No había ninguna posibilidad de que lo hiciera. Kling y su hija eran como un par de cartas colocadas una al lado de la otra. En el momento en que una de ellas fuera retirada por la fuerza, la otra carta se volvería inútil.
¿Se acercó a mí desde el principio con eso en mente? Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 143”
—¿Qué demonios quieres? Tal vez, ¿has venido aquí para que te atrapen?
—No te preocupes, no tengo sentimientos tan loables.
—¿Alabables? Ni siquiera creo que seas normal.
—Es una pena. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 49: Contratos impuestos por confrontación”
El cielo era negro, y la lluvia primaveral caía como una canción de cuna. El aire sombrío lo envolvía, como si pudiera arrastrarlo en cualquier momento. Sentía el frío del suelo bajo sus rodillas, arrodillado frente a la cama. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 142”
El palacio imperial Lucio era un castillo hermoso y colorido, difícil de comparar con cualquier arquitectura de su época. Aunque Marianne había nacido y crecido en su propio reino, como el castillo de Lennox, había algo muy especial en este lugar que captaba su atención. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 141”
Al día siguiente, Cordelia, que había terminado su almuerzo temprano, subió al carruaje con Ronnie y se dirigió a la Gran Librería.
Después de hojear libros allí, planeaba visitar a su abuela Fulvia, una farmacéutica, pues había llegado la hierba medicinal que buscaba. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 48: Cada uno en guardia”
Era un regalo considerado, aunque Cordelia no deseaba aceptarlo. Sabía que rechazarlo sería de mala educación, pero la idea de quedárselo la incomodaba. Sin embargo, Isma sacudió la cabeza con suavidad ante las palabras de su hermana. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 47: Entrando en la Gran Librería (4)”
—¡Noooo! ¡Ariaaa!
El grito de la princesa resonó en el patio.
¡D-Demasiado tarde…!
Rufaga, que acababa de llegar, vio la situación y gimió. La mano que sostenía el bastón se levantó, pero Greed lo sabía. El hechizo de Rufaga no llegaría a tiempo, ya que él mismo no podría llegar a tiempo… Había demasiada distancia. Seguí leyendo “La propuesta del Héroe – Volumen 3 – Capítulo 16: Mano inalcanzable y corazón tocado”
De camino a casa desde la Gran Librería, Cordelia compró algunos recuerdos en la confitería.
Compró algunos para dárselos a Emina y a Lara como agradecimiento por haberla ayudado a vestirse hoy, pero se veían tan deliciosos, que también compró algunos para Ronnie y para ella misma. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 47: Entrando en la Gran Librería (3)”
—¡Norwen!
—¡Que…!
La princesa y yo corrimos hacia el caído Norwen.
Sin embargo, no hubo respuesta cuando llamamos su nombre.
—¡Norwen, reacciona! —gritamos. Seguí leyendo “La propuesta del Héroe – Volumen 3 – Capítulo 15: El colapso de la barrera. Y…”
—¿N-Norwen…?
—El baile todavía continúa, ¿verdad? ¿Qué pasó?
Norwen nos miró con desconcierto. Parece que no nos escuchó.
—Estamos a punto de regresar a mi habitación. Norwen, ¿tienes algún asunto que hacer en la torre principal? Seguí leyendo “La propuesta del Héroe – Volumen 3 – Capítulo 14: El mago de Albatro”
Después de jugar con el cabello de Leah, Cerdina recogió algunos mechones que se habían caído y Leah la acompañó a la entrada principal del Palacio, luego regresó a su oficina. Sentándose en su escritorio, recogió algunos documentos. No había dama de compañía para atenderla. Una mueca curvó la boca de Leah mientras leía. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 80: Tratando de evitarlo”
Al igual que el primer piso, el sótano también estaba repleto de libros.
El rincón dedicado a las plantas estaba organizado de forma clara: un estante para plantas ornamentales, otro para hierbas silvestres, y un tercero para árboles y arbustos. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 47: Entrando en la Gran Librería (2)”
Como si se sintiera un poco mejor después de beber un buen vino, bajó la voz suavemente.
—Por ejemplo… tu esposa, Margaret, que es la sirvienta de la esposa de Elias, o tu hermano Liu, que trabaja en los establos de esta casa…
Pero la naturaleza salvaje de su lenguaje era más profunda que antes.
El hombre, que palideció al escuchar a Ober mencionar a los miembros de su familia, escupió saliva y extendió su brazo tembloroso.
—¡Marqués, por favor no toque a mi familia…! Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 120”
El dolor de las heridas en su espalda hacía que todo su cuerpo le doliera, pero en lugar de caer en la desesperación, anhelaba algo más.
Recordó la voz de reproche del doctor, que no era demasiado insistente, la temperatura de su cuerpo cuando lo levantaron, y cómo el hombre le abrochó y anudó su ropa.
—Por favor, dime que no quieres escucharme. Eso es mejor que tus sofismas —refunfuñó Ostashu, sin conocer la situación de Eckart. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 119”
Los nardos del jardín del palacio de la princesa florecían en todo su esplendor. El vaivén de aquellas pequeñas flores blancas bajo la brisa era un espectáculo apacible, pero Leah las contempló con mirada vacía antes de ordenar en tono monótono:
—Arrancadlos todos. Prefiero otras flores.
Ella misma había solicitado aquella plantación meses atrás. Sus damas de honor intercambiaron miradas perplejas ante el repentino capricho, pero ninguna osó cuestionarla: todos sabían que los ánimos de una novia en vísperas nupciales son volubles. Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 79: Leah, sirviendo a Cerdina”