La Emperatriz se volvió a casar – Capítulo 95: Emotivo

 Traducido por Adara

Editado por Sakuya


Me quedé inmóvil al contemplar su cuerpo desnudo. Estaba sumergido en la fuente hasta los muslos, dejando todo lo de arriba al descubierto. Era musculoso, como había supuesto en el pasado cuando me acompañaba.

Su aspecto era muy diferente al de cuando llevaba ropa. Su abdomen, muslos, clavícula y su amplia espalda lo hacían parecer una estatua en un templo.

Su hermosa piel mojada tenía un aspecto sensual, y su apuesto rostro era completamente visible con el pelo echado hacia atrás.

Las gotas de agua brillaban por todo su cuerpo bajo la luz de la luna, haciéndolo parecer un elfo. Sin embargo, también tenía una parte extraña pegada a su cuerpo.

Esa enorme parte… no creo que la tenga ninguna estatua de algún templo, ni tampoco un elfo.

Cuando se convirtió en pájaro, ¿perdió su ropa?

Sospeché que Queen era Heinley. Sin embargo, comprobarlo con mis propios ojos hizo que mi corazón latiera muy rápido. Principalmente porque lo vi de una manera muy estimulante.

Aunque había sospechado que era un pájaro; no esperaba que estuviera desnudo…

Así que, ¡abracé, besé y palmeé a Heinley en el trasero…!

Adara
Pero la manera en cómo lo describe… Navier, golosa jaja

Para no gritar, me mordí la lengua con fuerza.

Al ver el cuerpo desnudo de Heinley frente a mí, pensaba en lo que había hecho cuando lo tenía en mis brazos.

Debería enfadarme con él por engañarme, por ser tan cruel y por separarme de “Queen”. Pero estaba tan desconcertada que ni siquiera podía sentirme enfadada. Además, estaba demasiado avergonzada.

Mientras me mordía los labios, Heinley salió de la fuente y se fue a algún sitio.

Después de esperar durante unos instantes, miré a mi alrededor y me apresuré a volver al palacio independiente.

Enojada… debería estar enojada.

En cuanto volví a mi habitación me atormenté tratando de sacar toda la rabia posible.

Debería estar enfadada con él por haberme engañado sin hacerle saber intencionadamente lo que había estado sintiendo.

Era normal sentirse así. Pero por mucho que lo intentara, sólo podía pensar en su cuerpo desnudo.

El cual dejó… una fuerte impresión en mí. Se quedó en mi mente.

¿Qué debo hacer?

Quería darle a Heinrey la oportunidad de ser honesto. Desde que dijo que todo sobre la tribu de los pájaros era confidencial, nunca había pensado que me engañara deliberadamente.

Y ahora que estamos casados, quería darle la oportunidad de ser honesto. Pero ¿qué pasará si lo admite honestamente?

Naturalmente, pensaría en mí abrazándolo y dándole palmaditas en el trasero… Pero, una vez más, el Heinley que apareció en la fuente había aparecido como una ilusión.

Finalmente, hundí mi cabeza en una almohada.

… ¿Debería fingir que no lo sé?

♦ ♦ ♦

Al día siguiente.

Las impactantes noticias también llegaron a Sovieshu en el Imperio del Este.

—Así que Navier está en el Reino del Oeste…

Tras recibir el informe de su subordinado, Sovieshu sonrió y puso la mano en la frente.

—¿Estás seguro?

—Sí, se ha instalado en el palacio real.

Sovieshu rio como si estuviera escuchando un buen chiste.

Con la distancia que había entre el Reino Occidental y el Imperio Oriental, debieron pasar varios días desde que Navier se alojó en el Palacio del Reino Occidental.

Siguió riendo a carcajadas en un estado de abatimiento. La intensa sensación de traición lo hizo estremecerse.

Por muy enfadada que estuviera, ¿cómo… cómo podía convertirse en la reina de otro país de forma inmediata?

No podía entenderlo en absoluto.

Si ella albergaba algún sentimiento por él desde el principio, ¿cómo podía casarse de nuevo en tan poco tiempo?

Maldita sea.

Se arrepintió de haber quemado las cartas que había intercambiado con Heinley. Quizá había un mensaje secreto oculto en esas cartas aparentemente ordinarias.

Sovieshu reprimió su ira y ordenó a su subordinado que se marchara. En cuanto se fue, apretó los dientes y dio un golpe con el pie.

Navier había sido su esposa desde muy joven. No una concubina, sino una esposa. Una esposa que siempre había estado a su lado y que debía seguir estándolo en el futuro.

Aparte de eso, la familia Navier era una familia prestigiosa que producía emperatrices.

La emperatriz no provenía siempre de la misma familia para evitar el matrimonio entre parientes cercanos.

Pero, entre todas las familias, era la más prestigiosa por haber producido el mayor número de emperatrices.

¿Una mujer de esa familia se casó con el Rey del Reino de Occidente?

[Sakuya: Culpa de quien crees que es mi buen ¬_¬]

Sovieshu apretó el puño y golpeó repetidamente la pared.

Sin duda, estaba enfadada, pero ¿no hay una línea que no debe cruzarse?

Sovieshu consideraba que las acciones de Navier estaban más allá de la “línea”.

—Marqués Karl.

Sovieshu al final no pudo calmar su ira, así que llamó al marqués Karl y le ordenó.

—Mi boda con Rashta debe ser acelerada.

—¿Está usted… seguro?

—Debemos celebrar la boda antes de que nazca el bebé. Pero una boda también es agotadora, así que es mejor hacerla antes de que el embarazo esté demasiado avanzado.

—Eso es cierto.

—Quiero que la boda sea lo más grandiosa posible.

El marqués Karl asintió y miró con preocupación a Sovieshu. Sólo ahora notó que Sovieshu estaba más agitado que de costumbre y que el contorno de sus ojos estaba ligeramente enrojecido.

—¿Su Majestad…?

—Navier tendrá que venir a la boda… haré que se arrepienta.

—Su Majestad…

Sovieshu cerró los ojos con fuerza.

Navier aún no había tenido su boda. Y si iba a tener una, las invitaciones también llegarían aquí.

Tenía la intención de celebrar su boda antes que la de Navier, para que ésta se arrepintiera cuando viera su espléndida y grandiosa ceremonia.

Sabía que esto era vergonzoso, pero no tenía otra forma de apaciguar su ira.

Después de desahogarse por dentro, dejó escapar un profundo suspiro y preguntó despreocupadamente mientras se esforzaba por calmar su agitada mente.

—¿Cuál es la opinión pública sobre Rashta ahora?

—Siempre ha sido buena, pero ahora es mejor debido al rechazo de las acciones de Navier.

—Ya veo, eso es un alivio.

La gente de la alta sociedad estaba tratando de quedar bien ante los ojos de Rashta. Sovieshu sabía que eso ocurriría. De hecho, lo único que intentaban era quedar bien entre ellos mismos detrás de Rashta.

No es que esperaran que Rashta se convirtiera en la emperatriz. Al contrario, incluso los que estaban cerca de ella se escandalizarían si se convierte en emperatriz.

Aunque no eran muchos los plebeyos que se convertían en emperatriz, los nobles siempre se oponían a aquellos que lo hacían.

Por supuesto, ahora tenía padres nobles, pero la imagen inicial de ella no desaparecería tan fácilmente.

—La opinión pública es importante para Rashta.

—Sí. Pero… No sé si la opinión pública actual seguirá siendo la misma cuando se anuncie finalmente que la señorita Rashta ocupará el puesto de emperatriz.

—No lo creo.

Sovieshu, que había apretado y estirado repetidamente los puños, se sentó finalmente en su escritorio y ordenó,

—Denles a los padres de Rashta un digno cargo honorífico para cuidar su imagen.

♦ ♦ ♦

Cuando el Barón Lant la visitó, Rashta estaba conversando con sus padres.

—Nos vamos ahora.

—Deben tener cosas que hablar, vamos.

Los falsos padres estaban en medio de una conversación risueña con Rashta, pero en cuanto llegó el barón Lant, se levantaron inmediatamente.

Son muy atentos.

Rashta los miró con satisfacción, le gustaban mucho.

La trataban con cariño, como si fuera su verdadera hija, pero sin dejar de ser educados y respetuosos. Le encantaba cómo se comportaban, y cuanto más los veía, más le gustaban.

—Hasta luego, madre, padre.

Rashta se despidió afectuosamente de ellos delante del Barón Lant. Sin embargo, él detuvo a la pareja que se disponía a marcharse.

—Ah, no pueden irse.

La pareja se detuvo ansiosamente entre el sofá y la mesa de centro, sin entender sus palabras.

Rashta también se quedó mirándolo, sin entender la situación.

—¿Por qué?

Cuando preguntó, el Barón Lant sonrió y le ofreció el pergamino amarillo claro que llevaba en la mano.

Rashta aceptó el pergamino con desconcierto.

Abriendo el papel enrollado, leyó lentamente lo que contenía.

Sus falsos padres se pusieron cada vez más nerviosos y miraron a Rashta con ansiedad.

Al cabo de un rato, los ojos de Rashta se abrieron de par en par ante el Barón Lant. Entonces se volvió hacia sus padres y exclamó,

—¡Su Majestad ha nombrado a mi padre como funcionario!

El falso padre de Rashta preguntó perplejo: —¿Un funcionario? —Sus labios se abrieron con sorpresa.

La falsa madre de Rashta se tapó la boca con ambas manos y miró al Barón Lant. La pareja de nobles caídos, que apenas habían podido conservar su título, nunca habían ocupado ningún cargo.

Rashta dio un salto de alegría.

Su Majestad está haciendo esto para convertirme en emperatriz.

Se dio cuenta inmediatamente de las intenciones de Sovieshu mientras derramaba lágrimas de felicidad. Su falsa madre siguió su ejemplo, sonriendo mientras se limpiaba los ojos enrojecidos con un pañuelo.

—Esto es lo que pasa cuando se tiene una buena hija.

—Eres nuestro tesoro, Rashta.

El Barón Lant sonrió al ver a Rashta abrazarlos y alegrarse con sus falsos padres.

Era una pena que la emperatriz Navier ya no estuviera, pero dejando eso de lado, le gustaban estos tres juntos y deseaba que todo les fuera bien en el futuro.

Una joven que había perdido a sus padres cuando era niña y había vivido una vida dura. Una pareja que había buscado a su hija hasta el punto de gastar toda su riqueza.

Una familia que había estado separada durante más de diez años se reunió de forma dramática y, a partir de ahora, el camino que tenían por delante era un camino de flores.

Fue como una obra de teatro conmovedora, y él también acabó sollozando.

—¿Por qué lloras, Barón…?

Cuando Rashta sonrió y preguntó juguetonamente, el Barón Lant sonrió torpemente.

—Sí, estoy llorando.

—Barón…

—Habrá muchas cosas buenas por venir, estoy seguro.

Después de que el Barón Lant se fuera, Rashta cogió las manos de sus falsos padres y les preguntó,

—Mañana habrá una fiesta de té. ¿Les gustaría venir para compartir las buenas noticias?

Sovieshu dio un despacho a sus falsos padres, probablemente queriendo consolidar su posición en la alta sociedad.

Tal y como deseaba, Rashta presentaría a sus falsos padres con su nuevo estatus a la nobleza y mostraría en todas partes su buena relación con ellos.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente.

Los falsos padres de Rashta asistieron por primera vez a una fiesta de té. Ella se sintió orgullosa al ver cómo los nobles los saludaban.

El ambiente era en general muy bueno.

Ahora estaba sentada en el mismo lugar en el que la Duquesa Tuania solía celebrar su fiesta del té. Junto a ella estaban sus falsos padres que la querían más que a nadie en el mundo, o al menos lo pretendían, además de ser nobles con un cargo oficial.

La molesta emperatriz derrocada se había ido a otro país y se había vuelto a casar, por lo que nunca volvería.

Rashta llevaba en su vientre al primer bebé del emperador. Sovieshu le prometió el cargo de emperatriz, y el bebé en su vientre se convertiría en el próximo emperador en el futuro.

Todo estaba bien.

Pero, aún quedaban problemas: el tiempo prometido como emperatriz era de un año, y la familia del vizconde Roteschu….

Si vuelvo a quedarme embarazada, el periodo para ser emperatriz se alargará. Su Majestad no quiere tener hijos ilegítimos. Además, ama a Rashta.

En realidad, no le preocupaba tanto que el tiempo fuera sólo de un año, sino más bien el Vizconde Roteschu…

Cuanto más alto sea su estatus, más molesto será en el futuro….

Tendré que deshacerme de la lengua suelta de Rivetti, del lamentable Alan y de la basura del Vizconde. Luego del bebé…

En ese momento, escuchó un llanto de repente. Y despertó de sus pensamientos mirando a su lado con cara de asombro. Su falsa madre estaba sollozando.

—¡¿Madre?!

Cuando Rashta la llamó, asombrada, el noble de enfrente dijo desconcertado,

—Esto… Perdóneme, he hablado de algo que no debería…

—¿De qué ha hablado?

—Sobre… sobre sus dos hijas perdidas, y la que aún espera encontrar…

El noble inclinó la cabeza, avergonzado.

Rashta se inquietó y miró a su falsa madre. Marsha, que había estado buscando a sus hijas hasta la caída de su familia, escuchó su propia y dolorosa historia. Su rostro se puso pálido y no parecía que fuera a dejar de llorar.

Los ojos de los nobles estaban puestos en Rashta. Creían que ella era la verdadera hija de Marsha, su primera hija, por lo que parecían suponer que consolaría a su madre.

El falso padre ya abrazaba a su mujer y lloraba con ella. Rashta, aunque con cierta resistencia, se levantó y también abrazó a su falsa madre.

La hija que habían perdido no tenía nada que ver con ella, pero los demás consideraban a esa niña como su propia hermana.

Al parecer, si quiero que estos falsos padres sean como mis verdaderos padres, también tendré que actuar como si quisiera encontrar a mi falsa hermana.

—Rashta no fue lo suficientemente considerada, madre. Lo primero que tengo que hacer es encontrar a mi hermana… —sollozó, mientras abrazaba a su falsa madre y se lo prometía—. No te preocupes. Rashta definitivamente encontrará a su hermana.

—¿De verdad? ¿De verdad vas a buscar a tu hermana? —preguntó la falsa madre entre lágrimas al escuchar la promesa de Rashta.

¿Pero es realmente mi hermana?

Rashta se molestó interiormente, pero asintió apresuradamente.

—Por supuesto.

Tras calmar a duras penas a la falsa familia, los ojos de los nobles enrojecieron y sollozaron. Al parecer, esta escena les resultaba muy conmovedora.

Al ver esto, Rashta volvió a sentarse como si nada hubiera pasado.

Pero después, por mucho que se riera y charlara, le resultaba difícil concentrarse en la fiesta del té.

Ni siquiera quería saber de su propio hijo. La idea de buscar a una falsa hermana con la que no compartía ni una gota de sangre, y que no le sería útil, le molestaba mucho.

Si le hubiera salido del corazón o Marsha se lo hubiera pedido en privado, sería diferente, pero lo odiaba porque era una promesa que se vio obligada a hacer en el momento.

Incluso su falsa madre, que rompía a llorar en esa situación, le resultaba irritante. Sin embargo, Rashta no la culpaba. Fue otro noble quien sacó a relucir por primera vez la historia de sus hijas perdidas.

¿Debería haber convertido a la pareja de nobles que trajo el barón Lant en mis padres?

Rashta suspiró para sus adentros, y finalmente se levantó de su asiento, diciendo que iría a lavarse las manos. En realidad, se tomaría un respiro durante un rato para calmar su irritación.

Pero durante su segundo paseo por los alrededores, vio al Duque Ergy. Rashta se acercó rápidamente a él.

Él también asistía a la fiesta del té, pero se sentaba lejos y sólo hablaba con las otras damas.

Iba a pedirle que se sentara un poco más cerca, pero él ya estaba hablando con otra persona.

Rashta se detuvo y frunció el ceño.

El hombre con el que hablaba era el noble que había sacado a relucir la historia de las hijas perdidas de su falsa madre.

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