El vuelo de regreso a la capital a espaldas de Vanette nos tomó casi un día entero.
Me sentí fatal por haberle exigido tanto, pero cuando me disculpé, ella me dio las gracias en su lugar, diciendo que se lo había pasado de maravilla volando con nosotros tres “como una familia”.
Dado que Liren y Haith estuvieron de muy buen humor todo el camino, imagino que sintieron lo mismo. Seguí leyendo “Dinero de consolación – Capítulo 118: Regreso a casa (2)”
