Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 37: Charla de chicas

Traducido por Shiro

Editado por Sharon


Lilia tosía sin poder parar. La personas se sorprendían cuando les decía que anhelaba al señor Wilhelm, pero su reacción no había sido como las otras. ¿Era de verdad tan sorprendente?

Mientras tosía, Lilia me miró con ojos acuosos.

—¿Quién es realmente?

—Es tal como dije. Seguí leyendo “Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 37: Charla de chicas”

Escapó otra vez – Capítulo 66: ¡Otra hemorragia nasal!

Traducido por Army

Editado por Ayanami


Los funcionarios comenzaron a susurrar e inquietarse, pero, un sonido lánguido provino, repentinamente, del carruaje de caballos.

—Hemos molestado al ministro de su país para que nos reciba. Estoy muy feliz por la bienvenida, pero estoy un poco cansado y quedándome sin energía, no puedo ofender al primer ministro con mi cara gastada, entonces, puede permitirme aceptar esta petición de poder descansar y hablar en otro momento.  Seguí leyendo “Escapó otra vez – Capítulo 66: ¡Otra hemorragia nasal!”

Vida en prisión de la villana – Capítulo 35: La noble dama tiene una mascota

Traducido por Den

Editado por Sharon


En el jardín trasero del castillo, un anciano que vestía ropas elegantes y entalladas y otro hombre en la flor de su vida paseaban. Con solo escuchar sus voces pudo saber que era el duo del archiduque y el Primer Ministro.

—Oí sobre ello. Aparentemente ese ceramista prometió reemplazar de inmediato el jarrón que se partió por la mitad el otro día.

—Oh, cielos, se sintió mal por mí después de escuchar la historia. Está priorizando esta orden sobre las otras que ya ha tomado… Después de eso, descansará por un tiempo. A decir verdad, me tranquiliza un poco. Seguí leyendo “Vida en prisión de la villana – Capítulo 35: La noble dama tiene una mascota”

Ya no te amo – Capítulo 8

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Nunca habría tenido que escuchar aquellas palabras si al menos hubiera intentado entender, al menos un poco, sobre el afecto que ella le tenía. Pero él no sabía nada, desde el inicio siempre tuvieron problemas. Después de cómo había vivido en Solen, ella se sentía sola y al llegar a Wistash, solo quería el amor de su prometido, ¿cómo resultaron las cosas?

—No importa lo mucho que te haya querido, ya no te amo de esa manera estúpida, aunque se que eso no significa nada para ti, después de que nada te importó en estos diez años.

El problema no era el tiempo, pudieron haber sido diez o veinte años, pero sin importar cuan devota fue ella, para él no hubiera habido diferencia. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Seguí leyendo “Ya no te amo – Capítulo 8”

El último jefe, la bruja – Capítulo 18

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


Si bien pude esquivar por poco la primera embestida, los siguientes ataques sin piedad de Phantom me hicieron tropezar. Un rejunte de cadenas dio vueltas en el aire y me golpeó.

¡Mierda! Había dejado la “asesina de brujas” en mi habitación. No era mi intención, pero parecía que me había relajado durante la semana que había pasado.

—¡Kuh! Seguí leyendo “El último jefe, la bruja – Capítulo 18”

Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 2

Traducido por Kavaalin

Editado por Yusuke


Recobré las memorias de mi vida pasada debido a la conmoción que recibí al ser abandonada por mi prometido.

Si fuera a decir eso sus sobreprotectores hermanos llamarían inmediatamente a un doctor o su madre pensaría que su entrenamiento hasta ahora había sido insuficiente y por lo tanto se volvería muchísimo más estricta con ella. Seguí leyendo “Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 2”

El gran deseo – Capítulo 7: La Excursión (1)

—Kuhn, voy a entrar.

Walter llamó a la puerta y esperó un momento antes de entrar. El escritorio estaba vacío. Dejó el plato de bocadillos que había traído sobre el escritorio y miró a su alrededor. Pronto, encontró al dueño del escritorio. Kuhn estaba apoyado en la ventana, medio sentado en el alféizar de la ventana con una pierna apoyada.

—¿Qué estás haciendo? Seguí leyendo “El gran deseo – Capítulo 7: La Excursión (1)”

Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 22: Fiebre de Mofumofu

Traducido por Lugiia

Editado por Yonile


De repente, después de que mi hermano pudo echar al estúpido príncipe, aparece la bestia sagrada.

—Oh, me alegra que finalmente parezcas estar bien.

—¡¿Has venido a verme, bestia sagrada?!

Abrazándolo fuertemente, comienzo a acariciar su pelaje. Seguí leyendo “Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 22: Fiebre de Mofumofu”

Un día me convertí en una princesa – Capítulo 77

Traducido por Den

Editado por Sakuya


—¡Whoa! ¡Mire todo esto, princesa!

Estábamos viendo los regalos que había en mi habitación.

Ante la fuerte exclamación de Hannah, Lilly miró en esta dirección. Ya me estaba gustando el regalo que recibí antes de que Hannah me llamara

—Oh, cielos, es un pájaro precioso. Seguí leyendo “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 77”

Escapó otra vez – Capítulo 65: ¡Da Jiu Zi ha llegado! *

Traducido por Army

Editado por Ayanami


[*Jiu Zi = el hermano de tu madre; tío]

[*Da Jiu Zi = el hermano de tu madre; tu tío mayor]

Después de escuchar lo que se dijo, Xia Yuqing hizo una mueca encantadora, como si estuviera en medio del sufrimiento:

En realidad, Beng Gong tiene algo que siempre les ha ocultado a ustedes. La única razón por la que no lo mencioné fue porque tenía miedo de que se culpen. Entonces, cuando se enteren, por favor, no se emocionen demasiado. Seguí leyendo “Escapó otra vez – Capítulo 65: ¡Da Jiu Zi ha llegado! *”

Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 56: El amargo resultado de mi crimen

Traducido por Herijo

Editado por Raon Miru


—Densel ha emitido un comunicado diciendo que no tienen nada que ver con lo ocurrido en el Fuerte Jugfena. Parece ser que lo están tratando como un incidente aislado provocado por soldados exiliados —dijo el conde Terjia en voz baja. Yo solo lo estaba medio escuchando mientras pensaba en otras cosas.

Mi cabeza se sentía bajo penumbras. Escuché que Claudia se encontraba ilesa, que Ergnade y Gunther solo sufrieron heridas leves, y que la Tribu Shiru permaneció a salvo dentro del pasaje secreto, pero nada podía ayudarme a despejar mi mente.

A pesar de que el plan enemigo falló y que defendimos el Fuerte Jugfena de manera satisfactoria, fue una victoria difícil y con muchas bajas. Tres pelotones de infantería fueron completamente eliminados, y todos los arqueros murieron también. Encima de eso, el comandante del fuerte, el conde Einsbark, así como su hijo Wiegraf, estaban gravemente heridos, y veinte de los cincuenta soldados bajo mi mando murieron en batalla, lo que representa la pérdida del 40% de mi armada.

Aun más, los soldados invasores se enfocaron en destruir las líneas defensivas de Arxia, por lo que la muralla de nuestra frontera se encontraba destrozada en varios puntos, y había varios agujeros en los muros del fuerte. Recibimos un duro golpe.

El Ducado de Densel declaró que fue una guerra privada orquestada por soldados exiliados por lo que no tiene nada que ver con ellos. Solo prepararon una pequeña compensación con lo que obtuvieron de vender las posesiones de los involucrados y ejecutando a todos ellos y a sus familias.

La versión decía que era un grupo de soldados que habían sido desterrados después de su derrota política, y que eran un grupo que se oponía a la unión de Densel con la Unión Rindarl.

Mientras buscaban una manera de sobrevivir, atacaron Arxia pensando que los demás países reconsiderarían la alianza si este se veía involucrado en una guerra. Estando preocupados sobre cómo serían las relaciones entre Arxia y Rindarl, Densel prefirió no tener nada que ver con nosotros. Bueno, esa es su excusa, pero estaba segura de que solo era su forma de deslindarse y que en realidad fueron los responsables de todo.

Lo que significa que lo único que Arxia obtuvo fue la ejecución de los llamados miembros de la unión anti Ridarl.

Obviamente con ese tipo de respuestas, Arxia se encontraba bastante inconforme. No solo nos atacaron de improviso, sino que abandonaron a sus propios ciudadanos y adjudicaron toda la culpa a ellos, ejecutando a soldados que fueron llamados como exiliados políticos.

El mayor perdedor en esto fuimos nosotros, ya que estaba previsto que el dominio Kaldia adoptara a los nuevos refugiados de Artolan (que murieron en la guerra) y a la tribu Shiru.

A pesar de que Densel atacó al fuerte Jugfena de manera inesperada, puesto que el fuerte siempre estaba en estado de alerta, los daños no fueron tan graves.

Sin embargo, los nobles de la parte norte del reino acusaron a los refugiados del país derrotado por Densel de ser la causa de la guerra. Parecía que ya no hay manera de hacer que el mundo no los vea como la causa.

—Los señores han tomado su decisión. La batalla no será tratada como una invasión de Densel, y se considerará una guerra privada orquestada por los soldados exiliados. Es una orden para calmar la ira de los nobles del norte, así que no importa lo furioso que estemos, no tenemos más opción que aceptar calladamente el dinero de compensación ofrecido por Densel.

Por primera vez el conde Terejia ni siquiera trató de esconder su irritación, pero realmente no me importaba. La política no me interesaba en este momento.

Todo se sentía vacío. Mi cabeza se encontraba en penumbras y no podía pensar claramente, incluso me estaba preguntando por qué él estaba tan molesto.

—La iglesia nos había solicitado públicamente que protegiéramos a los refugiados y ninguno de ellos se opuso en esa ocasión.

Puesto que la iglesia había proclamado abiertamente que protegeríamos a los refugiados y a la tribu Shiru, cualquiera que se opusiera sería excomulgado y perseguido como un hereje.

Aún más que ser llamados herejes, sería la excomulgación lo que afectaría la vida de uno, ya que el reino de Arxia y esta institución están intrínsecamente interconectados, lo que resulta en que los excomulgados no tuvieran un lugar al cual pertenecer. Esto aplicaba en especial para los nobles, quienes no tendrían el valor de oponerse a la voluntad de la iglesia, que era la responsable de establecer las leyes.

Dejando a un lado el asunto de que eran los encargados de la ley, la iglesia Ar Xia normalmente casi nunca se relaciona con los asuntos del país. Esta ocasión ha sido algo extremadamente raro, o al menos es lo que pensaba en ese momento.

Mi mente se sentía torpe, no tenía ganas de seguir pensando de estos asuntos. Incluso si es algo con lo que estoy altamente relacionada, en este momento no me importaron las expectativas o sentimientos de los demás.

—Y eso lo resume. Bien, por ahora pueden tomarse las cosas con calma y descansar.

El conde Terejia parecía estarse refiriendo a mí con ese último comentario, mientras dejaba la habitación. Mi niñera, la señora Hortensia, permaneció a mi lado en silencio, mientras alejaba el cojín que estaba apoyando a mi espalda y me recostaba en mi cama. Su expresión se encontraba un poco distorsionada y sus ojos estaban cerrados.

Puedo decir que estaba sintiendo lástima por mí y la forma en la que me encontraba. Solo podía recibirla sin un poco de piedad.

No me sentía digna de recibir su lástima, y mi dedicación usual al trabajo había desaparecido sin dejar rastro. Sin siquiera intentar despejar mi mente, cerré mis ojos.

No se si se debía a que tenía cansancio o a otra razón. Sin embargo, estaba segura de que lo que quería hacer era dormir.

Del otro lado de la puerta pude escuchar una silenciosa voz.

—¿Otra vez no se movió en todo el día?

—Sí… ya lleva un mes así. Eliza no está haciendo nada aparte de parpadear y respirar por sí sola.

—Ya veo… Es bastante triste para alguien tan joven como ella… Lo siento, pero ¿podrían seguir cuidandola? No se preocupen por las comidas y por su rehabilitación, alguien con experiencia en ese tipo de asuntos llegará en unos días.

No pude escuchar el resto de la conversación. Las palabras se perdieron entre la penumbra y desaparecieron en mi mente.

Estoy tan somnolienta, era lo único que pensaba. Después mi conciencia se sumergió en una profunda neblina.

Prometida peligrosa – Capítulo 12

Traducido por Maru

Editado por Tanuki


El duque Kling guardó silencio durante un rato después de leer la carta de su hija exactamente dos veces.

Lo que él tomó en serio en la carta fue su mención de “la forma de protegernos”.

Eso sugería que ella no se fue imprudentemente por una razón trivial, sino con un propósito deliberado para eliminar alguna amenaza impuesta en este momento, que él no sabía en absoluto. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 12”

Ya no te amo – Capítulo 7

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


—¿Dijiste que empaco y se fue? Entonces debe haber ido con el marqués de Solen. Tengo que ir por ella, prepara el carruaje.

—Pero señor, ya es de noche.

—¿Y que con eso?

A espaldas de Valor, el mayordomo de 50 años se había quedado perplejo ante sus palabras. Durante todo su tiempo de servicio, el joven amo ha sido amable y ahora tenía un rostro temible que jamás había visto en él. Seguí leyendo “Ya no te amo – Capítulo 7”

El último jefe, la bruja – Capítulo 17

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


Cucurouge, la villa de las brujas, era bastante diferente de mi imaginación.

Había estado pensando que sería una villa fría y espantosa, donde la dictadura de Sonia sería fuertemente visible.

Para parafrasearlo en términos simples, había estado imaginando un escenario infernal donde las brujas dejarían camino para que Sonia pase y se arrodillarían frente a ella, habría calderos con dudosas drogas mágicas llenas cada vez que doblas una esquina y gritos y quejidos de hombres llenarían todo el lugar. Seguí leyendo “El último jefe, la bruja – Capítulo 17”

El Conde y el hada – Volumen 6 – Capítulo 3: El niño cambiado oculto

Traducido por Den

Editado por Meli


La explicación del vínculo entre la tripulación pirata de Lota con Edgar, la nieta desaparecida del gran duque de Cremona, la chica de nombre Betty; la fluorita Freya que se extrae en Wallcave y la existencia de una persona que usa el nombre del Conde Caballero Azul; dejó confundida a Lydia.

Pero entendió que ir sola habría sido peligroso y por eso Edgar la había secuestrado, aun así, su acto seguía siendo de mal gusto.

En la cubierta apoyada contra la barandilla, Lydia observaba  el océano de color oscuro cuando estaba a punto de atardecer, levantó la mirada ante la presencia de alguien acercándose por el lado donde soplaba la brisa. Seguí leyendo “El Conde y el hada – Volumen 6 – Capítulo 3: El niño cambiado oculto”

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