Reina Villana – Capítulo 39: No puedo perderla

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


A pesar de la mirada ansiosa que se enfocaba directamente en sus pechos, delatando su apetito sexual, Eugene se armó de valor y se cubrió la parte delantera de su pijama con manos temblorosas: el mensaje era alto y claro.

Kasser, abatido por sus acciones, se tumbó boca abajo, apoyándose, ligeramente, sobre su costado, para no aplastar por completo a Eugene, que está debajo de él. Él, enterró su rostro en la curva de su cuello, mientras respiraba más rápido de lo normal.

— ¿Cuánto tiempo más tengo que esperar?

—Unos días…más… —murmuró Eugene, tratando de controlar su deseo, pero su cálido aliento, en su cuello, no estaba ayudando.

Sin embargo, Kasser, apenas pudo descifrarlo. Era difícil, para él, recuperar su compostura habitual: su excitación por su encuentro acalorado, no le resultaba fácil de olvidar. Y, ahora, solo podía sostenerla en sus brazos para calmar sus impulsos y eso tampoco estaba ayudando.

Le tomó una gran determinación reducir la emoción, incluso después de mover su cuerpo un poco más lejos de ella, pero, incluso entonces, él no la soltó.

A medida que pasó el tiempo, en medio del silencio de la noche, su respiración, gradualmente, se calmó. El aire caliente también se enfrió significativamente, y la tensión en su cuerpo se desvaneció.

—Su Majestad. A este ritmo, te quedarás dormido.

Ni siquiera se había cambiado de ropa, a diferencia de Eugene, que ya estaba vestida para acostarse. Además, no estaba segura de lo que estaba haciendo.

—No puedo levantarme todavía —murmuró con evidente impotencia en su tono.

—Ah… —Ella calculó que, dentro de los límites de sus pantalones, su miembro todavía estaba hinchado y rígido. Ella no pudo evitar reírse, pensando en cómo estaba teniendo que luchar contra su región inferior, la cual, parecía tener una mente propia.

Al escuchar el sonido inconfundible de su risa, Kasser levantó la cabeza.

— ¿De quién te estás riendo?

—De nada. ¿Estás bien? —ella trató de evitar el tema. Sin embargo, la diversión en su rostro traicionó sus sentimientos.

Soltó un pequeño suspiro. No podía creer que estaba tan indefenso, que le costaba controlar su ardiente pasión. Se sentía como un niño tonto. Aun así, no estaba avergonzado, porque no era, del todo, culpa suya, pero estaba más inquieto cuando su “pareja en el crimen” comenzó a disfrutar de su penosa situación.

Después de pensarlo mucho, Eugene sugirió una solución que dejó atónito a este monarca.

—Ummm…dicen que los hombres conocen una manera de hacer que se calme rápidamente. Como…cantar una canción sombría.

A pesar de perder sus recuerdos había un parte de su personalidad que no había cambiado. ¡Ella no tenía ningún problema con su confianza! Reflexionó Kasser.

Jin Anika siempre había sido confiada y audaz, incluso en presencia de su esposo, el rey. Era completamente comprensible, porque ella es una Anika y tiene el apoyo de Sang-je. Sin embargo, después de perder la memoria, ya no sonaba tan arrogante como antes. Además, ella no perdió la compostura por la manera informal en que él le habla. Sabía que, a ella, realmente, no le importaba, porque estaba permitiendo que todos se dirigieran a ella por su título.

—Sabes tantas cosas al azar. ¿Cómo es que recuerdas cosas así?

Sus palabras, apenas habían caído, cuando se arrepintió de decirlas. Marianne lo fastidiaba para que le hablara suavemente a la reina en su cabeza.

Eugene negó con la cabeza; era un conocimiento tonto, que había obtenido en su mundo anterior. Ella desvió el tema y dijo —necesito apurarme y recuperar mi memoria. Todavía no hay señales de progreso. Me esforzaré más.

Cuando escucho su respuesta, se arrepintió aún más. Se comprometió a no volver a mencionar palabras relacionadas con su memoria.

Cuando un silencio contundente ahogó la habitación, Eugene no pudo evitar romperlo.

—Su Majestad.

— ¿Hm?

Aunque lo había llamado, le resultó difícil continuar hablando, no podía escoger las palabras correctas.

—Habla.

— ¿Te gustaría dormir aquí?

Tan pronto como las palabras salieron de sus labios, Eugene se dio cuenta de lo engañosas que eran, solo quería preguntarle si le gustaría seguir acostado a su lado e irse con los primeros rayos del amanecer como solía hacerlo.

En su situación actual, no tenía intención de seducirlo. Pero, ella había hecho este tipo de invitación, mientras están en una posición íntima. Por lo tanto, estaba obligado a llevar la impresión equivocada.

—Lo que quise decir es que…

—La cama es lo suficientemente ancha para los dos —terminó él.

—Sí.

Sin querer, una sonrisa comenzó a formarse en sus labios. A ella le gustó su alegre réplica. Ella no lo conocía muy bien, pero, al menos, él no era alguien que hacía que los demás se sintieran molestos. Parece que toda la incomodidad inicial había comenzado a desvanecerse. Y, a ninguno parecía importarle.

Presionado entre su torso tenso y sus fuertes brazos, su respiración, rítmica y laxa, sonaba como una canción de cuna. La calmó y la calentó. Con cautela, las yemas de sus dedos encontraron sus labios…la sensación de sus suaves labios aún permanecía. Un destello brilló en sus ojos serenos.

Si es una forma de tener un hijo o saciar su lujuria, estaba muy claro que podía obtener lo que quisiera. Aun así, no le impedía disfrutar de todo lo que hacía con él. Sobre todo, encontró consuelo en disfrutar del calor de su cuerpo y estar acurrucada en sus brazos.

Todo esto estaba dentro del alcance del contrato.

Pero, por qué… ¿por qué su corazón late como loco por su mera presencia?

Eugene no podía decir que era solo atracción física de su parte. Ella tragó saliva con fuerza, dándose cuenta de que su corazón podría ser tomado en una fracción de segundo.

♦ ♦ ♦

Había pasado mucho tiempo y, sin embargo, el sueño la eludía. De hecho, su mente se negó a dejarla. Cuanto más trataba de contener sus pensamientos errantes, más delirantes se tornaban. Por fin, Eugene recurrió a mirar al techo negro y a querer dormir en el proceso.

Se siente como ese día.

Recordó el primer día de este mes cuando había compartido la misma cama con él. Al igual que esta noche, se habían acostado uno al lado del otro. Las noches que siguieron fueron coronadas con intensas actividades carnales. Por lo que, se quedaría dormida exhausta, y sus cuerpos desnudos entrelazados entre sí. Había sucedido tan a menudo que ahora se sentía incómodo el solo acostarse uno al lado del otro.

— ¿Estás dormido? —Eugene preguntó, muy suavemente. Una respuesta clara llegó de inmediato.

—No.

—Si no tienes sueño, hay algo de lo que tengo curiosidad. Podría tomar más tiempo. ¿Deberíamos discutirlo mañana?

—Habla, no hay problema.

Sin embargo, en ese momento, por razones desconocidas, sus pensamientos tomaron una dirección diferente. Tenía una profunda necesidad de conocer al hombre, de ver qué hay detrás de la fachada estoica.

¿Escuché que tu madre todavía está viva? ¿Por qué vive en la Ciudad Santa? ¿Por qué nadie habla de la reina anterior? ¿Es su madre alguien a quien anhela o una cicatriz que quiere olvidar?

Las preguntas se arremolinaron en la punta de su lengua y, sin embargo, no podía obligarse a hacer una. Una línea débil existe entre ambos, cruzarla era peligroso. No es que le faltara el coraje para preguntar. Es solo eso, temía que su respuesta fuera su rechazo.

Por lo tanto, ella le preguntó — ¿Sientes al Praz dentro de tu cuerpo?

—Lo hago.

— ¿Cómo? ¿Es un sentimiento vago o concreto?

Los ojos de Kasser se abrieron de golpe, su cabeza giró para mirar su rostro. Eugene también había vuelto la cabeza hacia él. Como estaba completamente oscuro, con las ventanas cubiertas por cortinas pesadas, no podían verse a los ojos, mientras se miraban.

Cuando no respondió de inmediato, Eugene pronunció tímidamente.

— ¿Es, quizás, una pregunta que uno no debe hacer?

—No ha habido nadie que me haya hecho esa pregunta.

—Si es demasiado problema responder…

—No sé cómo explicarlo. Solo lo sé. Justo como no puedo ver tu figura en este momento, pero puedo sentirte y sé que estás aquí.

—Hmm… ¿Entonces, las Anika sienten a Ramita de la misma manera? —preguntó ella.

—Escuché que para las Anika es un poco diferente.

— ¿Cómo es eso? —La voz emocionada de Eugene se elevó. Se volvió de lado y apoyó la cabeza sobre los nudillos.

—Se despierta cuando eres mayor de edad.

— ¿Despierta?

—Eres una Anika. ¿Ni siquiera recuerdas esto?

Eugene lo miró sin palabras. Ella dejó escapar un profundo suspiro.

—No puedo sentirlo en mí. Supongo que también perdí a Ramita cuando perdí mis recuerdos.

Ramita se encuentra afiliada al alma del dueño, comparten un vínculo profundo. Ella calculó, que este cuerpo había perdido esta habilidad en la transmigración y, debido a esto, ambos están desconectados.

—Eso no puede ser —Kasser sonrió. — ¡Eso es imposible!

Ramita es una habilidad con la que uno nace. Al igual que un rey y su Praz, un no-Anika no puede ganar a Ramita y, de la misma manera, un Anika nunca puede perder su Ramita.

—Hay huevos de lark en el repositorio, ¿verdad? ¿Tienes todos los tipos según su grado?

Los huevos de lark de diferentes grados no se almacenan juntos. De hecho, ni siquiera están en la capital. Toma medio día llegar al repositorio más cercano. Esos monstruos viciosos están inactivos en la etapa de incubación. Estos huevos serían recolectados y utilizados como fuente de energía como el petróleo y la electricidad.

El repositorio es donde se conservan los huevos recolectados: se necesita un cuidado minucioso para no despertarlos. En algunas ocasiones debido a accidentes, los larks despiertan incluso cuando no es el período activo. Sucedió solo cuando el fluido corporal de una persona entra en contacto con ellos.

Por lo tanto, era un tabú, para las personas, el tocar los huevos con sus propias manos. Incluso una sola gota de sudor rompería la semilla y despertará al lark; y se perderían vidas.

—Uno debe ir al repositorio para obtener uno, ¿verdad?

— ¿Un huevo? ¿Por qué necesitas uno?

—Me preguntaba si podría usar el método de prueba usando uno.

— ¿Prueba?

—Probar en qué grado está mi Ramita…

Ramita es el poder de la creación. Por lo tanto, podría hacer germinar, y no romper el huevo. Si un Anika toca una semilla, brotaría y se convertiría en un árbol. Además, de ese árbol crecerían semillas regulares en lugar de convertirse en larks; así es, las Anika son capaces de convertir los huevos de los monstruos en plantas.

Los huevos de los Larks tienen una variedad de colores, que también denotan su grado. Por ejemplo, un lark de un huevo rojo sería más débil que uno de un huevo amarillo. Como la Ramita de las Anika tienen disparidades en sus habilidades, solo podían germinar semillas que sean de un poder menor al suyo…

Por este motivo, Eugene no estaba al tanto de la calificación de su Ramita. Solo Sang-je puede identificarlo por ella. Eso significa que tenía que esperar hasta el final del período activo. Pero, hay un método que no necesita consultar al Sang-je, que está en la Ciudad Santa, muy lejos del Reino de Hashi.

Una Anika podría hacer contacto deliberado con una semilla para medir sus habilidades. Para empezar, debía tocar el huevo de menor grado, e ir subiendo grado por grado.

A decir verdad, este método no está exento de riesgos y se considera fatal. Por un lado, Eugene no sabe el alcance de sus habilidades. Entonces, si toca una semilla más allá de su nivel de habilidad, la semilla se rompería en lugar de germinar. Y no es necesario ser un genio para saber qué ocurriría. Por lo tanto, es mejor evitar este método fácil.

— ¿Estás diciendo que vas a encontrar tu calificación tocando semillas? —Kasser deseó comprobar si la había escuchado bien.

—Sí.

— ¿Es esto una especie de broma?

—No.

— ¿Cómo puedes pensar en algo así? —Kasser estaba alarmado. ¡No podía entender cómo está dispuesta a arriesgarse, solo para determinar sus habilidades! No le tenía miedo a que un lark causará estragos, sino a que ella resultará herida y, literalmente, ¡declarar su muerte!

Eugene miró hacia otro lado. Sabía que sería un problema enorme. No solo arriesgaría su vida, sino también muchas otras. Aun así, prefería hacer algo que no darse cuenta. Y si vino con un riesgo, que así sea. Pero…

—No importa. Sé que sería peligroso… —no podía ser irrazonable.

—El peligro no es el problema.

Kasser dejó escapar un gran suspiro. Su reacción fue peor de lo esperado, por lo que, Eugene estudió su semblante sin aliento.

—Ramita es una habilidad que no puedes usar a la ligera.

Kasser estaba a punto de decir por qué no lo sabe, pero, se tragó sus palabras. Su pérdida de memoria es más severa de lo que pensó. No esperaba que ella no recordara eso. Claramente, no está fingiendo.

— ¿Hay alguna razón por la que necesites averiguar tu calificación de Ramita en este momento?

—Realmente, no…

—Si su memoria no regresa al final del período activo, tal vez, podría…ayudar —Él dejó de hablar. Si fuera al Sang-je, podría recuperar todos sus recuerdos perdidos. Aunque no era médico, siempre que pudiera comunicarse con Jin Anika, era probable que pudiera encontrar una manera.

Esto significa que tenía que enviarla a la Ciudad Santa.

¿Qué pasa si ella recupera sus recuerdos?…No puedo perderla.

No había duda de que nunca volvería al reino. Kasser sintió que se le bloqueaba la boca del estómago. Había una sensación inexplicable en su pecho…como si alguien lo estuviera ahogando.

—Estás diciendo que tengo que encontrarme con el Sang-je.

Eugene suspiró, se recostó y volvió a suspirar. Ella no sabía qué hacer.

—La calificación de Ramita solo debe ser conocida por una Anika o el Sang-je. Esa es la regla —dijo Kasser con los dientes apretados.

Según el Sang-je, una Anika, cuya existencia es preciosa, no debería ser discriminada por su grado de Ramita. Por lo tanto, esta información debe mantenerse confidencial a toda costa.

A algunos se les permitió sentir curiosidad, pero no había razón para insistir en hacer pública la calificación. Esto se debió a que, en realidad, el grado de la Ramita de una Anika realmente no importa.

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