Querida “amiga” – Capítulo 31: Me gusta

Traducido por Den

Editado por Ayanami


Había una presión tácita que les decía que dejaran de pelear frente a mí. Al parecer, habían recibido el mensaje, porque ambos cerraron la boca. Solo entonces, sonreí.

Ah, eso está mejor. 

—No está tan mal entre nosotros dos. Como sabe, somos de la misma clase —dijo Klaude.

Xavier pareció perplejo cuando escuchó aquello, pero el duque siguió hablando casualmente.

—Pero el príncipe heredero tiene un lado bastante despiadado… así que, a veces, estamos en desacuerdo.

—¿Yo…? —Farfulló Xavier.

—Quizás no se da cuenta, pero, en realidad, es muy despiadado y frío. Así que entiendo, hasta cierto punto, por qué todavía no se ha casado. Creo que las mujeres hoy en día prefieren a chicos amables y divertidos.

Incliné la cabeza hacia un lado confundida ante Xavier.

—Bueno… no creo que sea despiadado.

El rostro del príncipe heredero se iluminó repentinamente, pero Klaude sonrió desde el otro lado.

—La ha engañado completamente. No sabe lo despiadado que es…

—Creo que es suficiente, duque. Está a punto de cruzar la línea. —Le advirtió Xavier y el susodicho solo le dirigió una mirada extraña. Parecía haber algo más en su relación, pero como un tercero, no tenía ni idea. Así que sonreí incómoda e hice todo lo que pude para zanjar el tema.

—Ambos son buenas personas.

Afortunadamente, Xavier dirigió la conversación hacia otro punto.

—Pero más importante, señorita Mareistella, ¿el duque Escliffe viene aquí todos los días?

—Sí, Su Alteza. —Le dije, asintiendo sin pensar. Eso hizo que el príncipe frunciera el ceño al escuchar mi respuesta. Lo miré inquisitivamente y le pregunté: —¿Hay algún problema?

—No, nada. —Xavier sonrió levemente y asintió. Un poco después, dijo: —Pero hay algo que me preocupa un poco.

—¿Qué le preocupa?

—Sí, debería comprobar con su doncella si le falta algo.

—¿Perdón? —No entendía de qué estaba hablando, pero él prosiguió con una expresión seria.

—En realidad, el duque Escliffe tiene la costumbre de robar. Es famoso por eso desde que era joven

Entonces… ¿quiere decir que Klaude podría estar robando mis joyas? 

—Pero Su Excelencia es más rico que yo. Además, no hay nada particularmente valioso en mi habitación… —dije con incredulidad.

En ese momento, Klaude intervino en un tono nervioso.

—Señorita Mariestella, no le crea. —La mirada en sus ojos era la de alguien que fue perjudicado. —Eso fue cuando era muy pequeño. Estaba en una edad en que no sabía qué era la moral y la ética. No hay forma de que haga algo así ahora. Esto es una calumnia.

—Es difícil deshacerse de las viejas costumbres —dijo Xavier.

—Su Alteza —masculló el duque. —Tengo mucha curiosidad por saber por qué está difamando mi reputación al hablar de mi infancia inmadura.

—Solo quiero que tenga cuidado. No sea tan sensible. Además, no es como si estuviera mintiendo. —Sé burló el príncipe.

Klaude no dijo nada, como si las palabras de Xavier fueran ciertas. Pero ¿no son así los niños cuando son pequeños? ¿O no…?

De todos modos, sabía que tenía que volver a cambiar de tema rápidamente, porque llevar esta conversación por este camino podría terminar en una pelea nuevamente. Pero, antes de que pudiera hacer algo, Xavier habló primero.

—Oh, señorita Mariestella. Ahora que lo pienso, hay algo que olvidé darle.

—¿Algo que olvidó darme?

—Aquí… —Sacó algo y me lo entregó.

Era una caja pequeña y plana. La acepté y la abrí llena de curiosidad. Dentro, vi un pañuelo blanco. En uno de los bordes estaban bordadas las iniciales de Mariestella y una rosa roja. La tela estaba hecha de una calidad lujosa.

Esbocé una sonrisa ante el inesperado regalo.

—Esto es…

Xavier me sonrió suavemente.

—Quería dárselo antes… pero tuvo un accidente, así que no tuve la oportunidad. —Mi sonrisa se ensanchó con sus palabras.

—Gracias, Su Alteza. No esperaba que lo recordara.

—Uno debe cumplir su promesa. No sé si es de su agrado.

—Por supuesto. Es muy bonito.

—Y-y… —titubeó por un momento.

—¿Sí? —Le incité.

—Lo bordé yo mismo.

—¿Perdón…? —Parpadeé sorprendida. ¿Él bordó este patrón tan complicado? —¿De verdad?

—Esta manualidad puede parecer un poco mediocre… si no le gusta, lo reemplazaré por un pañuelo bordado por un experto.

Sacudí rápidamente la cabeza.

—Ah, no, Su Alteza. Es muy bonito. —Le puse la tapa a la caja del pañuelo. —Conservaré su regalo sincero. Aunque no estoy segura si puedo aceptar algo tan precioso…

—No sé cómo alguien tan ocupado supuestamente, tuvo tiempo para bordar. —Se burló Klaude descontento, pero Xavier lo ignoró y siguió hablando.

—Lo aprendí aquí y allá. Me avergüenza porque esta es mi primera vez.

—¿Está es su primera vez?

Mi sorpresa no pudo evitar crecer. A los ojos de cualquiera, estas no eran habilidades de alguien que bordaba por primera vez.

—Ya es así de bueno, aunque es su primera vez… tiene talento, Su Alteza —murmuré con voz temblorosa.

Xavier se sonrojó ligeramente.

—Mis habilidades no son tan buenas como para ser elogiadas. —El color rosa de sus mejillas hacía que se me acelerara el corazón al verlo.

Ah, espera un segundo. Se suponía que un rostro sonrojado no era tan atractivo.

Pero Klaude volvió a interrumpir de forma insistente.

—Pero más importante, Su Alteza, sé que está ocupado, por eso no sé si podrá seguir quedándose aquí.

Ahora que lo pienso, debido a la visita inesperada de Klaude, el tiempo de Xavier se había prolongado. También comencé a preocuparme porque estaba tomando su tiempo.

—Me temo que debería irse ahora, Su Alteza.

—Estoy b…

—Sé que tiene muchos documentos por leer para mañana. Pero parece estar holgazaneando demasiado, Su Alteza. Si el emperador se entera, estoy seguro de que se preocupará. —Interrumpió Klaude.

Xavier lo miró en silencio. Luego, suspiró, como si fuera derrotado, y se volvió hacia mí.

—Creo que tengo que irme, señorita Mariestella —dijo.

—Sí, Su Alteza. Lamento haber ocupado mucho de su tiempo.

Se levantó de su asiento con una sonrisa elegante plasmada en su rostro. Pero entonces, soltó un gemido bajo.

—Urgh…

—¿Su Alteza? —Dije preocupada, pero no me respondió y solo miró al duque ferozmente. —Su Alteza, ¿qué sucede? —Lo volví a llamar.

—Ah… nada, señorita Mariestella. De repente, me duele el pie…

—¿Es el pie que le pisé en ese entonces?

—No, señorita. Eso ya es de hace mucho tiempo —dijo con una sonrisa, negando con la cabeza. Luego, anunció que realmente tenía que irse y salió de la habitación. Finalmente, solo quedaba Klaude.

Bebí el resto de mi té, antes de volverme hacia él.

—¿No se va, Su Excelencia?

—Acabo de llegar, señorita Mariestella.

—Entonces ¿se quedará más tiempo? —Pregunté.

—A diferencia de Su Alteza, no tuve tiempo para hablar con usted a solas —dijo mirándome.

—¿Tiene que hablar conmigo a solas?

—Sí.

—¿Por qué?

—Es para su tratamiento psicológico.

No, mi condición mental está bien ahora, gracias. Pensé y sacudí la cabeza.

—Es bienvenido a retirarse. He tenido suficiente tratamiento por hoy.

Cuando escuchó eso, de repente, pareció como un cachorro bajo la lluvia. Esa apariencia me sorprendió, pero le hice la pregunta que quería hacerle antes.

—Pero ¿cuánto tiempo va a seguir viniendo? Ya estoy mejor, tanto física como mentalmente.

Klaude volvió a mirarme con seriedad ante mi comentario.

—¿No quiere verme todos los días, incluso después de su recuperación?

—¿Después?

—Le estoy preguntando si le gustaría seguir viéndome todos los días.

—¿Por qué debería…?

Le pregunté por pura curiosidad, pero la expresión de dolor en su rostro me detuvo. Por un momento, me pregunté si hice algo mal.

No, solo le hice esa pregunta por curiosidad. ¿Fue tan mortal? 

—Es porque… —Comenzó a decir.

—¿Porqué…? —Le incité.

—Me gusta.

| Índice |

9 thoughts on “Querida “amiga” – Capítulo 31: Me gusta

  1. Paola says:

    Que hombres tan agresivos… Qué acaso n o se saben comportar ante una dama? Realmente es muy rara la relacion entre el. Duque y el príncipe 🤔 y ese quejido de príncipe estuvo medio raro… Vaya confesión del Duque 😅 la verdad . Quieroo apoyar a principe. Gracias x suu gr an trabajo 👏

  2. Maria says:

    No se me gusta el Duque mas que el príncipe, pero ya su corazón latió, pero quede con la duda por que tan agresivo ambos, parece que hay una historia muy interesante entre estos dos personajes, como siempre gracias, y larga vida al reino de Kovel

  3. Nata says:

    Yieeeeeee.!!! Está genial!!! La.primera declaración!!! Aunque pobre, siento que va a sufrir mucho.
    Pero me cae muy bien el.Duque, si ella lo rechaza, yo me lo.quedo!!
    Gracias por los.caps!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *