El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 25

Traducido por Ichigo

Editado por Lucy


Golpeó la mesa, y sonó un ruido más fuerte de lo que pensó. Incluso los oídos de Luenti cosquillearon, y hasta los sirvientes que caminaban por el pasillo parpadearon, asombrados.

Por fortuna, su rostro tenía expresiones parecidas a las de su madre, pero Luenti era muy consciente de que daba un poco más de miedo a la niña que el rostro de su padre.

Si alguien que tuviera una expresión tan terrorífica como él vendría y te miraría de forma tan fija, gruñiría e incluso golpearía la mesa, seguro que haría a una niña llorar.

«¿He ido demasiado lejos?»

Pero la respuesta fue la contraria a la preocupación de Luenti.

Se escuchó a la brevedad una respuesta clara, como si no estuviera asustada por sus acciones.

—Le pedí a la Duquesa que me eligiera, y dijo que lo haría.

«¿Qué acababa de oír?»

Luenti volvió a mirar a Leslie con los ojos muy abiertos.

«Una niña de unos diez años, que tenía un brillo en sus ojos cuando miraba a esos postres, se acercó a ella primero y le ofreció un trato, ¿y lo aceptó?»

Era incomprensible desde el punto de vista de Luenti.

Para él, la duquesa Salvatore, su propia madre, siempre iba por delante de los demás en cuanto a emociones.

Una mujer así se había entrometido con la familia Sperado en un asunto tan importante.

«Sperado, sean quienes sean, esa familia».

«Incluso en los días de conflicto, compraron gente y los enviaron a la guerra para mantenerse ellos mismos fuera de peligro, cuando incluso mis hermanos fueron conducidos al campo de batalla para morir.»

En el informe, Luenti se había planteado con seriedad si la familia Sperado, y no la familia Salvatore, debía llamarse el portador del monstruo.

«Tal niña era de la familia Sperado.»

«Estoy seguro de que la familia Sperado no dejará que esta criatura se vaya con facilidad. No, se la llevarán, como siempre hacen.»

Además, la sangre de la familia Sperado sigue en pie. Podría haber sido una niña enviada por la familia para que reciba una paliza en su lugar. Esas personas siempre han odiado a los Salvatore.

«¿En qué demonios estás pensando?»

Luenti se agarró la cabeza y gritó, y una voz grave llegó al oído de la niña.

Mirando hacia otro lado, Leslie, con una mirada tranquila, se levantó.

Una de las varias capas de los cojines se tambaleó y cayó bajo la silla.

—Querido Luenti.

Al acercarse, pronunciando su nombre, el hombre más bien retrocedió un paso.

—La Duquesa Salvatore no me ha dicho hasta dónde hay que llegar. Lo único que puedo decir es que voy a ser una hija para la duquesa. Por favor, escucha el resto de ella misma.

Se sintió avergonzado por los ojos lilas que lo miraban sin reparo.

«¿Es esta una reacción que tendría una niña normal? No había ni rastro de miedo.»

 No, no era miedo a lo que se refería, era una mirada familiar. La desesperación, la opresión, el ridículo, la ira. Estaba acostumbrado a que lo miraran de esa manera. La niña, mientras él parpadeaba, inclinó la cabeza y salió del comedor, el joven miró la pequeña espalda y se agarró la cabeza de nuevo.

—Madel.

—Sí, señorita Leslie.

Con un mullido terciopelo en los amplios ventanales y unos cuantos cojines, Leslie, que observaba el cielo nocturno desde una decoración similar a la de un sofá, llamó a Madeline quien le había hecho la cama.

Un frío viento invernal entraba por el hueco de la ventana abierta y esparcía sus cabellos plateados.

—¿Sabes que significa unir los dedos?

Sosteniendo con fuerza su cojín favorito entre sus brazos, Leslie parpadeó con lentitud mostrando sus ojos color lila.

Los ojos de Madel se dirigieron un momento hacia el techo y luego volvieron a la niña ante la repentina pregunta.

—¿Te han unido los dedos?

Leslie miró su mano y asintió con suavidad.

—Bethraon puso sus dedos juntó los míos.

—¿Betharon?

Hasta que no salió el nombre del joven, la criada no se había dado cuenta de lo que suponía unir los dedos para Leslie que había preguntado.

—Ah, ¿han unido sus meñiques porque hoy no te ha podido llevar a la calle principal?

Hubo un momento de asombro en el rostro de Madel, pero pronto se cubrió con una brillante sonrisa, antes de que respondiera:

—Es una promesa.

—¿Una promesa?

Madel se rió mientras envolvía a la niña en una gruesa manta azul.

Las mejillas de Leslie estaban rojas porque había mantenido la ventana abierta mientras miraba las estrellas.

Por si se resfriara, la mucama acercó una estufa a la silla de la ventana.

—Sí, eso es lo que significa unir los meñiques con alguien.

Madel sonrió mientras pasaba su meñique por el de Leslie. Con curiosidad, la niña miró su mano y la de su doncella.

—Ya veo.

En realidad, no podía hacer lo mismo con ella. Los dedos de Betharon eran tan gruesos que Leslie tuvo que usar toda su mano para apretarlos.

«Eso… eso es una promesa, ¿verdad?»

—Betharon dijo que te llevaría al centro mañana y luego juntó su meñique con el tuyo.

Leslie asintió con una sonrisa de satisfacción. Entonces volvió a girar sus ojos y miró las luces de la concurrida calle en la distancia. Por alguna razón, estaban más cerca de lo que habían estado nunca.

En realidad, la mansión Sperado estaba más cerca de la calle concurrida, y la duquesa Salvatore estaba más alejada. Sin embargo, las luces que brillaban en esa calle desde la mansión le parecían a Leslie más cercanas que nunca.

Sin motivo alguno, Leslie se asomó a la ventana, pero fue detenida por Madel. Le dijo que era peligroso, pero a la niña le parecía que si se inclinaba un poco podría tomar una de esas luces con la mano. Cuando vivía en el ático de los Sperado, se limitaba a mirar porque pensó que jamás las alcanzaría aunque extendiera su mano.

Entonces Leslie giró la cabeza y la miró como si hubiera recordado algo.

—Bien, Madel. ¿Puedo hacerte una pregunta más?

—Por supuesto. Si tienes alguna duda, pregúntame.

Leslie sonrió con alegría, cerrando los ojos. Era una persona de verdad amable, así que era una respuesta normal de escuchar.

—¿Sabes cuál es la diferencia entre un contrato y unir los dedos meñiques? Ambos se usan para hacer promesas importantes.

«Otra pregunta extraña, de verdad extraña. Ni siquiera conocía la acción de unir los meñiques, pero de repente, preguntaba cosas que jamás había esperado de una niña de su edad.»

La doncella ladeó la cabeza por un momento y pronto respondió a la pregunta.

—Bueno, los contratos son en principio para adultos o el público, y unir los meñiques es lo que se suele hacer entre familia.

Fue una respuesta bastante torpe, pero la niña asintió como si hubiera conseguido entender algo.

—Ya veo. Gracias, Madel.

—¿Qué? Es suficiente…

Madel, que dejó salir un suspiro sin que Leslie se diera cuenta, volvió a mirarla.

Sus ojos se fijaron de nuevo en la ventana, como si todavía quisiera mirar más el cielo nocturno y el centro de la ciudad iluminado.

Quería cerrar la ventana porque estaba preocupada por la brisa nocturna del invierno, pero tuvo que renunciar a hacerlo porque Leslie, que estaba abrazada al cojín, movió la cabeza con fuerza como si no le gustara la idea.

—Señorita Leslie, ¿quiere una taza de cacao?

—¿Cacao?

—Sí, cacao. Añadiré malvaviscos y los asaré bien.

«¿No le gusta?»

Madel parpadeó y miró a Leslie que la observaba.

«Creía que le gustaban las tortitas y otros dulces, pero sería mejor que le traiga un té.»

Leslie abrió la boca con mucha lentitud, parecía estar sufriendo.

—¿Qué es el cacao?

Esta vez Madel mostró signos de pánico.

Aunque el chocolate era caro, el cacao era algo que los plebeyos podían comer si querían. Pero ella era una señorita de una familia noble que no conocía el cacao.

—Eh… Es una bebida hecha de chocolate. Es dulce y caliente, así que es muy bueno para tomar cuando hace frío. Ahora mismo, tienes un poco de frío, ¿no?

Para ocultar su vergüenza, le explicó lo del cacao con una gran sonrisa.

Los ojos color lila comenzaron a brillar ante la palabra chocolate y dulce.

—Ahora voy a por la bebida. Tomemos algo y miremos juntas al exterior, señorita.

Leslie asintió con alegría ante los comentarios de Madel. Parecía de verdad feliz.

La risa era la misma por el “cacao” y las palabras “mirar juntas”. O tal vez las dos se reían así porque estaban muy contentas.

Madel sonrió con amargura y la niña la llamó en voz baja.

—Madel, vamos a beber juntas.

La mucama asintió mientras la niña miraba su manga.

Al dar un paseo hasta el comedor para tomar dos tazas de cacao, observó a la duquesa Salvatore y a su acompañante, Jenna, suspirando después de terminar todo el papeleo.

—Madel.

Jenna encontró primero a Madel y la llamó por su nombre, y la mucama se inclinó ante las dos.

—¿Cómo está la señorita Leslie? —preguntó la señorita Salvatore, que al oír el nombre de Madel recordó de inmediato que era la mucama a tiempo completo de la niña.

Madel no pudo responder y dudó.

—¿Madel?

No fue hasta que la mucama Jenna la llamó como si fuera una extraña que Madel abrió con cautela la boca.

—Es un poco… ¿Raro?. Sí. No sabe unir los meñiques, y no conoce el cacao. Además, hoy me he enterado de las criadas en la cocina que le han servido tortitas, y sus ojos estaban brillando porque nunca había visto comida tan bonita.

Madel abrió la boca como si hubiera olvidado que se encontraba frente a la Duquesa. No podía evitar contarlo todo.

Así de extraña era Leslie.

—Pero si te fijas en su forma de hablar, dice palabras como contratos y cosas así… Y aunque suene insólito…, no, es demasiado madura. Betharon dijo que no podía ir, y ella sólo sonrió y dijo que estaba bien. La señorita Leslie no se comporta de la misma manera que los niños de su edad. Y una vez más, no sonríe de la misma manera…

La duquesa Salvatore sonrió con amargura ante las palabras de Madel, llenas de preocupación. La señorita Ellie, a la que veía en la familia Sperado, parecía mucho mayor y más madura de lo que era. Pero Leslie era más baja que los niños de su edad.

Era fácil deducir que no había comido tanto, ya que no dejaba de sonreír y sus ojos brillaban cuando observaban comida deliciosa.

«No, tal vez nunca había comido lo suficiente.»

Además, tenía una gran cantidad de conocimientos aprendidos de sus tutores y de los libros, pero le faltaban un montón de conocimiento que los niños de su edad conocen al relacionarse con las personas y aprender de sus relaciones.

El hecho de que haya crecido de forma tan extraña significaba que se había acostumbrado a la resignación, y su tranquilidad ante el miedo de los niños normales significaba que había experimentado más miedo que eso.

—Es hija de las circunstancias —dijo la Duquesa Salvatore, deteniendo el torrente de palabras de Madel, haciendo que ella asienta en respuesta—. Así que sea amable con ella.

La Duquesa Salvatore y Jenna, que había estado observando hasta ahora, se volvieron a la habitación, y Madel bajó a la cocina y tomó dos tazas de cacao.

Madel, volvió a la habitación con dos tazas humeantes de cacao, demasiado fuerte y dulce, y muchísimos malvaviscos asados.

Leslie se había dormido esperando a Madel, enterrada en un cojín, y dormida en la silla al lado del marco de la ventana.

Cuando dejó la taza de cacao y se acercó a ella, escuchó una pequeña respiración.

Cogiendo a la niña en brazos, Madel la trasladó con cuidado a la cama, la cubrió con una manta y le barrió su redonda frente con las manos.

«¿Será ese un sueño acerca de tomar una taza de cacao o de ir a la calle principal? Sea lo que sea, espero que tengas un buen sueño».

Luego, Madel salió con cuidado de la habitación con el cacao.


Ichigo
Me encanta ver esta nueva relación que se desarrolla entre Madel y Leslie, es reconfortante saber que por ahora se encuentra en un lugar seguro, aunque quien sabe que depara el futuro uwu

Lucy
¿Alguien más siente que esta novela va a terminar rompiéndole la psiquis de alguna forma? ¿No? ¿Solo yo? ¿No es curioso que tanto Ichigo como yo trabajemos la novela del prometido basura y ahora estemos en esta, que me suena que también va a ser desgarradora? ¿Dónde recibimos nuestro premio por masoquistas?

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2 thoughts on “El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 25

    • Lucy says:

      Me da mucho dolor pensar en la vida de Leslie antes de conocer a la duquesa y a los demás… Cada vez que se desata un recuerdo me da directo en el corazón T-T, es sin duda una niña muy fuerte.

      ¡Gracias por leer!

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