A poca distancia de la habitación del príncipe, Cordelia llamó a Clyde, que caminaba delante de ella.
—Joven Clyde, dijiste que me llevarías a la consulta del médico, pero al final está bien. Ya no me duele tanto. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 47: Entrando en la Gran Librería (1)”
Si la señora Chester era una serpiente con cola de escorpión, Hubble era un león con garras de oso.
No importaba lo afilada que fuera la espada, era menos letal que una simple espada de madera si el objetivo y el camino eran inciertos. Su ataque explícito y urgente no pudo penetrar su piel gruesa. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 118”
—Bueno, hace aproximadamente un mes. Por eso vine a Milán; quería ayudar al emperador.
—¿La razón por la que decidió ayudar al emperador fue porque se dió cuenta de que el marqués Chester la consideraba una muñeca cara, como dijo? Por cierto, lamento usar esa expresión.
—Sí. Tiene la intención de matarme a mí y a mi padre después de haber utilizado nuestros recursos. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 117”
La situación podía resumirse con una palabra: horrible.
El joven Vernoux parecía haber predicho el accidente. Al escuchar la voz repentina de Cordelia, la atrapó antes de que cayera al suelo. Sin embargo, esa situación no habría ocurrido si él no la hubiera arrastrado en primer lugar. En lugar de sentirse agradecida, Cordelia no pudo evitar guardarle rencor. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 46: Encuentro con el Príncipe por primera vez en dos años”
Elimina la soledad de este mundo, aunque solo sea por un instante.
Las cartas traían felicidad a quienes las recibían. Seguí leyendo “Violet Evergarden – Folleto 12: La noche estrellada y los dos solitarios”
En los límites de su soledad, cierta bestia salvaje había encontrado esperanza. La esperanza más fuerte y a la vez frágil que había visto hasta entonces entre los seres vivos.
La esperanza de la bestia, Dietfried Bougainvillea, era ese tipo de persona. Seguí leyendo “Violet Evergarden – Folleto 11: “Si” Dietfried Bougainvillea”
Marianne seguía balbuceando lo que quería decir como una idiota torpe y, en esas ocasiones, la condesa reaccionaba secamente, mostrándole claramente que ahora respondía contra su voluntad.
Pasó más de una hora así.
Aparentemente agotada, Marianne dejó de hablar y siguió bebiendo té en silencio. La doncella principal de la condesa, vacilante con una tetera vacía, salió y dijo que traería más té. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 116”
—Yo tomé todas las decisiones. Fue mi decisión no abandonar a Lennox y, nuevamente, fue mi decisión rechazar la oferta de trabajo de Su Majestad.
En realidad, no debería haber preguntado nada. Además, ¡no sé si quiero escuchar lo que va decir a continuación!
—Marie, lo único que quería era que estuvieras a salvo y feliz durante mucho tiempo. Nunca quise nada más. Lo digo en serio. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 115”
—Mmm. Está más roto de lo que pensaba. Ese hechicero bárbaro es bastante bueno. Pero no parece que haya podido profundizar.
Cerdina frunció el ceño, molesta.
—En realidad, también fue difícil cuando lancé el primer hechizo hace cuatro años. Intentaste salir del lavado de cerebro tan pronto como apareció la más mínima oportunidad. —Esperó, observando hasta que Leah sufrió lo suficiente como para quebrantar su voluntad, y luego preguntó generosamente—: ¿Te duele, Leah? Seguí leyendo “Matrimonio depredador – Capítulo 78: En manos de Cerdina”
Y así, amarían el paso de su tiempo por toda la eternidad.
El niño se despertó solo en una habitación llena del sonido de la lluvia.
Llovía suavemente afuera. El chico, con el pelo del color del crepúsculo y los ojos verde esmeralda, miraba por la ventana, pareciendo un poco feliz. Seguí leyendo “Violet Evergarden – Folleto 10: Gilbert Bougainvillea y el sueño transitorio”
—Oh, ¿has visto el nuevo jardín que he empezado a decorar? No lo has visto, ¿verdad?
—Creo que escuché que estabas construyendo un nuevo invernadero.
—¿En serio? ¿Quién te lo ha contado? Ah, no tiene importancia. ¿Te gustaría verlo ahora que has llegado hasta aquí? Aún no está terminado, pero quién sabe cuándo podremos volver a caminar así… Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 114”
Marianne miró a Kloud tal como hacía Eckart.
—Por cierto, ¿no crees que te estás esforzando demasiado? ¿Hay alguien más aparte de ti que pueda servir al emperador? Sé que tú también te lastimaste mucho en Roshan. No quiero creer que el emperador te haya ordenado cancelar tus vacaciones o te haya obligado a aguantar cuando estabas enfermo. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 113”
Después del almuerzo, Cordelia le pidió a Emina que la acompañara al castillo, y Hans apareció apurado.
—Hans, ¿qué ocurre?
Tras preguntar eso, Cordelia se dio cuenta de que Elvis estaba detrás de él, aunque de seguro no estaría en casa en ese momento, y se acercó con velocidad a él.
—Bienvenido a casa, padre.
—Sí.
Sin embargo, aunque estaba en casa, ella podía adivinar que era solo temporal por la forma en que Hans se apresuraba. Pero no se le ocurría una razón para que estuviera en casa. Seguí leyendo “¡¡Gotas~!! La historia de la Princesa de la Fragancia~ – Acto 45: Las buenas noticias llegan con la tormenta (3)”
Cuando nos conocimos, era una muñeca que no hablaba. Daban ganas de darle una patada solo para ver si estaba viva, aunque, tal como era entonces, seguro que ni se habría inmutado. Seguí leyendo “Violet Evergarden – Folleto 8: La Violet de Benedict Blue”
Los escritores eran como sombras.
Lloviera o hiciera sol, permanecían en sus diminutas habitaciones, escribiendo. Eso era todo. Era un trabajo insípido y, a decir verdad, solitario. Nadie imaginaba nunca quién estaba detrás de las historias que leía. Si lo hicieran, se decepcionarían. Seguro que sí. Nadie quería descubrir que, tras las historias que amaban, había alguien tosiendo penosamente mientras, a pesar de todo, sostenía la pluma. Seguí leyendo “Violet Evergarden – Folleto 7: El pequeño ángel de Oscar”