El emperador y la mujer caballero – Capítulo 147

Traducido por Maru

Editado por Freyna


Cuando su flecha no subió lo suficiente y no dio en el blanco, Lucius I suspiró. Su perro de caza también pareció decepcionado. Su viaje de caza no fue muy productivo y, aunque el propósito de esta excursión era solo para tomar un poco de aire fresco, el emperador aún se quejaba.

¿Quizás debería haber traído a Inno conmigo después de todo? Leer más…

Espada y Vestido – Vol 2 – Capítulo 2 (3): La tragedia de la Familia Epheria

Traducido por Lugiia

Editado por Meli


La cocina y la medicina son muy diferentes. En una, los sabores son agradables y en la otra, amargos.

Mientras me curaban las falsas heridas, el Escuadrón de Tareas Especiales reunió a todos los sirvientes. De los seis integrantes del escuadrón que habían venido hoy, solo conocía al capitán Jullius, a Clauen y a Ira. Era la primera vez que conocía al resto. Ortzen no estaba presente. Bueno, para ser precisa, no pudo ir.

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Apaga las Luces – Extra 6 (II)

Traducido por Shiro

Editado por Sakuya


De pie frente a la puerta del estudio del primer piso, Mason reflexiona por un momento. Tan pronto como escuchó lo que dijo Phil, su primer pensamiento fue: Tal como pensé, debería ir a ver a Noah.

Sin embargo, a diferencia de lo que se había imaginado, se sentía ligeramente nervioso frente a la puerta.

«Esa persona… No está furiosa, está asustada… Recientemente, un hombre que tenía en muy alta estima murió…».

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Princesa Consorte Chu – Capítulo 68: El corazón no se ve perturbado con la visita de los dos wangfu (2)

Traducido por Selena 

Editado por Ayanami


En ese momento, Su Qing le estaba enseñando personalmente a Pan Lan cómo servir a un hombre. Al ver que Yun Xuan Zhi había llegado, hizo un gesto para que todos se retiraran. Sonrió, se adelantó y acompañó a Yun Xuan Zhi a sentarse.

—En este momento, ¿cómo es que el ministro tiene tiempo libre para venir?

Yun Xuan Zhi vio a Su Qing tan atenta y dócil. Le ayudó a sentarse y le sirvió té. La ira en su corazón se disipó un poco. Pero aun así dijo con una voz fría: —¡Lo que pasó ayer, seguro que lo has oído! Meng’er resultó herida por culpa de tu cuñada. Hoy, en la corte de la mañana, el ministro Su ha hecho como si no hubiera pasado nada. Pero hoy, ¡el emperador ni siquiera me ha mirado! ¡La razón, presumiblemente, también lo sabes! Leer más…