buena idea mantener a Mirabelle abrigada, de modo que Elena la cubrió con otra manta en el carruaje. Mirabelle simplemente sonrió, sabiendo que no podía detener a su hermana.

El cabello de Mirabelle ahora estaba decorado con la horquilla de mariposa. Le quedaba mejor de lo que Elena había imaginado, y sentía una oleada de felicidad cada vez que veía lo bonita que se veía su hermana. Pero lo extraño era…

Mirabelle se sintió mucho más adulta durante este viaje.

Aunque Elena no pudo identificar exactamente cuándo sucedió, pero su hermana menor que era pequeña para su edad, comenzó a parecer más madura. Algo cambió en el corazón de Mirabelle, pero no estaba claro sobre qué cambió.

No creo que haya sido por lo ocurrido con sir Kasha ese día. ¿o sí?

Durante un tiempo, Mirabelle siguió preguntando por el paradero de Kuhn, pero este nunca la había mencionado como si no hubiera tenido en cuenta esa noche. Pero había algo curioso que no podía ser descartado. La cara que Mirabelle hizo cuando colocó el abrigo alrededor del precioso oso de peluche que le dejó su madre.

Elena sintió una extraña ansiedad en su pecho. Mirabelle y Kuhn eran dos personas que nunca se cruzarían entre sí en ninguna otra circunstancia. Estaban desajustados en tanto estatus, edad, personalidad, como en cualquier otra cosa. Mirabelle era un alma tan gentil que no arrancaría una sola flor, mientras que el camino de Kuhn estaba empapado en sangre. No era bueno que hubiera una reunión accidental entre los dos, y parecía que se había producido una especie de cambio en Mirabelle gracias a él.

¿Me estoy perdiendo de algo?

Sabía que se estaba preocupando innecesariamente, pero no quería dejarlo a un lado. Ella no reveló el paradero de Kuhn a Mirabelle y tampoco tenía planes de hacerlo.

Mirabelle, que estaba mirando tranquilamente por la ventanilla del carruaje, de repente le habló a Elena.

—Mira allí, hermana. Las flores blancas son muy bonitas.

Elena miró el lugar donde Mirabelle estaba señalando.

—Sí, son muy lindas.

De repente, un momento de gratitud se apoderó de ella cuando recordó que estaba viviendo en un momento en el que pensó que nunca regresaría.

Ya había perdido a Mirabelle una vez. Incluso los pequeños momentos cotidianos eran tan preciosos para ella. Así que Elena y Mirabelle disfrutaron su tiempo charlando en el carruaje mientras iban de camino a la capital. Y en esos momentos felices, Elena a veces recordaba las palabras que Carlisle había dejado atrás.

Quería verte.

Un hombre que no podía soportar no verla durante un corto período de tiempo que viajó desde la capital…

¿Todavía me extrañaba? 

Se sorprendió a sí misma por estar tan curiosa sobre ese asunto.

♦ ♦ ♦

Elena examinó detenidamente el informe sobre la familia Kraus cuando se detuvieron para buscar alojamiento. También leyó varias veces la información que recibió sobre los nobles y la Familia Real en el área de la Ciudad Capital. Como Kuhn le había advertido, no había mucha información detallada que pudiera obtenerse de los Kraus. Dentro del documento había un breve relato del conde Evans, el hombre más poderoso de la familia Kraus.

El conde Evans Kraus. Aunque tenía más de sesenta años, seguía calculando rápidamente las pérdidas y ganancias de la familia. Un hombre de negocios hasta los huesos, se mostraba reacio a meterse en la política del Imperio de Ruford, y prefería centrarse en sus empresas comerciales. No había nada muy útil en el informe, pero era mejor que nada.

Me pregunto si Caril sabe lo que estoy pensando.

Si Carlisle también supiera toda esta información, habría querido reunir el apoyo de la familia Kraus. Pero debe haber una razón por la que no lo había hecho.

Elena consideró la posibilidad de que Kuhn pudiera haberle ocultado información. Aunque no necesariamente dudaba de Kuhn, no podía confiar únicamente en él. En un campo político difícil, no podía confiar incondicionalmente en lo que se le había dado, y tendría que confirmarlo todo por sí misma.

Hay mucho por hacer.

Por ahora, era urgente que ella y Carlisle se encontraran en el baile y se casaran oficialmente, pero aún quedaban muchas más montañas por escalar antes de que pudiera ser coronado emperador. Estaba calculando los escenarios en su cabeza cuando…

Alguien tocó su puerta. Miró su reloj y vio que era hora de abordar el carruaje.

— ¿Estás lista, hermana?

Al oír la voz de Mirabelle, Elena comenzó a barajar los documentos en su escritorio.

—Sí, estaré fuera ahora.

Su viaje había sido lento, pero después de un tiempo finalmente habían entrado en el área de la capital. Quizás al final del día llegarían a la mansión de su padre.

Cuando Elena salió de su habitación, vio a Mirabelle esperando junto a su puerta.

—Oh, hermana, sobre los vestidos para el baile. ¿Pasaremos por la tienda de ropa en el camino?

— ¿Los vestidos? ¿Te estás preguntando cómo están hechos?

—Sí. Desearía que nos enviaran los vestidos al castillo Blaise, pero lo reconsideré mejor, ya que podrían arrugarse y quiero ver cómo los hicieron.

En la actualidad, todas las tiendas de ropa fueron inundadas con pedidos debido al baile ofrecido por la Familia Real. Por suerte, Elena y Mirabelle ya habían pedido sus vestidos con antelación, y se les informó que ya habían sido terminados.

Elena asintió felizmente, la tienda de ropa estaba de camino a la mansión.

—De acuerdo.

— ¡No puedo esperar!

Elena subió al carruaje con su feliz hermana. No importaba lo elegante que fuera el alojamiento, era finalmente el día en que terminaría la monotonía del transporte y las posadas. Su espíritu estaba tan feliz como el de Mirabelle.

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