La Princesa del Ataúd – Capítulo 1: La niña que lleva un ataúd (1)


Cuando se despertó, la cara de su hermana menor estaba frente a él, lo suficientemente cerca como para sentir su respiración mientras la miraba en silencio.

— …

— …

Los dos se quedaron en su lugar por un corto tiempo. Escuchó el canto de pájaros en algún lugar cercano, la luz del sol brilló a través de la ventana, y un rastro de calor floto en el aire. Incluso escondido en esta habitación, era obvio que el final del largo invierno finalmente se acercaba. Las plantas brotaban y los animales salían de sus guaridas. Con días prósperos por delante, cada pequeña parte de la existencia comenzó a cobrar vida con esperanza: era ese tipo de escena.

Sin embargo…

— Nii-sama, buenos días. — dijo suavemente su hermana menor Akari.

Ambos hermanos estaban en la cama.

Pero Akari estaba encima.

Ella estaba a cuatro patas luciéndose como un animal carnívoro acechando a su indefensa presa, lista para atacar. Era alta para una chica de su edad, así que naturalmente, acechar a alguien con la espalda arqueada de esa manera rápidamente los persuadiría a someterse.

— …

Aunque era su hermana, Toru tuvo que admitir que era bastante guapa.

Ella tenía solo diecisiete años, y en la edad adulta sería más apropiado llamarla “hermosa” en lugar de “linda”. Sus hermosos rasgos faciales sobresalían claramente, y su largo cabello negro caía suavemente hacia abajo y permanecía en su lugar como una obra de arte. Naturalmente, era muy popular entre los miembros del sexo opuesto, y su apariencia era tal que incluso miembros del mismo sexo se dieron cuenta.

Sin embargo, generalmente no tenía muchas expresiones que mostrar. Toru había pensado que esto lo dejaría con una clara desventaja, pero a ella no parecía importarle.

Reflejada en los ojos de Akari estaba el rostro de un niño con una expresión preocupada, cuyos ojos se entrecerraron en largas hendiduras. Tenía el pelo y los ojos negros, al igual que Akari. Sus rasgos faciales también eran algo… bueno, probablemente podría decirse que no había estado preparado para este escenario en particular, pero en general sus facciones estaban relajadas. Se veía apático, o incluso cansado.

Desde que era un adolescente, no debería haber carecido de cosas como la ambición y la vitalidad, pero de alguna manera su cara lucía una apariencia seca y cansada. Aunque no había arrugas ni manchas oscuras, se sentía como un anciano que se acercaba a la etapa final de su vida. Incluso el acto de acostarse y levantarse era, para él, una gran tarea.

Incluso para mí, esta es una cara bastante sombría, pensó Toru.

Pero la sola idea de escapar de la forma en que estaba ahora, después de todo este tiempo, era totalmente impensable.

— Nii-sama…

La hermana menor estaba en la cama con el hermano mayor a quien adoraba, encima de él, a horcajadas sobre él.

Pero, decir que este fue un evento completamente inesperado sería una mentira.

Pensé que terminaría con el tiempo.

Se dio cuenta de que Akari había estado concentrada en él por un tiempo.

Pero…

— Ya-no puedo contenerme más.

Akari hablo mientras miraba a los ojos de Toru.

— Cuando pienso en Nii-sama, yo…

— Tú … ¿qué? —T oru respondió a esa mirada con los ojos medio abiertos.

— …yo nunca había tenido la intención de actuar con valentía… — Dijo Akari, mirando furtivamente.

— Oh.

— Nii-sama, eres terrible.

— ¿Soy terrible?

— Está bien. Eres una persona terrible. —dijo con un pequeño movimiento de cabeza. —Aunque sabías por lo que estaba pasando…

— Uh, bueno…

Él arqueó las cejas, mirando la cara de su hermana. Un mechón de su pelo negro cayó suavemente y le rozó su mejilla, casi como si estuviera provocando una tentación.

— Honestamente, no pensé que estuvieras así de cansado hasta ahora.

Ella carecía de muchas expresiones, pero como había sido tan evidente al respecto, incluso Toru podía darse cuenta de lo que estaba pensando su hermana. Sin embargo, había una cosa que él no se daba cuenta: normalmente tenía un fuerte sentido de autocontrol, pero lo había estado acumulando, acumulando y acumulando hasta el día en que lo lanzó todo en una explosión repentina, y, naturalmente, alguien cercano a ella tendría que soportar la carga.

El hermano mayor – Toru Acura.

La hermana menor – Akari Acura.

Estos son los nombres de los hermanos Acura.

No mencionaron sus nombres más de lo que necesitaban, e incluso entre los residentes de su vecindario, nadie conocía sus apellidos. Debido a que había muchos países que tenían plebeyos sin apellidos, no se consideraba especialmente extraño. El período de largas guerras había creado muchos refugiados, y no era raro encontrar a inmigrantes de todas partes viviendo en la misma área.

Bueno, dejemos eso de lado por ahora…

— Akari. ¿Puedo preguntarte algo? —Dijo Toru con los ojos medio cerrados.

— ¿Qué podría ser? Si es una pregunta tuya, querido hermano, responderé cualquier cosa. —Su tono de voz desmentía la expresión en sus ojos, que eran tan fríos y muertos como la superficie helada de un lago en invierno.

Bueno, ella siempre había sido así.

— ¿Qué demonios es esto?

Toru señaló el objeto al lado de su cabeza.

Un gran martillo de hierro cilíndrico, estaba incrustado en lo profundo de su almohada.

— ¿Qué quieres decir Nii-sama? —Akari ladeó la cabeza con una expresión curiosa. —A pesar de que todavía eres joven, ¿podría ser que ya estás perdiendo la memoria? Has sido mi amado compañero durante al menos diez años, ¿recuerdas?

— Por supuesto que lo sé. —gruñó Toru.

Simplemente llamarlo un “martillo de hierro” no le hizo justicia. Debido a su marca, tamaño y peso, el usuario tenía que poseer una abundancia de fuerza física y, sobre todo, la capacidad de empuñarla con facilidad; En otras palabras, fue lo suficientemente efectivo como un arma letal.

— Lo que quiero saber es por qué esta cosa está incrustada en mi almohada.

— Bueno, eso es obvio porque fue bajado.

— Lo entiendo también.

— Entonces, ¿qué más hay para no entenderlo?

— En primer lugar, lo que no entiendo es cómo no entiendes lo que no entiendo. —respondió Toru mientras le daba a su hermana menor una mirada aguda. —Con esta muesca hecha por tu ‘amada compañera’ que has estado llevando durante diez años — señaló el martillo tocándola con la punta de su dedo — lo que no parezco entender es el razonamiento detrás de balancearlo abajo.

— Nii-sama…

Ella sacudió la cabeza como si se compadeciera de él, pero su expresión no cambió ni un ápice.

— No moví mi martillo en dirección a la almohada de mi querido Nii-sama.

— ¿Oh?

— Lo giré en dirección a la cabeza de mi querido Nii-sama.

— Eso es aún peor, idiota.

Toru casi soltó un gemido frustrado, pero como acababa de despertarse, no tenía fuerzas para alzar más su voz. En cambio, terminó murmurando algo parecido a un murmullo.

— ¿Estabas tratando de matarme?

— Nunca albergaría una intención asesina hacia mi querido y respetado Nii-sama. —dijo Akari de una manera digna, todavía en la posición de haber simplemente hundido el martillo en su almohada. Ella claramente no se veía tímida al respecto; En todo caso, parecía renovada.

— Simplemente quería despertar a Nii-sama, que duerme constantemente sin importar cuánto tiempo pase.

— Yo estaba casi en un estado de sueño eterno…

Solo por un pelo — Toru hubiera sido golpeado antes de que se hubiese despertado de su sueño, no habría duda de que su frente habría sido aplastada, en lugar de su almohada. Incidentalmente, el martillo fue enterrado en la almohada disfrazado de un cierto hecho: debido a que el martillo de Akari estaba a un lado, iba a golpearlo hasta despertarlo.

— Oh ya veo.

Akari asintió con la cabeza, manteniéndose fría y compuesta con una mirada que decía: ¿Y cuál es el problema?

Por un momento, ninguno de ellos se movió ni dijo una palabra, los pájaros se escucharon cantando afuera.

— Nii-sama… —Akari comenzó con su habitual tono indiferente, como si estuviera cansada de siquiera mirar a su hermano. — ¿Qué planes tienes para hoy?

— Descansar. —dijo Toru, como si fuera molesto incluso responder. —En otras palabras, estaré tirado todo el día, sin hacer nada.

— Ya veo. ¿Y?

— Y… cuando tenga hambre, me levantaré y comeré algo.

— Bien, supongo que tendrías que hacer eso en algún momento. ¿Y?

— Eso es prácticamente todo.

Toru se giró, como si decir algo más fuera una molestia.

Akari esperó un poco como si esperara que la conversación continuara, pero no recibió nada más que silencio. Así que —

— …Nii-sama.

Akari dijo esto mientras miraba la cara de su hermano. El martillo seguía incrustado en la almohada de Toru.

— Si fueras a trabajar hoy, sin duda me saldría sangre de la nariz con total deleite.

— Morirías por una pérdida excesiva de sangre.

— Eso es algo cruel, Nii-sama. Incluso después de todo el amor y el respeto que te doy…

— Es por eso que trataste de aplastarme con ese martillo, ¿verdad?

— Esa es una forma de amor. —respondió Akari con calma.

Tomó su martillo con facilidad, bajó de la cama con un movimiento ágil y balanceo el martillo sobre su hombro. Sus brazos magros y tonificados parecían perfectamente normales, pero incluso si uno se acostumbrara al concepto de una niña y un arma pesada que se combinan para hacer algo tan mortal, todavía era algo irreal para ser testigo.

— Nii-sama. He estado pensando que has estado actuando inusual últimamente.

— ¿Qué quieres decir?

— ¿Por qué no haces ningún trabajo?

En realidad era más fácil lidiar con sus preguntas cuando no tenía ningún desprecio o ridiculez en su voz.

Después de dar un suspiro que estaba a punto de soltar sin pensar, Toru respondió.

— Los que trabajan, pierden. —habló de espaldas a su hermana.

La sensación de que ella estaba inclinando la cabeza en perplejidad se deslizó sobre él.

— ¿A quién te refieres?

— No sé.

— …

Un fuerte silencio cayó sobre los dos.

*Mirar*Mirar*Mirar* — sintiendo la penetrante mirada de Akari desde atrás, Toru habló.

— Escucha, haz lo que quieras, pero déjame fuera de eso.

Por un momento, tuvo la sensación de que lo estaba considerando. Pero entonces —

… ¡¿Sed de sangre?!

Podía leer la intención asesina que prácticamente estaba escrita en el aire.

— ¡Oh, mi-!

El martillo estaba balanceándose y aterrizaba con una fuerza destructora, a una distancia de un pelo del cráneo de Toru. Si él no lo hubiese esquivando al instante, su cabello habría sido afeitado, dándole una cabeza magníficamente calva. Es decir, si pudieras llamar a tener tu cráneo desnudo “calvo”.

— Bastarda…

Como era de esperar después de algo así, Toru se levantó y giró en dirección a su hermana.

— Nii-sama…

Con un aire inconfundible de arrepentimiento, se cubrió la cara que todavía tenía una expresión asesina con la mano izquierda, y con la derecha giró furiosamente el martillo.

Ella suspiró.

— Dijiste que podía hacer cualquier cosa, así que…

— No, espera. Espera. Para empezar, ¡quita esa maldita cosa! —dijo poniendo sus manos para mantener un poco de distancia entre él y Akari. En realidad, incluso en ese rango, Akari podría haber acertado un golpe directo a su cabeza si simplemente hubiera movido un poco sus brazos. Ella estaba a “distancia de matar”, por así decirlo. Si el objetivo de esa rotación era golpearlo directamente, tenía el potencial de cortar tanto a Toru como la cama por completo.

Akari continuó girando el martillo con tanta fuerza implacable que el ruido que hizo vibró por el aire. Era evidente que no tenía intención de rendirse. Por lo general, podía escapar de la situación con excusas y métodos resbaladizos, pero hoy Akari estaba decidida a mantenerse firme hasta el final. Como era de esperarse, simplemente estaba harta de él.

— Nii-sama…

— … ¿Sí?

— Has estado aquí conmigo. Sin hacer esfuerzo alguno para trabajar, ni siquiera has salido de la casa, siempre estas holgazaneando y holgazaneando y holgazaneando y holgazaneando y holgazaneando y holgazaneando y holgazaneando y holgazaneando en la casa todo maldito día. Si sigues así, yo…

— Eso es demasiado holgazanear, incluso para mí.

— Oh, tú… sí solo…

— ¿Si solo qué?

— Si solo estuvieras relleno para poder venderte…

— ¡Bueno, no lo estoy! ¡Además, ni siquiera podrías venderme!

— Tonto.

La mano de Akari que estaba girando el martillo no había disminuido en lo más mínimo, sin embargo, sacudió la cabeza como si su respuesta fuera inesperada.

— Si fuera yo, no tomaría un préstamo para comprarte.

— Mi cuerpo relleno, querrás decir.

— A largo plazo, ¿un Nii-sama relleno no sería más viable económicamente, ya que no tendría que alimentarlo?

— …

— …

Ninguno de los dos dijo una palabra.

Lo único que se podía oír era el sonido del martillo todavía dando vueltas.

— Como pensaba, llenarte sería —

— Ok, Ok, ¡lo entiendo! —dijo Toru en pánico. A este ritmo él iba a ser aplastado por su hermana menor. Por supuesto, preferiría no estar relleno. No tenía ninguna intención de trabajar, pero ahora debería formular un plan para volver a la cama.

— D-de todos modos, es decir, por ahora, guardemos esto para después del desayuno.

— No tenemos más dinero para eso. —dijo Akari, dejando caer por fin su martillo. —Se podría decir que la cena de anoche fue la ‘Última Cena’ para nosotros.

— Oh… eso fue todo, ¿eh?

— Seguramente el sabio Nii-sama con el que tengo el mayor respeto y afecto tendría que creerme.

— …

Toru miró hacia el techo y suspiró. Ahora que ella lo menciona, recordó que ella dijo algo así anoche. No lo recordaba claramente porque solía dejar que los regaños de Akari pasaran de largo.

— Nii-sama —

Ella levantó el martillo y se preparó para moverlo una vez más.

— Ok, ¡lo entiendo! ¡Por el momento, haré algo sobre el desayuno!

Con un ruido silbante, el martillo se precipitó por el aire… y se detuvo justo antes de pulverizar la cara de Toru.

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