El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 17

Traducido por Ichigo

Editado por Lucy


—Es real.

Leslie, apoyada en su mullida espalda, parpadeó observando el techo del carruaje. Era increíble que Leah dijera que el marqués la iba a llevar en su propio carruaje.

El marqués había estado intentando ganarse su favor estos días, pero el único efecto que estaba consiguiendo era solo el resentimiento de su esposa y de Ellie.

Así que hoy, el marqués le preparó un carruaje pequeño pero bueno, con algunos caballos a Leslie.

El carruaje olía raro porque lo habían sacado del almacén, pero de alguna manera era tolerable.

Sin ningún otro pasajero, la niña se dirigió al templo con un estado de ánimo tranquilo después de mucho tiempo.

Cuando llegara al templo, sería más fácil respirar que en la mansión del marqués.

—Estaría bien si le dijera al sacerdote que me encontré en la casa de la Duquesa y durmiera en el templo por una noche.

Espero que un mes pase pronto. Me gustaría convertirme en un animal como un pavo real cada vez que cierro los ojos. Leslie sonrió un poco ante su pensamiento.

Los demás la llamaban la duquesa monstruosa. La primera vez que fue a verla, el jinete era reacio a acercarse a su mansión.

No puedo creer que esté desesperada por ir a un lugar así.

Vamos a rezar a Dios. Ya que nunca he escuchado sus oraciones, si se compadece de mí, hará que el tiempo de un mes pase rápido, pensó, parpadeando.

De repente, el carruaje se detuvo.

¿Qué pasa?

Leslie subió las cortinas con hilo dorado para ver el paisaje fuera del carruaje. Era el camino que siempre tomaban para ir al templo.

El templo estaba situado un poco lejos de la capital debido a su tamaño, y había varios caminos que conectaban la capital y el templo. Entre ellos, este camino era utilizado en principio por la familia Sperado, que era bastante tranquilo en comparación con los demás. Leslie parpadeó ante el camino familiar.

—¿Qué ha pasado?

Leslie golpeó la ventana que conectaba con el jinete y lo llamó.

Sin embargo, después de gritar una y otra vez no obtuvo respuesta, y una sensación de inquietud se apoderó de Leslie.

Ella extendió rápido la mano y agarró el pomo de la puerta. Bajemos y comprobemos. Tengo que comprobar qué está pasando.

Intentó girar la manija, pero por alguna extraña razón, la puerta del vagón no se abría.

Sujetó el pomo de la puerta varias veces para ver si la había abierto mal, pero pudo abrirla. Estaba bien cerrada. Además, comenzó a escuchar que algo se apilaba.

Leslie sintió que una sensación que algo espeluznante le recorría el cuerpo.

Algo está mal. Algo está muy, pero muy mal.

Saldré por la ventana, al menos.

En el momento en que lo pensaba, las llamas se dispararon.

Debía tratarse de un carruaje de madera procesado para que no se mojara con facilidad, pero al ver que el fuego se disparaba en un instante, el extraño olor que le había tocado la nariz antes debía ser aceite. En un instante, las llamas comenzaron a cubrir el carruaje.

Leslie no pudo gritar y se tambaleó. La pesadilla volvió a la niña. Recordaba el día en que había sido sacrificado y devorado por el fuego.

Las manos que la salvaron no daban miedo, pero el fuego que la rodeaba sí daba mucho, mucho miedo.

Su cuerpo comenzó a temblar como un árbol.

—Con todas mis fuerzas…

Sólo usaré un poco, así tendré fuerzas para romper el pomo de la puerta. La Duquesa me dijo que no lo usara, ¡pero sé que el marqués está tratando de asegurarse de mi poder…!

—Ah.

Las miradas se encontraron. Una pequeña ventana en el carruaje hizo que los ojos de Leslie se encontraran con un hombre.

En cuanto sus ojos se encontraron, el hombre se escondió con rapidez detrás del árbol, pero ya había visto su cara. El hombre de rostro familiar era uno de los sirvientes de la familia Sperado.

El marqués lo hizo.

Solo entonces empezó a entender.

El marqués me metió en el carro por separado para confirmar que tenía poder, y prendió fuego al carro en una calle desierta. Sabe que me da miedo el fuego.

—Ustedes…

¿Hasta qué punto quieren intimidarme? ¿Cuánto tiempo más en esta tierra?

Al no poder pronunciar las palabras, Leslie balbuceó. El humo negro llenaba el interior del carruaje y hacía que fuera doloroso respirar.

En un instante, el fuego que envolvía el carruaje bloqueó su vista. Su cabeza empezó a dar vueltas por el calor.

Leslie, que tropezó y cayó al suelo del carruaje, respiró con dificultad.

¿Voy a morir? ¿Voy a morir? Entonces, me lo tomaré con calma y me llevaré todo.

La oscuridad que estaba pegada a los pies de Leslie se estremeció como en respuesta a la ira de Leslie.

Antes de que se diera cuenta, sólo quedaba la ira retorcida en sus ojos lilas, y estaba mirando hacia el bosque donde los sirvientes se escondieron antes.

Sí, voy a matarlos a todos, matarlos a todos… La oscuridad, que se extendía poco a poco, volvió a los pies de la niña ante el enorme sonido.

Volvió a oírse un ruido tremendo y unos cuantos tropiezos, como si la carretera fuera a volcar, y la dura puerta del carruaje se hizo pedazos.

El hombre que arrancó la puerta del carruaje con sus propias manos frunció el ceño ante el humo y se acercó a Leslie, que estaba desplomada en el suelo.

¿Quién es? Su visión ya estaba borrosa por las lágrimas y el dolor. La niña parpadeó varias veces, pero no pudo distinguir quién era.

—Pavo real, maldita sea… ¿estás bien?

Era una voz que había escuchado antes.

Leslie juntó sus fuerzas y lo llamó por su nombre agarrando su gran mano.

—Señor Bethraon…

Y cerró los ojos ante el torrente de alivio.

Cuando llegó, era una escena en la que todavía se sentía el deseo.

♦️ ♦️ ♦️

Debido al aceite, el carruaje estaba envuelto en grandes llamas, y enormes capas de árboles bloqueaban la entrada para impedir que la niña saliera.

—¡Oh, es fuego!

Gritó con fuerza un caballero que seguía a Bethraon. Sus ojos azules temblaban impotentes ante el fuego que envolvía el carruaje.

—¡Líder, es fuego!

—Lo sé.

El contundente Bethraon y los demás caballeros se acercaron con rapidez al carro y comenzaron a quitar primero los troncos que bloqueaban la puerta.

El carro en llamas se agitaba de forma peligrosa como si estuviera a punto de derrumbarse.

—No esperaba que fuera cierto.

Bethraon se encontró con una chica en su camino de vuelta a la duquesa.

La chica, que llevaba una capa azul marino oscuro, se abalanzó sobre Bethraon y los caballeros que lo seguían en cuanto lo vio.

—¿Eres un caballero por casualidad?

—Claro, señorita. ¿Qué ocurre?

Cuando el hombre la miró con una sonrisa, cerró la boca por un momento y, luego de unos segundos, la niña vacilante le habló como si hubiera decidido algo.

—Un carruaje se está quemando de camino al templo…

—¿Qué? ¿El templo?

Betaraon, que se adelantó frente a sus hombres, parpadeó sorprendido, miró a la niña con ojos descarnados. De repente, Bethraon se acercó, y la niña, sorprendida, dio un paso atrás.

—¿Cómo lo sabes?

—Señor, los niños se asustan cuando les hablan así.

Sus hombres lo detuvieron por detrás, pero Bethraon miró a la niña en silencio. La niña se estremeció ante sus ojos y gritó con una nueva voz.

—¡Oh, cómo me he enterado! ¿Acaso importa? ¡Lo importante es que el carruaje está en llamas! Así que date prisa y sálvalo antes de que comience a actuar.

—¿Quién? ¿Que comience a actuar?

Cuando Bethraon volvió a preguntar, la niña, que parecía sorprendida, se tapó la boca y empezó a correr en otra dirección.

—¿Eh? ¿Eh? ¡Espera un momento! ¡Tienes que decirme a dónde vas!

El hombre gritó a la niña que huía, pero ésta desapareció con rapidez en el callejón.

Al entrar, la densa cabellera que salía de debajo de la desgastada capa se agitó.

El pelo de trigo, la carreta, la sien y, sobre todo, el poder con él.

Una sensación ominosa comenzó a fluir en la cabeza de Bethraon.

—¿Qué diablos está pasando aquí? Me temo que este mintiendo, pero, ¿vamos, jefe?

—Vamos… Dividanse y exploren todos los caminos hacia el templo lo más rápido posible.

Luego, recorrimos los doce caminos, y en un camino poco común, una carreta real estaba en llamas.

—¡Capitán, es peligroso! ¡Se hará daño!

Un caballero lo detuvo, pero sin hacerle caso, Bethraon, que arrancó la puerta del vagón en llamas con sus propias manos, encontró a una niña tendida en el suelo del vagón. Su cabello plateado brillaba a la luz.

—Señor Bethraon.

Estiró su manito hacia él. Cuando la tomó, perdió la luz de sus ojos y se desmayó.

—Oh, es peligroso.

Tan pronto como Leslie fue retirada, el carruaje estalló en llamas y comenzó a colapsar.

Uno de los soldados se quitó el sudor de la frente y abrió la boca.

Todos estaban limpiando a toda prisa los troncos que bloqueaban el vagón, por lo que las ropas que antes estaban limpias ahora estaban manchadas de hollín, y algunos se habían quemado las manos.

 ¿Qué demonios está pasando? ¿De quién es este carruaje ? Creo que voy a matarlos. Bethraon miró el carro que se había quemado con una expresión inmóvil en el rostro.

Sí, iba a matarlo sin rodeos. Podía adivinar de quién se trataba, pero no podía abrir la boca con facilidad,  así que se quedó callado, pero de repente salieron personas del bosque. Los seis hombres se acercaron a Bethraon y a los caballeros con una expresión tranquila.

—Gracias por salvar a mi señora.

Luego, le tendió la mano a Bethraon.

—No sé dónde estás, pero te daré las gracias más tarde. Vamos, cariño. Volvamos.

Una voz sin ninguna emoción. Cuando Bethraon lo oyó, dejó a Leslie al lado del conductor, se acercó al hombre, lo agarró por el cuello y dijo :

—¿Te estás riendo?

No importaba lo que el hombre hiciera, Bethraon agarró el cuello del hombre con mucha facilidad con una mano, el hombre asustado, le devolvió la mirada.

—Increíble.

Sus ojos verdes oscuros que se hundieron con fuerza miraron al hombre, que se sintió intimidado.

No era sólo la diferencia de altura y tamaño.

Bethraon era un aristócrata de algo rango de nacimiento y un hombre que siempre tenía la ventaja.

Como una persona que había sido un sirviente toda su vida, el hombre, que sólo había vivido bajo la ira del marqués, comenzó a temblar.

No parece ser sudor, sino más bien, miedo.

Entonces, los ojos verde oscuro miraron a las otras personas que estaban detrás del hombre.

Algunos de ellos llevaban hachas en las manos, y los que se habían endurecido ante la mirada de Bethraon se apresuraron a esconderlas detrás de sus cuerpos. Pero ya era tarde.

—Traen hachas. Es como si esperaran un incendio.

Cuando se producía un incendio, no había una forma de apagar el fuego sin agua o arena. Sin embargo, si una persona quedaba atrapada en un espacio pequeño como un carruaje como este, se salvaría haciendo un agujero con un hacha.

Tal herramienta estaba en manos de esos hombres.


Ichigo
Espero que su nuevo hermano les dé su merecido a los sirvientes

Lucy
Estoy muy agradecida con mi hermana por tomar esta novela >-<, ahora será un trabajo familiar, y hablando del tema de la familia, espero que su nuevo hermano logre que el marqués no respire otro día ♥

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