Ya no te amo – Capítulo 34

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Tarde o temprano, ella se iría y el marqués se quedaría con Rubiel todo el tiempo, así que se preguntaba si era mejor obedecer sus deseos por ella misma.

Por alguna razón me siento bien.

Había ganado su cariño. Parecía que el amor de Rubiel había sido arrebatado del marqués, por lo que era extrañamente estimulante para ella.

—Entonces, ¿vendrás conmigo hoy?

Ante sus palabras, el rostro de la niña se iluminó notablemente.

—¡Qué emocionante!

A pesar de escuchar la respuesta de su hermana menor, se sentía algo infeliz. Esto era porque había decidido ir al palacio imperial a encontrarse con Vetrlang XV. Un mensajero había llegado por la mañana con una orden para reunirse.

¿Por qué de la nada?

Pensó durante un momento, había una probabilidad que el emperador quisiera darle un apellido imperial.

Dado que el período de compromiso será corto, parece que quiere hacer las cosas rápidamente.

Seguramente solo quería vendarle los ojos al entusiasmarla con volverla un miembro de la familia imperial. Aunque fuera a Vinfriet como Niveia Vetrlang, su nombre eventualmente sería Niveia Thierry Joachim. Solamente estaba tratando de enlistarla de su lado, pintarlo de forma agradable como una unión entre una princesa y el emperador, para así aumentar su influencia sobre Vinfriet, una herramienta.

Si la princesa de Thierry, Isolda, que estaba casada con Lenny Joachim, como no se había mantenido fiel a ser el puente entre ambos, seguramente Vetrlang había reconsiderado el aislamiento imperial que le había dado hasta ahora. Así que incluso si Arendt no se lo hubiera pedido, lo habría terminado enfrentando porque deseaba reclutarla. Todo porque Isolde estaba casi aislada de Thierry.

La causa de la distancia de la princesa con su nación era claramente por su matrimonio. Su padre la había enviado a estudiar al extranjero y se opuso a su matrimonio, haciendo que tanto ella como el príncipe se enfurecieran. Si solo se hubiera detenido habría sido bueno, pero el emperador incluso se apresuró a mandar militares para capturar a la princesa. Ella se decepcionó con eso y terminó su relación con su padre, celebrando una ceremonia con Renier e Isolda, teniendo un matrimonio nacional con solo sus nombres.

Así que me necesita.

La princesa no amaba al emperador, así que no podía ser el peón que llegara a usar como un caballo de troya. Y ahora estaba ella, a quien el propio emperador de Vinfriet amaba y había ascendido al puesto de emperatriz. Así que para Vetrlang, nadie sería más viable que ella.

Entonces debo apresurarme.

Después de llevar a Rubiel a la sala de descanso, se dirigió al salón del Sol, no al salón central. Mientras que el salón central estaba abierto para todos, el salón del sol era un espacio con más autoridad. Enterarse de su destino le hizo confirmar su presentimiento.

—Vamos, hija mía. —Vetrlang acababa de comprometerla, al ponerla frente a todos y grabar su nueva situación en sus huesos.

Ella miró hacia arriba, contemplando lo más alto del salón del sol, con el emperador sentado hasta arriba de todos los demás, sonriéndole cálidamente como un padre amoroso.

No eran los únicos en el lugar, este espacio era un lugar donde solo los auténticos nobles de Thierry, aquellos protegidos por el sol, podían caminar. Un espacio verdaderamente restringido. Solo aquellos nobles que nunca habían inclinado la cabeza ante nadie en la vida y que habían vivido orgullosos de la sangre roja que fluía bajo su carne, se sentaban como un jurado en una sala de audiencias, sintiéndose plenos. A Thierry le gusta presumir cualquier cosa, así que esperaba público, pero el número era más de lo esperado.

—Saludo al sol del imperio. —Sujetó el dobladillo de su falda mientras hacía una reverencia. Había muchos saludos que expresan respeto por el emperador, pero eligió específicamente este debido al lugar donde se encontraban.

Un lugar donde Joachim no puede influenciarme.

Era algo negativo.

—Sí, acércate un poco más, mi hija, a quien ya no podré ver en un tiempo, déjame verte un poco más. —Se rió antes de hablar con ella y continuar diciéndole hija.

Su elección de palabras no era un error, ya se había convertido en hija de Thierry, pero era una situación divertida de ver.

—Hija es un sustantivo demasiado noble, soy indigna. —Se acercó a él y deliberadamente señaló sus palabras.

—Hija mía, llevas el nombre de Thierry, acércate, hija mía.

Podía apostar que él no había sido lo suficientemente hábil para ver el significado de sus palabras. Se inclinó bajó el trono antes de levantar la cabeza cuando le dijeron que se acercara. Dio un total de cinco pasos, sus zapatos pisaron la alfombra roja.

Al verla acercarse, Vetrlang XV no pudo ocultar su satisfacción.

—Thierry se beneficiará enormemente de su matrimonio, eres la gloriosa estrella de nuestro imperio, la amada hija del emperador.

En el momento en el que ella estuvo al mismo nivel de los ojos que el trono de Vetrlang, él se rió en voz baja.

—¿No es tu sacrificio verdaderamente noble? —Su expresión no combinaba con sus palabras, claramente era engañoso.

No había dudado describir su matrimonio como un sacrificio, le había dado vueltas, dándole a entender que la estaba vendiendo a Vinfriet, como una prostituta noble. Se rió y una risa risueña entre el público sonó suavemente, fue un buen sonido para él, por lo que amplió su sonrisa.

—A cambio, como emperador, quiero que seas tratada como mi hija. —Los nobles tendían a burlarse de la gente con sonrisas y felicitaciones. No tuvo respuesta por parte de ella—. Te daré mi apellido, Vetrlang, así que asegúrate de poner el nombre del emperador en un lugar donde brille. —Todas sus palabras sonaban sarcásticas.

De alguna manera…

—Gracias… —Nada alejado de sus predicciones—. Ah~ —Su agradecimiento incluyó un suspiro, probablemente, todos aquí pensaban que no sabía lo que escondía la sonrisa del emperador. Entonces decidido seguirles el juego, se inclinó profundamente y se acercó un poco más a Vetrlang. No iba a desperdiciar la oportunidad que le dio, así que una voz seria salió de ella—. Esta hija suya, siempre intentará llevar el nombre en alto.

—Oh sí, esa es una respuesta satisfactoria.

—Pero… —Puso cara de tristeza—. Habrá quienes me deshonren al solo obtener un título de papel.

Vetrlang era astuto y esta conversación no era diferente de su anterior felicitación. El error que había cometido, fue que pensó que ella se avergonzaría de estar rodeada por otros espíritus nobles.

—Intentan deshonrar el nombre que me ha dado, avergonzándome. Se ríen de la nobleza de Vetrlang. —Esta vez, ocultó su sonrisa, luciendo desesperada—. Le ruego que los castigue, dé el ejemplo y destruya a tres generaciones, confisque sus propiedades, hágales saber de la dignidad de nuestro nombre.

Sin embargo, como un emperador experimentado, Vetrlang rápidamente ocultó su vergüenza y endureció su rostro. No podía retractarse ahora. En cambio, le entregó la flecha a Niveia.

—¿Quién te desafía avergonzándote? Mientras seas mi hija, nadie puede permitírselo, pero no sé quién se atrevería, así que señálalo, dime quienes son. —Solo lo estaba evitando porque seguramente se llevaría el resentimiento si señalaba el objetivo a castigar con su propia mano.

Pero esto era algo bueno para ella, por lo que le dio la espalda y enderezó su cintura, mientras con una mirada indiferente volteó a la izquierda. Aquellos que, hacía un momento reían y charlaban, ahora estaban en silencio. Habían cometido un error que todos los que se creen superiores suelen cometer, la subestimaron, se habían hecho la ilusión de que ella no era más que una joven aristocrática ignorante y ahora les había cambiado el juego.

Ahora no se sienten tan grandes.

Pensó como era una broma. A los nobles de Thierry les gustaban las bromas con espinas ocultas en palabras suaves, por ejemplo, podían cocinar perfectamente un pescado que había tragado basura o invitar a una chica que apenas empezaba a aprender modales a la hora de la cena y poner una cantidad maliciosa de utensilios para que lo haga mal. Esto suelen hacérselo a jóvenes nobles de clase baja, que como no saben mucho sobre estos trucos maliciosos, esconden entre suaves alabanzas el ridículo que solo conocen quienes los devoran con sus globos oculares.

Justo como ahora.

Si no hubiera sido ella quien estuviera parada ahí, si no una señorita que recién ingresaba al mundo social, seguramente las dulces palabras del emperador le hubieran engañado mientras se preguntaba sobre la atmósfera grotesca. No, incluso si notaran el ridículo, nunca habrían pensado en sacar el cuchillo de inmediato, los aristócratas que solo viven bajo el halo de sus padres no suelen saber sobre tal posibilidad. Desafortunadamente, este no era su caso.

—Killian. —Una voz apagada recorrió a la familia de la dama con una perla del tamaño de una uña en la oreja—. Theon. —Ahora fue un caballero que llevaba un cuello antiguo—. Gaileen, Theodrang, Melvin, Satilante. —Sin dudarlo, sin preocupaciones, su voz fue formando una lista de penas de muerte.

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