La propuesta del Héroe – Volumen 4 – Capítulo 1: La sirvienta del castillo del rey demonio (1)

Traducido por Army

Editado por YukiroSaori


Desde la tetera de hierro colocada sobre la herramienta mágica con forma de estufa, oí el satisfactorio sonido del agua hirviendo. Cubrí el asa con una toalla para evitar quemaduras y levanté la tetera.

Junto a ella había una olla llena de hojas de té. Ya se había calentado con agua caliente.

Bueno, el juego empezaba desde aquí. Había que verter el agua caliente de golpe para añadir aire. ¡Mi concentración se pondrá a prueba!

Y aun así…

—Oye, Aria, ¿aún no has terminado? Ya estoy harto de esperar.

Esa voz interrumpió mi trabajo.

—¡Por favor, espera un poco más! —grité a la persona que estaba tumbada en el sofá reclamándome.

Entonces me concentré y eché el agua caliente en la tetera.

Sí, las hojas de té se mecían de maravilla. Un dulce aroma emanaba de la tetera.

Como era de esperarse de las mejores hojas de té. ¡El aroma es diferente! Nunca pensé que vería las mejores hojas de té de Mindalk en un lugar así. A veces, es agradable que te secuestren… Aunque lo decía en broma.

YukiroSaori
Recordatorio: es un te muy famoso entre los circulos de Aria, Greed le regalo una bolsita en el capitulo 23 del Vol 1.

Ahora las hojas de té debían cocerse al vapor durante dos minutos más, así que me gustaría empezar con lo de siempre.

Me llamo Aria Milford. Soy la doncella A de la segunda princesa de Schwarze, Louise.

También soy conocida como la prometida del héroe y me autoproclamo la educadora del héroe. Entre bastidores, también me llaman la entrenadora del héroe, por alguna razón.

Army
Le tratan al héroe como un perro (ㆆ_ㆆ)

Más recientemente, recibí el título de rival amorosa de la princesa Tiana… En fin, es una larga historia, así que vamos a resumir, ¿de acuerdo?

En fin, tengo muchos títulos, pero el punto es que solo soy la doncella A, es decir, un personaje extra… ¡No, era un personaje extra!

Hasta que el héroe Greed, quien rescató a mi señora Louise del secuestro del Rey Demonio, me propuso matrimonio.

Desde entonces, mi rango, que antes era solo doncella A, ha ido ascendiendo constantemente.

Y esta vez se añadió un nuevo título.

El cual es…

—Aria, ¿aún no terminas?

—¡Sí, sí, en un minuto!

¡Ah, en serio! ¿Por qué esta persona no puede esperar solo tres minutos?, pensé por dentro mientras respondía al demonio de alto rango que me estaba instando mientras se acostaba en el sofá: Fortunato, también conocido como Midori.

YukiroSaori
Verde = Fortunato = Midori
Army
El colegio donde trabajo también se llama Fortunato y se me hace raro (❛‿❛✿̶̥̥)

Así era. Actualmente era la doncella del castillo del Rey Demonio.

Para ser exactos, la doncella de Midori.

Ciertamente, estaba lejos de ser la doncella A. Extrañaba esos días trabajando en un castillo humano.

¡Y no es que haya pasado tanto tiempo!

Ahora, ¿por qué yo, que fui secuestrada como rehén por los demonios, servía a Midori de esta manera? Apuesto a que te lo preguntas.

Tenía una explicación más profunda, más profunda que el mar.

Midori me atrapó frente a Greed y me arrastró a la fuerza hacia un espacio que parecía haber sido cortado con un cuchillo, y me desmayé inmediatamente.

Cuando desperté, estaba tumbada en el suelo de una habitación que parecía una sala de estar… no, más bien… parecía que me habían derribado.

Al despertar, vi tres demonios: no demonios comunes, sino subordinados directos del Rey Demonio, de gran poder y una apariencia hermosa.

Eran los llamados “Los Tres Grandes”. Ya los conocía.

Uno era Girardiere, también conocido como Azul, de cabello ultramar y ojos rojos. Me dijo:

—Bienvenida al castillo del Rey Demonio, prometida del héroe.

El otro era Midori, el que me había secuestrado.

Con cabello verde y ojos rojos, estaba sentado en el sofá, cruzando los dedos tras la nuca y mirándome con interés.

Y la mujer que estaba junto a Girardiere, mirándome… era la primera vez que veía a ese demonio.

Según un artículo de un periódico, tres de las figuras más importantes: Verde, Azul y Noir, lograron evitar ser derrotados por Greed. Así que ella debía ser el tercer demonio, Ludivine.

Tenía una larga cabellera negra azabache que brillaba con fuerza. Su vestido, diseñado para exponer con audacia sus hombros, brazos y escote, también era negro azabache y se ceñía a su piel blanca, realzando su fascinante figura.

No solo el cuerpo era hermoso. La nariz esbelta y alta, los ojos almendrados e incluso las largas pestañas que los rodeaban estaban perfectamente delineados, como si hubieran sido hechos por un artista de primera clase.

En cuanto a perfección, superaba a las princesas Louise y Mariage, aunque su belleza era de una naturaleza completamente distinta: mientras ellas irradiaban una gracia divina y elegante, la suya era de otro tipo.

Con el color monótono de su piel, cabello y vestido, solo los ojos y labios rojo sangre lucían sorprendentemente vívidos. Era tan cautivadora que fascinaba al espectador y, una vez atrapado, no podía escapar.

Mientras la miraba boquiabierta, Ludivine, que me miraba sin ninguna afabilidad, arqueó los labios.

—Ahora que lo pienso, soy la única que acabas de conocer por primera vez. Soy Noir, sirvo al rey demonio Glydios. También me llamo Ludivine.

Después de presentarse, Ludivine le preguntó a Girardiere, que estaba de pie junto a ella.

—Oye, ¿esta chica es realmente la prometida de ese héroe? ¿Existe una chica tan pobre sin poderes mágicos?

—Sí, no hay duda.

—Siendo el héroe quien la eligió, esperaba a alguien con gran poder mágico o al menos algo especial… Pero parece que no solo se le vació la cabeza, sino que también le cambió el gusto por las mujeres.

Chasquee mi lengua al escucharla.

Perdón por ser ordinaria…, maldije por dentro. Sin embargo, lo he escuchado tantas veces que ya no dolía tanto.

No hace mucho tuve que enfrentarme a la princesa Tiana de Albatro y su séquito.

Maldita sea.

Por cierto, esa grosería no la dijeron por mi pecho, sino por mi aspecto en general.

Así la interpreté yo, al menos.

—¿Ah? Tú… —Ludivine, mirándome, entrecerró los ojos como si hubiera notado algo, y luego le dijo a Midori, que estaba sentado en el sofá—: ¿Le has hecho algo a esta chiquilla? Puedo sentir tu poder mágico en ella.

—¿Hechizo…? —No me di cuenta de que me estaba aplicando magia, así que murmuré sin querer.

¿Qué clase de hechizo? ¿Y desde cuándo me lo había lanzado?

—Sí, lo hice —Midori añadió con un tono divertido—: ¿Y qué? Esta chiquilla no tiene poderes mágicos, ¿verdad? Además, parece tener poca resistencia, así que tuve que cubrirla. ¿No sería un problema si muriera nada más llegar a este castillo?

¿Q-Qué? ¿No tengo ni un poco de poder mágico o resistencia a la magia?

Nunca pensé que me informarían de mis decepcionantes especificaciones adicionales en un lugar como este.

La resistencia mágica era, en esencia, la capacidad de soportar el poder mágico. Recordé lo que solía decir Famir, el mago real de Schwarze: incluso los hechizos de ataque más leves, que apenas afectaban a personas con alta resistencia, podían causar daños graves en quienes tenían una defensa débil.

Además, esta es una historia poco conocida, pero parece que quienes tienen baja resistencia solo se ven afectados al acercarse a quienes tienen un poder mágico fuerte.

Como soy muy sensible al poder mágico, basta con entrar en contacto con una energía intensa para que me invada un fuerte mareo. Al parecer, es algo bastante común. He oído que, en los casos más graves, uno puede llegar incluso a desmayarse.

La mayoría de los miembros del grupo de Greed posee un gran poder mágico, por lo que suelen contenerlo para no afectar a quienes tienen poca tolerancia.

Y ahora los tengo frente a mí: demonios de alto rango, con una magia especialmente abrumadora.

Si Midori no hubiera hecho nada para protegerme, podría haberme desmayado y haber ido al cielo. ¡Qué miedo!

—¿No has ganado tolerancia al tratar con ese héroe?

Midori rió como si se burlara de la pregunta de Ludivine.

—Aunque tenga resistencia a la magia humana, no aplica ahora mismo porque la magia de los humanos y los demonios es diferente.

—No sabes leer entre líneas, ¿verdad? —Ludivine lo fulminó con la mirada.

Al parecer, estos dos no se llevaban bien…

—Bueno, está bien, Ludi. Es una rehén para atraer al héroe, así que debería estar protegida por ahora.

Cuando Girardiere dijo eso, Ludivine me miró y sonrió.

—Entiendo. Por ahora, ¿no?

Sus palabras y su sonrisa me horrorizaron.

Por ahora me perdonan… ¿pero acabarán matándome más adelante?

Esta vez Girardiere me miró, sonriendo.

—Te lo advierto, este es un lugar al que ni siquiera ese héroe puede acceder con facilidad. La barrera que lo protege es excepcionalmente poderosa. Sus espíritus aliados tampoco pueden atravesarla. La vez pasada logró destruir la que cubría el castillo del Rey Demonio con su ayuda, pero esta vez no lo conseguirá.

No estaba segura sobre la destrucción de la barrera, pero el hecho de que los espíritus no pudieran entrar significaba que los espíritus que siempre me habían protegido ya no estaban cerca.

Tan pronto como pensé en eso, de repente me sentí sola.

No era raro no tener protección espiritual, pero me habían hecho sentir que podía confiar en algo. Fueron los espíritus quienes me protegieron de la princesa Tiana y sus sirvientes.

Ahora estaba completamente sola en territorio enemigo.

Además, sin la ayuda de los espíritus, Greed no podía rastrear mi paradero. Sus emociones eran volátiles, y solo quedaba esperar que la destrucción del mundo no se hubiese puesto en marcha. Lo conocía bien: era perfectamente capaz de ignorarme y dejar que su poder se desbordara sin contención.

Quiero decir, ni siquiera yo sabía dónde estaba.

—¿Qué es este lugar? —Deambulé por la habitación y pregunté.

Tenía muebles lujosos y parecía un castillo o una mansión. Sin embargo, mientras que el castillo de Schwarze tenía una atmósfera brillante creada por el color blanco por dentro y por fuera, las paredes aquí eran de un gris oscuro, lo que le confería una penumbra general.

—Es el castillo del Rey Demonio.

Fue Ludivine quien respondió a mi pregunta.

—El castillo del Rey Demonio…

Corrección, este “era” el castillo del Rey Demonio, ¿verdad? El Rey Demonio que “era” el rey de los demonios, ¿no?

Había una razón por la que hacía una pregunta tan estúpida.

Porque el Rey Demonio supuestamente fue derrotado por Greed. Escuché que el castillo del Rey Demonio también se había derrumbado y su rastro había desaparecido.

Quizá era así. Como en tantas novelas de fantasía de Hero Times, el héroe solo había derrotado una falsificación, mientras el verdadero Rey Demonio seguía vivo.

Por cierto, en muchas de esas historias de fantasía romántica shippean al Rey Demonio y al héroe. No las he leído, pero algunas jovencitas se vuelven locas por esas historias.

Dejémoslo de lado.

Ya que esto se llama el castillo del Rey Demonio, ¿está bien asumir que hay un Rey Demonio aquí?

Abrí la boca para preguntar, pero de repente tuve un mal presentimiento y la cerré.

Piénsalo. Si Greed derrotó a un falso Rey Demonio…

—¿No está muerto el Rey Demonio? —podría preguntar.

—En realidad, estoy vivo. Compruébalo tú misma.

Algo así… Pero si resulta que los altos mandos llaman a este castillo “el castillo del Rey Demonio” en memoria del difunto Rey Demonio…

—¿No ha sido derrotado el Rey Demonio?

—Por tu prometido. ¡¡Ese bastardo!!

Es probable que algo así suceda, ¿verdad?

Esos eran unos acontecimientos muy peligrosos. Sería prudente guardar silencio para no ofender a los demonios diciendo cosas malas.

Porque se lo prometí a Greed.

Pidió que atesorara mi vida hasta que él viniera en mi ayuda.

—Bueno, te traje aquí como rehén para atraer al héroe, como dije antes —dijo Girardiere con una sonrisa triunfante.

—Si intentamos lidiar seriamente con el héroe, sería malo para nosotros. Pero si estás en nuestras manos, ¿puede hacer algo, no?

Temblé de horror.

¿Qué planeaban hacerle estos demonios a Greed…? No, su propósito era fijo. Para vengarse de Greed, quien derrotó al Rey Demonio… en otras palabras, lo querían muerto.

Sentada en el suelo, apreté mi delantal sobre el regazo con ambas manos.

Si yo fuera su escudo, Greed no podría tocar a los demonios.

Greed tenía poco respeto por sí mismo o por los demás. Pero la única excepción era yo, y por mí simplemente sacrificaría su vida.

¡No me gusta eso!

Tengo que hacer algo… No sabía qué podía hacer, pero solo tenía que evitar que Greed muriera por mi culpa.

Cuando estaba en pánico, Ludivine dijo esas palabras con alegría:

—Oye, no deberíamos matar a esta chica, ¿verdad? Pero no morirá si pierde un brazo, ¿verdad?

¡Qué demonios! ¡No era momento de preocuparse por Greed!

—Oh, es una buena idea. Será un chantaje efectivo para el héroe —asintió Girardiere, riendo.

—Es una broma de mal gusto.

Mi cara se crispó.

De hecho, no moriré si pierdo un brazo.

¡Pero no quería perderlo! Solo imaginar la reacción de Greed al ver mi brazo me llenaba de miedo.

—Todo va a estar bien. Detendré la hemorragia con magia y me aseguraré de que no duela.

Girardiere dio un paso hacia mí con una sonrisa en el rostro.

No quería que me doliera ni que sangrara, pero tampoco quería perder un brazo.

¡No está bien en absoluto!,  grité en mi mente.

Fue justo después de eso cuando una voz relajada rompió la atmósfera tensa.

—Oye, eso es problemático. —Era la voz de Midori. Se levantó del sofá, caminó hacia mí y dijo con una voz alegre fuera de lugar—: Porque tengo muchas cosas que preguntarle y de las que hablar con esta chica. Si le cortas el brazo, no podrá hablar sin reservas. No, no, no. Nada de cortarle el brazo.

Al oír eso, Girardiere frunció el ceño.

—¿No te dije que cooperaria con tu plan desde el principio porque quería hablar con esta chica? Aun así, no quería tomarme ninguna libertad.

Midori se acercó a mí, me rodeó la cintura con un brazo y me levantó.

—¿Eh?

Cuando me di cuenta, mi cuerpo flotaba en el aire.

Estaba sujeta bajo su brazo como un perro o un gato…

Soy un ser humano, ¿de acuerdo?

—Cuidaré de esta niña. Como es una criada en el castillo de Schwarze, está bien. Me pregunto si puede ser mi criada.

¿Eh?

¿Qué estaba diciendo esta persona de repente? Me refería a este demonio. Convertirme en su criada en una situación así…

No, era mucho mejor que perder un brazo… O quizás no, porque eso de “convertirla en mi criada” me sonaba a “convertirla en mi mascota”.

—No tomes decisiones tú solo —dijo Girardiere con voz dura y cortante.

Ludivine, de pie junto a él, también miraba fijamente a Midori.

Pero como si Midori hiciera oídos sordos, se rió divertido mientras me abrazaba.

—¿Decidir por mi cuenta? Eres muy gracioso, Dier. Te lo dije desde el principio, ¿verdad? No me interesa lo que intenten hacer. Ahora que mi trabajo está hecho, los dejaré hacer lo que quieran. Deberían concentrarse en atraer al héroe lo antes posible. Sin embargo, esta chica se convertirá en mi sirvienta.

—¡Midori!

Por lo visto, incluso entre los tres grandes subordinados del rey demonio hay rangos. Cuanto más alto era el rango, más fuerte era el poder mágico y más poderoso era él o ella.

En otras palabras, Midori, que tenía el rango más alto, era la segunda persona más poderosa después del Rey Demonio, y Girardiere, que tenía el segundo rango, debía ser inferior a él en términos de habilidad.

Oh, esto era básicamente ganar por descarte, pensé. Ludivine, que estaba junto a Girardiere, dio un paso adelante, mirando a Midori con enojo.

—¿Olvidaste que sigo aquí?

Uy, ¿era Ludivine una aliada de Girardiere?

—Oh, ¿quieres empezar una pelea, Ludi? —Midori respondió alegremente.

¿Qué van hacer? Aunque estuviera en el primer rango, sería difícil para él enfrentarse al segundo y al tercero al mismo tiempo…

Pero quizá esa fuera mi oportunidad. Tal vez acabarían destruyéndose entre ellos…

Mientras maquinaba bajo el agarre de Midori, Girardiere se interpuso entre Ludivine y Midori y dijo:

—Ludi, detengámonos por ahora. Ahora que tenemos con qué amenazar al héroe, no queremos matarnos y perder nuestra fuerza en vano.

—Entiendo, Dier —respondió Ludivine y retrocedió de mala gana.

Girardiere entonces le dijo a Midori:

—Haz lo que quieras, Midori. Solo no dejes salir a esa mujer de aquí.

Tan pronto como escuchó eso, Midori inmediatamente borró su intención asesina y sonrió.

—Entonces, está decidido.

De repente, mi campo de visión se desdobló.

Me encontré en otra habitación junto a Midori. Era un poco más pequeña que la anterior y los muebles tenían un aire diferente.

Al parecer, Midori me había sujetado y usado magia de teletransportación.

Me dejó en el suelo, caminó silencioso hacia un gran espejo en la pared y lo tocó con los dedos, en el reflejo aparecían Girardiere y Ludivine, tal como antes nos reflejaba a Midori y a mí. Esta vez, además, se escuchaba su conversación.

El otro lado parecía ajeno a nuestra presencia y seguía hablando como si nada.

—Como siempre, no puedo comprender lo que está pensando —murmuró Girardiere, frunciendo el ceño.

Creí oír un chasquido de lengua, pero debió de ser mi imaginación.

—Si no fuera el primer rango, ya podría haberlo matado.

Ludivine miró fijamente hacia donde estábamos antes y escupió.

Como supuse, no se llevaba bien con Midori.

—Antes que nada, es alguien que no destaca, Ludi. Es un tipo descuidado, pero definitivamente capaz. Como mantiene este castillo con poder mágico, podemos concentrarnos en mantener la barrera y en nuestra venganza contra el héroe. Y aun así, siempre ha sido caprichoso —dijo Girardiere mientras tomaba la mano de Ludivine y la conducía al sofá.

Al sentarse, Ludivine murmuró con disgusto:

—No lo entiendo en absoluto. Me pregunto por qué el Rey Demonio eligió a un hombre tan descuidado. A pesar de ser el primer rango, ¡te impusieron el rol de organizar a los demonios de rango superior, Dier…!

Después de sentarse a su lado, Girardiere respondió:

—Al Rey Demonio le hizo gracia su actitud caprichosa. Es realmente demoníaco en él.

—¿Demoníaco? Mmm —Ludivine resopló.

—Como sea. Dejémoslo solo para proteger a esa mujer. Nos ahorró tiempo. ¿Cuál es la situación en el castillo de Schwarze?

Al oír esas palabras, Ludivine pareció recordar y respondió con cara seria:

—Según nuestro espía, ya los aniquilaron a todos. Estoy asombrada, debo decir… Fue más rápido de lo que esperábamos.

—Entonces, solo tenemos que adelantar el cronograma —respondió Girardiere con una sonrisa.

—Idiota. No es por capricho, sino por pura casualidad. No eres consciente de eso, por eso no sirven. —De frente al espejo, Midori murmuró como si pudieran oírlo.

Girardiere y Ludivine continuaron discutiendo planes y otras cosas.

Entonces él giró hacia mí y agucé el oído para no perderme ningún detalle. Fue entonces cuando Midori me miró.

Entonces, la imagen del espejo desapareció… chasqueó la lengua.

Midori me dijo con tono relajado:

—Por eso eres mi criada a partir de ahora.

—Huuuuh…

¿Qué más podía decir? Pero a Midori no pareció gustarle mi respuesta e hizo un puchero de insatisfacción.

—¿Qué pasa con esa respuesta tan reticente? ¿Quieres volver con Dier y Ludi? No te importa perder un brazo, ¿verdad?

—¡N-No! —grité presa del pánico—. No, me parece bien ser sirvienta. Soy sirvienta de nacimiento, ¡así que lo haré! ¡Déjame hacerlo a mí!

Así, me convertí en la sirvienta del castillo del Rey Demonio.


Army
Pedi a la IA que hiciera una ilustracion de los 3 GRANDES

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