Querida “amiga” – Capítulo 11: ¿Qué tal si hablamos mientras bailamos?

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


¿Cómo paso algo tan irritante como esto en este mundo?

El esfuerzo constante que hice para venir al Palacio Imperial acompañando a Dorothea, a pesar de no querer venir en primer lugar, fue en vano. Mi cara se arrugó por la desesperación.

Oh, solo es porque estoy esperando que él le diga algo como “eres tan hermosa. ¡Por favor, cásate conmigo!”

¿O preguntará por su nombre, como lo hizo en la novela original? ¿Omitirá todos los pasos intermedios y pasará directamente al matrimonio? Ah, creo que es demasiado exagerado.

— ¿Sí? —el rostro de Dorothea estaba tan sonrojado como un durazno. Mientras veía su rostro iluminarse de alegría, sentí una desesperación inconmensurable.

Oh no… ¿no pude cambiar la historia de la novela? ¿Mi plan está a punto de desmoronarse?

Justo cuando estaba entrando en pánico, la voz de barítono de Xavier llegó a mis oídos.

—Perdón por preguntar, pero ¿cuál es tu relación con lady Mariestella?

Espera, este apuesto hombre recordó mi nombre, no…lo más importante, ¿por qué, de repente, le pregunta eso?

Miré ansiosamente de un lado a otro, entre Xavier y Dorothea. Al parecer, no soy la única que se sorprendió por esa pregunta. Dorothea parpadeó varias veces como un búho.

—Perdone ¿Cómo dijo? —le preguntó Dorothea después de un rato.

—Pregunté sobre tu relación con Lady Mariestella.

Aunque estaba siendo cortés, su forma de hablar era ligeramente rígida. Incluso pude escuchar una extraña sensación de distancia en su tono. Dorothea inclinó la cabeza, sin entender su pregunta.

—Ella es mi amiga —respondió.

Amiga, mi trasero, maldije internamente. Nunca podría decir algo así delante de un miembro de la familia real. Sin embargo, lo que dijo Xavier a continuación fue un momento de ajuste de cuentas.

—Ella no podría ser.

— ¿Co…cómo? —Dorothea tartamudeó.

—Me resulta extremadamente difícil creer que ustedes dos sean amigas —respondió.

Simultáneamente, Dorothea y yo hicimos expresiones atónitas ante su rechazo absoluto.

¿Qué diablos está pasando ahora?

—Si realmente fueras amiga de lady Mariestella, nunca la menospreciarías con esas palabras tan insultantes —continuó Xavier suavemente.

— ¿Eh? Espere, ¿cuándo hice…?

—Acabas de preguntarle ¿cómo se atreve a estar conmigo?

—¿Dije algo como eso…?

—Por supuesto, lo escuché claramente mi lady. Mis oídos funcionan perfectamente —Todo su discurso fue monótono y mecánico, cualquier persona de mi mundo lo habría confundido con un robot.

Y, para ser sincera, aunque esto puede no ser lo mejor que puedo decir…en realidad, estaba un poco intrigada por esta situación.

No negaré que también me parece divertido. No importa cómo lo mire, este no es el increíble primer encuentro entre el héroe masculino y la heroína femenina. Podría lograr lo que quiero sin siquiera tener que estar entre ellos.

—Ese tipo de expresiones no pueden ser posibles entre individuos en una relación de amistad, mi lady. Incluso entre simples conocidos, no se utilizarían esas frases insultantes…me hacen pensar que usted es una señorita muy grosera —cuando terminó su oración, Xavier volvió la cabeza hacia mí.

Ah, eso me sorprendió.

Describir su belleza y el ambiente a su alrededor sería quedarse corto. Jadeé, antes de poder detenerme.

Su Alteza, el Príncipe Heredero, ¡por favor, al menos, deme una advertencia antes de hacer eso!

Probablemente, no sepas lo guapo que te ves ahora, pero, es algo malo para mi corazón.

—Lady Mariestella —me dijo.

— ¿Sí? —Me las arregle para articular torpemente.

— ¿Es ella realmente tu amiga?

Las lágrimas, de repente, se acumularon en mis ojos.

¡No, ella no es mi amiga! ¡Nunca sería amiga de alguien tan egoísta! Ella no es mi amiga. ¿Por qué sigues preguntando? Si fueras tú, ¿te gustaría ser amigo de alguien como ella?

Mi irritación, frustración y enojo aumentaron, hasta que me di cuenta de algo. Intencionalmente, lo mire con los ojos llenos de lágrimas. Me mordí el labio inferior y respondí honestamente.

—Ella lo es.

— ¿Es eso cierto?

—Sí —me atraganté y me mordí el labio con más fuerza. —Esa es…la razón por la que estoy tan sorprendida. Confié en que ella era mi amiga todo este tiempo.

— ¡Marie! —Dorothea protestó.

—No esperaba que fuera alguien tan grosera, al preguntarme cómo me atrevo a hablar con Su Alteza… ¿Estaba tratando de dar a entender que no tengo el derecho de hablar con Su Alteza?

—Eso no es cierto, en absoluto, Lady Mariestella —dijo Xavier, su voz era un poco más gentil que antes. —Ya que asististe a mi banquete de cumpleaños, tú también debes ser un noble. Pero, incluso si no fueras de noble cuna, no es nada vergonzoso hablar conmigo.

—Gracias por sus amables palabras…Su Alteza —dije con hipo, y dejé que las lágrimas fluyeran. Pensé en ponerme un poco de saliva cerca de los ojos, pero decidí no excederme. El maquillaje de mis ojos se arruinará y me vería horrible. La sola idea de parecer desagradable frente a un hombre tan guapo me provocó escalofríos.

—En realidad, yo… —Cuando dudé e insinué que tenía algo más que decir, Xavier me instó a seguir.

—Habla, mi señora.

—Es…cierto que deseaba hablar con usted, alteza.

— ¿Qué quieres decir?

—Mi amiga aquí, me dijo que le gustabas y me pidió que le ayudará a iniciar una conversación.

¿Quién hubiera pensado que podría usar esta razón en algo como esto? Estaba tan extasiada por mi ingenio que casi me eché a reír.

—Quería ser de alguna ayuda, y me preguntaba seriamente cómo podría hablar con usted, Su Alteza. Nunca imaginé que ella pensara que usaría esta oportunidad para acercarme a usted.

Me estremecí dramáticamente en la traición. Xavier, al escuchar mis palabras y observar mis gestos, se volvió hacia Dorothea con una expresión endurecida.

No hace falta decir que Dorothea estaba en pánico.

—Eso, eso no es cierto, su alteza. ¿Por qué dices mentiras, Marie? ¡Me dijiste que debería resolver mis propios problemas! ¡Dijiste que no me ayudarías! —ella lloró.

Las lágrimas brillaron en mis ojos.

—Pero, mi amiga dijo que estaba demasiado asustada para hablar con la persona que le gustaba… ¿cómo podría simplemente sentarme allí y no hacer nada? —luego, me volví hacia Dorothea y le di el golpe final. —Pensé que éramos amigas, Dorothea.

Dorothea se congeló ante la mención de esas palabras.

— ¿Podría ser que tú…nunca pensaste en mí como tu amiga?

Creo que, realmente, sueno como una serpiente. Quería vomitar la ensalada de salmón que había comido hace un momento, pero me las arregle para contenerme. El objetivo está justo delante. No podía estropear esto.

—No, no, Marie. Yo…yo solo… —Dorothea tartamudeó.

— ¿Podría ser que…pensarás que estaba tratando de seducir a Su Alteza? —dije en tono acusador.

—No, Marie. Yo nunca…

La voz fría de Xavier la interrumpió.

—Permíteme interrumpir, mi lady.

Dorothea parecía a punto de llorar, cuando sus protestas fueron interrumpidas por otra.

Xavier la miró con frialdad.

—Si alzas más tu voz, atraeremos los ojos de todos los demás nobles.

Es cierto que algunos de ellos ya están mirando en nuestra dirección. Sin embargo, eso, probablemente, se debe a que el Príncipe Heredero está aquí, no porque Dorothea alzó la voz.

—Sugiero que mantenga su dignidad como miembro de la nobleza, mi señora —dijo Xavier.

—Su Alteza…

—Lady Mariestella —Xavier apartó su mirada de Dorothea. Mi corazón latía violentamente, cuando me di cuenta de que ese hermoso rostro estaba dirigido exclusivamente hacia mí.

Ah, mi Cristo. ¿Cómo en el mundo existe este tipo de cara? ¿Cómo podría alguien tener una belleza que solo puede ser vista una vez en mil años?

Estaba bastante segura de que no me impresionaban los rostros hermosos, lo que es incongruente con mi apariencia actual. Sin embargo, a pesar de dichos sentimientos, no podía negar el hecho de que mi corazón está saltando de alegría por la belleza de Xavier.

— ¿Sí, su Alteza? —dije.

Parpadeé mis ojos, ahora secos, y miré a Xavier. Para ser honesta, es demasiado guapo para que lo mire correctamente, pero pensé que debía atesorar esta vista, ya que no sabía cuándo volvería a verlo.

— ¿Qué tal si hablamos mientras bailamos? —preguntó.

— ¿Eh?

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