¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 75: La admiración a un ídolo

La primera vez que Rosette se dio cuenta de que algo iba mal fue cuando la separaron de sus hermanos y habló con otras chicas.

Llevaba ropa y accesorios adorables, como le habían ordenado, pero no le interesaban en absoluto. Mientras las otras niñas de su edad se felicitaban encantadas por sus vestidos, ella solo podía esbozar vagas sonrisas, incapaz de seguirles el ritmo. Los muchos volantes y lazos eran bonitos, en su opinión, pero no le gustaba cómo limitaban sus movimientos. En las raras ocasiones en las que un conjunto le llamaba la atención, no le deslumbraba lo suficiente como para elegirlo y ponérselo. Vestirse solo era para ella una obligación.

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Mi crush quiere una poción de amor – Vol. 2 – Capítulo 3: El lago claro, la hierba plateada, sukiyaki y el espacio entre la bruja y él

—Quiero volver a abordar el asunto de que nos casemos —dijo Harij mientras estaban sentados a la mesa disfrutando de una agradable charla después de la cena, su voz más fría que una brisa primaveral.

El aire se elevó desde la parte posterior de la garganta de Rose mientras se ahogaba con su té. Rápido cerró la boca para evitar una total humillación; este no era un sonido que quisiera que alguien más escuchara, en especial cuando esa persona era su enamorado. Cuando por fin logró tragarse el té, se pellizcó la nariz que le picaba. Seguí leyendo “Mi crush quiere una poción de amor – Vol. 2 – Capítulo 3: El lago claro, la hierba plateada, sukiyaki y el espacio entre la bruja y él”

Ochenta y Seis – Volumen 2 – Capítulo 04: Bajo el águila de dos cabezas

La gran sala de conferencias del cuartel general de la 177° División Blindada estaba en penumbra, y solo la luz de la holo-pantalla iluminaba los rostros de los comandantes de las unidades reunidas. La interferencia de la Eintagsfliege, que bloqueaba todos los esfuerzos por observar las profundidades de las zonas disputadas de la Legión, era tan cierta en esta sala como en cualquier otro lugar de la Federación, pero los militares no eran tan incompetentes como para descuidar sus tareas de reconocimiento.

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Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 54: La oficina del primer ministro en la actualidad

Cuando el adorable Jendo se despertó, estaba completamente desnudo. Aunque su transformación en bestia es linda, es preocupante su desnudez.

Ya que mi padre me había llamado, me despido de Dirk y vuelvo a su despacho. Por su parte, la bestia sagrada fue a dar un paseo.

—Llegas tarde.

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¡No quiero ser Princesa! – Extra 6: Su secreto (5)

Ese día, desde la mañana tuve una vaga premonición desagradable.

Como de costumbre, vine a la tienda acompañada de Thomas. Habiendo traído chocolate como regalo, observé sin preocupación el trabajo de Lars y compañía. Después de un mediodía ajetreado llegó una pequeña pausa por la tarde. La tienda se abriría por la noche, por ahora, la cerraremos. Había preparativos que hacer, así que no había tiempo para perder, incluso así, les llamé para que tuvieran un descanso. Al ver esto, Thomas preparó el té a sabiendas.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 74: El ídolo perfecto

En opinión de Rosette, la perfección significaba no desviarse nunca de lo que la gente esperaba de ti. “Pura”, “hermosa”, “adorable”, “maravillosa” e “ideal”: el sinnúmero de cumplidos se acumulaba y la asfixiaba. Aplastaban su verdadera imagen de sí misma. Cuando se dio cuenta de lo mucho que le dolía, su cuerpo ya estaba sumergido más allá del punto de escape. No le molestaba su nombre, que tanto recordaba a las rosas, pero que la compararan con una flor le resultaba terriblemente constrictivo.

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La revolución mágica de la princesa reencarnada – Capítulo 10: La princesa reencarnada aún anhela la magia (1)

El Reino de Palletia había existido de la mano de los espíritus a lo largo de su historia. Según se cuenta, el Reino nació después de que el primer rey hiciera un pacto con un gran espíritu que era venerado como un dios. Ese evento se convirtió en un estandarte guía para que otros comenzarán a establecer una amistad con los espíritus. Incluso hoy en día, este logro sigue siendo considerado motivo de elogio y celebración.

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Ochenta y Seis – Volumen 2 – Capítulo 03: El paraíso salvaje

A doscientos kilómetros del primer distrito del frente oriental de la República se encontraba la capital de la Federación, Sankt Jeder, pintada de blanco por la nieve invernal recién caída. Shin se detuvo en el borde de la calle principal que conducía a la plaza del ayuntamiento y miró la torre del reloj, que estaba nebulosa por la nieve en polvo. La nieve se retiraba de las losas de la ciudad por las mañanas, y en el centro de la plaza del mercado había un gran pino que servía de decoración para el Santo Cumpleaños.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 73: Estos primeros segundos serán conocidos como “destino”

Violette oyó el familiar crujido de pasos.

—¿Eh? —dijo una voz sorprendida.

Violette se giró inmediatamente al oírlo. Era un error suponer que nadie más vendría aquí. Después de todo, ella misma estaba aquí; tenía sentido que alguien más se escabullera con la esperanza de evitar a otras personas. Se sorprendió mucho más cuando vio la cara del intruso, ya que era una que reconocía.

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Ochenta y Seis – Volumen 2 – Capítulo 02: Panzer mintió

La misión de Reconocimiento Especial fue sorprendentemente pacífica, y siguieron avanzando mucho más allá de su duración prevista. Tal vez, el haber diezmado a ese pelotón en su primer día de misión había valido la pena. Si lograban salir de las zonas disputadas, llegarían a los territorios que la Legión reconocía como propios y sus patrullas se harían menos rigurosas.

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Crié a un sirviente obsesivo – Capítulo 31: El camino hacia ti (2)

—Pronto cruzaremos la frontera hacia el reino de Crohn; calculo que será mañana o pasado mañana —murmuró Dave mientras miraba por la ventana del carruaje. Aunque ya tenía alrededor de treinta y cinco años, su apariencia no había cambiado en cinco años; más bien, aparentaba tener poco más de veinte años.

Yurina a menudo se preguntaba si usaba cosméticos especialmente formulados o si era alguna especie de elfo o dragón, criaturas que solo podían encontrarse en novelas de fantasía.

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Espada y Vestido – Vol 3 – Capítulo 2 (1): Beso de buenos días por la mañana

Me dirigí al cuartel general junto con Sofía, la dejé en la cocina y sin perder el tiempo, busqué al capitán Jullius; sin embargo, él ya había partido hacia la Corte Imperial. Se marchó más temprano que de costumbre, entonces, regresaría temprano. Tomé algunos bocadillos recién hechos de la cocina para comerlos y pasar el tiempo. Sofía se jactó de su buena habilidad al prepararlos.

—¿No debería estar aquí ya? —le pregunté a Sofía y agregué—: Pon esas tartas de huevo en la cesta. Junto con el pastel de maní.

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