La puerta se abrió de par en par con un golpe seco y violento, sin previo aviso.
Evelyn se hallaba desparramada en una silla con una bolsa de hielo sobre la frente. Ni siquiera se inmutó ante el estruendo. Toda su energía se concentraba en mantener los ojos cerrados y respirar. Tras varias sesiones consecutivas de entrenamiento a fondo, incluso girar el cuello le resultaba una tarea titánica.
De haber estado en un lugar peligroso, se habría puesto en pie al instante, en guardia. Pero esta era una de las tantas estancias del palacio imperial. Es más, era una sala de recepción a la que un oficial de la corte —que afirmaba seguir órdenes directas del emperador— la había guiado personalmente. Además, Rane, la mejor espadachín según su propio criterio, también estaba en la habitación. Nada malo podía ocurrir. Seguí leyendo “Prometida peligrosa – Capítulo 195”
