Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 87: El festival de estrellas de las hadas

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


Después de probar su poder, Aquasteed fue reconocido como el rey del Cielo Estrellado.

Cuando Tiararose pusiera la corona en la cabeza de su esposo, el cambio de rey estaría completo. Sin embargo, Aquasteed lo retrasó por un momento.

—Primero, tengo algo que decirte, Tiara. Es un problema importante que escuché de Su Majestad, Pheles.

—Sí.

Tiararose ajustó su postura en respuesta a la expresión intensa de Aquasteed. Podía sentir su corazón latir con fuerza, y se preguntó qué le diría.

¿Podría ser porque forcé el evento?

Esperó ansiosa el castigo que le caería por sus acciones. Sin embargo, el problema que Aquasteed estaba intentando transmitirle no estaba relacionado con eso.

—Cuando me convierta en el rey del Cielo Estrellado, Su Majestad Pheles ya no lo será… ¿Lo sabes?

Tiararose asintió al escucharlo.

—Eso significa que es probable que Sus Majestades mueran. Por supuesto, no tengo idea de lo que sucederá cuando me convierta en el rey. Esto es sólo especulación.

—Imposible… ¿Los dos…? —Jadeó.

Pheles y Liliarge habían vivido por tanto tiempo solo porque estaban bajo la influencia del poder del Cielo Estrellado. Esto iba contra la noción misma del ser humano, y el efecto que la desaparición de este poder tendría era desconocido.

—No tienes que preocuparte, Tiara. Ya lo consideré, y decidí convertirme en rey.

—Príncipe Aqua… Pero yo…

Quiero que todos sean felices.

¿Ayudaría si decía eso? Debido a que los tres anillos fueron unificados con éxito, era posible estabilizar el poder del rey del Cielo Estrellado. No obstante, no podía escupir sin pensarlo que todo saldría bien. Sería ignorante de mi parte decir algo tan despreocupado ya que el futuro todavía era desconocido.

Pheles le sonrió gentilmente cuando la vio desanimada.

—Está bien. Esto no es algo de lo que tengas que preocuparte. Hemos vivido por demasiado tiempo.

—Su Majestad…

—Tiararose, ¿qué es ese anillo? —Le preguntó luego de darle la corona a Aquasteed, y admirando el accesorio.

Al mismo tiempo, se dio cuenta de que los tres Anillos de las Hadas que Tiararose tenía antes ya no existían.

—No esperaba que poseyeras ese tipo de poder, Tiararose.

—¿Qué…?

—Es un anillo muy hermoso, pero parece tener algo más de espacio para recibir poder mágico.

—¿Lo sabe con sólo una mirada?

Pheles se dio cuenta de inmediato de que Tiararose había unificado todos los Anillos de los Reyes Hada, con una mirada. Además, también podía decir en qué estado estaba.

—Esa es la Tiararose que conozco —rió feliz Pheles—. ¿Creaste este anillo esperando poder salvarnos a mí y a Lilia…? Sólo por ese pensamiento, deberé recompensarte un poco.

Pheles le susurró algo al oído de Tiararose. Al escucharlo, ella abrió los ojos por la sorpresa. La existencia de tal posibilidad nunca había cruzado su mente.

Le agradeció por la información, y lo grabó en su memoria para no olvidarlo.

—Haré mi mejor esfuerzo. Definitivamente no caeré.

—Sí, estaré esperándolo… Bueno, es tiempo de la coronación.

Después de que la conversación entre ambos terminó, la mirada de todos regresó a Aquasteed.

Luego de que Tiararose tomara la corona de cristal, Aquasteed se arrodilló y cerró sus ojos dorados.

Nunca hubiera pensado que nacer como la villana me daría un papel tan importante.

El papel de coronar a alguien no era digno de una villana. Si Akari no hubiera estado presente, ni siquiera habría logrado unificar los anillos. Era probable que fuera impotente por su cuenta, pero tenía muchos amigos que la apoyarían al instante. Esos sentimientos alegres la dejaron ver y redescubrir la calidez de este mundo.

El cuarto de cristal estaba envuelto en el silencio, creando una atmósfera ceremonial.

—Aquasteed Marineforest, que la bendición de las hadas de Marineforest esté contigo al gobernar esta tierra como el rey del Cielo Estrellado.

—Haré mi mejor esfuerzo para cumplir mi deber, y ser digno de la bendición.

Tiararose puso gentilmente la corona de cristal en la cabeza de su esposo. Entonces, las hadas aparecieron de repente.

『¡Felicidades!』dijeron. Pronto, Pheles y los demás comenzaron a aplaudir para celebrar el nacimiento del nuevo rey del Cielo Estrellado.

—Felicidades, príncipe Aqua. Estaré siempre a tu lado, entregándote mi ser para apoyarte.

—Tenerte a mi lado es suficiente, Tiara. Recibir tu devoción y apoyo me hace sentir invencible.

—Gee, príncipe Aqua…

Ambos se sonrieron el uno al otro al escuchar esas palabras apasionadas.

—¡Felicidades, príncipe Aqua! Como se esperaba del personaje principal, eres increíble.

—Sí, gracias, señorita Akari. Gracias por venir todo el camino desde Lapis Lazuli.

—Después de todo, soy la mejor amiga de la señorita Tiara.

No había nada más feliz para ella que poder utilizar la Oración Sagrada de la heroína.

—Felicidades, rey del Cielo Estrellado.

—No esperaba nada menos del humano que bendije.

Grail y Pearl, que estaban sentados uno al lado del otro, le dieron sus bendiciones a Aquasteed.

Lord Grail, Lady Pearl… Muchas gracias. Lady Pearl, ¿cómo se encuentra?

—Recibí mucho del poder mágico de Tiararose, así que no hay problema.

Pearl abrió el abanico para cubrir su boca. Estaba ocultando su timidez, pero Grail se dio cuenta y le dio una sonrisa gentil.

Keith, que había estado observando desde lo lejos, finalmente avanzó. Cruzó sus brazos y dio un largo suspiro.

—Santo Cielo, pensé que había ganado el partido.

—¿Lord Keith está…?

—Eso es innecesario —le interrumpió con una expresión deprimida.

—¿Perdón?

—Sólo llámame Keith.

—¡Pero eso es…!

—¿Estás intentando hacer que me repita?

—No… Gracias, Keith.

Keith, el rey de las Hadas del Bosque que sólo le había dado su bendición a Tiararose, finalmente reconoció a Aquasteed y lo bendijo. También le dejó llamarle por su nombre a partir de ahora.

Habiendo recibido la bendición de Keith, Aquasteed sintió la calidez fluir en su interior. El Rey Hada puso su mano en su hombro.

—Déjame advertirte, no te aceptaré si haces llorar a Tiara —le advirtió.

—Por supuesto.

—Excelente.

Keith se rió satisfecho luego de escuchar su respuesta.

Viendo que los dos habían dado un paso en su amistad, Tiararose se dio cuenta que, de alguna forma, fue grosero asumir que no lo harían sólo porque no se llevaban bien antes, sin embargo…

Serían los aliados más fuertes si pudieran hacer equipo.

Con Grail y Pearl dando su apoyo logístico, quienes combatieron en el evento fueron Aquasteed y Keith. Perdida en sus pensamientos, la mirada de Tiararose se encontró con la de su esposo, y él le sonrió.

—Bueno, como el rey del Cielo Estrellado, ¿deberíamos darte tu primer deber?

—¿Deber?

—Creo que lo has visto con Tiara en el pasado. Es el anuncio para comenzar el Festival de Estrellas de las Hadas. Cuando el rey del Cielo Estrellado existe, dejará que las estrellas lluevan —le explicó Aquasteed.

Lo que Pheles mencionó antes también tenía que ver con el festival. Tiararose asintió con fuerza porque amaba el Festival de Estrellas de las Hadas.

Durante el año en que el rey del Cielo Estrellado fue reemplazado, él y los Reyes Hada anunciaron el comienzo del festival. Desde entonces, se había convertido en una tradición que fuera el rey del Cielo Estrellado quien lo anunciara.

Con la ausencia de éste, las hadas llamaron a las pequeñas estrellas según lo creyeron necesario para comenzar el festival. Hasta ahora, habían estado trabajando duro en el palacio de Pheles para anunciar el comienzo ya que él no había sido capaz de hacerlo.

—En ese caso, ¿deberíamos observar desde aquí?

—Sí.

Pheles asumió la posición de observador, seguido de Akari.

Ya que no había nada en lo que Tiararose pudiera ayudar, fue con ellos. A su lado, observó con atención a Aquasteed y los demás.

Los cuatro Reyes se reunieron alrededor del pedestal. Cada uno de ellos puso su mano en este y concentró su poder para llamar a las estrellas.

Recordando el tiempo en que seguía en el reino de Lapis Lazuli, Tiararose se sintió nostálgica.

Durante la noche, cuando estaba en su cuarto, Aquasteed la visitó una vez para mostrarle el evento.

—Con el poder del Rey del Cielo Estrellado, anuncio, aquí y ahora, el comienzo del Festival de Estrellas de las Hadas.

—Como Rey de las Hadas del Bosque, lo bendigo con un aire claro.

—Como el Rey de las Hadas del Cielo, oro para que puedan ver las estrellas hasta el más lejano horizonte.

—Como la Reina de las Hadas del Mar, traeré una superficie marina tranquila para que las estrellas brillen con más fuerza.

Recibiendo el poder de estas voces, el pedestal de cristal brilló.

La luz se unió hasta formar un pilar que penetró el techo, y rápidamente ascendió hasta el cielo de Marineforest. Eventualmente, alcanzó la cima y estalló en una lluvia de estrellas que llovió sin descanso hasta el suelo.

El techo del cuarto de cristal se volvió más transparente y proyectó un cielo nocturno en Marineforest, dejando un gran paisaje para que Tiararose y los demás lo apreciaran. Las estrellas brillaban con mucha fuerza, exhibiendo más poder que el festival original que comenzó con el Rey de las Hadas del Cielo Estrellado.

—Ha florecido… —habló Pheles mientras miraba el cielo.

—¿Perdón?

Tiararose siguió su línea de visión, preguntándose de qué se trataba. Observando con atención el pedestal de cristal, descubrió que, donde se había realizado el anuncio del comienzo del festival, había florecido una flor.

La flor parecía estar hecha de cristal y era muy transparente. Al ver su confusión, el rey le explicó.

—Esa flor es una ilusión que sólo florece cuando el nuevo rey del Cielo Estrellado nace. Y… es la flor milagrosa que puede curar la enfermedad de Lilia.

—¡Oh, ¿es una flor tan maravillosa?!

Tiararose jadeó, mientras Akari se emocionaba al pensar en el objeto super raro.

—Ya veo, el príncipe Aqua puede usar esa flor para…

—Sí. Siempre fue su intención ayudar, pero es posible que Lilia y yo muramos, así que estaba preocupado.

El rey que, actualmente, estaba en cama por su enfermedad por fin podía salvarse.

Tiararose se alivió con este hecho, pero se dio cuenta de que era muy temprano para ello. A partir de ahora, tenía que dar todo de sí para salvar tanto a Pheles como a Liliarge.

Tomó la flor que nació con la creación de un nuevo rey, y regresó a la superficie con todos.

♦ ♦ ♦

Cuando regresaron, el círculo brillante en el cielo había desaparecido. En su lugar, incontables estrellas llovían sin descanso.

A pesar de que era hora del amanecer, los astros brillaban con tanta fuerza que competían con el sol. No, sería más preciso decir que las estrellas danzaban un concierto para el amanecer.

Las personas que sabían sobre lo que esto significaba se reunieron en la plaza pública.

—¡Wow, mira todas esas estrellas! Son dos veces más de las usuales… ¿y no parecen más brillantes?

—Este es el Festival de Estrellas más magnífico que he visto.

—Quizás algo bueno sucederá este año.

Aquasteed se sentía feliz por todos los comentarios que escuchaba de aquellos que estaban felices.

—Tiara.

—Príncipe Aqua… Es hermoso, ¿verdad? Estoy muy feliz de disfrutar del festival mientras sostengo tu mano de esta manera. —Se abrazó cerca de su esposo, que estaba a su lado mientras observaban el espectáculo—. Pero el círculo brillante que estaba hasta ahora ha desaparecido. ¿No se siente algo solitario, de alguna manera? Me pregunto, ¿qué era?

—Oh… Si te refieres a ese círculo, está aquí.

—¿Huh?

Aquasteed señaló la corona que estaba usando.

—¿Esa es la verdadera identidad de ese círculo?

—Sí. El anillo requería un nuevo rey.

—Ya veo, así que era una demanda para otro monarca —se rió al enterarse de este hecho.

La corona de cristal en la cabeza de Aquasteed era muy hermosa y atractiva porque reflejaba el brillo de las estrellas. Las personas a su alrededor lo notaron también, y lo veían apreciativamente.

—Como se esperaba, es muy llamativa, ¿huh?

—Es una corona de cristal, después de todo. Además, creo que como Keith y los demás también están presentes, llamamos más la atención.

De esta manera, el príncipe heredero de este reino y los personajes principales de la secuela estaban alineados. Un grupo de personas hermosas era una pintura atractiva, sin duda.

Aquasteed se quitó la corona y se la pasó a Tiararose.

—Por favor, tómala.

—¿Huh? ¿No es un poco irrespetuoso…?

—Así es como se desactiva.

La corona desapareció tan pronto como tocó las manos de Tiararose.

—¡¿Huh?! ¡¿Desapareció?! ¡¿Q-Qué es lo que hice…?!

—No, no, no hiciste nada Tiara. La corona sigue aquí.

Aquasteed señaló al anillo que había recibido de ella antes, perteneciente al rey del Cielo Estrellado. La corona de cristal fue añadida al anillo en la forma de una línea.

Estaba muy sorprendida por la inesperada habilidad de unirse. Al mismo tiempo, le aliviaba saber que la corona estaba a salvo.

—Bueno, ¿deberíamos regresar al castillo?

—¡Sí!

Tomados de la mano, Tiararose y Aquasteed regresaron al castillo real junto con los demás.

 

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