Hermano de la Villana – Capítulo 35: Hermano mayor, mira al pueblo

Traducido por Dea

Editado por Sakuya


Al día siguiente, me desperté y abrí la ventana de la habitación. El aire fresco y el sonido de los pequeños pájaros. El paisaje urbano brillando en el sol de la mañana. Era una mañana muy feliz.

Era difícil compararlo con mi casa, pero Roy me había dicho que este edificio también tenía un jardín donde podía entrenar mi cuerpo, así que me puse la ropa de ejercicio que traje para después hacer un poco de ejercicio ligero y flexible.

Luego de una pequeña práctica, le dije que desayunaría y salí al jardín con una espada de madera en mi mano.

Por costumbre quería salir a correr, pero sería un problema si salía de la mansión y pasaba algo, así que me di por vencido y practiqué el balanceo y el movimiento de piernas. Seguí el estilo que se suponía era el de la persona opuesta y terminé sudando bastante.

Me di cuenta que mi habilidad con la espada se detendría en la segunda clase en el mejor de los casos. Sin embargo, incluso por el bien de la salud, quiero estar lo más cerca posible de la primera, aunque me mantenga en la segunda.

Desde mi punto de vista, era mejor no estar en una situación seria, pero no existía una cosa como esa en este mundo. Además, aunque no podía superar la crisis directamente con el uso de mi espada, sentía que era realista el querer adquirir tanto poder como sea posible para ganar tiempo hasta que un aliado fuerte viniese a ayudar.

Por el momento, solo recorrí un pequeño jardín un rato, pensando en que quería tener las piernas suficientemente preparadas para correr y escapar de cualquier situación.

Después de lavarme el sudor en el baño que me fue preparado, me dirigí al comedor. El barón me saludó con todos los títulos excesivos.

 —Buenos días, su Excelencia. Es una buena idea empezar el día entrenando.

Era difícil sonreírle mientras se excedía con tanta formalidad. Me dolió la cabeza en cuanto vi lo que había sobre la mesa.

En ella había pan blanco grande, pollo a la parrilla, jamón y salchicha, además de sopa, la cual también contenía carne. Por el contrario, no había muchas verduras. Se podían ver algunas cebollas y zanahorias en el caldo…

¡Ya recuerdo! Este era un menú usual para mí en la época en que estaba rumbo a lucir como un cerdo redondo.

¿Qué ocurre con la comunicación en este mundo?

—Oh, barón Teneriza. —Me dirigí a él, sosteniendo mi frente con una de mis manos.

—¡¿No le gusta?! Escuché que era su desayuno favorito.

Qué preste atención a eso, no es malo, pero la información es vieja.

—Ah, me solía gustar, pero ahora prefiero uno con menor cantidad y en el que haya más vegetales.

—¡Eso fue muy irrespetuoso de mi parte! ¡Lo prepararé inmediatamente!

El barón desapareció en la cocina a toda prisa.

No tengo que preocuparme tanto por eso…

Aunque hubo ese pequeño inconveniente, al final pude desayunar con más verduras, así que decidí ir al recorrido por la ciudad de inmediato. 

—¿Está por ir ahora? Usted recién llegó ayer y debería tomárselo con calma.

—Gracias por tu preocupación, pero no tendría ningún sentido que lo extendiese. Debo hacer la inspección de una vez, me gustaría descubrir qué es lo que esta ciudad necesita, así que requiero su ayuda.

Respondí, empezando a prepararme apresuradamente.

Me pregunto si es porque me preocupa lo que piensen. Ya que tal vez se estaban basando en la información vieja de que era una persona perezosa.

El barón pareció haberse tomado aquello seriamente, puesto que el carruaje fue preparado y escoltado en un corto período de tiempo.

El primer lugar que se me mostró fue la calle principal de la ciudad. Aunque era imposible compararla con la de la capital real o la del ducado, seguía siendo un centro bastante vivo. Tanto las expresiones de las personas que dirigían las tiendas como de las que estaban comprando en ellas, eran realmente brillantes.

Era una ciudad bastante animada. De todas maneras, me preocupaba que hubiese mucha basura en el borde de la carretera.

Bueno, ese es un problema inevitable cuando se trata de una gran avenida. De hecho, incluso la capital real está en una condición similar.

Está bien que la basura no sea tirada, pero sentí que había una diferencia entre el sentido común de la vida anterior con respecto al concepto de higiene o la moral sobre el tratamiento de otras cosas innecesarias.

El carruaje continuó hasta la puerta de entrada de la ciudad para inspeccionar los alrededores.

A pesar de que el pueblo era ligeramente diferente, había grandes rejas en el norte, sur, este y oeste, y entre ellas había un total de ocho más pequeñas.

El carruaje pasó por la calle principal desde la puerta este, la cual era la más magnífica, ya que da al ducado y a la capital real. Luego continuó por el este durante un tiempo antes de dirigirse al sur.

A medida que avanzaba, pude ver una pequeña aldea, pero me sentí incómodo cuando noté la muralla de la ciudad a lo lejos. Podía ver la puerta. No sabía si era la del sur o la del sureste porque era una larga distancia, pero obviamente estaba más cerca de pasar por esa puerta.

El camino que conducía hacia ella era más delgado que la carretera de este a oeste, pero no era imposible que el carruaje pasara por ella.

¿Qué significa esto?

Mientras tenía mis dudas, miré el estado de los campos desde la carroza.

Como un novato, no sabía cuál era la situación del cultivo de trigo, pero las espigas que brillaban en el sol de final del verano parecían estar creciendo de manera abundante. Los agricultores que trabajaban ahí también tenían una atmósfera relajada. Al menos no había signos de preocupación por tener una mala cosecha.

De acuerdo con el caballero de la escolta, quien era el señor de este pueblo, podíamos esperar una cosecha normal este año. Los malos cultivos ocurrían aproximadamente una vez cada 10 años y parecía que ellos podían manejarlo con su reserva usual.

Me pareció que no había mucho que pudiese hacer en agricultura. No sabría si el conocimiento de mi vida anterior es efectivo o no en este mundo a menos que experimente hasta cierto punto, y si no había tantos problemas en la actualidad, lo mejor era no hacer cosas malas.

—Su excelencia, casi es hora del almuerzo, ¿deberíamos volver a la mansión? —Sugirió el barón.

—Bueno, volvamos. Ah, por favor regresemos desde aquella puerta. Me gustaría ver el otro lado de la calle.

Cuando dije aquello, él pareció estar descaradamente preocupado.

—¿Desde ahí?

—¿Hay algo malo?

El barón se detuvo por un momento y empezó a explicarme su motivo.

—Si vamos a través de aquella entrada, existe el riesgo de que vea algo desagradable, Su Excelencia.

—Cosas desagradables… ¿A qué se refiere? Si hay algo que debe ser mejorado, es necesario verlo. Por favor, enséñeme los alrededores.

—Me avergüenza decir que los huérfanos se agrupan cerca del muro. Intentamos que no se acerquen a las puertas norte, sur, este y oeste, que conducen a la calle principal, pero es posible que deambulen por la del sureste.

Lo esperaba hasta cierto punto, pero ¿huérfanos?

—Muéstreme de una vez. —Le dije al barón mi firme intención de conocer la situación actual.

Sí, creo que es mejor hablar con un nivel de autoridad determinado.

Luego pasamos por la puerta sur.

El portero se sorprendió bastante al ver el carruaje con el escudo del señor; parecía que era bastante extraño que pasara por ahí.

Los alrededores, por supuesto, eran bastante diferentes de la calle principal, y había un aire sombrío. Había mucha más basura que en esta: en el callejón vi de repente una criatura parecida a una rata, la cual estaba mordisqueando algo. Lucía como si bolsas de basura fueran arrojadas.

Hablando de eso, no huele…

—Es bastante áspero.

—Estoy avergonzado de decir…

Mientras hablaba con el barón, algo se movió en la esquina de mi campo de visión.

En la parte de atrás del callejón, la rata se da vuelta repentinamente. Eso se debe a un lanzamiento de piedras. De forma sorprendente, un montón de trapos se acercó y recogió a la rata. El brazo que estaba siendo extendido era delgado.

Desde el callejón del otro lado, dos niños vestidos con harapos observaban esta situación. Sus pies, los cuales se asomaban por la tela, no estaban cubiertos con nada. 

Son huérfanos…

—Barón, cambia el horario. Está bien almorzar tarde, así que dirígete a la iglesia de este lugar.

Sentí como que ya había decidido que debía hacer en esta ciudad.

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