Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 88: El anillo de la villana

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


Una vez que regresaron al castillo, fueron a visitar al rey… Pero antes de eso, Tiararose tuvo que sufrir el ataque de Philliane.

—¡¡Señorita Tiararose!! ¡Por favor, avíseme si va a salir por algún asunto! Estaba muy, muy preocupada…

—Lo lamento, Philliane.

—¿No soy adecuada para estar a su lado…? —Dijo, en un tono que parecía estar pidiendo ser despedida si no era necesaria, Tiararose se apresuró a sacudir su cabeza. Habían pasado sus vidas como hermanas desde muy jóvenes, por lo que confiaba en Philliane más que en nadie más.

Sosteniendo su mano con fuerza, se disculpó desde lo profundo de su corazón.

—No podía decirle a nadie. Por supuesto, eso incluye a Sir Aqua. Lamento haberte preocupado, Philliane. Y te amo por regañarme de esta manera.

—Señorita Tiararose…

Las dos se abrazaron con fuerza, y después de eso Tiararose le explicó lo que había sucedido. Ante el pánico en el rostro de la sirvienta, ella dejó escapar una sonrisa sin darse cuenta.

—¡Eh, ¿sucedió algo como eso?! ¡Prepararé de inmediato la visita al rey…!

—No, así está bien.

—Lo entiendo. Si es lo que Su Alteza Aquasteed desea…

Mientras Tiararose hablaba con Philliane, Elliot había hecho los preparativos para la reunión con el rey. Ya que no tenían tiempo para cambiarse, recibieron permiso para asistir con su vestimenta actual. Akari seguía vestida para cabalgar.

Tiararose le pidió ayuda a Philliane para preparar vestidos tanto para ella como para Akari, de forma que pudieran cambiarse después de visitar al rey, y partieron para su audiencia.

El grupo de cuatro, constituido por Aquasteed, Tiararose, Pheles y Akari, a quienes se les unió Liliarge en el recorrido, se dirigieron hacia el rey.

Keith y los demás dijeron que harían los arreglos para el territorio recién obtenido y partieron.

Todavía era temprano en la mañana, por lo que sólo estaba el monarca en el cuarto. Si fuera más tarde, habría estado acompañado por la reina Lavina.

Le instruyeron a una sirvienta que le enviara un mensaje a Lavina para que se acercara rápidamente.

—Aquasteed, y…

El rey Sotiris Marineforest, a quien le informaron de la emergencia temprano por la mañana, recibió la visita de su hijo vestido de manera informal. Miró a todos los reunidos, preguntándose qué estaba sucediendo.

No tendría dudas si sólo fuera su hijo y su nuera. Sin embargo, Akari, la esposa del príncipe Hartnight de Lapis Lazuli, la usuaria del poder sagrado, también estaba presente. Incluso los fundadores del país se habían reunido.

Probablemente no había nadie que pensara que no sucedía nada después de mirarlos.

Además, Aquasteed le había pedido a una sirvienta que llamara a Lavina de inmediato. Una vez que Sotiris levantó su cuerpo de la cama, Tiararose lo saludó.

—Buenos días, rey. Lamento terriblemente aparecer frente a usted en esta vestimenta.

—No, no me importa. Han venido aquí porque sucedió algo, ¿verdad? Soy yo quien lamenta mi apariencia cuando la señorita Akari llegó desde tan lejos para visitarme —dijo Sotiris, sacudiendo su cabeza para mostrar que no tenía problemas. En su lugar, se disculpó con la invitada Akari por su apariencia. Por supuesto, a ella no le importaba.

—Está bien, rey. Soy yo quien llegó sin una noticia oficial porque estaba preocupada por la señorita Tiara —dijo con un tono radiante, aunque lo más probable es que hubiera estado más curiosa que preocupada por Tiararose.

Mientras tenían tal conversación, Lavina llegó. Su cabello no estaba atado y su vestido era simple. Lo más probable es que se hubiera apresurado después de escuchar las palabras de Aquasteed.

Después de mirar a las personas reunidas, les ordenó de inmediato a las sirvientas que se retiraran.

—¡¿Qué diablos sucedió?! Hay muchas personas reunidas tan temprano en la mañana…

—Madre, he obtenido la cooperación de todos y me las arreglé para conseguir la medicina para curar la enfermedad de padre.

—¡¿Eso es cierto?! —Levantó la voz Lavina al escuchar sus palabras. Sin embargo, se dio cuenta de inmediato de que sus acciones no eran apropiadas e intentó controlarse—. Me disculpo por perder la compostura… ¿Cuál es esa medicina de la que hablas?

—Es esto.

—Wow, hermoso…

Aquasteed sacó un pétalo de la flor de cristal. Sólo con esto, la enfermedad de Sotiris podría curarse. El material restante sería guardado con cuidado en el castillo.

La flor florecía con bendiciones. Por esa razón, su poder mágico estaba condensado en una pequeña gota que se reunía en el interior del cristal. Así se producía la medicina milagrosa que podía curar todo tipo de enfermedad.

Sotiris y Lavina se preguntaron cómo la habían adquirido. Sin embargo, estaban hablando de Aquasteed y Tiararose, uno posee un raro poder sagrado, y la otra fue bendecida por los Reyes Hada.

No era extraño que un milagro ocurriese.

—Madre, por favor, coloca tu poder mágico en esto. Al hacerlo, se condensará en una gota, y tendrás que hacer que padre la beba.

—Lo entiendo.

Le confiaron la tarea a la reina, ya que el poder mágico del resto de los presentes era de una magnitud demasiado alta para un ser humano promedio. Y era probable que pudieran afectar a Sotiris de alguna manera, así que se lo dejaron a ella.

Lavina tomó el pétalo de cristal de inmediato y vertió la gota en la boca de su esposo. Después de eso, una luz cálida fluyó en el cuarto, y pronto pudieron ver el rostro del rey recuperar su complexión sana.

—Ah, ah… Sotiris… E-Estoy feliz. Estoy tan feliz…

—No llores así, Lavina.

La reina estaba tan abrumada por la felicidad que comenzó a llorar, y Sotiris la reconfortó con gentileza, acariciando su cabello. Era algo bueno que fueran así, pero ahora Tiararose y los demás parecían estar entrometiéndose.

Ya no había problemas porque la enfermedad fue curada, por lo que salieron en silencio del cuarto sin despedirse, dejando a los dos atrás.

—¿No estás feliz? ¡El rey ha recuperado su salud!

—Sí. Señorita Akari, has ayudado un montón, así que muchas gracias.

Después de cambiar sus ropas y calmarse, Philliane apareció con té negro y dulces. Con esto, todo estaba arreglado. Por fin podía descansar… o eso pensaba. Seguía siendo temprano para dormir.

Akari se acostó en el sofá, despreocupada, pero Tiararose le dijo que todavía quedaba una cosa más que hacer.

—El asunto con Su Majestad Pheles y Lady Liliarge todavía no se ha resuelto.

—Hablando de eso, dijiste que podrían morir si Sir Aqua se volvía el rey.

Ahora mismo, sólo estaban ellas dos. Aquasteed tuvo que ir a revisar documentos que requerían atención inmediata, y Pheles y Liliarge fueron al Festival de Estrellas de las Hadas.

Seguían siendo enérgicos, pero nadie sabía qué les deparaba.

—No es como si pudiera decir algo sobre su felicidad, pero quiero que vivan.

—Estoy de acuerdo con eso, pero, ¿tienes alguna idea sobre cómo hacerlo?

—Eso creo… Recibí una pista de Su Majestad Pheles —dijo, pensando en las palabras que le había susurrado en secreto—. Estoy pensando en hacer un anillo.

—¿Eh, es posible? Sería el anillo de la villana, ¿verdad? ¡De alguna forma, suena genial!

—Le pondré de mi propio poder también. Al hacerlo, podré crear un anillo que contenga el poder de los Reyes Hada.

—¡Suena invencible! —Dijo Akari al escucharla—. Sin embargo, si ese es el caso, ¿no necesitas un lugar para crearlo? —Preguntó, inclinando su cabeza. Luego se golpeó el pecho y le dijo que podía confiar en ella si necesitaba ayuda.

—Gracias, señorita Akari. Sin embargo, esta vez estaré bien sola. Puedo hacerlo cuando llegue la noche. Tomaré una siesta ahora, ¿de acuerdo?

—Estoy segura de que la señorita Olivia estará feliz de presenciarlo.

Me siento mal por dormir mientras el príncipe Aqua está ocupado con su trabajo, pero no puedo agotarme en medio de algo tan importante.

Tiararose se despidió de Akari y se retiró a dormir.

♦ ♦ ♦

Al tomar prestado el poder de las estrellas cayendo en el cielo, Tiararose podía hacer un anillo. Pheles se lo dijo, así que fue al techo del castillo antes de la medianoche. El Festival de Estrellas de las Hadas continuaba, por lo que, a pesar de ser de noche seguía estando brillante por las estrellas cayendo.

El techo al que Tiararose fue era un lugar cuya entrada estaba restringida a aquellos con permiso de la familia real. Por esa razón, fue capaz de disfrutar del lujo de tener el cielo estrellado para ella misma, sin nadie cerca.

—La brisa nocturna se siente bien…

Tenía ganas de dormir en ese mismo lugar, pero, por supuesto, eso sería inapropiado.

—¡Bien, entonces, vamos a hacer ese anillo!

Tiararose todavía tenía el anillo plateado de los Reyes Hada. Al usarlo, podía controlar los poderes del rey del Cielo Estrellado, pero no estaba feliz con ello. Aunque lo lograra, no tendría significado si Pheles y otros morían.

Deseaba que todos fueran felices.

Al principio, sólo eran personajes de su juego favorito, pero ahora los quería en verdad como personas.

—Pondré mi esperanza de una vida feliz en este anillo.

En otras palabras, se refería al final feliz.

—Estrellas cayendo del cielo, por favor, reciban este anillo de plata que será la base.

Puso el anillo en su palma y lo elevó hacia el cielo. Al hacerlo, el poder de los Reyes Hada podría reunir a las estrellas.

Mientras se preguntaba qué sucedería, una estrella cayendo cambió de dirección de repente se dirigió hacia Tiararose.

El impacto excedía su imaginación, por lo que cerró los ojos y se giró sin pensarlo. La gran estrella caería en su rostro, por lo que no era fácil poder mirarla directamente.

¡¿Me golpeará?!

Sus miedos hicieron que comenzara a sudar frío, pero eran innecesarios.

La estrella se redujo en su trayecto y, al quedar delante suyo, fue absorbida por el anillo.

Eso me asustó…

—Hah…

Ante el alivio, sus piernas perdieron fuerza y colapsó en el suelo.

Sin embargo, el anillo de plata en la mano de Tiararose había obtenido un brillo aún más radiante. Parecía que se las había arreglado para conseguir el poder de la estrella, y había completado la parte básica de hacer un anillo.

El siguiente paso sería poner su propio poder mágico en el accesorio.

Recordaba el juramento que se requería para hacer un anillo, así que no sería problema. Repitió las mismas palabras que Aquasteed pronunció en su caso:

—Oh, estrellas que observan las tierras de Marineforest. Yo, Tiararose Lapis Marineforest, pronuncio este juramento. Aunque las tierras que sostiene este reino caigan junto con las estrellas, el brillo de este anillo nunca desaparecerá.

Después de eso, el anillo blanco se volvió rosado. Era del mismo color que su propio cabello.

—Hah, increíble. En verdad hice mi propio anillo.

Estaba conmovida. Después de observar el artículo por un tiempo, la puerta que conecta al techo hizo ruido y se abrió con un estruendo. Allí estaba Aquasteed, casi sin aliento. Era aparente que había corrido hasta aquí.

—Tiara…

—¿Princípe Aqua?

—¿Por qué estás tan despreocupada…?

Tiararose inclinó su cabeza, confundida, mirando el rostro aterrado de Aquasteed.

—¿Sucedió algo? O mejor dicho, príncipe Aqua, ¿no estaba durmiendo?

—Descansé como una hora, así que estoy bien… Hay una gran conmoción abajo sobre una estrella que cayó en el castillo.

—¡¿Eh?!

Saltó sorprendida ante las palabras de su esposo.

Era cierto que hubo un gran impacto. Desde lejos, podría parecer que un meteoro había golpeado el castillo. No podía evitarse que eso fuera lo que todos pensaron.

—¡Lo lamento, príncipe Aqua! Todo está bien.

—Eso parece. —Aliviado, Aquasteed se sentó al lado de Tiararose y le preguntó—: ¿Qué estás haciendo aquí?

En ese momento, miró el anillo rosado… el anillo de la villana en la mano de Tiararose.

—Um, quería darle este anillo al príncipe Aqua.

—¿A mí?

—Correcto. Puse un deseo de felicidad en este anillo.

Con una sonrisa tímida, Tiararose le explicó lo que sucedió desde el principio.

Sobre cómo le sacó el anillo del Rey Hada del Cielo a Aquasteed, y cómo el que tenía en sus manos fue hecho, además de los efectos que contenía.

—Este anillo tiene la habilidad de controlar y estabilizar el poder del Cielo Estrellado. Además, al ponerle mi propio poder, puede construir relaciones entre las personas preciadas del propietario.

—¿Relaciones?

—Sí.

El anillo de la villana que Tiararose hizo, era uno que construía relaciones entre su usuario y aquellos que estimaba. Por esa razón, podría controlar el poder de Pheles y Liliarge.

En otras palabras, los primeros reyes obtendrían su felicidad por medio de Aquasteed, el rey del Cielo Estrellado, y el anillo.

—Ya veo. En ese caso, Su Majestad Pheles y Lady Liliarge no necesitarán morir por el cambio de generación.

—Sí. Se convertirán en los subordinados del prícipe Aqua… O algo así.

—Gracias, Tiara. Me lo pondrás tú, ¿verdad?

Viendo a Aquasteed estirar su mano, Tiararose asintió sin pensarlo.

Siempre había pensado que era solitario que sólo ella tuviera un anillo en su dedo izquierdo, y siempre soñó con un día en que pudieran intercambiar anillos, como en las bodas de la Tierra.

Es como una segunda ceremonia de bodas.

Las estrellas seguían cayendo, como si quisieran felicitarlos.

Era una situación completamente diferente de esa vez que lo observaron cuando todavía no se habían comprometido. Sin embargo, su corazón no podía dejar de latir con fuerza, como si hubiera alcanzado la velocidad máxima.

Puso el anillo en el dedo izquierdo de Aquasteed y acarició su mano con gentileza. Era mucho más grande que la mano de Tiararose, pero siempre la protegía con cariño.

—Tiara.

—Príncipe Aqua… Hn.

Siendo besada con amor, cerró los ojos y lo aceptó. Se besaron varias veces, hasta que Aquasteed abrazó a Tiararose para sentarla en sus rodillas. En esta posición, profundizaron el beso, y Tiararose quedó encantada.

—Haa… Nn…

—Nn… Ahora que hemos intercambiado anillos, se siente como si le perteneciéramos al otro. Se siente bien, ¿verdad?

—Príncipe Aqua, qué descarado de su parte para pensar así.

—Cuando actúas tímida también eres linda.

—Detente, nn…

Después de hablar, Aquasteed la besó una vez más bajo el cielo estrellado.

 

| Índice |

One thought on “Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 88: El anillo de la villana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *