¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 52: La inclinación de la balanza

Yulan era un joven amistoso, de naturaleza amable y gentil y con una sonrisa suave, o eso creía la mayoría de la gente. Él mantenía las apariencias lo suficientemente bien como para que incluso Milania, quien conocía al verdadero Yulan, se lo creyera de vez en cuando. Si Milania no hubiera sido el mejor amigo de Klaude, seguramente no sabría de la doble naturaleza de Yulan.

En este momento, Yulan le estaba clavando una mirada desprovista de toda emoción; parecía que su agitación había alcanzado su apogeo. Milania recordaba que Yulan mantenía su fachada un poco más con él en el pasado, aunque eso fue más que nada durante la escuela media.

—Se ha vuelto bastante descuidado últimamente —le dijo a Yulan.

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Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 52: Los caballeros, la bestia sagrada, Jendo y yo

Después de terminar de cepillar a Jendo y a la bestia sagrada, este último me dice:

Oh, por cierto, hoy es el día en que los caballeros tienen simulacros de batallas. Dirk me pidió que no llegara tarde.

—¡Eh, quiero verlo! ¡Quiero ver a un Dirk genial en batalla!

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La Tierra está en línea – Capítulo 79: Todos los monstruos del Mundo de los Monstruos saben que su carácter no es tan bueno como el de su prima

El gordo y gran pavo condujo con alegría a sus dos polluelos, que lo siguieron sin chistar al supermercado.

—¿Por qué? —preguntó Tang Mo.

—Mencionó que tenía siete hijos —le explicó Fu Wenduo, viéndolo a los ojos, luego de pensarlo por un momento. Llevaba las manos en los bolsillos—. Tú eres el sexto y uno aún no ha salido del cascarón. Este es un juego de siete jugadores. Aparte de ti, ya hay cinco jugadores esperando en el supermercado. Necesitabas uno más para que el juego empiece.

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Dama Caballero – Capítulo 105: Se terminó el jugar a las casitas

Batori, quien había estado viviendo en el palacio imperial y sirviendo a Elena durante algún tiempo, recibió una orden en secreto.

«Descubre qué sucedió la noche en la que Carlisle fue atacado».

Después de leer el contenido de la nota, se la puso en la boca y se la tragó.

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El caos de la Belleza – Capítulo 10: Un susto en la noche (1)

Los días de primavera se alargaban. Las plantas y los árboles crecían verdes. El grito de la oriole llegaba y las esposas iban en tropel a recoger la madera blanca del sur. [1]

—Puede que los días de primavera se alarguen, pero los días siguen pasando —murmuró Gui Wan sonriendo. Girando su cabeza, le preguntó a la persona que se acercaba—: Hermano mayor, ¿qué te trae por aquí? Seguí leyendo “El caos de la Belleza – Capítulo 10: Un susto en la noche (1)”

La Tierra está en línea – Capítulo 78: Se siente como una novia que se muestra sin maquillaje a su novio

Antes de la llegada de la primavera y su temperaturas cálidas, hubo una gran cantidad de lluvias en la zona de Jiangnan.

Tang Mo bajó la ventanilla, miró los señalamientos a ambos lados de la carretera y los letreros de cada edificio hasta saber dónde estaban.

—Gira a la izquierda en la siguiente intersección. —Fu Wenduo siguió la indicación y condujo hacia el oeste.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 51: Solo si tú lo pides

Violette tardó mucho tiempo en asimilar lo que estaba ocurriendo. Todo había sucedido en un instante, y todavía no sabía muy bien qué hacer. Se sentía arrastrada por la marea. No es que le moleste, necesariamente, pero estaba preocupada por Yulan. No quería que él soportara todo esto por ella.

Mientras trabajaba en las preguntas del examen, lo miró de reojo. Su expresión era la misma de siempre, y estaba resolviendo con diligencia los problemas de su último examen. Esa había sido su decisión, así que, aunque fuera por ella, no debía intervenir.

Quizás me estoy preocupando demasiado.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 50: Una sola norma

Estudiar con Violette, sentados uno al lado del otro mientras participaban en ligeras bromas, era una absoluta felicidad para Yulan.

Las orientaciones se daban sin ningún tipo de reparo; la mirada de Violette rozaba con gracia el papel mientras hacía su habitual gesto de colocar la punta de la pluma en sus labios. Las arrugas en su entrecejo y sus mejillas ligeramente hinchadas se transformaban en una sonrisa radiante cada vez que resolvía un problema. En estos momentos, su belleza era firme, como la inocencia de un niño que desafía un rompecabezas. Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 50: Una sola norma”

¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 49: Conciencia y prioridad

Alrededor de Violette, se escuchaba el roce de las telas, las respiraciones nerviosas y las puntas de las plumas arañando el papel. Aunque todos los sonidos eran débiles, llevaban un rato rechinando en sus oídos, haciendo que sus nervios estuvieran a punto de romperse. Su corazón latía tan fuerte en sus oídos que le preocupaba que los demás pudieran oírlo. Nadie podía, por supuesto. Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 49: Conciencia y prioridad”

¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 48: Antes del punto de inflexión

Gracias al ligero cambio de opinión de Maryjun, Violette se sintió un poco menos pesimista. Aunque la forma de pensar de su media hermana no había cambiado del todo, había aceptado que debían mantener las apariencias. Eso era lo más importante.

Sin embargo, esto no sería suficiente para cambiar la vida de Violette. Ella seguiría siendo excluida del círculo familiar, arrastrada y tirada a su antojo. Se planteó endurecer su corazón y abandonar la idea de acercarse a Maryjun. Seguí leyendo “¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 48: Antes del punto de inflexión”

¡Juro que no volveré a acosarte! – Palabras del autor I

Hola, soy Reina Soratani.

Me gustaría agradecerles que hayan escogido leer este libro. Espero que lo hayan disfrutado, aunque sea un poco.

Empecé a publicar esta historia pensando que quería escribir una comedia romántica, pero de repente, se tornó seria.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 47: Un lugar donde su amor no puede ir

La habitación de Maryjun era como un mundo diferente.

La propia habitación de Violette era oscura, pintada de un color tenue y, sinceramente, parecía más una habitación de invitados que el dormitorio de una adolescente. Había sido suya desde que nació, pero a pesar de eso, nunca había pintado las paredes; no reflejaba sus gustos en absoluto. Aun así, tenía todo lo que necesitaba y era el único lugar de la mansión donde podía relajarse, así que Violette le tenía cariño.

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¡Me convertiré en la villana que pasará a la historia! – Capítulo 37

¿Por qué el joven Duke entró en mi habitación?

Él es, literalmente, la última persona que quería que me viera así…

He estado gimiendo de dolor por un tiempo… Probablemente, es imposible que no haya escuchado nada de eso, ¿verdad? De alguna manera, se siente como si se hubiera dado cuenta de mi debilidad.

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¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 46: La excesiva conciencia de sí misma

Aunque Violette anunciara que estaba en casa, nadie la recibiría. A veces Marín la saludaba, pero cuando llegaba tarde como ahora, la doncella solía encontrarla más tarde en su habitación. La mansión estaba tan quieta y silenciosa como siempre; a pesar de las tres nuevas personas que vivían aquí, se sentía igual que cuando estaba sola.

Violette estaba tan alejada de su familia como cuando todos vivían en otro lugar.

—Señorita Violette, bienvenida a casa —dijo Marin—. Me disculpo por no haberla saludado en la entrada.

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La querida hermana del gran duque malvado – Capítulo 6: Eres mejor de lo que pensé, villano (6)

Cuando vuelvo en sí, me encuentro recostada en la cuna de mi habitación.

Levanto la cabeza lo mejor que puedo para comprobar el estado de mi mano, y encuentro que un suave vendaje la envuelve.

Los niños pequeños parecen ser también muy minuciosos.

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