Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 108: Mis largas vacaciones

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Habiendo terminado mis exámenes y regresado a la casa del marqués Anderson, aproveché al máximo mis vacaciones.

Me reuní con aquellos que me habían tratado bien antes de mi admisión en la Academia, y caminé por la ciudad para verificar cómo iban los negocios de la comunidad.

A veces, me alejaba un poco, y recorría los lugares más famosos del país.

Desde luego, también participé en el entrenamiento como Mel, y asistí a las lecciones para damas de la señora Aurelia.

—Bueno, hoy vamos a empezar desde aquí…

A lo que ando dedicando todo mi tiempo es a los preparativos para la fiesta de bienvenida a los invitados del Principado de Rinmel.

La fiesta en sí estaba programada para el final de mis vacaciones, así que podrías pensar que había tiempo suficiente; sin embargo, cuando notas todos los preparativos que se deben hacer, cada segundo contaba.

Por eso, estaba muy agradecida de estar de vacaciones y poder usar mi tiempo libremente.

El lenguaje del Principado de Rinmel era similar al del reino de Tasmeria, y fue algo que aprendí durante mis lecciones con la señora Aurelia, así que no había ningún problema con eso… Pero, de igual forma, estaba haciendo algunas revisiones de momento.

Y luego, estaban los arreglos para el vestido que iba a usar en la fiesta.

Me había reunido previamente con Louis para decidir el color y la forma. Con eso, parece que él llevará una corbata del mismo color que mi vestido.

El resto de mi día lo usaba para estudiar el Principado de Rinmel.

Como uno de los anfitriones, era natural que tuviera información sobre ellos de antemano.

Por lo tanto, ahora mismo estaba leyendo un libro sobre su historia y cultura, aprendiendo todo lo que podía.

Había seleccionado los libros recomendados por Louis y su madre, abriéndome camino a través de ellos.

Cada vez que Louis tenía algo de tiempo libre, me ayudaba a entender los intercambios entre este país y el Principado de Rinmel, así como las situaciones y asuntos con otros países en el mundo.

—Por favor, disculpe mi intromisión, señorita…

—Oh, Anna, ¿qué sucede?

—Es casi la hora de su encuentro con la señorita Sharia.

—Oh, ¿ya es tan tarde? Gracias, Anna. Comencemos nuestros preparativos entonces.

Anna hizo una reverencia y me ayudó a prepararme. Después de eso, nos dirigimos a la casa del conde Telrose.

Para mí, Sharia era mi primera amiga de mi misma edad y género.

Al pensar en quiénes eran mis amigos, solo tenía en mente dos grupos: aquellas hermanas mayores de mi mismo género de la tienda de la señora, o los últimos reclutas del ejército que tenían mi misma edad.

En lugar de amigos, los primeros eran más como hermanas a las que podía consultar, mientras que los segundos eran reconocidos más como camaradas que se las arreglaron para pasar el entrenamiento de mi padre junto a mí.

Por eso, estaba muy feliz de poder visitar la casa de una amiga de esta manera.

—¡Bienvenida, Mellice!

—Gracias por invitarme.

Bajo la guía de Sharia, llego a su habitación.

—No, no. Más bien, debo disculparme… Aunque originalmente planeábamos ir al teatro, no pude conseguir el permiso de mis padres.

—No se puede evitar. Sería bastante tarde cuando volviéramos de la obra, así que puedo entender por qué el conde Telrose estaría preocupado.

—Aunque no hay nada de qué preocuparse mientras esté contigo… Como pensé, ese incidente del pasado ha causado que se preocupen excesivamente.

—Ya que el conde no conoce mis logros, estar conmigo no servirá como material para ayudar a disipar su ansiedad. Además, después de ese tipo de incidente, es natural estar preocupado.

—Eso no significa que las cosas tengan que ser de esta manera… Mellice, todavía no tengo un prometido. Ha estado rechazando por completo todo lo que no sean fiestas a excepción de los eventos oficiales, e incluso si recibo alguna propuesta de matrimonio, dice que todavía es demasiado pronto para mí y rechaza todas y cada una de ellas mientras me dice que está preocupado por mí y me pide que me quede con ellos de momento. Además, incluso si encuentro algo que quiero hacer, siempre se opone. Estoy agradecida de que se preocupen por mí y lamento causarles esa emoción… pero, cuando me dicen “no puedes hacer eso, y esto tampoco”, me siento como un pájaro enjaulado. Si me mantienen encerrada de esta manera, eventualmente me volveré frágil. Incluso si puede ser duro o doloroso… quiero volar por el cielo y decidir yo misma mi destino.

No pude evitar sonreír ante sus palabras.

¿Cómo podría aborrecer el barro en el que estás cubierta por nuestro bien?

Si ella fue capaz de decir eso, durante esa terrible situación, con una sonrisa sincera en su rostro…, entonces, ciertamente, no se arrepentiría del camino que decidiera, sin importar lo duro o doloroso que fuera.

Más bien, lo más probable es que lo acepte con gusto e incluso lo use como alimento para su crecimiento.

Mientras que ella no era de ninguna manera físicamente fuerte, su corazón lo era…

Aunque no nos conocíamos desde hace mucho, sus acciones durante ese tiempo fueron muy impactantes para mí.

Y yo respetaba a esta querida amiga que mostraba una fuerza que venía directamente de su corazón.

—¿Qué sucede, Mellice…?

—¿Hm?

—Estabas sonriendo, así que me preguntaba si había dicho algo gracioso.

—No, no lo hiciste… Es solo que sentí que esas palabras eran como tú.

—Oh, Dios… —respondió Sharia con una sonrisa.

—Ahora que lo pienso, Sharia. Asistirás al próximo evento formal, ¿no es así?

—Sí, lo haré. Como pensé, si se trata de una fiesta organizada por el propio país, ni siquiera mi padre podría negarse… Tú también asistirás, ¿verdad? ¿Ya decidiste tu vestido?

—Sí, lo hice. Esta vez, planeo aventurarme y usar un vestido antiguo con pliegues. Además, tendrá escote, por lo que tendré que hacerle un cuidado a mi piel para ese momento.

—Vaya, ¿pliegues? ¿Hay algo especial en ellos para que consideres usarlos?

—Bueno, hace poco obtuve una tela que me gustaba, así que quería mostrarla por completo.

—Oh… Estoy esperando ver tu vestido. Parece que todo el mundo tiene curiosidad por saber qué tipo de vestido vas a llevar, ¿sabes? Varias personas me han preguntado sobre ello.

—Oh, Dios… No puedo decepcionarlos entonces.

Con ese comentario, ambas nos reímos.

—Hablando de compromisos, ¿hay alguien que te interese?

—Ya que la prometida de Su Alteza, el príncipe heredero, aún no se ha decidido, hay un cierto número de damas cuyos prometidos aún no se han decidido. Gracias a eso, hay un número determinado de caballeros cuyas prometidas tampoco se han decidido… Con eso en mente, sería razonable hacer un compromiso con alguno de ellos.

—Eso es cierto…

Aunque me sorprendió un poco la inesperada frialdad de su declaración, después de pensarlo detenidamente, me di cuenta que fue una declaración muy respetable para una noble.

El matrimonio de los nobles estaba ligado a la política, para fortalecer los lazos entre las casas, y permitir que su familia prosperara.

Cuando pienso en eso, probablemente no había mejor unión que la casa del marqués Anderson y la casa ducal Armelia.

Después de todo, la casa ducal Armelia, una casa noble de la que han surgido generaciones de primeros ministros, y una reputada familia militar, la casa del marqués Anderson, cuyo jefe ha sido nombrado héroe, se convertirán en parientes de sangre.

En retrospectiva, parecía una novela.

La relación entre Louis y yo no se hizo porque fuéramos un buen partido político, sino porque coincidimos en la ciudad y nos sentimos atraídos el uno por el otro.

Creo que a menudo se dice que la verdad es más extraña que la ficción.

—Aunque este no es momento para estar preocupándome por los demás, espero que Su Alteza se decida rápidamente por una prometida. Porque, ahora mismo, todas las señoritas de nuestra generación, cuyos compromisos aún no han sido decididos, son vistas como aquellas que aspiran a la posición de prometida del príncipe heredero. Los caballeros no lo verían de esa manera sino fuera por la rivalidad entre muchas mujeres por esa posición.

Mientras decía eso, Sharia dejó escapar un profundo suspiro.

—Oh, ya veo… Si no recuerdo mal, la que está de primera en la lista de candidatas es la hija de la casa del marqués Maelian, ¿verdad?

—Sí, en efecto. La señorita Elia. Es bastante agresiva con las damas que todavía no tienen un prometido. Además, se ha comportado tan bien, que los caballeros y los demás no se han dado cuenta de esa situación, lo que la hace aún más aterradora.

—Como se esperaba de la hija de la vigorosa casa del marqués Maelian.

La casa del marqués Maelian… Aunque originalmente era una casa noble con historia, solo había empezado a mostrar un sentido de existencia en la alta sociedad en las últimas dos generaciones.

Profundizaron sus relaciones con otras casas que tenían aún más historia, aumentando su influencia hasta el punto en que la casa ducal Armelia…, así como la familia real, no podía ignorarlos.

No era de extrañar que fuera la primera candidata para el puesto de prometida del príncipe heredero. Además, parece que la candidata en cuestión…, Elia Maelian, también estaba obsesionada con casarse con él.

Por ello, tanto sus padres como su hermano estaban colocando presión en los demás.

Las preocupaciones de Sharia, cuyo prometido no ha sido decidido, son muy fáciles de adivinar. Además…

Decidí detener mi hilo de pensamientos ya que estaban a punto de ir en una dirección diferente.

Como finalmente tenía tiempo libre para pasar con Sharia, sería un desperdicio gastarlo sumergiéndome en mis pensamientos.

—Ya que será una fiesta oficial, puede que no tengas tiempo para hacerlo, pero rezaré desde el fondo de mi corazón para que conozcas a un buen compañero… Después de todo, eres una mujer encantadora. Creo que encontrarás a alguien pronto, incluso sin que yo me preocupe por ti.

Sharia dejó salir una pequeña risa ante mis palabras.

—Es un gran alivio escucharte decir eso, Mellice.

Después de eso, disfrutamos hablando de las tendencias recientes de dulces y vestidos.

El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos mientras nos divertíamos conversando alegremente.

Y así, después de un tiempo considerable, llegó la hora de dejar la casa de los Telrose.

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