Traducido por Maru
Editado por Sharon
No podía recordar mucho de lo que sucedió después de que el sueño profundo la alcanzó. Medio despierta, su conciencia volvió lentamente a sus sentidos, notando que estaba en los brazos de alguien.
Una mano grande acariciaba su rostro con profunda gentileza.
—¿Igor? —preguntó ella, inconscientemente gritando su nombre.
Vio los labios del hombre sonreír.
¿Por qué está sonriendo tan feliz?, se preguntó Rihannan.
—Sigue. Duerme un poco más. Tenemos mucho tiempo hasta que volvamos al palacio.
Rihannan se dio cuenta de que estaban dentro de un carruaje en movimiento, y que llevaba puesta una ropa de dormir blanca y una manta envuelta alrededor. Puede que la haya llevado al carruaje mientras estaba desmayada en un sueño tranquilo.
Parpadeó sus ojos cansados varias veces cuando Igor se inclinó para besarla, como si la estuviera calmando para que volviera a dormir.
Rihannan asintió, siguiendo su recomendación, y dejó que el sueño fluyera. Su cálido abrazo le permitió alejarse con comodidad.
Igor sonrió, preguntándose con qué estaba soñando.
♦ ♦ ♦
Incluso después de llegar al palacio, Rihannan durmió en sus brazos en un sueño muy hermoso, como para compensar los muchos años de dificultades de poco o nada de sueño. Pasó los días siguientes haciendo nada más que comer y dormir.
Mientras tanto, en el fondo, las investigaciones sobre lo que había ocurrido en el campo de caza días atrás continuaron en silencio.
—No se encontraron intrusos ilegales que vinieran del exterior, su majestad… —respondió Basil, con los ojos y el rostro caídos.
Igor gruñó por lo bajo y golpeó la mesa.
—No se encontraron pruebas de los invitados y de nadie que ingresara a los terrenos de caza con motivos ocultos. Hemos investigado a fondo a los mayordomos, sirvientes y criadas, así como a los empleados contratados durante el evento, pero hemos confirmado que cada uno de ellos estaba en un lugar diferente en el momento en que su majestad cayó al agua.
El dedo de Igor golpeó la mesa con suavidad. No se encontró evidencia de que un asesino se colara furtivamente, y la gente contratada no estaba cerca del sitio cuando ocurrió.
Entonces… solo quedaba una cosa.
—Entonces significa que uno de los invitados oficiales del evento se atrevió a empujar a mi esposa al agua fría.
Basil asintió con la cabeza.
—Sí, su majestad. Estoy seguro de que uno de los invitados fue el autor.
—¿Alguno de ellos se comportó de manera extraña? —preguntó Igor con una voz atronadora.
—Actualmente, es una situación un poco difícil caracterizar a todos los invitados. Tendremos que traer a toda la nobleza en un espacio e investigar sus casas, pero como su majestad sabe, mi autoridad no llega tan lejos…
—Correcto. —Igor sacudió la cabeza.
No era posible ni correcto etiquetar a toda la nobleza como posibles perpetradores solo por sospechas. Aunque era posible en Crichton, en Arundell, donde la nobleza tradicionalmente ocupaba el asiento del poder… hacer tal cosa solo incitaría su ira y resistencia. Si actuaban precipitadamente, solo caerían ante una posible trampa. Serían atacados en el calor de la confusión.
Igor necesitaba evidencia circunstancial, pero ¿dónde debería comenzar? Incluso encontrar indicios de pistas resultaba agotador.
—¿Podría ser Crichton quien hizo esto? —sugirió Basil con cuidado.
—Quieren vengar las pérdidas que ocurrieron en el pasado —dijo Igor—. Si algo le sucede a la reina, no sería una excusa suficiente para que señalen con el dedo. Pero… solo conducirá a una guerra total, que Crichton no puede permitirse. Al menos no todavía. No harían esto. Fue alguien más.
Hace unas semanas, ocurrió un evento raro en Crichton. El príncipe heredero adelantó sus planes para prepararse para la guerra, pero el príncipe Iván y los nobles se enfrentaron con vehemencia a sus planes y se opusieron con todas sus fuerzas, a diferencia del pasado donde las órdenes del rey eran absolutas.
Basil asintió con la cabeza.
—Tiene razón, su majestad. Incluso si han inventado la situación, el tiempo no está maduro de su lado.
Igor se frotó la barbilla.
—Mmmmmm… Quizás… ¿El conde Clovis estaba actuando extraño?
Al escuchar el nombre del hijo mayor del rey anterior, Basil levantó la vista sorprendido.
—¿Por qué de repente habla de ese nombre, su majestad?

Si es, ese es el tipo que está con Leticia verdad?
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