La hermosa Mujer Demonio no es malvada – Capítulo 8 (2)

Traducido por Shiro

Editado por Yusuke


La luz de la luna pavimenta el suelo, como si toda la tierra estuviera cubierta de nieve.

La luna creciente cuelga en el cielo como un gancho, haciendo que el hermoso paisaje de la ventana parezca una pintura.

Una capa cae sobre sus hombros, y un par de manos grandes se posan sobre la misma, trayéndola a sus brazos.

—No pareces estar de muy buen humor —dice mientras suspira.

—No quiero hablar de ello.

—Si no deseas decirlo, no voy a preguntar —dice Liu Feng sacudiendo la cabeza—. Si quieres hablar de ello, entonces seré todo oídos.

—La luna hoy está verdaderamente hermosa —dice Qu Qing Yin mirando el cielo y extendiendo su mano—. Si el corazón de las personas fuese así de brillante y claro como la luz de la luna… qué maravilloso sería eso.

—Sin importar cuán hermosa sea la luna, no puedes dejar de dormir. Ya es tarde, duerme un poco. Mañana todavía tenemos camino por recorrer.

—Adelántate tú primero, quiero quedarme un poco más.

—Si no duermes, ¿piensas que yo puedo hacerlo? —dice suspirando.

—Las noticias de Ji Chui Yu, ¿son fidedignas? —dice finalmente tras permanecer en silencio durante un rato.

—Cuando se trata de recopilar información, de verdad tiene habilidad para hacerlo. ¿Necesitas preguntarle algo?

Ella se encontraba un poco indecisa.

—También sus labios están sellados —añade Liu Feng al percibir su vacilación.

Ella se vuelve hacia él.

—Es sólo que, ¿realmente quieres que le pregunte algo en este momento?

Al escuchar su pregunta las cejas de Liu Feng se crispan y aprieta sus brazos alrededor de ella.

—No vayas, o me pondré muy celoso —dice finalmente con un suspiro.

—Sabes claramente que no me gustan los hombres como Ji Chui Yu.

—A veces, las personas saben claramente las cosas pero siguen sin poder controlar sus sentimientos. Esto es algo de lo que no tengo control.

—No pareces un hombre que se pondría celoso.

—Todos los hombres se ponen celosos.

La mano de Qu Qing Yin descansa sobre el alféizar de la ventana.

—Pero ya no puedo contener las preguntas en mi interior. No puedo calmarme —manifiesta mientras suspira ligeramente.

—¿Por qué no estás dispuesta a preguntarme? Quizás tengo las respuestas para las cosas que quieres saber —pregunta él con seriedad.

Ella se encontraba aún un poco indecisa.

Liu Feng deja de abrazarla desde atrás y gira su cuerpo hacia su abrazo, diciéndole al oído:

—Ya somos la persona más cercana del otro en este mundo, no necesitas resguardarte de mí.

—Estoy preocupada.

—¿Preocupada? —Sus palabras lo dejan estupefacto.

—Si eres capaz de ponerte celoso, entonces pudiera ocurrir que si no soy capaz de preocuparme, ¿ya no gustarás de mí?

—¿Tiene esto algo que ver con lo que quieres saber?

—Sí —contestó con la mayor seriedad.

—¿De verdad no puedes decirme?

—Aunque lo sabrás tarde o temprano, sigo deseando que seas la última persona en saberlo.

—¿Por qué?

—Porque… —Qu Qing Yin baja su cabeza y añade: —A pesar de que los resultados de morir temprano o morir tarde sean los mismos, el tiempo hace una diferencia. Si es más tarde, entonces la situación puede dar un giro para mejor.

—Eso es razonable.

—Pero… —Sus palabras dan otro giro—. Dependiendo de la situación, a veces es mejor temprano que tarde.

—Qing Yin’ah, lo estás pensando demasiado, esto no es común en ti.

Ella alza su mano y pellizca la zona entre sus cejas.

—No me importa que las personas digan que soy una mala persona, un demonio, pero… —Su voz se cuela con un poco de inquietud.

—Incluso si eres un demonio, me seguirás gustando. —La interrumpe Liu Feng.

Qu Qing Yin libera sus cejas y usa su mano para cubrirse la boca mientras frunce el ceño.

—Shifu[1] dijo una vez que el mal también tiene un carácter bastante malo. Las bestias ya han sido desgraciadas por el hombre, por lo que si no puedes siquiera ser considerado una bestia, entonces puedes esperar a ser alcanzado por un rayo. [2]

La mano de Liu Feng entra en su ropa y con voz baja dice:

—En este momento, quiero ser una bestia contigo…

Qu Qing Yin extiende su mano y golpea la mano pervertida del otro.

—Lo que dije es serio —dice regañandolo.

—También hablo en serio.

—Ya no tienes integridad. ¿Cómo puede ser serio lo que dices? Eres tan serio como un fantasma.

La comisura de los ojos de Liu Feng delatan su risa. Al final, ella lo mira con preocupación, las palabras desenfrenadas y refrescantes son las que mejor le quedan.

—Deja de jugar. Rápido, déjame ir o me molestaré de verdad.

Él presiona su espalda contra la ventana, sus manos descansando en su cintura. Luego se inclina y sonríe en su frente.

—En cuanto a los asuntos de otras personas, ¿por qué debería importarnos? ¿Cierto? —Su voz es grave, llena de tentación.

—¿Qué pasa si esos asuntos no son completamente ajenos a nosotros?

—No vale la pena pensar en ello siempre y cuando estés sana y salva —expresa amoralmente Liu Feng.

—Liu Feng —dice con suavidad.

—¿En? —Era todo oídos para ella.

—Al hacer un comentario oportuno, los hombres sin principios son los más adorables.

—Entonces, casarse con un hombre tan adorable, ¿no sería una gran idea?

Qu Qing Yin no le responde de inmediato, en lugar de eso extiende sus brazos y los coloca alrededor de su cuello.

—¿Significa esto que estás de acuerdo? —Arquea sus cejas.

—Todavía no lo he pensado bien.

—¿Debe tomar tanto tiempo? Te lo digo ahora, soy muy firme.

—Si te casas conmigo ahora y te arrepientes más tarde, ¿no me convertiría en una esposa abandonada? En lugar de que eso suceda, es mejor no casarse aún.

—El que lo digas de esta manera, ¿no me hace ya un hombre acusado?

—Entonces, ¿qué opinas de convertirte en un anciano soltero? —Continúa ella tan seria como de costumbre.

Li Feng la levanta con una mano mientras le dice:

—Un anciano soltero, eso no seré. La armonía del yin y el yang es el principio correcto.

—Como era de esperar, Shifu tenía razón, que un hombre se conserve puro como el jade es mucho más difícil a que sea infiel.[3]

—Te equivocas al decir eso, siempre he sido sólo tuyo.

—Un momento de lealtad es fácil, una vida de lealtad no es tan fácil.

—¿Eso es lo que deseas?

—Toda mujer desea eso.

Liu Feng la coloca en la cama, bajando la cabeza para besar ligeramente sus labios mientras dice:

—Yo sólo espero que mi lealtad pueda mantenerte a mi lado por siempre.

—Entonces, ¿por qué no lo intentamos?

Él se ríe mientras que con su mano retira su ropa y la lanza, para luego presionar su cuerpo sobre el suave de ella.

—Está bien, intentémoslo.

Las cortinas transparentes caen con lentitud, cubriendo la cama desbordante de primavera.[4]

Jadeando dice desde abajo de él:

—Algunas personas dicen, en un día de nieve, sin una sombrilla, dos personas que avanzan hacia el vacío, pueden envejecer juntos hasta que su cabello se blanquee.

—De la mano, envejeceremos juntos, con el cabello blanco, nunca dándonos la espalda el uno al otro. —La mira a los ojos, prometiéndole con sinceridad.

Qu Qing Yin le sonría con naturalidad, separando con delicadeza sus rojos labios, y contesta:

—Está bien.

En ese momento, hubo un movimiento repentino en el patio.

Liu Feng mira a través de las cortinas.

—¿Deberíamos salir y verificar? —pregunta ella.

—La luna cuelga sobre nosotros, la gente se encuentra al anochecer. ¿Quieres que salga a ver su encuentro?

—No hay mujer que no le guste al mujeriego de Ji Chui Yu.

—Él puede ir a ver a su belleza, nosotros tampoco permaneceremos en la inactividad esta noche…

⧫ ⧫ ⧫

Al día siguiente, esperaron por el que salió en busca de placer por la noche, Ji Chui Yu, pero sólo recibieron noticias de que no regresaría por los momentos, por lo que decidieron continuar con su viaje sin él.

Unos días más tarde, el carruaje de caballos en el que viajan da la bienvenida una vez más al regreso del mujeriego.

A Ji Chui Yu lo envuelve un olor a alcohol, bosteza constantemente y un color azulado tiñe ligeramente la zona alrededor de sus ojos. Sentado frente a él está Liu Feng, quien al contrario se ve vigorizado, con un rostro radiante.

Qu Qing Yin se encuentra a su lado, sosteniendo un martillo para nueces.

—Obviamente eres capaz de aplastarlas con un solo movimiento, ¿por qué insistes en usar el martillo? —pregunta Ji Chui Yu con curiosidad.

—Si tengo un martillo, ¿por qué no debería de usarlo?

Esa era una buena respuesta, además, el pequeño martillo en su mano era muy especial, elegantemente compacto.

Ji Chui Yu se ha dado cuenta que ella siempre parece tener algún tipo de accesorio o juguete exquisito, tales cosas ni siquiera pueden encontrarse en algunos mercados. Esto hace que le interese aún más investigar su identidad y el tipo de antecedentes que tiene.

—Escuché de Xiao Feng que tienes algo que preguntarme.

Qu Qing Yin detiene sus acciones con el martillo, y alza la mirada para echarle un vistazo a Liu Feng.

—Originalmente, así era.

—¿Quiere eso decir que ahora ya no?

—Ya no estamos lejos de Fei Ying Bao, que pregunte o no, ya no es de importancia.

—Este mujeriego —intercepta Liu Feng al mismo tiempo que ríe—. ¿Adónde has ido a jugar estos últimos días que te han dejado en tan humillante posición?

Ji Chui Yu no pudo evitar dejar escapar un largo suspiro, levantando su cabeza para mirar las cortinas.

—En este mundo, estos seres vivos llamados mujeres, son los más difíciles de entender.

Qu Qing Yin discretamente le lanza una mirada de desaprobación.

—Al hablar, es mejor que pienses primero en tus palabras —dice Liu Feng.

Ji Chui Yu mira cautelosamente a Qu Qing Yin, sólo para verla concentrada en aplastar nueces. En lo profundo de su corazón, deja escapar un pesado suspiro de alivio.

Justo cuando siente que su corazón está tranquilo, ella dice sin levantar la cabeza:

—Esos dos ojos se ven muy simétricos, el control que el perpetrador tiene sobre su poder es realmente formidable.

Liu Feng estalla en risa, volviendo la cabeza ligeramente para echar un vistazo a la cara de su buen amigo, la cual era la de alguien que experimenta la exposición de su secreto.

—Señorita Qu realmente le gusta decir la verdad —dice mientras ríe con amargura.

—Porque las palabras verdaderas son las más fáciles de decir.

Ji Chui Yu toma la tetera de la mesa y después de servirse, bebe unos tragos de té con un aire solemne. Liu Feng observa el semblante en su rostro y sabe que hay algo más tras este asunto, lo que le hace imposible evitar que sus cejas se crispen, esperando en silencio a que hable.

Ji Chui Yu primero mira a Qu Qing Yin, y luego abre su boca para hablar:

—El rencor del Maestro Shui de Fei Ying Bao contra el violador comenzó hace diecinueve años. —Hace una pausa y continúa: —Se dice que es Madam Shui quien echó a su esposo y abandonó a su hija para poder casarse con un nuevo amante.

—Y ese nuevo amante era el violador —concluye Liu Feng.

Qu Qing Yin da un martillazo, aplastando así otra nuez.

—Este violador también fue una vez un joven elegante y apuesto, seducir a una mujer casada no es nada difícil —dice ella con calma y serenidad.

—Incluso ahora, su apariencia no demuestra su edad. Sólo que ahora tiene un ligero aire femenino de inmoralidad —contesta Ji Chui Yu mientras asiente para demostrar que está de acuerdo.

—Como práctica tanto la energía yin como lo yang por igual, el mantener esa apariencia juvenil no es difícil —dice ella en tono suave.

Liu Feng la ayuda a recoger algunas nueces y las coloca en el plato sobre la mesa. Se ríe y dice:

—El que digas eso suena como si hubieras visto al joven violador antes.

—Sólo lo sé. Shifu una vez hizo un retrato de su apariencia para que ella pudiera identificarlo. Verdaderamente era un caballero con una elegancia sin igual —contesta ella en tono pragmático.

—¿Cómo lo sabes?

Qu Qing Yin lo mira inclinando la cabeza, sonríe y dice:

—Shifu especialmente pintó un retrato para mí, permitiéndome abrir los ojos de par en par para así no entregar mi corazón erróneamente. En este mundo, algunos hombres pueden tener una apariencia sincera, pero definitivamente no debes permitir que te engañen con ella.

—¿Quién exactamente es este Shifu tuyo? ¿Qué clase de extraño Shifu es él para ser capaz de enseñar a un discípulo tan extraño como Qu Qing Yin? —pregunta Ji Chui Yu con mucha curiosidad.

—No es más que un anciano malo. —Ella lo mira y añade: —¿El mujeriego de Ji Chui Yu no está interesado sólo en mujeres? ¿Desde cuándo te interesan también los hombres ancianos y malos?

Ji Chui Yu queda atónito, sólo después de calmarse es que logra decir:

—La apariencia de Xiao Feng es también del tipo sincera, ¿por qué te gusta, entonces?

—¿Es un villano pervertido? —pregunta ella de vuelta.

Él acaricia su barbilla y dice pensativo:

—Mirándolo desde cierto punto de vista también puede ser considerado un villano pervertido.

—En cuanto a este aspecto, tú eres mucho peor que él. Por lo tanto, nunca me gustarás —contesta ella con manteniendo la calma y la compostura.

Ji Chui Yu estaba convencido de haber recibido algo considerado una puñalada en la espalda.

Liu Feng se ríe mientras vierte té.


Notas:

[1] Shifu: es el término con que suele llamarse en China a los maestros de artes marciales, pero un shifu es mucho más que un instructor o maestro… Más info aquí.

[2] Nota de la traductora al inglés: Con bestias se refieren a aquellos que se comportan de forma inhumana.

[3] La traductora al inglés explica que en realidad la autora usa una expresión que significa literalmente “los gatos roban pescado”, la cual signifca que los hombres (gatos) no logran mantenerse fieles cuando ven mujeres hermosas (pescados).

[4] Que está llena de vigor y vitalidad, supongo. XD

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