El gato blanco que juró venganza – Capítulo 15: Jade

Traducido por GatoNegro

Editado por Raon Miru


En la Oficina Oval, el Rey Dragón estaba siendo informado sobre el reporte de Joshua concerniente al reino vecino, Nadarsia.

—Esto concluye con el reporte de Nadarsia —Después de haber terminado de escuchar el informe por parte de Klaus, su majestad dejó escapar un largo y pesado suspiro mientras se frotaba la frente.

—La guerra es inevitable al parecer… Pero que fastidioso problema. Dile a Finn que esté preparado para posibles ataques.

—Enseguida majestad.

—Entonces ¿Qué pasó con Joshua?

—Luego de entregar su reporte, él fue en busca de la chica bajo las órdenes de Agete. Aún no hemos recibido ningún informe de avistamiento de ella. Al parecer ella se topó con los mismos matones que vimos al día siguiente, pero de alguna manera se las arregló para escapar. Después de eso no hay más información relacionada a ella.

—¿Ni siquiera Joshua es capaz de dar con ella? —El Rey se sorprendió un poco con esto.

Joshua era capaz de comunicarse con hadas del viento, a través de frecuencias de ondas impulsadas por el viento puede ver toda la capital. El lugar preciso en donde un gato esté dando a luz, la cantidad de gatitos, detalles exactos de la conversación de una pareja en una tienda cualquiera, era capaz de ver todas estas cosas como si estuvieran sucediendo frente a él. Sin embargo incluso él era incapaz de saber el paradero de la joven.

—Es extraño pensar que no exista ningún reporte de la chica dejando la capital, la búsqueda utilizando hadas probó ser inútil por lo que su localización sigue siendo un misterio para nosotros.

Luego de analizar la situación por un rato el Rey concluyó con una aguda mirada.

—Entonces ella fue secuestrada…

—Las probabilidades de que eso sea cierto son muy altas.

Era bien sabido por todo el mundo que la capital posee una gran ciudad portuaria. Una buena cantidad de mercaderes de todo el mundo van y vienen a este lugar para comerciar. Al mismo tiempo, la capital actúa como una estación de recarga para barcos que se dirigen al Reino Espiritual o el Imperio.

El comercio de esclavos estaba prohibido en el Reino Dragón, y cualquier embarcación que estuviera relacionada con la venta de estos no tenía  permitido entrar  al los muelles. Pero a pesar de estas medidas, aún habían  puntos ciegos, y casos de personas secuestradas para ser vendidas como esclavos todavía sucedían en las sombras.

El reino constantemente sacaba nuevas contramedidas para detener esta clase de transacciones, así mismo los comerciantes de esclavos crearían sus propias contra-contravenidas. Y es así como el tira y afloja entre el reino y los esclavistas jamás acababa.

Algunos comerciantes de esclavos son semihumanos. Para ellos sería muy fácil secuestrar a una humana normal como ella.

—Joshua expandió su radio de búsqueda por fuera de la capital, pero aun así no tenemos garantía de que ella sea encontrada —Dijo Klaus

—Me gustaría poder rescatarla si es que fue secuestrada, pero si ella ya está en otro país, un paso en falso seria politicamente fatal —Cuando Klaus miró a su majestad, esperaba que estuviera de mal humor. En cambio, sólo tenía el ceño fruncido nada más. Él no pudo evitar sentirse decepcionado.

La actitud del el Rey en toda esta situación era muy mansa. Casi desinteresada. Especialmente si la persona en cuestión es alguien que llamó su… corrección, primera persona en la que el Rey ha mostrado interés. Ante la posibilidad de que ella fuera secuestrada, esperaba que su majestad estuviera más molesto. Pero el trataba este asunto como si fuera el problema de un ciudadano cualquiera.

—Que Joshua investigue la situación. Podria haber mas personas desaparecidas también.

—Entendido.

Terminada esa parte de la conversación, el Rey tomó algo del cajón de su escritorio y se levantó.

—Tomaré un breve descanso.

—Por favor tómese su tiempo —Klaus no tuvo que preguntar a dónde se dirigia. Él lo sabía con solo ver lo que su majestad cargaba.

Con la ausencia del Rey, un perturbado Klaus era el único que quedaba en la Oficina Oval. Él estaba contento de que su majestad mostrara interés hacia alguien del sexo opuesto. Sin embargo, no había hecho ninguna mención de ella en todo este tiempo sino hasta después del informe enviado por Joshua.

La razón podría deberse a en quien estaba enfocando su atención en este momento. Era un hecho que los individuos de la raza Dragón tenían un fuerte poder mágico, y cualquier otro individuo con un fuerte poder será influenciado. Klaus tenía confianza en que la boda de su majestad no sería pronto. Por otro lado, Agete hacía todo lo posible por dar con el paradero de la niña, su historia se dirigía a un decepcionante final que rimaba con búsqueda e inútil.

♦ ♦ ♦

El estilo de vida de Ruri había dado un giro completo después de ir a la capital. Adiós vida en donde tenía que hacer todo por ella misma. Se hubiera conformado con tener una pequeña habitación, pero en su lugar se le dio una grandiosa habitación localizada justo al lado del dormitorio del propio Rey Dragon.

Comprensiblemente, Ruri se sorprendió por el tamaño excesivamente grande de la habitación, si era así para ella, en su forma de gato ni hablar. Luego de haber oído que la razón por la que se preparó esa habitación en particular era por su seguridad como una Querida, ella aceptó quedarse con la habitación. Por encima de todo esto, ahora ella poseía sus propias criadas personales.

Aclarado todo esto, ella no tardó en comprender cómo se manejaba este mundo por medio de Agete. La necesidad por aprender era porque en este corto periodo de tiempo que había pasado en el castillo ya se había encontrado con alguien un tanto desagradable, el cual las hadas se aseguraron de darle con el mazo de la justicia.

Justo ahora, estaba aprendiendo acerca de los Queridos con Agete. Por cierto, la cinta que usaba su instructora hoy para recogerse el cabello era amarilla.

—Actualmente, hay cinco Queridos en total, incluyendote a ti Ruri. Ellos están siendo acogidos por otros países.

—Vaya, es mas de lo que esperaba.

—Dicho esto, los únicos países de los que estamos seguros que tiene un Querido son el Reino Bestia y el Reino Espiritual. Un Querido da una especie de estatus que cualquier reino quisiera tener, pero a menos que estén seguros de su capacidad para protegerlo, sería muy tonto que lo digan publicamente.

—¿Que no lastimar a un Querido es tabú en este mundo? — Ruri preguntó directamente. Ella estaba segura de que un Querido estaría a salvo siempre sin importar qué, porque era lo que le sucedía siempre a ella. Siempre que se encontraba en peligro, las hadas corrían en su ayuda.

—Hay algunos idiotas que no lo saben. Mayormente, los humanos. En países con una gran población humana, por su incapacidad de ver criaturas mágicas, no miden sus acciones.—Al escuchar esto Ruri pudo sentir un cierto tono de disgusto por parte de Agete, tal vez incluso odio por los humanos. Entonces aprovechó esta oportunidad para aclarar una duda que cargaba desde hace un tiempo.

—¿Podría ser que Agete odia a los humanos?

—Oh no, no es así. Se que hay muchos humanos pacifistas que desean la paz y nada más. Es que, en comparación a los semihumanos los humanos son más susceptibles a sentirse superiores a los que están por debajo de ello. El periodo de vida de un semihumano es mucho más larga que el de los humanos por lo que podría decir que he vivido a través de lo que ellos llaman su historia ahora. Debido a eso, las palabras que uso pueden ser algo hirientes — Luego de decir eso, Agete elaboró más la historia—. Teniendo en mente el hecho de que en este mundo no se puede desafiar a las hadas, cierto país que poseía a un Querido bajo su protección comenzó una guerra con otra nación. Aquella persona estaba segada por el poder y pensaba que era inmune, para empeorar las cosas. Sin embargo, este país al que le declararon la guerra también poseía un Querido bajo su poder. Al final, ambos reinos desaparecieron por completo.

Decir que todos los humanos abusan de su poder sería una acusación falsa. Algunos semihumanos Queridos también hacen alarde de su poder, pero la mayoría de las veces, los primeros son los que caen en el mal camino al parecer. Esto se debía a que estos no podían ver a las hadas, y pensaban que el poder venía directamente del Querido. Ciegamente seguían a esa persona lo que resultaba en que se volviera arrogante.

—Sé que solo una pequeña parte de los humanos abusa tan descaradamente de su poder. Es por eso que en vez de odiar a los humanos, diría que te estoy advirtiendo sobre ellos —Ruri lo captó rápido. Ahora comprendía completamente lo que Agete quería decir con ‘Me alegra de que el adorado no sea humano’. Sin embargo aún no podía decirle que ella era uno…

—Así como hay Queridos que abusan de su poder, también existen otros que se toman su trabajo muy seriamente. Una prueba de ello fue uno en el pasado que se sobre esforzó demasiado tratando de cumplir correctamente su deber que al final explotó, figurativamente, y casi causó la destrucción del país.

—¡Que miedo!

—Si se dicen las inquietudes, entonces encontrar una solución es más fácil. Nadie sabrá lo que está mal si en primer lugar no tienen idea de que hay un problema. Expresar tu opinión de cualquier pequeñez es molesto, pero no decir nada es aún peor. Por lo que veo, Tu eres del tipo callado, así que no dudes en consultar con alguien si tienes algo de lo que hablar.

—Entiendo.

Y de esa forma acabó la lección de Ruri, asi que lo siguiente que hizo fue dirigirse al patio del palacio. Los edificios construidos en la montaña rocosa parecían arremolinarse alrededor de ella como si fuera una escalera de caracol. La edificación en su totalidad era el castillo, y en la cima de todo casi atravesando las nubes vivía el Rey Dragón. Sin embargo, para las personas que trabajaban en el castillo, el edificio donde habitaba el Rey era el “palacio real”.

Ella recientemente tomó interés por el jardín del patio, ubicado en el palacio. Aunque más allá de las cercas había un acantilado tan alto que cualquiera que mirase se marearia, el hecho de poder volar la hacía inmune a esto. Debido a que el personal del castillo descansaba unos niveles más bajos, ya que su majestad residía aquí, sumandole que ella era una Querida que llamaba enormemente la atención, este lugar era perfecto para ella.

Mientras contemplaba todo desde un jardín más alto que las nubes, hizo su aparición el Rey Dragón. Ruri lo miro feo cuando vio lo que su majestad traía consigo.

—Como dije incontables veces desde el principio, no voy a jugar con eso.

—¿Pero por qué? Puse mucho esfuerzo en hacerlo.

Una pequeña sombra de tristeza se mostró en el perfecto y hermoso rostro del Rey. Aquí tenemos a un frío monarca que no puedo ocultar el impacto que recibió con esa respuesta. En su mano había una varita de plumas hecha a mano. Su majestad se esforzó mucho en ello. Pero para su mala suerte, Ruri solo era una humana en la piel de un gato. Sin darse por vencido aún, él agitó su creación de un lado a otro. Por desgracia, su plan de hacer que los instintos naturales de ella salieran a la superficie fue inútil.

El Rey Dragón frunció el ceño cuando vio que Ruri, lejos de interesarse por el juguete volteó a mirarlo.

—Los gatos adoran jugar con estas cosas ¿No?

—Pues yo no soy un gato normal.

El Rey Dragón se mantuvo en silencio mientras  la observaba como si fuera un halcón, con la esperanza de que ella comenzara a jugar con su varita. Sin embargo, ella tenía cero ganas de hacer eso. Toda esta situación hacía verlo de una manera lamentable, así que Ruri tuvo una idea.

—Jamás jugaré con esa cosa, pero a cambio, te dejaré tocar mis almohadillas.

—¡¿QUE?!

Para Ruri, que le toquen sus almohadillas le provocaba cosquillas, por lo que prefería que no lo hicieran. Pero en esta situación, no tenía opción. Así que de mala manera, levantó una de sus patitas hacia su majestad de tal modo que sus almohadillas rosa estuvieran a la vista.

Eran pocas las veces en las que dejaba que él acariciara sus patitas, por lo que esto animó inmediatamente al Rey.

—Ya que no te gustó la varita de plumas, dime ¿qué quieres?

Aunque ella se sentía rara con las caricias incesantes de su majestad, lo soportó y contestó rápidamente.

—Tengo todo lo necesario para mi vida diaria, no hay nada en particular que quiera.

—Tu no eres nada codiciosa, pero no tienes que contenerte. Recuerda que soy muy rico.

—Con mucho gusto aceptaré tus sentimientos.

El Rey se veía decepcionado. Seguramente ella ya se había cansado de él. Todo el tiempo buscándola y molestando como lo haría un abuelo con sus nietos. Pobre Ruri.

Después de un tiempo tocando sus almohadillas, él se detuvo

—¿Ya te vas?

—La verdad, quisiera quedarme más tiempo contigo, pero tengo trabajo que hacer mi trabajo.

Él le dio una última palmadita en la cabeza y volvió a su oficina. Ella no pudo evitar mover la cabeza hacia un lado cada vez que esa extraña sensación que tenía cuando estaba con su majestad aparecía. La primera vez que vio al Rey, debido a los nervios no lo notó, pero estar a su lado le producía un buen sentimiento. Un ejemplo podría ser un rayo de sol sobre uno en primavera, o estar bajo un kotatsu en invierno, es esa sensación de no querer moverte y disfrutar del buen momento.

Y eso era adictivo, con cada dia que pasaba crecía y se volvía más fuerte. Incluso ahora, Ruri experimentaba el vacío dejado por el Rey cuando se fue. Todo esto no estaba conectado con no querer despegarse de alguien por amor, era algo más físico. Quien respondió su pregunta de qué era exactamente esa sensación no fueron nadie más que las hadas que siempre la acompañan.

La razón es porque Ruri siente la frecuencia de ondas emitidas por el Rey. Nosotras también nos sentimos muy bien con las ondas de Ruri. Cuando la frecuencia de dos personas es compatible se siente realmente bien.

Luego de escuchar lo que dijeron, se le vino a la mente Asahi. En la conversación que mantuvo con Chelsea, mencionó que Asahi se sentía atraída a ella por su longitud de onda. Se pegaba a Ruri como una mosca molesta. Asi que asi fue como ella se sentía. Sabiendo cómo se siente ella misma junto al Rey y recordando como se comporto esa persona en ese entonces, no pudo evitar dar un asentimiento de comprensión y al mismo tiempo, de miedo.

Solo porque una persona fuera atraída por la longitud de onda de alguien más no significaba que sea recíproco. Justo como lo que le sucedió con ella, era algo unilateral. La idea de convertirse en una acosadora y seguir a su majestad por todos lados, le provocó escalofríos.

Mientras Ruri pensaba en lo molesto que había sido ser acosada por alguien, y el poder llegar a ser asi algun dia. Finalmente ella se decidió, a partir de ese dia evitaría activamente al Rey.

♦ ♦ ♦

Habían pasado unos días desde que empezó a reprimir sus deseos de estar cerca del Rey y que lo evitaría. Repentinamente alguien la sorprendió en el pasillo.

—¡Finalmente te encuentro pequeñita!

—¿Euclase?

Euclase era el canciller del Rey. Ella poseía una belleza deslumbrante con un cabello azul plateado y ojos verdes, parecía la personificación de la belleza e inteligencia.

Esto fue lo que se podía ver a simple vista. La persona en cuestión clamaba ser una mujer fuerte, sin embargo su pecho era tan plano como parecía, y su voz se oía algo suave para ser la de un hombre pero no llega a ser lo suficientemente fina como para alguien que dice ser una mujer.

Dicho esto, el cuerpo y el comportamiento de Euclase podrían competir con el de la mujer más femenina que pudiera haber. Incluso si la miraras de cerca, a la vista no pensarías que ella es más que una belleza. El número de pretendientes que dejó con el corazón roto debió ser grande.

La misma que estaba parada frente a ella de repente la tomo por la nuca.

—¡¿Pero qué estás haciendo?!

—No me vengas con esa pregunta ¿Porque has estado evitando a su majestad todos estos días? Su alteza ha estado tan deprimido todo este tiempo que se rehúsa a hacer su trabajo.

—Es que… yo no… hay cosas que no puedo explicar.

—¡Silencio! Haré pagar a la persona que provocó esa mirada triste en el hermoso rostro de su majestad.

—¡¿OYE?! Espera un minu-

Ruri fue silenciada y arrastrada contra su voluntad a la Oficina Oval. Puede que porque Euclase no emitiera señal alguna de hostilidad, las hadas no interfirieron aunque ella estuviera gritando por ayuda en todo el camino.

Al entrar al destino, tanto Klaus como Agete dieron un suspiro de alivio al ver a Ruri. El rostro del Rey también se relajó.

Euclase la acomodo quien colgaba todavía de la parte trasera de su cuello, en el escritorio frente al Rey.

Ruri estaba a una altura en la que sus ojos y los de su majestad coinciden fácilmente. Ese sentimiento de comodidad volvió a ella una vez más, pero lo ignoró y le dió la espalda. Sin embargo, cuando le echó una mirada, pudo observar a un Rey Dragón triste.

—Ehh.. ¿Hay algún problema Su Alteza?

—Si, un gran problema. Enorme podría decir. Me siento muy deprimido porque no puedo descansar apropiadamente. No soy capaz de terminar mi trabajo debido a que no estoy contigo.

¡¿Así de grave?!, pensó Ruri. Ella miró a Klaus, el cual asintió como diciendo ‘Si, asi de malo’.

—¿Acaso hice algo para ofenderte Ruri? ¿Fue la varita de plumas? ¿O fui yo cuando toque tus almohadillas? Si lo odias tanto, yo intentaré controlarme mejor.

Él preguntaba todo esto con una expresión muy seria. Bueno, era el único serio en la habitación, porque todo el mundo presente estaba completamente impresionado por la línea de preguntas.

—Si tienes algún problema, dilo así podremos solucionarlo. De repente huyes de su majestad ¿No piensas en lo lamentable que se ve? —Dijo Euclase.

Ella estuvo de acuerdo. Si alguien le hubiera hecho lo mismo a ella, también se sentiría muy triste. Ruri pensó en sus acciones e intentó explicar su situación.

—Tienes razón. Realmente lo siento. Err, de acuerdo con las hadas, al parecer mi frecuencia de ondas es compatible con la suya, majestad. Y cuando nosotros, ya sabes, estamos juntos, se siente realmente bien.

—¿Entonces porque estás evitandome? —Ruri se acercó más al Rey quien tenía una expresión muy confusa en su rostro.

—Incluso si mi frecuencia de onda es compatible contigo, eso no significa que usted sienta lo mismo ¿No? En el pasado, tuve una situacion parecida con otra persona, donde la compatibilidad era unilateral. Ella me seguía no importa a donde fuera, y si le pedía que se detuviera, ella no escuchaba. Cuando intentaba huir de ella, era como si supiera dónde estaba exactamente mientras me perseguía por detrás. Esos días fueron muy difíciles.

Al escuchar el triste pasado de Ruri, Euclase la miró con lástima

—Hay muchas personas que piensan incorrectamente que porque ellos se sienten cómodos la otra persona sentirá lo mismo.

Aquí tenemos a Euclase pensando, Ahh, esto me paso a mi tambien.

—Personalmente nunca fui del lado emisor, pero al estar del lado receptor, muchas personas se obsesionaron conmigo.

El ejemplo que Klaus y Eclase dieron, fue exactamente lo que sentí con Asahi.

—Como he experimentado esas situaciones de primera mano, no quería molestar a su majestad. Si me mantengo cerca de su alteza, no seré capaz de luchar contra este sentimiento, es por eso que decidí mantener mi distancia.

Aunque Ruri quería permanecer junto al Rey Dragón, tampoco buscaba incomodarlo como Asahi la importunó a ella. No quería que el Rey la odiara como ella llegó a odiar a Asahi con su insistente acoso.

Es por eso que ella evitaba a su majestad, mientras todavía era capaz de contenerse.

Luego de oír lo que Ruri tenía para decir, él no mostró rastros de molestia o odio en sus facciones, en cambio dejó ver una expresión de felicidad.

—Era eso. En ese caso, no hay problema.

—¿Por qué? ¿No es molesto? ¿Ser seguido a todos lados? —dijo Ruri pensando en lo molesta que fue Asahi.

—Si sientes lo mismo que yo, entonces ¿No debería haber problema no? Por eso digo que todo está bien.

—¿Usted se siente de la misma manera también? —exclamó ella con sorpresa.

—Claro. Yo tambien me siento bien cuando estoy contigo. Pero tenía miedo de ser muy molesto y al final me terminaras odiando, es por eso que estuve controlando la frecuencia de mis visitas a Ruri. Pero viendo que lo que sientes por mi es lo mismo que yo siento por ti entonces, ¡ya no tendré que contenerme nunca más!

Klaus dejó escapar una sonrisa agria cuando escucho decir por lo bajo a Euclase ‘Entonces ¿Hasta ahora esa era su versión conservadora…?

—Así que no te preocupes por ser una molestia para mi. Siéntete en completa libertad de venir a verme. Por mi parte, haré lo mismo.

—Muchas gracias, su Alteza.

Este asunto que la molestó por días se solucionó en un instante, con el Rey Dragón dándole permiso de hacer lo que ella quisiera. Si tan solo ella se hubiera sentido de la misma manera con Asahi, ¿su relación hubiera sido diferente?

Mientras estaba inmersa en sus pensamientos, el Rey mantuvo su mirada en ella. Entonces inició otra conversación.

—He estado pensándolo por un largo tiempo, que me llames Rey Dragón crea una distancia entre nosotros. De ahora en adelante llamame Jade.

—¿Jade?

—Si.

Cuando repitió su nombre en confirmación, Jade no pudo evitar sonreír con amabilidad. El poder destructivo de la sonrisa de un rostro tan guapo era absoluto. Ruri se sintió atraída por esa sonrisa mientras sentía un fuerte latido de su corazón.

—Su majestad, por favor debería mostrar ese tipo de cara a las chicas también.

—¿Acaso Ruri no es una chica?

—Eso no es a lo que me refería señor.

La queja de Agete cayó en oídos sordos cuando Jade la sostuvo y la colocó en su regazo. Él estaba acariciando su blanco pelaje mientras tenía una expresión realmente feliz.

Ella también disfrutaba de las caricias hechas por el Rey con su grande y suave mano, su cara de relajación lo decía todo (^ -_-^).

Agete dejó caer su cabeza a un lado cuando se dio cuenta de que su majestad no tenía intención de buscar una esposa.


N/T: Que eres Euclase??¡¡ \O0O/…

| Índice |

3 comentarios en “El gato blanco que juró venganza – Capítulo 15: Jade

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.