Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 10: Capítulo 9 (1)

Traducido por Shiro

Editado por YukiroSaori


Para cuando la pasión acabó, el corazón de Zhou Yunsheng estaba colapsando. Había sido embestido por un hombre al que ni siquiera le había visto el rostro y, para más, lo había disfrutado. Se avergonzaba con solo recordar sus gemidos.

El fanboy descerebrado, quien aún saboreaba el regusto del clímax, yacía extenuado en los brazos del hombre, temblando como un pez a punto de morir. El hombre parecía encontrar eso muy lindo, y dejó escapar una risa entre dientes, complacido, mientras acariciaba su cuerpo, centímetro a centímetro, con su mano. La acción, gentil y meticulosa, era como tocar un tesoro de valor incalculable.

La parte racional de Zhou Yunsheng se sujetaba la cabeza, refugiado en las profundidades oscuras de su subconsciente, sus nervios tensos por el dolor. Deseaba tomar un AK47 y llenar al fanboy descerebrado de agujeros. Era la primera vez que experimentaba un deseo tan intenso de autodestrucción. No podía imaginar la expresión que tendría su verdadero amor al conocerlo. Sin embargo, sabía que, debido al carácter dominante de ese hombre, no aceptaría competir en un harén.

¡Mira el desastre que has causado! ¡Has arruinado mi relación amorosa! La parte racional de Zhou Yunsheng se dio cuenta de que no debería referirse a su otra mitad como fanboy descerebrado; quizás debería renombrarlo como fanboy demente, ya que todo lo que este hacía lo enloquecía.

Temblando de miedo, el fanboy descerebrado se aferró a la cintura del Padre. Quería mirar su rostro, pero este le cubrió los ojos y lo presionó contra su pecho.

El Dios de la Luz anhelaba ser afectuoso con su pequeño creyente y besarlo sin reparos. Sin embargo, el eco del reciente éxtasis aún persistía, y sus ojos, de un negro profundo, insinuaban un poder oscuro. No quería asustar al pequeño creyente.

El chico se comportó de manera ejemplar; dejó de intentar mirar hacia arriba, pero sus manos se extendieron tímidamente para acariciar el pecho del Padre. Su rostro, ya enrojecido, no solo no se atenuó, sino que se volvió aún más cálido y radiante.

—¿Te sientes avergonzado? —preguntó el Dios de la Luz, acariciando amorosamente sus labios hinchados.

La parte racional de Zhou Yunsheng estaba al borde del colapso mental, así que se encerró en su subconsciente y se hizo el muerto, mientras el fanboy descerebrado asumía el control total del cuerpo. Acto seguido, enterró su rostro sonrojado en el pecho del Padre, con sus pestañas rozando la piel sensible de este.

El Dios de la Luz gimió, la mano que cubría los ojos del chico se tensó, y con la otra mano le sujetó la mandíbula para besarlo con fervor. Su amor por el pequeño creyente era tan cálido, intenso y adictivo que le resultaba insoportable separarse de él, incluso por un minuto. La pasión acababa de terminar, pero su deseo por él era aún más profundo que antes.

Zhou Yunsheng abrió la boca, respondiendo sin reservas. Después de diez minutos, el beso romántico finalmente concluyó. El Dios de la Luz, con voz ronca, preguntó:

—Tesoro, ¿vendrás conmigo al Reino Divino?

El fanboy descerebrado apenas había asentido en señal de promesa, cuando su parte racional tomó el control, reuniendo todas sus fuerzas para obligar a su cuerpo a decir:

—No.

Su negativa fue demasiado directa, lo que hizo que los ojos del Dios de la Luz se oscurecieran ligeramente.

—¿No quieres quedarte a mi lado? —preguntó con una mezcla de sorpresa y desánimo.

—Quiero difundir tu evangelio por todo el continente. Espera hasta que regrese —respondió Zhou Yunsheng con dificultad, suspirando aliviado al concluir la frase.

Sabía cuánto anhelaba el fanboy descerebrado el Templo de Dios, pero jamás permitiría que su mente obnubilada destruyera el futuro de Joshua. Ir al Templo de Dios podría parecer una oportunidad suprema para otros, pero para Zhou Yunsheng significaría interminables problemas.

Una vez allí, probablemente nunca podría salir y quedaría atrapado para siempre en ese mundo.

¿Cuál sería la diferencia entre eso y ser una marioneta del Señor Dios?

Nunca había tolerado que otros controlaran su destino, y el Dios de la Luz era plenamente capaz de hacerlo.

Contuvo la respiración, preparándose para el inevitable castigo del Padre por haber provocado su ira. Pero, para su sorpresa, este se mostró sorprendentemente paciente con el fanboy descerebrado.

Suspiró con impotencia y, en un tono indulgente, dijo:

—Sé que todavía eres joven y deseas ver el mundo. Ve, estaré esperándote.

La parte racional de Zhou Yunsheng finalmente se relajó.

Bien, he ganado algo de tiempo. Espero encontrar una forma de deshacerme del Dios de la Luz durante mis viajes.

El fanboy descerebrado aprovechó la oportunidad y tomó el control, preguntando con esperanza:

—Entonces… ¿me observarás desde el cielo? ¿Lo haras…? —Vaciló un momento, levantando la mirada para tratar de deducir el estado de ánimo del Padre, pero este cubrió su cabeza con la mano, obligándolo a bajarla de nuevo, por lo que continuó con tono melancólico:— ¿Vendrás a verme cuando te llame? Te extraño todos los días, no, debería decir que te extraño todo el tiempo, pero también tengo una misión que cumplir. ¿Puedes entenderlo?

La dulzura de sus palabras hizo sonreír al Dios de la Luz. Realmente deseaba tenerlo siempre a su lado, pero no podía soportar encerrarlo. Así que se inclinó para besar su suave cabello y suspiró.

—Por supuesto, tan pronto como me llames, iré hasta ti de inmediato. También te extraño cada minuto del día. Incluso cuando estás en mis brazos, sigo pensando en ti.

Este intercambio haría que cualquier emisario divino que lo escuchara sintiera terror. Nunca imaginarían que el gélido Dios de la Luz pudiera hablar con tal dulzura.

Zhou Yunsheng sonrió felizmente, rodeó la cintura del Padre con sus brazos y frotó su rostro, lleno de afecto, contra el pecho del otro. Ambos permanecieron en el pozo durante mucho tiempo, reacios a separarse. Aunque era la primera vez que se encontraban, se trataban con una intimidad que parecía haber existido durante milenios.

♦ ♦ ♦

El llamado pozo sagrado era solo un lugar ceremonial donde la familia real y los descendientes de nobles celebraban su bautismo en la adultez. Cada templo en el continente tenía un pozo así. El nombre era simbólico; no significaba que el agua fuera sagrada.

Sin embargo, cuando el rayo de luz finalmente se disipó, los presentes notaron que el agua ordinaria brillaba de un color dorado claro bajo el sol; se había transformado en verdadera agua sagrada. De allí un poder luminoso emanaba, y cualquiera que se bañara en él sentiría calidez y bienestar, hasta el punto de sentirse conmovido hasta las lágrimas.

Se quedaron boquiabiertos mirando al sacerdote Joshua, quien se puso de pie en el pozo sagrado y comenzó a descender los escalones.

La simple vestimenta blanca que llevaba se había desvanecido, transformándose en una túnica excepcionalmente hermosa, adornada con un oráculo dorado. El diseño era idéntico al de la túnica del Padre, y las gotas de agua resbalaban con delicadez por ella sin empañar su perfección.

Su cabello platino había sido trenzado en una larga y gruesa trenza que caía con gracia por su espalda, cuya apariencia parecía más suave y sedosa que la más fina seda oriental, y la cual estaba adornada con numerosas y diminutas piedras de luz. Por otro lado, en su frente lucía una diadema conformada por pequeños y brillantes cristales, y de la que colgaba entre sus cejas una joya que hacía juego con el color azul de sus ojos, profundos como el océano, resaltándolos.

En sus delgadas muñecas y tobillos brillaban exquisitas pulseras, y cada paso que daba producía un sonido nítido y melodioso. Su presencia era imposible de ignorar. Sin embargo, lo más impresionante era el alto cetro que sostenía: su cuerpo estaba grabado con misteriosas runas, y en la parte superior se incrustaban nueve enormes piedras de luz, que irradiaban débilmente el vasto poder del Dios de la Luz, dificultando la respiración de todos los presentes.

El amor del Padre por el muchacho superaba cualquier expectativa que el rey y los nobles pudieran tener. Solo con observar su túnica, los adornos en su cabello y el cetro en sus manos, era evidente que el Padre le había otorgado todos los tesoros del mundo.

Las élites se postraron en el suelo, aterrorizadas, clamando el nombre de Joshua con fervor. Aunque aún no le había sido otorgado el título de obispo del reino de Sagya, el Dios de la Luz lo había coronado a su manera. Un honor tan grande que, al buscar en todo el continente, no encontrarían a nadie tan bendecido.

El fanboy descerebrado se había retirado al subconsciente para lamentar haber dejado a su Padre, y el cuerpo se encontraba bajo el control de su parte racional. Caminó sobre la alfombra roja con elegancia y calma, su rostro reflejando serenidad. A lo lejos, observó al papa, quien, recuperado de sus quemaduras, lo miraba con avaricia, sus ojos fijos en el cetro y la túnica.

Zhou Yunsheng curvó los labios en una sonrisa burlona.

El Dios de la Luz lo había colocado en el centro del escenario, obligándolo a abandonar su plan original y enfrentarse a los protagonistas principales. Recordaba que, antes de que Boel llegara a Gagor, había forjado una alianza con el Dios de la Oscuridad, rival del Dios de la Luz. En la inevitable guerra entre ambos dioses, ningún subordinado quedaría al margen.

Ahora estaba del lado del Dios de la Luz y probablemente el Dios de la Oscuridad ya lo había etiquetado como el «talón de Aquiles» de su contrincante. Espionaje, seducción, secuestro e intentos de asesinato comenzarían a surgir uno tras otro.

No parece tan malo; al menos será un desafío, pensó amargamente Zhou Yunsheng mientras se dirigía hacia la princesa Elena, que estaba arrodillada.

Estaba a punto de bendecir a su hijo.

Al llegar al final de la alfombra roja y agacharse para sostener al bebé, los pétalos blancos de rosa que flotaban en la brisa cambiaron repentinamente de color, convirtiéndose en una abrumadora marea roja. El intenso aroma era casi sofocante. Además, las valiosas flores en el jardín florecieron simultáneamente, creando un espectáculo colorido y deslumbrante que dejaba a todos los presentes temblando de éxtasis.

Zhou Yunsheng se sintió conmovido y una leve risa brotó en su corazón. El Dios de la Luz era todo un príncipe encantador, generoso en sus gestos románticos. No era de extrañar que todos quisieran aferrarse a este «megalodón». Solo había que mirar al fanboy descerebrado: una vez que el otro lo tomó bajo su ala, consiguió derribar a dos de los protagonistas principales frente a miles de testigos.

La fortuna favorece a los tontos; parece que este refrán sigue siendo cierto.

Se detuvo un momento para disfrutar del paisaje, brindando el agradecido reconocimiento que merecía el Dios de la Luz, y luego se inclinó para sostener a Su Alteza Anthony.

El pequeño bebé estaba envuelto en suaves ropas de recién nacido, con sus diminutas manos asomando curiosamente. Jugaba con la gema del colgante que colgaba de su cuello, sus ojos brillando con asombro. Su escaso cabello rizado le daba un aire adorable y travieso. Zhou Yunsheng, amante de los niños, sintió que su corazón se derretía al contemplar al pequeño príncipe. Extendió la mano para pellizcar con suavidad su mejilla rosada.

—¡No! —intervino enseguida Elena, deteniéndolo. Al ver la expresión confundida del sacerdote, explicó con franqueza y voz temblorosa—: El Padre no permite que toques a otros. Aquellos a quienes toques, ya sea intencionalmente o no, sufrirán el fuego divino. Anthony es demasiado joven para soportar algo así.

¿De verdad existe tal cosa? ¿Desde cuándo?

Zhou Yunsheng giró la cabeza hacia el obispo y sus sirvientas personales, quienes tenían más contacto con él.

Los tres asintieron con la cabeza, revelando nerviosismo y temor. Era evidente el sufrimiento que soportaban, pero no podían hacer otra cosa que soportarlo, ya que la prohibición del Padre les impedía hablar del asunto con Joshua. Se veían obligados a idear maneras creativas para evitar tocarlo o mantenerse lo más alejados posible.

Si la posesividad del Dios de la Luz es tan abrumadora, ¿cómo consiguió compartir a Boel con otros cinco amantes en la trama original? ¿Significa esto que el encanto del fanboy descerebrado es demasiado débil o demasiado fuerte? ¿El Dios de la Luz lo ama tanto que desea monopolizarlo, o lo ama tan poco que no tolera que tenga otros amantes?

En cualquier caso, el destino original se había vuelto un caos total, y Zhou Yunsheng decidió dejar que así fuera.

Queriendo probar hasta dónde llegaba la indulgencia del Dios de la Luz hacia el fanboy descerebrado, extendió la mano y dijo:

—Entonces, pido al Padre que me perdone esta vez y que bendiga a Su Alteza Anthony a través de mi persona. Le suplico elimine las impurezas de sus meridianos y le otorgue un cuerpo espiritual puro. Ya sea que se convierta en guerrero, mago o sacerdote de la luz en el futuro, será el mejor sea cual sea el camino que tome. Estará protegido de plagas, enfermedades, sufrimientos y conspiraciones, y vivirá una vida feliz y plena.

La princesa Elena escuchó con asombro paralizante; los demás también estaban incrédulos. Según las prácticas establecidas, al bendecir a un recién nacido, los ancianos solo pedían al Dios de la Luz que el niño creciera sano y salvo. ¡Jamás se atrevían a formular una petición tan arrogante, que podría considerarse avariciosa y grosera!

—Oh, por Dios, no es necesario ser tan elaborado…

La princesa Elena deseaba desesperadamente que el sacerdote cambiara su oración por una más común. Su miedo era indescriptible.

El rey y los dignatarios también estaban inquietos; pensaban que, al ser Joshua solo un niño, se había dejado llevar por un poco de favor. Si no cambiaba su temperamento codicioso y vanidoso, podría sufrir el rechazo del Padre.

Solo el obispo anciano mantuvo una expresión neutral.

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