Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 6 (1)

Traducido por Shiro

Editado por YukiroSaori


Zhou Yunsheng se encontraba sumido en la confusión, con el corazón destrozado tras las palabras arrogantes y provocadoras de Boel. En un día habitual, su reacción habría sido acurrucarse a los pies del Padre, aferrándose con delicadeza a sus piernas. Sin embargo, en ese momento, corrió hacia sus brazos y se dejó caer sobre sus rodillas, llorando desconsoladamente.

Las lágrimas caían en torrente sobre la estatua, como si estuvieran cayendo sobre su propia piel. La calidez de esas lágrimas hizo que el Dios de la Luz comprendiera, por fin, lo que significaba sentirse  angustiado e impotente. Quedó inmóvil en su asiento, con sus ojos dorados llenos de preocupación.

Zhou Yunsheng hablaba entre sollozos, limpiándose los ojos enrojecidos:

—Dios Padre, ¿qué es lo que te gusta de Boel Britte?

—No me gusta. De hecho, ni siquiera sé quién es —respondió el Dios de la Luz, con cautela, al espejo de agua.

La inquietud lo invadía. Su pequeño creyente solía llorar con facilidad, pero en el pasado, esas lágrimas brotaban de la devoción o la alegría, dulces y ligeras. En ese momento, era la primera vez que le rompían el corazón, y el Dios de la Luz no sabía cómo consolarlo.

—Su rostro no es tan hermoso como el mío. Tampoco es tan devoto como yo, ni tan fuerte como yo. Soy tan excepcional, Padre, ¿por qué siempre me ignoras?

—Te miro todos los días, tesoro —suspiró el Dios de la Luz, sintiéndose impotente.

—Padre, quiero besarte, con la suavidad con la que se besaría al rocío. Quiero abrazarte, tan resueltamente como se abraza una llama ardiente. Sinceramente, deseo amarte más de lo que nadie jamás te haya amado, entregarte mi amor frenético y apasionado. Padre, ¿puedes amarme también, por favor?

»No sé por qué tengo estos pensamientos tan impuros. Eres el único Dios del continente; todas las criaturas del mundo son tus fieles seguidores, y cada uno tiene derecho a tu amor y compasión. Pero ¿sabes qué? En el fondo, desearía que solo me miraras a mí, que solo me amaras a mí. Para un sacerdote de luz, este pensamiento tan egoísta es pecado suficiente como para que el obispo me queme en la hoguera.

»Pero incluso si muero, quiero ser solo un montón de cenizas frente a ti, para que, al pasar inadvertidamente sobre mí, pueda aferrarme a tus túnicas y nunca separarme de ti.

»¿Te gusta escuchar a la gente cantar? Conozco muchas canciones. Todas las melodías creadas en tu honor están grabadas a fuego en mi mente. Por ti, estoy dispuesto a cantar hasta quedarme sin voz, hasta quedarme sin aliento, y aun así no me importaría, siempre y cuando pueda adorarlo hasta morir.

El chico dejó escapar, de golpe, todo el amor desenfrenado que había mantenido oculto en el fondo de su corazón. Al finalizar, se dio cuenta de lo que había confesado y, avergonzado, hundió su rostro enrojecido entre las rodillas de la estatua.

El Dios de la Luz se quedó paralizado por un instante, y luego, entre la impotencia y la felicidad, una risa brotó de sus labios. Joshua era el único ser en el mundo capaz de conmoverlo: su tesoro más amado.

¿Cómo puede ser tan adorable?

A menudo, mientras escuchaba las oraciones del joven frente a la estatua, deseaba acercarse y besar su pequeña boca rosada, anhelando comprobar si estaba hecha del néctar más dulce de las flores.

Justo en ese momento, el muchacho se enderezó de repente, se acercó y le dio un suave y fugaz beso a la estatua. La conciencia del Dios de la Luz, vinculada a la figura, sintió una sacudida sin precedentes, como si el tiempo se detuviera. Su mente vibró y hasta su divinidad se estremeció, clamando enloquecida: «¡Lo quiero!».

Zhou Yunsheng también se sintió aturdido. Solo había besado una estatua, y aun así, experimentó una sensación que estremeció su corazón y sacudió su alma. Sin embargo, después de todo, había profanado al venerado Padre Divino.

¿En qué se diferencia mi comportamiento con el de Boel Bright?  

De inmediato, dio unos pasos hacia atrás, se arrodilló frente a la estatua y, con el rostro pálido, comenzó a confesarse arrepentido.

El estado de ánimo del Dios de la Luz era muy complejo. Deseaba tomar al chico y besarlo con frenesí, pero también quería levantarlo y castigarlo con una tanda de azotes.

¿Cómo pudo retirarse después de haber tocado su corazón? Esto es una verdadera tortura.

Estaba a punto de enviar un avatar hasta donde Joshua cuando las figuras del papa, el obispo y Boel aparecieron en el espejo de agua, obligándolo a detenerse.

Si lo hubiera sabido, habría impuesto una restricción en la puerta del salón principal para poder estar a solas con Joshua durante sus oraciones, excluyendo a todos los demás.

—¿Es esta la verdadera imagen del Padre? —preguntó el papa, levantando la mirada, pero rápidamente la bajó, cubriendo sus ojos adoloridos.

El obispo murmuró una afirmación; desde el principio hasta el fin, no se atrevió a entrar en el salón ni a alzar la vista.

De repente, Boel gritó, sobresaltando a todos.

Zhou Yunsheng se giró, disgustado, y dijo:

—Estás en el templo, por favor, no hagas ruido. ¿De verdad vienes del Templo de Dios? ¿Cómo puedes ignorar las normas?

Boel, con los ojos cerrados, gritó en pánico:

—¡Me duelen los ojos, siento como si estuvieran ardiendo en fuego, por favor, ayúdenme!

El papa colocó sus manos sobre sus párpados y aplicó luz sanadora, lo que hizo que el chico se fuera calmando y se acurrucara en sus brazos, jadeando y claramente asustado.

—El Padre no permite que nosotros, los mortales, contemplemos su imagen verdadera; mirar demasiado tiempo resulta en castigo —explicó el obispo con calma.

Por supuesto, lo que no mencionó fue que, incluso la criada más humilde del templo, al alzar la vista hacia la estatua, jamás recibiría un castigo tan severo.

El Padre Divino realmente no mostró ni un ápice de compasión, casi quemándole por completo los ojos a Boel.

¿El favorito de Dios? ¡Qué broma más absurda!, pensó para sí el obispo.

El papa asintió, aceptando la explicación. Él también había sentido un leve escozor, así que pensó que, dado que Boel había mirado durante mucho más tiempo, el daño había sido mayor para él.

Era la primera vez que Zhou Yunsheng escuchaba que los mortales no podían mirar directamente a la estatua. Observó al obispo, quien le guiñó un ojo y le dijo en silencio y articuló sin emitir sonido:

—Chico, eres el más especial.

¿Soy el más especial?

Se detuvo a mirar la estatua en el salón; una sonrisa dulce apareciendo en sus labios.

—¿No eres tú el favorito del Padre? ¿Por qué no puedes mirar directamente la imagen del Padre? ¿No serás un mentiroso, verdad?

No solía alardear de su singularidad, pero quería provocar a Boel. Odiaba la superioridad que siempre brillaba en sus ojos, y aún más lo detestaba por seducir a su Padre con su cuerpo impuro.

El Padre merece lo mejor.

Boel se sintió abrumado por la culpa y mientras pensaba en cómo responder, el papa salió a su rescate:

—Si él fuera un mentiroso, el Padre no le habría otorgado una piedra de luz tan pura y valiosa. Joshua, hijo mío, has perdido tu humildad y eso dificultará tu camino de cultivo. Sabes que al Padre no le agradan los celos oscuros en los corazones de sus sacerdotes de la luz, ¿verdad?

Zhou Yunsheng soltó un bufido y respondió:

—Tú no decides lo que al Padre le gusta o no.

Mientras me encuentre con vida, nunca permitiré que el Padre se enamorara de Boel; él no es merecedor de tal bendición.

El papa, como líder supremo de la Iglesia, era reverenciado incluso por el rey más poderoso del continente. ¿Cómo podía tolerar que un simple sacerdote lo desafiara? Si estuvieran en otro lugar, habría lanzado llamas de luz para reducir al chico a cenizas, pero no se atrevía a actuar precipitadamente ante la presencia del Padre.

Ocultó la serpiente venenosa de su corazón y esbozó una sonrisa afectuosa, moviendo la cabeza con impotencia, como si tratara con un niño consentido pero encantador.

—El Dios de la Luz está por encima de nosotros; deberíamos comenzar a rezar —Les recordó el obispo de manera oportuna.

—De acuerdo —respondió Boel.

Sus ojos se sentían mejor, pero el miedo lo invadía. Joshua tenía razón: era un mentiroso, y tal vez el Padre estaba enojado con él, lo suficiente como para casi destruirle la vista. Necesitaba el perdón del Padre.

Los cuatro hombres se arrodillaron sobre un suave tapete y comenzaron a orar. El obispo y Zhou Yunsheng lo hacían con gran devoción, mientras que el papa y Boel parecían estar arrodillados sobre púas. No era una hipérbole; era la sensación literal de estar apoyado sobre miles de espinas. Al principio, solo sintieron comezón, pero tras unos minutos, parecía como si en el tapete crecieran agujas que apuntaban a los huesos de sus rodillas. El dolor se intensificó hasta hacerles sudar.

Se levantaron para comprobar, pero no encontraron nada extraño. Al arrodillarse de nuevo, el dolor se volvió aún más agudo, al punto de desear cortarse las rodillas.

El obispo, notando la atmósfera extraña, abrió los ojos para observar la situación. Zhou Yunsheng estaba absorto en su oración piadosa; no recobraría los sentidos ni porque se encontrara en el medio de una guerra.

—Este tapete tiene un problema; parece que hay agujas en él —dijo Boel con tono agraviado, mirando a Joshua de forma intencionada. El papa mantuvo su expresión solemne, pero dio una patada al tapete.

Para verificar la inocencia del chico, el obispo llamó enseguida a varias personas para levantar el tapete y revisarlo a fondo, pero no encontraron nada. Si tuviera que adivinar, probablemente esto se trataba de un castigo del Dios de la Luz, ya que los dos hombres estaban actuando en contra de Joshua.

El papa no podía hacer acusaciones sin pruebas sólidas y no se atrevía a causar problemas frente a la estatua del Dios de la Luz, así que decidió llevarse a Boel y marcharse.

Zhou Yunsheng terminó sus oraciones por el día. Cuando la luna apareció sobre las copas de los árboles, su expresión gentil y bondadosa se desvaneció lentamente, dando paso a una fría mirada que, poco a poco, se encendió en ira.

Era consciente de que las oraciones del «fanboy» eran efectivas, pero no esperaba verse envuelto en peleas melodramáticas.

¿Y qué hay de esas lágrimas? ¡Parecía una mujerzuela débil y dramática!

El protagonista apenas apareció y el fanboy ya se estaba enfrentando a él, demostrando un nivel de estupidez comparable al del Joshua anterior. Incluso quería impedir que el Dios de la Luz se enamorara del protagonista, lo cual era simplemente un sueño imposible.

La conducta del protagonista, quien decidió escapar sin permiso, había llamado la atención del Dios de la Luz. Desde el día en que el protagonista descendió al continente, el Dios de la Luz había estado observándolo a través de un espejo de agua. Poco a poco, quedando cautivado por su fortaleza, bondad y valentía.

No conforme con eso, para protegerlo, el Dios de la Luz inyectó silenciosamente la mitad de su poder divino en el anillo del protagonista. Siempre que estuviera en peligro mortal, ese poder iluminaría y aniquilaría cualquier mal que lo amenazara sin dejar rastro.

¿Qué tan profundo es este gesto? ¿Qué tan inmensa es esta preocupación? ¿Acaso el amor efímero y superficial del fanboy podría siquiera compararse con esto?

¿Y qué si puedes mirar directamente a la estatua? ¿Acaso representa algo real? Quizás el Dios de la Luz no permitió que Boel la mirara porque estaba celoso, ¿entiendes? ¡Es solo uno de esos pequeños juegos coquetos entre amantes! ¿Lo captas o no? ¡Despierta ya, por favor!

Zhou Yunsheng se plantó frente al espejo de cuerpo completo, señalándose a sí mismo en el reflejo con un semblante sombrío y frustrado. Su trastorno psicológico era más grave de lo que había imaginado. Si esto continuaba, el descerebrado, que estaba en línea durante el día, terminaría yendo demasiado lejos contra Boel, y terminarían obligados a repetir el antiguo destino de Joshua.

Su plan original era mantenerse alejado del protagonista y de sus admiradores, viajando por el continente para predicar como un sacerdote de la luz calificado. Pero con la llegada del protagonista, la trayectoria del destino comenzó a cambiar.

Para evitar cometer los mismos errores, ¡el descerebrado jamás debe volver a aparecer! A partir de mañana, tendré que dejar de hipnotizarme.

Zhou Yunsheng se declaró a sí mismo, pero la imagen del fanboy besando la estatua seguía apareciendo en su mente. Se cubrió el rostro y gimió, deseando poder cavar un agujero y enterrarse vivo. Jamás había imaginado que tendría un día tan lamentable; ni él mismo podía soportar mirarse directamente.

Tan disgustado estaba que pasó por alto la palpitación de su alma tras el beso, atribuyéndolo a la reacción natural de un fanboy al besar a su ídolo.

Después de concluir su autoevaluación del día y prepararse psicológicamente para el día siguiente, se quitó la túnica y se dispuso a bañarse. Sin embargo, alguien anunció desde el otro lado de la puerta:

—Su Eminencia, el obispo lo invita a la sala de reuniones.

A lo que él hizo un sonido de asentimiento, se cambió y salió.

 

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