Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 33. ¿Qué bandera es esta? (3)

Traducido por Shroedinger

Editado por Sharon


En ese momento, Yuri sintió una presencia acercándose al callejón donde ella estaba. Sus ojos rojos brillaron con pensamientos.

—Me aseguré de que este fuera un callejón que la gente no usa. ¿Quién es?

Por ahora, Yuri se escondió. Pero poco después, un pelaje marrón familiar apareció en su vista.

—¿Leo? Leer más…

Consorte experta en venenos – Capítulo 161: No hay posibilidad de hacer concesiones

Traducido por Selena

Editado por Ayanami


Después de despedir a Duanmu Yao, Han Yunxi estaba lista para irse cuando la Gran Concubina Yi la llamó. —Yunxi, ven conmigo un momento.

Aunque la Gran Concubina Yi hablaba en un tono amable, Han Yunxi sabía que nada bueno iba a suceder. Se mantuvo en guardia mientras la mujer la conducía al Patio de las Peonías. Sabía lo que su suegra le iba a preguntar antes de abrir la boca. Cuando entraron en el patio, la Gran Concubina Yi incluso despidió a Gui mama. Leer más…

El Perseguido – Capítulo 148: Resentimiento

Traducido por Shisai

Editado por Sakuya


El pequeño tesoro sin ley, al que el dios malvado mimaba y con el que todo el Reino de los Dioses no podía hacer nada, corrió al Reino Mortal. Sin embargo, el dios malvado no lo recuperó inmediatamente. Esto fue considerado como la mayor noticia reciente en todo el Reino de los Dioses y muchos estaban observando el desarrollo de este asunto en secreto.

—No, tú no eres vieja, siempre eres joven y la más bella de mi corazón… El viejo soy yo —dijo Tulong rápidamente, diciendo todo desde el fondo de su corazón.

Los guerreros magos suelen vivir más tiempo que la gente común, sin contar que él también era uno de los favorecidos. Había servido a la Diosa del Tiempo desde su juventud, y ya tenía más de cien años. Envejecía día tras día, pero su dios seguía siendo joven. Leer más…

¡Juro que no volveré a acosarte! – Capítulo 15: Una persona especial

Traducido por Lugiia

Editado por Freyna


—¿Qué vas a hacer durante el almuerzo, Yulan? —preguntó alegremente Gia, el mejor amigo de Yulan.

Gia había sido su amigo desde que se inscribieron en la misma clase en la escuela media. Su piel bronceada, poco habitual en Julyre, era común en su país de origen. Su brillante cabello plateado y sus ojos azul océano no eran especialmente inusuales, pero combinados con su piel más oscura, le daban un aspecto único, casi misterioso. Era casi tan alto como Yulan, con un rostro encantador y juvenil y una personalidad vivaz. En el pasado, le había dicho a Yulan que siempre se sentía limitado por la corbata y la chaqueta de la escuela; hoy faltaba la corbata y la chaqueta estaba atada a su cintura.

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