La Princesa derriba banderas – Capítulo 142: La negociación de la princesa reencarnada (2)

Traducido por Ichigo

Editado por Ayanami


Padre seguía en silencio mientras me miraba fijamente. Me gustaría creer que sus ojos no están completamente llenos de cosas que me aterrorizan si echara un vistazo.

El silencio continuó. Probablemente duró como mucho treinta segundos, pero a mí me pareció más bien una hora o dos.

Mis músculos faciales se acalambraron y un sudor frío comenzó a recorrer mi espalda.

Sin embargo, seguí actuando, y mi padre acabó dando un bufido.

—Bien…

¡¿Está bien?!

Estaba completamente convencida de que iba a ser rechazada. Bueno, no pensaba rendirme, aunque me rechazara una o dos veces, pero no era una mentira total decir que estaba desesperada.

—Supongo que tu propuesta no es tan mala.

¿En serio? ¡Siii!

Quería saltar en el aire y alegrarme, pero teniendo en cuenta que aún estaba frente a mi padre, en su lugar convoqué mis propios tres pequeños vítores en mi corazón. Discipliné mis manos crispadas con firmeza, pero mi boca debió de dibujar un arco sin que yo lo supiera.

—Pero entiende que esto llevará algún tiempo. Incluso si nos apresuramos con este asunto, creo que nos esperan al menos cinco años. Pero siendo realistas, harían falta diez sólo para que todo encaje.

—Estoy de acuerdo, pero sigo pensando que es algo que merece la pena hacer, aunque nos lleve cien años.

Cuando lo dije con un movimiento de cabeza, los ojos de mi padre brillaron.

Cuando estudió mi rostro con tanta seriedad, no tuve más remedio que apartar la vista y mirar torpemente mis pies.

—Eres realmente extraña.

Mis ojos estaban muy abiertos.

No estaba enfadada con él ni nada por el estilo, de hecho, estaba acostumbrada a que la gente me dijera cosas groseras a estas alturas.

—Sinceramente, pensé que te opondrías si hubiera dicho algo como cinco o diez años, pero pensar que estás mirando cien años por delante… A pesar de ser una niña inmadura, a veces me recuerdas a tu abuelo; creyendo incomprensiblemente que algo tan indefinido e inédito tendrá algún valor. Tu explicación, además, ha sido bastante escasa. Y a pesar de que no has transmitido bien los detalles, hablas como si pudieras ver el resultado final. Es como si hubieras visto la realidad.

Mierda.

Solo una palabra apareció en mi cabeza.

Pude ver como mi cerebro disparaba mis neuronas más rápido que nunca. Sin embargo, dentro de mi cráneo hueco y estupefacto, no pude encontrar ninguna buena excusa.

¿Y ahora qué? ¿Qué debo hacer?

Dudo que me crea si me sincero, y es la última persona con la que quiero hacer eso. Es demasiado arriesgado. Odio esto. Después de todo este tiempo, sigo sin saber qué pasa por la cabeza de mi padre y, sinceramente, no soy buena en estas cosas.

Pero no era el momento de preocuparse por eso.

¿Qué debo hacer si tengo que confesar, independientemente de mis intenciones?

Pero tanto si se había dado cuenta de mis temores como si no, todavía no me había preguntado: “¿Por qué?”

—Bueno, no es la primera vez que me cuentas una historia que no me cuadra.

Al decir eso, padre se levantó de su lado del sofá.

Sus acciones me dijeron que la conversación había terminado y me dejaron confundida. Levanté la cabeza con la cara llena de vergüenza, pero padre solo me dedico una breve mirada. Luego me hizo una señal para que lo siguiera con la mirada.

Cuando me levanté sin inmutarme, me di cuenta de que mi padre se dirigía a una sala más pequeña, adyacente a la que estábamos en ese momento. Este lugar es donde se guardaban los libros relativos al Señor de los Demonios.

¿Está cambiando de lugar para interrogarme más a fondo?

Pensando así, mis pies permanecieron plantados en el suelo. Pero no tenía sentido detenerme aquí. Nada cambiaría aunque huyera. En el futuro me interrogarían a fondo, independientemente de lo que hiciera.

Cuando me levanté, mi padre me lanzó una mirada hacia atrás. Mientras abría la puerta y ponía la mano en el pomo, sus ojos lo decían todo: ¿creías que podías escapar? 

Un escenario de juego retro se desarrolló en mi cabeza.

Rosemarie intenta escapar…

Pero, ¡ay! Está rodeada. 

Normalmente, uno no puede escapar de un BOSS durante una pelea, ¿verdad?

Lanzando un silencioso golpe a medias, fingí una sonrisa y comencé a arrastrar mis pies hacia adelante.

La sala en la que había entrado por primera vez en un tiempo seguía decorada de forma sencilla, pero era ligeramente diferente a la última vez que la vi. Había varios libros apilados, unos encima de otros, con uno abierto sobre la mesa.

Sabía que mi padre no era la persona más ordenada, pero esto era una completa pereza, incluso para sus estándares. Tal vez, estaba estudiando un libro antes de que yo llegara.

Padre se sentó en un sofá y señaló el cojín que había junto al suyo.

Al sentarme a su lado, vislumbré las páginas abiertas del libro que estaba separado del resto. Lo que vi no eran sólo palabras escritas, sino también dibujos… parecían círculos mágicos.

—¿Ese es el sello mágico colocado en el Señor de los Demonios?

Cuando le pregunté eso con mis ojos aún en el libro, negó lentamente con la cabeza.

—No, no lo es. Es para otra cosa. Aunque todavía está en fase de prototipo.

¿Para otra cosa?

Antes de que pudiera preguntarle, ya había cerrado el libro.

—Lo más importante es que lleguemos al meollo del asunto.

¡Ya está aquí! ¡¡Comienza el verdadero juicio!!

Estiré los hombros y apuntalé mi columna vertebral.

Sin cerrar ni apartar mis ojos de los suyos, esperé desesperadamente a que abriera la boca.

—Con respecto al Señor de los Demonios…

¿Oh…?

El tema que sacó a relucir era diferente a lo que yo pensaba.

—El sello colocado aún no ha mostrado signos de debilitamiento, pero nadie sabe cuánto tiempo durará realmente. Ya sea un accidente o un sabotaje intencionado, de cualquier manera, algún día, el sello se romperá.

No pude captar bien el hilo de la conversación, así que me limité a asentir.

Es demasiado ingenuo creer que nunca ocurrirá nada malo solo porque ahora está bien. Conceptos como “eternidad” y “perfección” no pueden ser alcanzados por manos humanas, después de todo.

—Desgraciadamente, los reyes anteriores de las generaciones pasadas se apartaron de la existencia conocida como “Señor de los Demonios”. Tal vez, no querían molestar a un león dormido, pero me temo que no podemos permitirnos seguir jugando con una actitud tan pausada.

—¿Qué quiere decir con eso…?

Esta conversación se dirigía a un lugar absolutamente inquietante.

A mi interjección, mi padre respondió.

—Un espía de Raptor estuvo deambulando por las fronteras de nuestro país.

—¿Raptor…?

El Reino de Raptor, situado al noroeste de donde nos encontramos, fue establecido como un país enemigo en el juego. Tal vez, sea exagerado decir que tenemos buenas relaciones, pero al menos, no tenemos conflictos abiertos.

—Están buscando algo.

Si dices que “buscan algo”, yo me preguntaría qué es ese algo.

Y escuchando todo hasta ahora, la respuesta no es otra que el “Señor de los Demonios”.

Entonces, siguiendo el orden de cosas uno debería preguntar: —¿Por qué?

—No lo sé. —Padre exhaló un suspiro con una mirada desinteresada. —Tal vez, estén pensando totalmente en controlarlo, o tal vez le encuentren otro uso. Sea cual sea el caso, la razón no es importante. Lo más crucial es que lo encontremos antes que ellos y tomemos las medidas adecuadas.

—Sí.

No sé qué quiere lograr Raptor, con intentar encontrar al Señor de los Demonios, pero en el improbable caso de que lo hagan, podrían suponer un problema para todos nosotros. 

—Pero la ubicación del Señor de los Demonios sigue siendo desconocida. Incluso si volteas todo este lugar, no lo encontrarías escrito en ninguna parte.

¿Tenía miedo de que un método para romper el sello estuviera descrito en algún lugar de estos libros?

O tal vez había un libro con esa información, pero se perdió en el tiempo. 

De cualquier manera, la situación no parecía favorecernos.

Mientras pensaba en todo eso, sentí una mirada sobre mí. Al levantar la vista, mi línea de visión se encontró con la de mi padre.

¿Por qué me mira así…?

No tengo más que malos sentimientos al respecto. 

—¿Qué sucede…?

—Nada. Acabo de recordar a una hija que utilizó a Leonhard como medio para colarse ella misma en nuestras fronteras.

¡¡¡Eso fue sólo…!!!

Lo sabías todo y tú mismo sacaste el tema, así que, ¡¿a qué viene esa actitud de “Oh, me acabo de dar cuenta”?!

—No te preguntaré la razón.

Gracias por eso. Aunque, en realidad, no quiero darte las gracias en absoluto. 

Porque sé con certeza que no sería suficiente. Me pregunto qué precio tendré que pagar esta vez para que lo pase por alto… 

Padre entrecerró los ojos y me miró, mientras estaba en modo de guardia total, completa y absolutamente vigilante.

—Pero a cambio, ve, encuentra lo que busco y tráelo a casa.

Mi padre exigió al Señor de los Demonios como compensación.

Este tipo es tan demonio como su objetivo.

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