Dama Caballero – Capítulo 42: El tiempo es único (2)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Lo primero que hizo Mirabelle cuando se despertó al día siguiente, fue preguntar por su misterioso salvador.

—Hermana, ¿dónde está el hombre que se parece a mi osito de peluche?

— ¿Qué?

—Me refiero al hombre de cabello oscuro. ¿No lo viste ayer?

Elena fingió ignorancia sobre Kuhn.

No había ninguna explicación que pudiera darle a su hermana. No pudo explicar que él era un hombre asignado por el Príncipe Heredero, y mucho menos decir que un extraño se quedó en su habitación la noche anterior.

—No sé de quién estás hablando.

La cara de Mirabelle se arrugó en decepción. Ella ya parecía bastante enferma, pero con su expresión hosca encima de eso, Elena no pudo evitar sentir una punzada de culpa en el corazón.

— ¿Por qué estás buscando a alguien así? ¿Querías agradecerle por ayudarte?

—Le dije que no se fuera, pero se fue.

Mirabelle se aferró a la chaqueta que la rodeaba. No fue hasta que ella se despertó, libre de la niebla del dolor, que recordó cómo era él.

Antes de que Mirabelle de repente perdiera el conocimiento, recordó las últimas palabras que tuvo con él.

♦ ♦ ♦

—No soy un oso de peluche.

Cualquiera se avergonzaría si de repente se les preguntara si eran osos de peluche, pero él respondió con una calma tan extraña. Mirabelle podría haberse reído si no fuera por su condición.

El cabello negro azulado del hombre era asombrosamente similar al color de su oso de peluche. No era un color común entre la población. Tal vez en su bruma febril estaba desesperada por ver a su oso cobrar vida.

—Suéltame, por favor. Necesito traer a alguien más.

—Está bien… Sólo quédate aquí, por favor. No servirá de nada que el médico acuda de todas formas.

—Necesitas a un doctor.

Kuhn trató de alejarse de su agarre varias veces, pero cada vez Mirabelle sujetaba su abrigo aún más fuerte. Ella no quería estar sola. Odiaba quedarse sola mientras sufría.

Kuhn podría haberse liberado fácilmente de las manos de Mirabelle, pero parecía estar debatiendo consigo mismo qué hacer. No tenía ningún sentimiento hacía la joven hermana de Elena, pero era algo reconfortante su mirada en comparación con las miradas de pena o tristeza que a menudo le daban.

—No… me dejes… Cuando estoy enferma… odio estar sola. Estaré bien si te quedas un poco… Así que, por favor, quédate aquí…

Cada oleada de dolor era cada vez más fuerte, era tan doloroso que se sentía cerca de la muerte. En ese momento, pensó que no quería estar sola cuando muriera.

Pero el hombre respondió de una manera que nadie le había respondido antes.

—Joven dama, incluso el mundo está solo.

Esas fueron las últimas palabras que Mirabelle recordó. Cuando se despertó de nuevo, se preguntó si era un sueño. Un hombre que se parecía a su osito de peluche era realmente surrealista [1].

Sin embargo, el abrigo en sus manos no era parte de un sueño. Ella le había pedido que no se fuera, pero sus palabras no tuvieron efecto. Sintió una pequeña punzada de dolor.

♦ ♦ ♦

En la casa del marqués Selby.

Helen frunció el ceño ante la mujer que había sido traída. Había escuchado que esta mujer, que había sido destituida por la familia Blaise, había tenido dificultades en las calles, pero no se dio cuenta de que estaría tan sucia.

—Si hubiera sabido que se vería así, la habría bañado primero.

Helen sacó rápidamente un pañuelo perfumado, se tapó la nariz y se paró ante la mujer que yacía postrada en el suelo delante de ella.

— ¿Te llamas Sophie?

—Sí, sí, ¡mi señora! Soy Sophie, que trabajaba en la casa Blaise.

—Pero, ¿fuiste despedida?

—Oh, yo…

La voz de Sophie se apagó. Se vio obligada a abandonar la casa Blaise como castigo, y no se atrevió a decir nada en caso de que Elena viniera por su cuello.

Al ver que Sophie estaba muda de miedo, Helen se sacó algo del bolsillo. El tintineo de las monedas de oro hizo eco en el piso, y Sophie levantó la cabeza con sorpresa y miró a Helen.

Helen frunció el ceño al ver la cara sucia de Sophie.

—Esta será tu recompensa dependiendo de cómo lo hagas. Ahora, me gustaría que respondieras lo que te pido en detalle. ¿Por qué te despidieron repentinamente de la Casa Blaise?

—Me… Me echaron porque me enteré de que Elena se escabullía para encontrarse con hombres todas las noches. ¡Así que ella me despidió para mantener mi boca cerrada!

Al escuchar la indignada rabia de Sophie, una sonrisa cruel se dibujó en los labios de Helen. Ella ya conocía los rumores hasta cierto punto, pero tenía que encontrar a Sophie, la testigo del evento. De lo contrario, no estaría dispuesta a pagar una suma tan grande a la doncella.

— ¿Puedes decirme todo?

—Oh, cualquier cosa. Me ha salvado la vida.

—Ho ho ho, estoy deseando que eso llegue.

Helen ya planeó cómo vengarse de Elena en su cabeza. ¿Cómo se atreve a avergonzarla con el té salado? Elena pagaría por la humillación que Helen había sufrido de la manera más severa posible.

—Levántate. No creo que haya tiempo suficiente para decirme todo lo que sabes sobre Lady Blaise.


[1] Surrealista: Absurdo y sin sentido.

Kiara
Esta Sophie, no se cansa de causarle problemas a Elena.

Nemoné
De verdad. Se ponen tan resentidas, y solo por algo que ellas mismas crearon.

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One thought on “Dama Caballero – Capítulo 42: El tiempo es único (2)

  1. Tarsis says:

    Pero lo peor es que crean que tienen algo en contra de ella. Carlisle la estaría cortejando abiertamente si no fuese por petición de Elena, así que no cambia nada lo que ellas digan o no xD

    Y pobre Mirabelle, con el corazón roto…

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