No quiero ser amada – Capítulo 27: Soy de Crichton

Traducido por Maru

Editado por Sharon


La mujer de cabello plateado sacudió la cabeza.

—No, no lo haré.

—¿Por qué? Vamos, elige uno —dijo la princesa.

—Hazlo tú misma. —La mujer se volvió y rechazó a la princesa rotundamente.

Como el rey amaba a su hija de todo corazón, sus palabras y órdenes eran similares a las órdenes del rey. Era conocida por su mal genio y nadie podía aplacarla, excepto la familia real, sus parientes y la niñera. Y así, ninguno tenía las agallas y la audacia para hablar con la princesa de una manera que no correspondía con su imagen.

Helena se echó a reír y se levantó de la silla.

—Solo estaba bromeando. No me digas que pensaste que te haría saltar mucho y ahogarte en el lago en este clima helado.

Los jóvenes nobles se rieron torpemente, mientras pensaban que era del tipo que hacía eso.

Helena se cruzó de brazos.

—Por supuesto que no lo haré. Como Rhia lo dijo, nos detendremos aquí.

Un caballero se sonrojó ante sus palabras. Él fue la causa de su sufrimiento por su comentario sarcástico velado que preguntaba que si Rihannan era realmente una espía de Arundell.

Si Rihannan hubiera decidido estropear su vida, bueno… no quería imaginar qué le haría la princesa y qué implicaría el futuro.

—Oh, señor, ¿qué es todo esto? —sonó una voz aguda desde atrás y todos volvieron la cabeza al mismo tiempo, viendo a la niñera de la princesa mirarlos con asombro—. ¿Qué es todo esto? ¿Qué está pasando?

Los hijos e hijas de la nobleza parecían un desastre. Barros y hojas cubrían sus caras y sus estaban ropas rasgadas y hechas jirones. Parecían plebeyos trabajando en el campo todo el día. La niñera pensó que esto era cosa de la princesa e inmediatamente la agarró.

—Bueno, ¿qué están haciendo aquí? ¡Fuera! —escupió, conteniendo su molestia.

—¡Sí!

Y se dispersaron.

Helena volvió a mirar a los nobles sin una señal remota de emoción, quejándose más bien de que sufría angustia emocional.

—Princesa, sígame en este instante. ¡Rihannan también!

En el camino, la niñera ahogó a Helena y Rihannan en el lenguaje de las regaños, un discurso que Helena despreciaba.

—¿Por qué debe hacer esto, princesa? —la regañó. Y luego reprendió a Rihannan—. Y tú, ¿por qué ayudaste a la princesa en lugar de dejar de escucharla?

Mientras la niñera se volvía tan audaz y echaba la culpa a Rihannan, Helena estalló en un ataque de ira.

—¡Tenía planeado hacer esto desde el principio! Si Rihannan no hubiera estado presente, quién sabe lo que podría haber ocurrido.

—Dios mío, princesa, no puede seguir actuando así.

Y luego se molestó. Se molestó y se molestó, pero finalmente, tuvo que dejarlo ir. Rihannan y la princesa necesitaban un descanso con el pretexto de la hora del té.

—Rhia, sabes que jugué a Kiritte intencionalmente para que Ashton sufriera. ¿Por qué no lo elegiste cuando se te dio la oportunidad? —dijo Helena mientras se tapaba la boca con galletas dulces.

—Porque no quiero.

—¿Por qué? Has sido provocada todo este tiempo. Continúan pidiendo tu lealtad entre Crichton y Arundell para la batalla naval. Estoy seguro de que es una sombra en tu espalda —dijo Helena.

Rihannan sonrió suavemente.

—Es cierto que soy mestiza, pero no me importa. No me importa mucho lo que Ashton tenga que decir. No importa lo que piensen de mí, soy una Crichton. Hace mucho que olvidé a Arundell.

Existía una cierta firmeza en los ojos celestes claros de Rihannan; Helena suspiró mirándola.

—Sí, lo sé. Odias a Arundell más que a nadie.

—Sí, así que no te preocupes. Ashton continuará hablando como siempre, pero estoy segura de que estará más tranquilo cuando termine la batalla naval —respondió Rihannan.

—Sí, volveremos a ganar esta vez. —Helena levantó su taza de té y sonrió—. Nuestra flota de Crichton nunca perdería ante Arundell, después de todo.

La sonrisa de Helena brillaba con arrogancia y confianza. Crichton nunca había perdido una batalla en el mar. Ni ahora y nunca.

Rihannan bajó los ojos y escuchó las palabras de Helena llenas de orgullo. Tenía razón. Crichton ganaría la batalla naval. Esta era la verdad absoluta.

Hace mucho tiempo, Crichton se consolidó como una potencia naval, mientras que Arundell era conocido por su dominio en la tierra. Y aunque Arundell y Crichton se limitaban entre sí, los terrenos irregulares a menudo separaban las dos naciones y dificultan el viaje a pie. Por lo tanto, los viajes de ida y vuelta a menudo se realizaban por ruta marítima.

Arundell limitaba con muchos países y sus tierras circundantes tenían una gran riqueza en recursos, mientras que Crichton construyó su riqueza en el comercio marítimo. Tanto Crichton como Arundell habían mantenido durante mucho tiempo una alianza con muy pocos enfrentamientos militares, pero los conflictos siempre se habían producido a nivel local. Un ejemplo era Arundell probando una amarga derrota a manos de Crichton en la batalla naval. Las habilidades de Arundell no podían vencer al experimentado Crichton, el jugador más fuerte en el mar.


Maru
Si ahora pierden la batalla, daré por hecho que Igor volvió al pasado también. Mmmmm...

 

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9 respuestas a “No quiero ser amada – Capítulo 27: Soy de Crichton”

  1. Ahora los van a casar para volver a una alianza entre los reinos. Lo mismo que en el pasado. PERO seguro que la estupida hermana algo le hizo para que no quedara embarazada la primera vez

  2. Si pierden esta batalla, solo harán que desee más sufrimiento para Igor. Porque no la busco en ningún momento, y utilizo sus recuerdos para seguir siendo un egoísta.

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