¡No quiero ser princesa! – Capítulo 61: Él y su confidente

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


Después del agradable tiempo con mi amada Lidi, la confié a la Dama principal de la Corte y me dirigí a mi oficina. 

Ella es adorable~.

Mientras caminaba por el pasillo, recordé su encantadora figura hace un momento y, sin saberlo, mi boca se aflojó.

Es la historia de hace un rato, cuando me encerré en mi habitación con Lidi, quien vino a saludar a su prometido. 

Feliz de verla después de tanto tiempo e incapaz de resistir mi deseo sexual en ebullición, la empujé al llegar a mi habitación. 

A pesar de que me dijo que esperara, me rodeó la espalda con sus dos manos, pero en el momento en que pensé que podía complacer libremente a Lidi ya que me respondió al beso, traicionando mis expectativas, me dijo que esperara.

Normalmente, no lo aceptaría, o más precisamente, estaba en mi límite deseando a Lidi, sin pensar en algo como aguantar. 

Aunque un mes no es mucho tiempo, he estado separado de ella. ¿Qué hay de malo en disfrutar del encantador ser que finalmente tengo en mis brazos una vez más?

Sin embargo, a regañadientes, asentí a su petición. 

No, es correcto decir que me obligaron a asentir…

Con las mejillas sonrojadas y los ojos levantados, Lidi sugirió que pasemos la noche juntos. 

Diciendo que no quiere hacerlo mientras el tiempo apremia, parecía preocupada por algo. 

No es que no tuviera curiosidad, pero no parecía que estuviera mintiendo. Además, la promesa de quedarse a dormir fue una propuesta muy atractiva para mí y, por si fuera poco, dio el golpe de gracia al informarme que lo haría con gusto hasta que estuviera satisfecho. 

Su expresión era tan vertiginosamente dulce, que no quise perder la oportunidad de saciarme de ella, así que asentí, declarando que no la dejaría dormir. 

Si lo soporto ahora, en unas horas podré disfrutar de Lidi hasta el fondo de mi corazón. La haré alzar una dulce voz toda la noche. 

Como la encontraba lamentable, asentí a sus palabras e intercambiamos la promesa. Sin embargo, incapaz de soportar, con el pretexto de que no la pondría, la disfruté. 

Mientras se derretía de placer y rogaba por más, estuve cerca de meterla unas cuantas veces.

Mientras me arrepentía de haber hecho una extraña promesa, aguante.

Una vez que la introdujera, sin duda estaría ausente de la fiesta de celebración de la victoria. También está la promesa con Lidi.

Retuve desesperadamente la razón que estaba a punto de estallar y, de alguna manera, me las arreglé para liberarla.

Después de eso, terminaré el trabajo rápidamente, cumpliré con mi deber en la fiesta de la victoria y volveré rápidamente a mi habitación. 

Quiero abrazarla tanto como el tiempo lo permita.

Mientras pensaba en ello, llegué a mi oficina, y al abrir la puerta fui recibido por Glenn y Alex hablando seriamente cerca de mi escritorio de trabajo. Al abrir la puerta, ambos se volvieron hacia el sonido. 

Glenn se inclinó en silencio, pero Alex solo inclinó la cabeza.

—¿Eh? Freed, ¿por qué estás aquí?

Como de costumbre, sonreí amargamente ante la pregunta demasiado directa. Este hombre realmente no sabe lo que significa contenerse. Pero, es extrañamente cómodo, así que no tengo ganas de reprochárselo.

Diciéndome que esperara un momento, Alex se enfrentó a Glenn y le dijo unas palabras.

Entonces, Glenn asintió y, habiendo obtenido mi permiso, se excusó y se fue.

Creo que la entrega acaba de terminar, ha llevado bastante tiempo, pero Glenn parece estar regresando inmediatamente a la orden de caballeros.

Cuando vi a Glenn irse, Alex empezó a hablarme.

—Siento haberle hecho esperar. Acabamos de terminar. ¿Y qué? ¿Qué estás haciendo aquí?

Me acerqué a Alex, que tenía la duda escrita en su rostro y recogí los documentos pendientes del escritorio.

Mientras los revisaba, hablé.

—¿Qué dices? ¿Es tan extraño que haya venido a mi propia oficina?

—No es extraño, pero, ¿no es su reunión después de mucho tiempo? Conociéndote, estaba seguro de que lo harías hasta el último minuto, y en el peor de los casos, podrían no aparecer.

—Tú… ¿Qué acabas de decir…?

Suspiré por esas palabras descaradas. Volví a poner los documentos en el escritorio y levanté la cara.

Es difícil de negar, pero ¿no es Lidi la hermana pequeña de Alex?

Esta línea es demasiado cruel para un hermano mayor. 

—Como era de esperar, no asistir a la fiesta de celebración de la victoria es imposible. Tengo tanto cuidado… pero, tienes razón. No enviaré a Lidi a casa hoy, me pregunto si estás contento con eso. 

Cuando le dije que se quedaría en mi habitación, Alex arrugó sus cejas por un instante y me dio la mano. 

—Es así… qué apasionado. Lo tengo. Le diré al viejo. 

—Por si acaso, déjame decirte que, naturalmente, he obtenido el consentimiento. También hablé de ello con Lidi. 

—Entiendo…

Alex reaccionó a mis palabras con un tic y, en un instante, borró su expresión de broma. 

—Bien. Entonces, no diré más. Háganlo hasta que sus corazones estén satisfechos. Más importante aún, Freed, ¿ya hiciste que Lidi se confesara?

Puse cara de amargura ante las palabras de Alex que golpearon espléndidamente el nervio. Es un poco doloroso que te lo digan. La razón es que todavía no he recibido las palabras más importantes de ella. 

Pero no sirve de nada ocultárselo a Alex. 

Débilmente, sacudí la cabeza. 

—No, por desgracia todavía no… Ella no responde del todo. Por su actitud, creo que me quiere, pero aún no ha dicho nada. 

—Ah, después de todo es así. 

La actitud de Alex, como lo dijo tan torpemente, me molestó. 

—¿Alex? ¿Sabes algo?

—No, no realmente… O, mejor dicho, no me preguntes. Eso es un juego sucio. Es tu trabajo hacer que tu prometida se te confiese.

Al ver a Alex diciendo “demuestra que puedes hacerlo”, por supuesto, respondí con un asentimiento. 

—Bueno, entiendo que, no importa cuánto tiempo tome, tengo la absoluta intención de que Lidi se me confiese. 

—¿No te equivocaste en el orden…? Puede que sea tarde, pero hasta que se confiese correctamente, ¿qué tal si no la abrazas?

—Eso es imposible. 

—¡Oi!

Cuando respondí inmediatamente, Alex puso una cara de asombro.

Aun así, lo que es imposible es imposible.

Quiero oír a Lidi decir que me ama, y no pretendo escatimar esfuerzos para ello, pero eso y lo otro son cosas diferentes.

Cuando la abrazo, siento felicidad, alivio y satisfacción.

Ya no puedo perder nada de esto.

—Tal vez, podría soportar si no la hubiese abrazado, pero ahora que lo he experimentado, es imposible. No puedo volver a como era antes de conocerla. Lidi está aquí, y además no me rechaza, así que, ¿por qué debería aguantar?

Sí, por sorprendente que sea, no me ha rechazado ni una sola vez.

Solo se necesitan dulces susurros para encantarla, entonces, todo su cuerpo me acepta.

Ella misma me dijo que no encuentra desagradable que la abrace, sino que se siente amada.

Ahora, si solo dice las palabras decisivas, estaré seguro de que fui realmente capaz de hacerla mía.

Cuando escuchó mi historia, Alex chasqueó un poco su lengua.

—Esa idiota es… Bueno, es cierto.

Alex trató de decir algo, pero como me dijo que lo olvidara con un suspiro, fijé mi mirada en el escritorio cuyo dueño regresó.

Finalmente, el dueño original regresó al escritorio que apenas ha sido usado durante el último año.

Mientras me habla, ha estado trabajando con brío, se siente tan confiable como siempre.

De la misma manera, también me senté en mi escritorio.

Habiendo confirmado que me senté, Alex se dirigió a mí de nuevo.

—¿Y? ¿Descuidaste a mi hermana pequeña y viniste a trabajar? Di lo que quieras, pero tengo un problema con eso.

Le expliqué brevemente las circunstancias a Alex, quien dijo que, si se trata de trabajo, lo haría. 

Mientras hablábamos de esto, ambas manos se detuvieron.

—De ninguna manera descuidaría a Lidi. Ella está en medio de la preparación para la fiesta de celebración de la victoria junto con la Dama principal de la Corte. Como tengo un poco de tiempo, pensé en hacer algo de trabajo. Hasta mañana por la mañana, quiero estar junto a ella tanto como sea posible…

—¿Ah? ¿En medio de los preparativos? ¿Qué estás diciendo? Ella estaba vestida formalmente, ¿verdad? No hay ninguna razón real para cambiarse de ropa… Ah, ya veo. ¿Realmente le has puesto las manos encima?

Mis manos se detuvieron por un momento, y mientras miraba sus ojos de reproche, asintió sin un atisbo de vergüenza. 

No tengo intención de ocultar eso. 

—Bueno, así es como es. También soy un hombre sano. No hay forma de que no toque a mi amada cuando estamos los dos solos. 

—Hace algún tiempo hablaste de discreción… No, está bien. 

Alex, cuyos hombros cayeron como si decir algo más fuera un desperdicio de palabras, levantó la cara de repente y dijo: 

—Así es, hay algo que he pensado en decirte. 

—¿Qué?

Como le pregunté, respondió en un ligero susurró. 

—Creo que también te has dado cuenta… pero era un plan del viejo que Lidi desconociera por completo la etiqueta entre los hombres y las mujeres. Creo que tarde o temprano el anciano seguramente le enseñará, pero hasta entonces, incluso si ella hace algo extraño, ¿podrías callarte e ignorarlo?

—No necesita que se le enseñe. 

—¿Qué?

Le sonreí ampliamente a Alex quien me mira desconcertado. 

—La desinhibida Lidi es linda. Estoy muy satisfecho de cómo es ahora, me gustaría que no hicieran cosas innecesarias. 

—Cosas innecesarias… Oi, tú, ¿qué estás pensando?

Viendo mi oscura sonrisa, Alex dejó caer sus documentos y se enfrentó a mí. 

—¿Quién sabe? Pero, como Lidi no conocerá nunca a otro hombre que no sea yo, ¿qué problema hay si la persona está de acuerdo?

—No, es verdad, pero…

Mientras le echaba una mirada de reojo a Alex que parecía decir “qué haces” mientras se sostiene la cabeza, tiré los documentos terminados en la caja procesada y pensé en ella, de la que me separé hace poco tiempo. 

Desde el día en que la conocí, ella siguió respondiendo a todas mis peticiones una tras otra. 

Por supuesto que puede deberse a que no conoce la etiqueta, pero aun así, me siento refrescado y encantado por su sucesivo desafío al noble sentido común. 

Estaba harto de la “Etiqueta entre hombres y mujeres”, que prolifera la nobleza de este país, desde el fondo de mi corazón.

Postura correcta y relaciones sexuales correctas. La timidez es considerada una virtud para las mujeres, dejan que los hombres se salgan con la suya en el dormitorio. Los hombres tampoco deben hacer cosas innecesarias, solo se insertan en la posición de hombre arriba y eyaculan.

Incluso si ella insistiera en el sexo de esa forma, no hay manera de que esté de acuerdo.

Quiero ver a esa desaliñada Lidi.

La encuentro irresistiblemente linda cuando me ruega que me inserte, no quiero pensar que no la volveré a ver de ese modo.

Aunque no es muy conocido entre los ciudadanos, con la excepción de la nobleza, y en los países extranjeros, se practica el sexo libre.

La nobleza de este país desprecia esos actos como impensables, pero para la gente que disfruta de su vida sexual, es una de las especias de la vida, estoy muy de acuerdo con esa opinión.

Pero, el hecho es que este punto de vista no sería aceptado por la nobleza de este país.

Bueno, en este punto, no importa realmente.

Tengo a mi amada Lidi, con ella puedo hablar de esas técnicas y posiciones que he oído, y ponerlas en práctica una por una.

Ahora que lo pienso, recientemente, los “juguetes sexuales” parecen haberse vuelto populares en el “Reino de Irvine” al sur. 

Por supuesto, ordenemos algunos para divertirme con Lidi~. 

Mientras estaba inmerso en pensamientos agradables, Alex me dijo que volviera al trabajo.

—No me importa qué clase de diversión tendrás, pero ¿podrías no informarme? ¿Qué tal si lo discuten juntos más tarde y deciden? No me importa.

—Bueno… Me pregunto si está bien engatusarla… Ah, tengo…

—Oye.

Ignorando las palabras de Alex, comprobé la hora.

Ordené los documentos y me levanté. 

—Alex, lo siento, pero es hora de que me vaya.

—¿Eh? Ah, como era de esperar, no puedes ir vestido así. Lo entiendo. No tengo que cambiarme de ropa, así que no te preocupes, te ayudaré a preparar todo después de esto.

—Por favor, hazlo.

Cuando volví, me encerré inmediatamente en mi habitación con Lidi, por eso sigo con el uniforme militar. 

No puedo asistir a la fiesta de celebración de la victoria de esta manera. Tengo que cambiarme de ropa. 

—Después de cambiarme de ropa, iré a escoltar a Lidi de inmediato. Tú también asistirás, ¿verdad?

—Es imposible no ir, aunque no quiera. 

Estoy realmente de acuerdo con Alex, que se enfurruño en que es problemático. 

—Ja, ja, yo tampoco asistiría si pudiera. 

—Mira lo que dice el protagonista de hoy. 

—No me importa. La parte importante para mí es el tiempo con Lidi después. 

Al escuchar esas claras palabras, Alex dijo seriamente. 

—En verdad, has cambiado. 

—Sólo el elemento de Lidi ha sido añadido a mi existencia. Nada más ha cambiado particularmente. 

—Supongo que sí, pero no podía imaginarte así hace tiempo. Me alegro de que puedas ser serio con una mujer, pero sinceramente, siento una sensación complicada con el hecho de que sea mi hermana pequeña la que haya causado esto. 

Al ver a Alex poner una expresión difícil, exactamente como dijo, le devolví una sonrisa irónica. 

Ciertamente, tampoco pensé que resultaría así. 

—Aah, me afectó totalmente, Freed. Me pregunto si… ¿Debería buscar una linda esposa pronto? 

—Esa línea, estoy bastante cansado de oírla. 

Miré al techo y decidí ignorar a mi amigo de la infancia que empezó a quejarse. 

Llamé a Alex y rápidamente comencé a tomar medidas para cumplir con el programa. 

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